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La sama pluma, un recurso pesquero con buena salud

Después de un tiempo sobreexplotado, en los últimos años se ha observado una recuperación de la población...

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Después de un tiempo sobreexplotado, en los últimos años se ha observado una recuperación de la población que había estado desequilibrada por la escasa presencia de machos. [En PELLAGOFIO nº 2 (2ª época, julio-agosto 2012)].

Por J. A. GONZÁLEZ y J. G. PAJUELO
Investigadores del Instituto Canario de Ciencias Marinas
Ilustración de OCEANOGRÁFICA

En Canarias, la sama –también: pargo– Dentex gibbosus (Rafinesque, 1810) es objeto de pesquerías practicadas con aparejos de anzuelo (liñas, palangres de fondo y curricanes, así como pesca vertical o jigging, incluso con cebo vivo), nasas para peces y redes de enmalle en todas las islas, excepto en El Hierro. La pesca recreativa contribuye a la presión pesquera sobre la especie. No obstante, el recurso goza hoy día de un buen estado de salud.

De acuerdo con la normativa reguladora, la Talla Mínima de Captura (TMC) vigente para sama o pargo en el caladero canario fue fijada en 35 cm de longitud total (LT). Estudios subvencionados por el Cabildo de Gran Canaria indican que la sama, seguida de vieja, pulpo y bocinegro, son los recursos más importantes de la pesquería con nasas para peces en esta isla, con más de 200 toneladas de sama capturadas con estas artes entre 2006 y 2011 sólo en el sector norte. Sin embargo, los pescadores, muy a su pesar, devuelven al mar una parte importante de las capturas por no alcanzar la TMC para la Primera Venta por cuestión de escasos centímetros de talla.

Estudios subvencionados por el Cabildo de Gran Canaria indican que la sama, seguida de vieja, pulpo y bocinegro, son los recursos más importantes de la pesquería con nasas para peces en esta isla

Parámetros biológicos y acciones pendientes
Es una especie hermafrodita secuencial proterogínica (es decir, los individuos primero son hembras de tallas pequeñas-medianas y, a partir de una cierta talla/edad, mediante un proceso de inversión sexual, se transforman en machos de tallas grandes) y de crecimiento lento. De acuerdo con datos de 1990, las hembras alcanzaban la talla de primera madurez con 34,7 cm LT y los machos con 38,6 cm LT, mientras que la proporción de sexos estaba 1:1,45 a favor de las hembras.

En los últimos años se ha observado una recuperación de la población (que había estado sobreexplotada) y es de suponer que muchas más hembras han podido transformarse en machos y se ha producido un reequilibrio más adecuado entre sexos, por tanto, es de suponer que los óvulos encontrarán el esperma que necesitan. Por estas razones, proponemos que la TMC de sama o pargo en el caladero canario se mantenga, por ahora, en los 35 cm LT vigentes.

Al mismo tiempo, a la vista de la problemática y dado que la información que sirvió de base para la regulación data de principios de los 90, recomendamos la actualización de los parámetros de biología reproductora de la especie en Canarias. Un estudio directo y de bajo coste, de apenas un año de duración, sería suficiente para revisar y, en su caso, actualizar la TMC. Algo similar ocurre con el bocinegro (Pagrus pagrus).

Curiosidades
La especie alcanza en Canarias un tamaño de 105 cm LT y 14,75 kg. La denominación de sama de pluma viene del hecho de que las espinas tercera y cuarta de la aleta dorsal son largas y filamentosas (“pluma”, “virgo”) en jóvenes. El nombre de cerruda hace referencia a que los ejemplares adultos más grandes (machos) presentan una gran gibosidad (gibbosus) frontal.

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