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Liberados al fin en Dakar, a bordo del vapor

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Último capítulo del relato con la heroica huida desde el fuerte de Villa Cisneros (en manos de los fascistas), en la que participaron no sólo los deportados por los militares golpistas (entre los que estaba el poeta Pedro García Cabrera), sino toda la guarnición militar y los tripulantes del buque, excepto la oficialidad. Entrega nº 36 de la serie “Yo fui en el correíllo”. [En PELLAGOFIO nº 24 (2ª época, octubre 2014)].

Por YURI MILLARES
Índice del relato, al pie de esta página

6.La evasión de los deportados del fuerte de Villa Cisneros, en el Sahara Español, llevó a bordo del Viera y Clavijo no sólo a los presos, sino a toda la guarnición militar (sargentos, cabos y soldados), a los que se unió la tripulación del buque (salvo el capitán, la oficialidad y el mayordomo). La epopeya de esa huida llegó con éxito a su destino unos días después de aquel mes de marzo de 1937, pese a los esfuerzos por atraparlos de los militares golpistas.

Entre aquellos deportados estaban el periodista José Rial Vázquez y el poeta Pedro García Cabrera. El primero había servido como torrero en los faros de Martiño (isla de Lobos) y La Isleta (en Las Palmas) y, posteriormente, llegó a ser redactor jefe de La Provincia y colaborador de diversas publicaciones de Tenerife. En su libro Villa Cisneros. Deportación y fuga de un grupo de antifascistas relata con detalle aquel episodio en el que participó, del mismo modo que el segundo, García Cabrera, que también dejó constancia escrita de aquella odisea en su poema “Con el alma en un hilo” (del libro Romancero Cautivo):

De las tiendas de campaña
nervios de metal brotaron
poniendo en pie libertados
y sueños aherrojados.
Los soldados y nosotros
como labios contra labios,
sorbíamos la aventura
de luz y de zumo agrios.

(…)En al azul, a lo lejos,
trompo en el sol, está el barco
que asaltó nuestra vanguardia
con los mástiles en alto.


(…)

Y al calor de los fusiles
tripulantes y soldados
van moldeando la aurora
por aguas del mar abajo.
Y la bandera española
vuelve a tener su morado.
Dakar, orilla caliente,
caja negra, firme trazo,
arranca al fin los grilletes
de veintitrés deportados.

La noticia de la evasión llegó a Canarias al anochecer del mismo día 14 de marzo en que se produjo, gracias a un avión de Air France que hizo escala en ruta a las colonias francesas, según relata Diario de Las Palmas en su portada del 2 de abril, citando fuentes de la Comandancia Militar de Canarias, en manos de los golpistas: “Sus tripulantes observaron lo ocurrido en la factoría española y al zarpar transmitieron un mensaje cifrado que les entregó el alférez radiotelegrafista (…) que fue captado por las estaciones de Tenerife”.

En la versión de los militares golpistas el buque llegó a la colonia francesa “bajo la enseña roja” de “la acracia y la piratería”

“La bandera española vuelve a tener su morado”
Lo primero que hicieron los evadidos, al apoderarse del correíllo y poner rumbo a Dakar, fue izar la bandera del gobierno de la República (“la bandera española vuelve a tener su morado”, escribe García Cabrera). En la versión de los militares golpistas que publicó Diario de Las Palmas aquel 2 de abril, el relato de los hechos concluye con su habitual lenguaje propagandístico, señalando que el buque llegó a la colonia francesa “bajo la enseña roja” de “la acracia y la piratería”.

Desde Dakar, los evadidos pudieron regresar a territorio leal a la República, aunque uno de los pasajeros del correíllo protagonizó una curiosa historia, que el periodista canario residente en aquella ciudad, José Naranjo, describe en su artículo “La fuga de Villa Cisneros”, al encontrar en el Archivo del África Occidental Francesa con sede en Dakar “algunas referencias a esta fuga que han pasado bastante desapercibidas hasta ahora”. Se refiere al caso de un tal doctor Escudero, que viajaba a bordo del Viera y Clavijo.

El citado doctor Escudero, “extremeño para más señas, iba en dicho barco con su mujer y sus cuatro hijos en dirección a La Güera, donde iba a establecerse como médico. Cuando el Viera y Clavijo fue secuestrado, no se les permitió descender del correíllo y tuvieron que ir también hasta Dakar, a donde llegaron cargados con todos sus muebles y equipaje. Poco después, Escudero y su familia pudieron regresar a Las Palmas, pero sus pertenencias quedaron en Dakar”. Incorporado a su destino a La Güera “reclamó a las autoridades francesas que les enviaran sus cosas”, que le llegaron diligentemente a sus manos gracias al esfuerzo de las autoridades de la colonia francesa por mantener buenas relaciones con la España franquista.

■ ÍNDICE
Una fuga épicaEste artículo se organiza en seis partes:
1–“La épica de unos vapores en su fuga del fascimo”, con el Stanbrock, el barco carbonero que evacuó de Alicante a los últimos refugiados republicanos días antes del fin de la guerra civil y el Viera y Clavijo
2–“Los vapores que sacaron a Franco de Canarias”, el Viera y Clavijo fue el vapor correo que llevó a Franco de Tenerife a Gran Canaria para poner en marcha el golpe del 18 de julio.
3–“Prisiones flotantes en el puerto de Santa Cruz”, habilitadas por los fascistas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife ante la saturación de las cárceles antes de ser enviados al destierro en el Sahara…
4–“En cuatro tiendas rodeadas por una alambrada”, la llegada de los deportados a un solitario fuerte en el desierto del Sahara Español para realizar trabajos forzados…
5–“Los deportados se fugan y la furia se desata”, cuando se fugaron de Villa Cisneros presos, la propia guarnición militar y los tripulantes Viera y Clavijo hacia Dakar.
6–Liberados al fin en Dakar, a bordo del vapor, el final de la odisea y la libertad. ●
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