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Jana Pilátová, pastora checa en El Hierro

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“El rebaño que pastoreo es una ‘máquina segadora de pasto’ alquilada por el Estado”, explica en esta entrevista de la sección “Cita con Canarias” sobre su trabajo como pastora profesional en la República Checa. [Versión íntegra de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº 41 (2ª época, abril 2016)].

Por YURI MILLARES
Traducción de ŠTĚPÁN ZAJAC

Nacida en 1980 en la ciudad de Kolín (República Checa), y licenciada en 2007 por la Facultad de Humanidades de la Universidad Carolina de Praga, Jana Pilátová es pastora de profesión. Trabaja para un ganadero de Bohemia cuyos animales limpian de pasto diversas áreas de un espacio natural protegido, una política de protección contra los incendios forestales que practican muchos países europeos. Durante los meses más duros del invierno, sin embargo, se refugia en la isla de El Hierro, donde, tras la entrevista, ‘Pellagofio’ la ha llevado a conocer a un pastor herreño y su ganado.

“En primavera tengo que estar pendiente de las crías: todavía no están acostumbradas al pastor eléctrico ni al perro, y cualquier traslado del rebaño parece una obra de teatro absurdo”

■ OJO DE PEZ / Entre la bruma de Nisdafe

Por TATO GONÇALVES

En los llanos de Nisdafe, esa misma bruma que dio de beber a los bimbaches y cargó de agua de los alisios al árbol santo Garoé, nos dejó un hueco mágico por un momento para poder fotografiar a Jana Pilátová, una pastora checa que pasa en El Hierro las vacaciones y que no dudó en posar junto al lobito herreño del pastor Pedrín ●

Jana Pilátová con el perro pastor de Pedro Quintero, un lobo herreño. | FOTO TATO GONÇALVES
Jana Pilátová con el perro pastor de Pedro Quintero, un lobo herreño. | FOTO TATO GONÇALVES
–¿Qué hace una pastora checa en la isla de El Hierro: huyendo del frío?

“Normalmente meto el saco de dormir en mi mochila, una manta de piel de oveja y una cocinilla y hago caminatas por las Islas, pasando las noches bajo las estrellas”

–Disfruto de mis vacaciones, pues en Chequia trabajo desde mediados de abril hasta finales de noviembre. O para ser más exacta, huyo del frío y los cortos días del invierno. Los últimos años, durante mis vacaciones he visitado, además de la isla de El Hierro, también las de La Palma, Tenerife y La Gomera. Normalmente meto el saco de dormir en mi mochila, una manta de piel de oveja, una cocinilla y un par de trapitos [ropa] y me retiro a disfrutar de las caminatas por las Islas, pasando las noches bajo las estrellas. Este año, en contra de lo habitual, me estoy quedando todo el tiempo en El Hierro en la casa de mi amigo, con quien también he estado seis semanas trabajando la viña. Sigo con interés el pastoreo en las islas Canarias, aunque por ahora más bien de lejos [contactó con Pellagofio Ediciones para solicitar el envío del libro Los últimos trashumantes de Canarias], todavía no conozco a ningún pastor personalmente.

–¿Y qué hace cuando está en Chequia?

–En Chequia me gano la vida pastoreando. Empecé como voluntaria con un pequeño rebaño de ovejas y cabras y ahora ya me está esperando la sexta temporada como pastora profesional. Trabajo para Honza, un amigo desde hace muchos años que tiene una granja. Él comenzó igual que yo, como pastor asalariado. Con el tiempo se convirtió en propietario de su propio rebaño, de un establo de ovejas y de un par de tractores. Además del rebaño con el que pastorea localidades de la Reserva Natural de Karst de Bohemia, a unos 30 kilómetros de Praga, tiene 15 ovejas frisia para el ordeño y tres vacas, fabricando con su mujer excelentes quesos, yogurt y mantequilla. Mientras yo me encargo de los animales durante el pastoreo de verano, Honza prepara el heno para el invierno. Este año tiene en el establo unas 130 ovejas y cerca de 50 cabras preñadas pasando el invierno.

–¿Cuál es la rutina diaria con el ganado?

–La rutina diaria cambia con bastante frecuencia, lo mismo que el estado del tiempo en mi país; depende de las temperaturas y de lo largo que sea el día.

“En noviembre oscurece por completo a las cuatro y media de la tarde y por las mañanas ‘no se saca fuera ni al perro”
“En noviembre oscurece por completo a las cuatro y media de la tarde y por las mañanas ‘no se saca fuera ni al perro’ [un viejo dicho checo dice “no poder sacar ni al perro fuera” cuando hace un tiempo tan malo, con niebla, lluvia y viento, que ni el perro quiere salir], mientras que durante el verano ya hace calor a las diez de la mañana y anochece tarde, a las nueve y media.

“En primavera me levanto como a las siete de la mañana, me tomo mi desayuno tranquila y después me voy con el rebaño. El ganado pastorea el área que tiene asignada con pastor eléctrico, y está ahí dentro hasta que acaba incluso con la vegetación que no le gusta, de manera que todos los días me toca preparar un cerco eléctrico nuevo, recoger y mudar el antiguo, servir el agua a los animales y, de vez en cuando, suplir el papel del veterinario o el papel de la madre ovina. Almuerzo alrededor de las once y me echo siesta todos los días.

Jana Pilátová y Yuri Millares durante el encuentro con el pastor Pedrín Quintero. | FOTO TATO GONÇALVES
Jana Pilátová y Yuri Millares durante el encuentro con el pastor Pedrín Quintero. | FOTO TATO GONÇALVES
“Mucho tiempo lo paso observando a los animales, especialmente en primavera, porque hay que estar pendiente de las inflamaciones de las ubres y si las crías prosperan bien. Es cuando el trabajo me ocupa más tiempo: las crías no están todavía acostumbradas a la cerca eléctrica, ni al perro, y cualquier traslado del rebaño, aunque sea de una cerca a otra, parece una obra de teatro absurdo. Por eso en esta época trabaja conmigo otro pastor, Richard. Cada uno estamos a cargo de cerca de 160 animales en localidades separadas.

“A finales de mayo la rutina diaria cambia un poco: separo a los cabritos de las madres y comienza el trabajo diario adicional con el ordeño y fabricación de un queso fresco llamado panyr. Ordeño manualmente dos veces al día a cerca de 15 cabras (el año pasado dieron 20 litros de leche al día). Tengo que levantarme más temprano por la mañana y desayuno más tarde, mientras se calienta la leche recién ordeñada. Después del desayuno tengo que desuerar la cuajada y sigo después con la preparación de la cerca. Almuerzo y la siesta. De vez en cuando me toca salir de compras, entregar los quesos, lavar la ropa. Por las tardes ordeño entre las cinco y las siete y mientras caliento la leche para los siguientes quesos, consigo lavarme fuera. Casi todos los días suele venir algún conocido, ya sean amigos con niños o los interesados en comprar algún queso. Me voy a dormir, como se dice aquí en el campo, “con las gallinas” cerca de las diez.

jana-pilatova-4116-2“Con la disminución de la calidad del pasto al final del verano, disminuye también la producción de leche, así que a partir de agosto ya se ordeña sólo una vez al día por las mañanas.

–En Canarias todavía quedan pastores que hacen la trashumancia en busca de pastos. ¿En Chequia también hay? ¿Practica algún tipo de trashumancia?

–En Chequia, lamentablemente, este tipo de pastoreo no existe en la actualidad. Pero hago algo similar, ya que el rebaño que pastoreo es “una máquina segadora de pasto” alquilada por el Estado…

–¿Qué ruta hace y cada cuánto tiempo mueve a los animales de sitio?

“En la Reserva Natural Karst de Bohemia pastoreamos para el mantenimiento del paisaje en un total de ocho áreas”
–En la Reserva Natural Karst de Bohemia pastoreamos para el mantenimiento del paisaje en un total de ocho áreas. Se trata, sobre todo, de un tipo de paisaje estepario, en terrenos pedregosos que se llenan de arbustos y vegetación cuyas semillas se propagan por el aire. Cada área tiene una superficie distinta, algunas veces nos quedamos en un lugar dos semanas, otras veces hasta seis. Nos movemos en una zona de unos diez kilómetros y movemos el rebaño de una localidad a la otra con ayuda del perro.

–He visto un reportaje en la prensa checa [Zprávy, 27 noviembre 2013] en la que aparece con el ganado en un paisaje nevado. ¿Dónde duerme cuando va de trashumancia?, seguro que no debajo de un árbol o en una cueva.

“Pasamos el invierno a 80 km y vamos a pie, armando ‘escándalo’ en algún pueblito”
–El reportaje es de nuestro traslado al lugar donde pasamos el invierno, a unos 80 kilómetros. Antes Honza trasladaba a las ovejas en un camión, pero hace unos años pusimos en marcha una nueva tradición, ¡y el año pasado hicimos el traslado a pie por cuarta vez! Solemos aprovechar las rutas turísticas, así que a veces armamos “un poco de escándalo” en algún pueblito… Durante el camino pasamos la noche donde se pueda, el antiguo salón de baile de alguna taberna, a cielo abierto, en casa de conocidos… Durante la temporada vivo junto al rebaño en una caravana equipada con calefactor de gas, estufa y un panel solar en el techo para tener luz en la caravana, y también para recargar la cerca eléctrica.

–Cabras y ovejas no se comportan igual, ni ante el ordeño, ni a la hora de caminar; ni cuando llueve o hace sol. ¿Cuál es su experiencia?

“Antes de una tempestad las cabras se ponen inquietas debido a los insectos, pero con el ordeño no tengo problema, saben que, con lluvia o con sol, siempre tengo en el bolsillo un pedazo de pan seco”
–En cada rebaño hay un animal dominante y debido a que las cabras de aquí generalmente son con cuernos, son ellas las que se imponen. Durante los traslados me sigue como un perro la cabra Sabi, y junto a ella las ovejas viejas que saben que, caminando delante, el perro las dejará tranquilas. Sólo ordeño a las cabras, a las ovejas únicamente en caso de necesidad. Las cabras dan menos trabajo y si se resisten, a diferencia de las ovejas, pesan menos que yo… Antes de una tempestad las cabras se ponen inquietas debido a los insectos, pero con el ordeño no tengo problema, son animales inteligentes y saben que, con lluvia o con sol, siempre tengo en el bolsillo un pedazo de pan seco que les gusta mucho. Sólo si me despisto y cometo el error de soltarlas para ir al pasto fresco antes del ordeño es cuando no vienen. En ese caso no me queda otra que esperar, ¡no se puede con ellas! Durante la lluvia o con sol sofocante los animales se meten debajo de los árboles; durante el verano pasan mucho tiempo pastando también durante la noche.

“Si me despisto y cometo el error de soltarlas para ir al pasto fresco antes del ordeño, no vienen. En ese caso no me queda otra que esperar, ¡no se puede con ellas!”
–En español tenemos la expresión “estás como una cabra” para alguien que está un poco loco. ¿Existe en checo?

–En checo se dice ser “goloso como una cabra” o “flaco como una cabra” y son dos dichos muy acertados. Personalmente creo que las cabras son muy inteligentes, incluso demasiado… Pero, como entre los humanos, hay excepciones, claro.

–¿Sabe de qué raza son las ovejas y las cabras que pastorea?

–Debido a que las ovejas y las cabras las tenemos principalmente para mantener el paisaje, y a que en otoño se suele vender la mayoría de los corderos para carne, Honza prefiere tener razas de carne. Alterna machos suffolk, zwartbles, texel y, el año pasado por primera vez, la raza clun forest combinada con la romanov. La oveja romanov tiene una natalidad más alta y un instinto materno muy bueno; los corderos son más pequeños y los partos de las ovejas que dan a luz por primera vez son más fáciles. En cuanto a las cabras, la mayor cantidad en el rebaño son descendientes de macho de raza boer, aunque hace dos años se adquirió macho de cabra blanca de pelo corto y el año pasado un macho de cabra marrón de pelo corto. En el rebaño sólo hay un par de animales de raza pura, el resto es mezcla de las todas citadas.

“En checo se dice ser ‘goloso como una cabra” y es un dicho muy acertado”
–Tiene perro pastor ¿De qué raza?

–Por supuesto, el perro es imprescindible. Me ayuda un border kolie de siete años llamado Píďa [Chiquitín] que recibió su adiestramiento de Honza. Es un compañero amable, a pesar de que no es ningún campeón y no obedece enseguida a todo el mundo. Pero al final siempre nos arreglamos de alguna manera. Vive debajo de la caravana y lo que más le gusta es, cómo no, la leche de cabra.

–Los checos tienen un plato que se llama Smažený sýr y en Canarias tenemos uno que se llama igual: queso frito. Ustedes lo acompañan con salsa tártara y nosotros con mermelada de tomate. ¿Qué le parecen?

–Lamentablemente aún no he probado el queso frito canario. Tengo que remediarlo antes de volver a Chequia.

–Terminamos: un recuerdo dulce.

–Experiencias lindas tengo un montón, comenzando por las increíbles travesuras de los ingeniosos cabritos, pasando por los descansos junto a la fogata y las noches bajo las estrellas, o una lluvia inesperada durante un día caluroso. Lo mejor es poder volverlo a vivir todo este año otra vez…

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