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Los deportados se fugan y la furia se desata

Aprovechando la escala habitual del correíllo 'Viera y CLavijo' en Villa Cisneros, los deportados toman el fuerte...

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Aprovechando la escala habitual del correíllo ‘Viera y CLavijo’ en Villa Cisneros, los deportados toman el fuerte con el apoyo de los soldados para poder huir a Dakar. Entrega nº 35 de la serie “Yo fui en el correíllo”. [En PELLAGOFIO nº 23 (2ª época, septiembre 2014)].

Por YURI MILLARES
Índice del relato, al pie de esta página

5.“Nos hemos sublevado, compañeros, nos ayudan los soldados”. José Rial relata en su libro Villa Cisneros. Deportación y fuga de un grupo de antifascistas cómo fue aquella noche sin luna, del viernes 12 de marzo, en la que los deportados en Villa Cisneros se hicieron con el control del fuerte. Se despertó sobresaltado al escuchar la palabra “cacheo”, pero en realidad era ¡la fuga de todos los presos! Eran pocos los que estaban al tanto del plan (sólo algunos presos y soldados), pero en cuanto se puso en marcha todos se apuntaron. ¡Incluso los soldados! El sargento de la tropa que estaba de guardia “vibraba de indignación” cuando fueron a reducirle: ¡no habían contado con él, que quería unirse a la fuga!

El día de la sublevación el alférez Malo había dado “una paliza espantosa”, dice Rial, a un soldado al que ordenó encerrar en el calabozo

El alférez Malo
Pero faltaba reducir a los oficiales para que no trataran de impedirla. El fuerte estaba en ese momento al mando del alférez Malo (ya que el comandante había salido con la tropa nómada al desierto), un fascista convencido (“faccioso hasta la obcecación”, lo describe Rial, que el día de la sublevación había dado “una paliza espantosa” a un soldado al que ordenó encerrar en el calabozo). Uno de los deportados, el sargento y algunos soldados fueron hasta su alojamiento y lo llamaron bajo un falso pretexto (“se ha presentado en la ría un buque francés armado”), pero el alférez, que ya sospechaba algo, llevaba la pistola en la mano y comenzó a disparar en cuanto se abrió la puerta. Mató en el acto a uno de los soldados e hirió al deportado, que aun así pudo sujetarle el brazo y en el forcejeo, mientras Malo seguía disparando volviendo a herir en las piernas al deportado, recibió una descarga que acabó con su vida (la revista Hespérides, que edita el Mando de Canarias del Ejército, publica un artículo en su número 193 de enero/febrero de 2013 elogiando la figura de este fascista que se unió a la sublevación militar contra el Gobierno, por la “heroica resistencia del fuerte de Villa Cisneros”).

Portada del número de la revista 'Hespérides' donde se reivindica como "héroe" la figura del alférez Malo.
Portada del número de la revista ‘Hespérides’ (2013) del Ejército donde se reivindica como “héroe” la figura del alférez Malo, por intentar impedir la huida de los deportados y los soldados a territorio leal al Gobierno. En el artículo llama lacónicamente “presos” a los cientos de diputados, alcaldes, concejales, funcionarios del Estado y militantes de partidos democráticos que fueron detenidos y torturados (muchos, después, fusilados e incluso desaparecidos) los días posteriores al 18 de julio de 1936, que llenaban las cárceles, por lo que el “Gobierno” [sic] ordenó el traslado de algunos de ellos a Villa Cisneros, negando al Gobierno legítimo de la República la consideración de tal, al referirse como único gobierno de España al que integraban los fascistas sublevados.
Los otros oficiales pudieron ser reducidos sin problemas (salvo uno, que consiguió huir), mientras otros presos fueron a destruir la estación de radio, que tenía una antena de 70 metros y podía dar aviso y frustrar la fuga.

La toma del fuerte se hizo coincidir con la llegada del vapor correo, el Viera y Clavijo, que sería el medio de transporte para huir de allí. “Los grupos que habían de tomar el barco eran dos: uno de veinte hombres que debía ir por la costa en el camión, hasta Las Sargas, y otro de doce que debía montar en la falúa [del práctico] y abordar el buque desde el mar”, recuerda Rial en su libro. Ese amanecer del 14 de marzo, tomado el barco, hicieron los preparativos y embarcaron rumbo a Dakar (Senegal).

El detonante de la fuga
El detonante de esa fuga, que se venía planeando por los deportados desde que pisaron suelo en la colonia española, lo describe el historiador Sergio Millares en Historia Contemporánea de Canarias (2011): “Llevados a Villa Cisneros para realizar trabajos forzados y mantenerlos alejados de su isla, (…) ante los rumores de una vuelta a Tenerife para ser asesinados, se levantan en armas”.

La noticia llega a Canarias dos días después, tras el aviso dado por el avión de Air France que periódicamente hacía escala en el aeródromo de Villa Cisneros. Treinta y cuatro miembros de la tripulación y dos oficiales de la Marina mercante, militarizados, que venían a bordo como pasajeros, “se ofrecieron a secundar nuestra aventura”, confirma Rial. Se sumaron a los 23 deportados y 93 sargentos, cabos y soldados de la guarnición en la fuga. En total 152 hombres.

“Esa fuga masiva, aireada profusamente por la prensa republicana, es más que probable que hiciera saltar todas las alarmas en el cuartel general de Franco”, destaca Sergio Millares, por lo que los golpistas pusieron en marcha un “castigo ejemplar” con el objetivo de sembrar el terror entre la población. Fruto de ello, dos días después de que el Viera y Clavijo consiguiera llegar a Dakar, pese a la intensa persecución por mar y por aire que pusieron en marcha los militares golpistas con la ayuda de sus aliados nazis y fascistas de Alemania e Italia, entre el 19 de marzo y el 4 abril se desata una feroz represión en Canarias, con más de cien desaparecidos en Arucas, Gáldar y Agaete.

El maestro Manuel Illada Quintero fue fusilado en la Batería del Barranco del Hierro en 1940, aunque en su acta de defunción figura como fallecido “en su domicilio” por “hemorragia interna”

Los familiares de los fugados también fueron perseguidos: el Diario de Las Palmas publicó el día 20 una “nota” de la Comandancia General Militar de Canarias que ordena “sean detenidos en rehenes un familiar de cada uno de aquellos [evadidos], hasta tanto regrese a Tenerife el vapor que utilizaron para la fuga”, además de proceder al “embargo” de sus bienes. Nada más acabar la guerra civil, el régimen buscó a los protagonistas de la fuga, siendo apresados y fusilados algunos de ellos, como el maestro Manuel Illada Quintero, fusilado en la Batería del Barranco del Hierro el 9 de noviembre de 1940, aunque en su acta de defunción figura como fallecido “en su domicilio” por “hemorragia interna” [Pedro Medina Sanabria publica en su blog la transcripción de la documentación sobre la actividad de jueces y fiscales franquistas contra los fugados y las actas de defunción de algunos de los fusilados, entre otros archivos relacionados con el tema].

■ ÍNDICE
Una fuga épica

Este artículo se organiza en seis partes:
1–“La épica de unos vapores en su fuga del fascimo”, con el Stanbrock, el barco carbonero que evacuó de Alicante a los últimos refugiados republicanos días antes del fin de la guerra civil y el Viera y Clavijo
2–“Los vapores que sacaron a Franco de Canarias”, el Viera y Clavijo fue el vapor correo que llevó a Franco de Tenerife a Gran Canaria para poner en marcha el golpe del 18 de julio.
3–“Prisiones flotantes en el puerto de Santa Cruz”, habilitadas por los fascistas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife ante la saturación de las cárceles antes de ser enviados al destierro en el Sahara…
4–“En cuatro tiendas rodeadas por una alambrada”, la llegada de los deportados a un solitario fuerte en el desierto del Sahara Español para realizar trabajos forzados…
5–“Los deportados se fugan y la furia se desata”, cuando se fugaron de Villa Cisneros presos, la propia guarnición militar y los tripulantes Viera y Clavijo hacia Dakar.
6–Liberados al fin en Dakar, a bordo del vapor, el final de la odisea y la libertad ●

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3 Comentarios

  1. Gérard Morales Perdomo
    Noviembre 10, 2016 at 8:02 pm — Responder

    Mi padre estaba en este barco , era cunero y se yaba Jacinto Morales Perdomo .

    • André Trujillo
      Noviembre 27, 2016 at 3:53 pm — Responder

      ¡Holà Gérard!
      Sí, su padre es mencionado entre los: “tripulantes del vapor Viera y Clavijo que adoptaron la resolucion de unirse a los deportados y a los soldados de Villa Cisneros despues de la ocupacion del buque”.
      Paginas 162 y 163 del libro de José Sahareño, ( JOSÉ RIAL VÁZQUEZ), “VILLA CISNEROS, Deportación y fuga de un grupo de antifascistas”.
      Pues mi padre, Anselmo Trujillo Téllez, era uno de los veintitrés deportados presentes en Villa Cisneros el 14 de marzo 1937.
      Un atento saludo.
      Andrés Trujillo Coloma

  2. Morales Christian
    Febrero 19, 2017 at 9:09 pm — Responder

    Un saludo a vosotros,
    Mi padre Fermín Morales Perez estàba tambièn a bordo del Viera y Clavijo.
    Despuès de la Retirada, luchò en los màquis del sur de Francia, y al final de la guerra, se quedo allà. Se casò con una chica de la provincia de Albacete, tambièn exiliada. Han muerto los dos, mi padre en enero del 2006, mi madre en diciembre 2013.

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