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Fran Belín, periodista gastronómico

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“Canarias vive una revolución culinaria que ha dejado su gastronomía a primer nivel”, dice en esta entrevista de la sección “Cita con Canarias” en la que habla también de su próximo libro ‘Recetas antiguas de Canarias’. [Versión íntegra de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº 45 (2ª época, septiembre 2016)].

Por YURI MILLARES

La comunicación gastronómica es la pasión de quien es ya todo un veterano en las cosas del comer en estas islas… y más allá, pues su curiosidad no entiende de fronteras. Nació en Caracas (Venezuela) un 23 de junio hace 56 años y es licenciado en Ciencias de la Información, carrera que cursó en Madrid. La presentación de su último libro, ‘Recetas antiguas de Canarias’ (Kinnamon, 2016) se anuncia para este mes. Le damos la palabra en esta entrevista, pero se la seguiremos dando porque, a partir del próximo ‘Pellagofio’, se incorpora a estas páginas como columnista.

“Empezamos a creer que Canarias tiene buen producto a base de dejarnos de pendejadas”

■ OJO DE PEZ / Curiosidad sin fantasmadas

Por Y. M.
Fran vive el periodismo desde la curiosidad, para asimilar el aprendizaje de los que saben, “sin fantasmadas”. Desde hace tres años vive a caballo entre Tenerife y Ciudad Real, ciudad esta última en la que lo hemos localizado y donde ha respondido a la entrevista, que para eso está internet. Allí ha sido retratado por un gran profesional de la fotografía en España, el castellano-manchego MANUEL RUIZ TORIBIO ●

fran-belin-4516-2–Periodista desde hace más de 30 años, ¿quién se te apareció para revelarte que tu destino profesional iba a estar en la gastronomía?

–Tengo que remontarme a mi juventud, cuando asistí con los primos mayores a la puja de madrugada de la lonja de Marín (Pontevedra), que culminó con seis kilos de cigalas para el desayuno con cuncos de ribeiro. Ahí quedé prendado de la gastronomía y luego se cimentó la curiosidad: incursiones a guachinches, escribir notas de cata de cervezas, ojeadas a los libros de cocina… Quizá en el plano profesional esperaba la oportunidad y llegó cuando el actual director de La Opinión de Tenerife, Joaquín Catalán, me encomendó la página primigenia en El Día. Así empezó todo y así comencé a crecer en este periodismo especializado.

–Tras siete años escribiendo una página diaria de gastronomía en ese periódico, te echas a volar en 2013 y en 2016 te conviertes en bloguero con la página web Concúrcuma (www.concurcuma.com). ¿Un activista con alguna misión especial?

“Me encanta eso de ‘activista gastronómico’, es lo que pretendo ser en realidad”
–Me encanta eso de “activista gastronómico”, que es lo que pretendo ser en realidad. Mi curiosidad es el impulso y el motor, la divulgación en todo género periodístico y de todo lo que me caiga en la “pandorga informativa”. A modo de arte de pesca, una de muy buenas dimensiones es la de mi blog Concúrcuma (ya tuve otro, Comerbien, bajo el paraguas de la página web de El Día) que, efectivamente, no me impone límite para contar todo lo que “capturo”. La decisión de ser freelance desde hace ya casi tres años me ha proporcionado una visión más extensa de este mundo tan ligado a la antropología, a la cultura, a la tecnología y, por supuesto, a la filosofía.

–¿Y la cúrcuma es tu arma secreta? Fama de especia “milagrosa” tiene…

–Sí, sí. ¡Qué maravilla! Siempre me atrajeron las plantas aromáticas. Ésta en especial me la presentó una vez mi gran amigo David Toscano que, a restaurante cerrado (el Mahakala), sacó varios tipos. Desde entonces, el cintillo de “Con Cúrcuma” lo ofrezco a los lectores como algo fresco y beneficioso..

Fran Belín retratado junto a la catedral de Ciudad Real, ciudad en la que alterna residencia con la isla de Tenerife. | FOTO MANUEL RUIZ TORIBIO
Fran Belín retratado junto a la catedral de Ciudad Real, ciudad en la que alterna residencia con la isla de Tenerife. | FOTO MANUEL RUIZ TORIBIO
–A mediados de este mes presentas tu último libro, Recetas antiguas de Canarias. ¿Tenemos mucho por rescatar? A veces parece que nos hemos quedado amnésicos de nuestro pasado culinario.

–Ufff. Con todo lo que concierne a esto de la posible amnesia con las tradiciones no debemos caer en la vehemencia, ni en el fatalismo o, por el contrario, en la euforia de que estamos al día con nuestro legado. Es cierto que este libro (propiciado a encargo de los editores) ha posibilitado, aunque sea de forma muy humilde, rescatar instrucciones antiguas de cocina de nuestra tierra, que de otro modo pudieran languidecer y desaparecer en una gaveta. ¿Qué es lo relevante? Que existen rescatadores natos, interesados, comprometidos; gente que guarda como tesoros todo esto (y el entrevistador es un ejemplo claro) y que gracias a esa sensibilidad se salvaguarda un patrimonio inmenso y precioso.

–¿Qué hay de ese pasado en la cocina canaria de hoy?

“Hay una generación de jóvenes que están a rabiar con los fundamentos del legado de la cocina canaria”
–Pues mira, Yuri, hay semillas, brotes, incluso raíces vigorosas. Hemos vivido y constatado a modo de “notarios” una revolución culinaria que ha dejado la gastronomía canaria a primer nivel. Lo puedo asegurar en mis charlas con importantes prescriptores de nuestro país. Hay ahora una generación de jóvenes que están a rabiar con los fundamentos de nuestro legado. Es fantástico, aunque siempre haya que ir revisando y avanzando.

–Parece que ya empezamos a creemos que la despensa canaria tiene buen y variado producto. ¿Cómo hemos llegado a este punto de felicidad y de autoestima?

–Pues a base de dejarnos de pendejadas y de pintar ectoplasmas y elogios sobre géneros de los que había cuatro unidades contadas. Ahora se habla de un producto de verdad que, además de óptimo, sabemos dónde ubicarlo y encontrarlo. Más con los pies en la tierra y nunca mejor dicho. Hay que ver cómo las nuevas generaciones de cocineros defienden ese producto en encuentros fuera de nuestras fronteras: con toda la convicción del mundo.

–¿Llegaremos lejos con lo que tenemos?

“El vino canario cada vez va a mejor: lo que tiene que mejorar y mucho es la convivencia entre productores”
–Muy lejos. Lo veremos y brindaremos por ello. Se están produciendo movimientos claros que, en un momento dado, nos impulsarán a altas cotas de la cocina y de lo que se está consolidando como la denominada gastronomía turística.

–Tampoco podemos quejarnos de no tener buen vino, porque haberlo haylo.

–Por supuesto. Sí, el vino, señor Millares, y de eso sabe usted bastante. El vino cada vez va a mejor: lo que tiene que mejorar y mucho es la convivencia entre productores del sector. Creo que usted, como yo y los lectores, saben que debemos acabar con tanta pelea, pues al final todos defendemos lo mismo: la proyección de nuestros néctares, cada vez de mayor calidad, y sean de la isla o la denominación que sean.

“Me encanta cuando nuestros chefs se ponen a darle el punto gourmet al gofio”
–Tras este repaso por platos y vinos de Canarias, imagina tu mesa ideal. ¿Qué nos encontraremos en ella?

–Pues no es fácil, no, poner esa mesa, pero podría afirmar que me encanta cuando nuestros chefs se ponen a darle el punto gourmet al gofio, por ejemplo. También haría hincapié en nuestro pescado atlántico, yo que sé, unas bicudas en vinagreta de burgados que quitan el hipo, por ejemplo, o incluso especies empleadas en la cocina oriental. En cuestión de vinos, ¿qué decir?: tipicidad y personalidad para dar y tomar.

En, 'Recetas antiguas de Canarias', Fran Belín rescata "aunque sea de forma muy humilde, instrucciones antiguas de cocina de nuestra tierra". | FOTO MANUEL RUIZ TORIBIO
En, ‘Recetas antiguas de Canarias’, Fran Belín rescata “aunque sea de forma muy humilde, instrucciones antiguas de cocina de nuestra tierra”. | FOTO MANUEL RUIZ TORIBIO
“Las cocinas étnicas me abren un mundo amplísimo y apasionante”

–Si abrimos el foco, también te vemos entre otras gastronomías y no como un Pantagruel glotón, sino estudiando, observando, analizando, divulgando. Aunque “el saber no ocupa lugar”, ¿tienes algún límite geográfico o temático en tu afán de conocimientos coquinarios?

–Ninguno, ninguno. Una de mis bazas en la experiencia culinaria y vitícola que haya podido haber adquirido, como persona y como periodista, es la curiosidad y luego asimilar el aprendizaje de los que saben, repaso conceptos, estudio… Nada de fantasmadas y de pegarme el rollo. Las cocinas étnicas es que me abren un mundo amplísimo, apasionante, y, cómo no, registros de sabores inverosímiles.

–Terminamos, un recuerdo dulce.

–Caramba, son tantos (y de verdad) esos momentos gratificantes, ¡y no por el hecho de hincharse a comer, que quede constancia!, que sería más bien buscar lo contrario, el momento complicado. Pero quizá más que rememorar algo concreto, acudiría a la percepción del reconocimiento de los profesionales de la gastronomía cuando me devuelven esa especie de señal o grito de guerra, “¡estimado!”, que yo estilo como saludo y que muchos de ellos han adoptado. Así que señor Millares, ¡estimado!, muchas gracias por este rato tan delicioso.

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