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Reclutas a bordo, yendo y viniendo sin destino

Dámaso de Ganzo, pastor lanzaroteño nacido en 1916 en Tinajo, relata algunas anécdotas de cuando fue reclutado para ir a la guerra civil y embarcado en el puerto de Arrecife...

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Dámaso de Ganzo, pastor lanzaroteño que nació el 18 de diciembre de 1916 en Tinajo relata algunas anécdotas de cuando fue reclutado para ir a la guerra civil y embarcado en el puerto de Arrecife de Lanzarote (en la foto, el barco que lo llevó en la misma época) rumbo a Las Palmas. Entrega nº 28 de la serie “Yo fui en el correíllo” con un texto extraído de sus declaraciones en una entrevista que le hizo Yuri Millares. [En PELLAGOFIO nº 12 (2ª época, septiembre 2013)].

Por DÁMASO DE GANZO QUINTERO

Soy de la pila de Tinajo, allí nacimos cinco hermanos. Los tres más viejos nacieron en Yaiza. Y después estuve en Femés (me llevaron de seis meses) hasta que fui para la guerra nueve meses, volví y me llamaron de nuevo y estuve otros siete años.

La carretera que sale de Tinajo a La Santa, cuando se hizo de tierra, allí estaba yo trabajando cuando me citaron. En el canto de abajo mismo de La Santa, me acuerdo que salimos de ahí un sábado, para que usted vea como está la azotea si está bien, y llegamos a Femés pardeando, a las 4 de la tarde.

Cuando llego a Femés me encuentro a mi madre en paz descanse, la pobre de lágrima y moco, como llamamos nosotros. Le digo: “¿Qué le pasa?”. Y me dice: “¿Pues qué me pasa? Que tienes ya la citación para la guerra, que si no quieres ir a presentarse a Tinajo, que te presentes en el ayuntamiento de Femés”. Me presenté en el ayuntamiento de Femés un domingo, que estaba la alcaldía allí mismo al lado de mi casa y era un amigo mío el alcalde.

“El martes embarcamos para Las Palmas y llegamos y estaba lleno de soldados de las quintas del 35 y del 36 y no tenían dónde meternos”

Me presenté un domingo y cuando eso no había para Las Palmas sino dos correos en semana: martes y viernes. El martes embarcamos para Las Palmas y llegamos y estaba lleno de soldados de las quintas del 35 y del 36 y no tenían dónde meternos. ¡A Lanzarote en el próximo correo del viernes! Cuando veníamos para acá le decía a los muchachos: “No se contenten que el martes volvemos para allá otra vez”. Dicho y hecho: el martes para Las Palmas otra vez. Cuando llegamos nos alojaron, porque ya habían salido los del 36, y estuvimos allí unos meses.

Después pidieron voluntarios para África y a los dos meses de estar allí pidieron voluntarios para España y resulta que se presentó todo el batallón. Salimos para España y después la dirección que teníamos para escribir era Cuerpo de Ejército Marroquí, estafeta número 39. Todavía me acuerdo, ¿no me voy a acordar? Nos metieron para la parte más fría de la Península: estuvimos en Guadalajara, Teruel, Atienza (que es un pueblito de Teruel que era la cosa más fría). La Península me la andé toda, las únicas capitales que me quedaron que no fui son Valencia y Madrid.

“Todavía me acuerdo, ¿no me voy a acordar? Nos metieron para la parte más fría de la Península”

Una vez nos dieron 40 días de permiso y salimos una partida de ellos y resulta que cuando eso había que echar una instancia para casarse, fíjate las cosas del ejército, y después resulta que todos los que salimos con los 40 días llegamos casados. No nos arrestaron porque éramos muchos.

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