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Lothar Siemens, musicólogo y compositor

“Es disuasorio traer a un alemán y darle un sancocho, le das un disgusto tremendo si no está acostumbrado”, dice ...

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“Es disuasorio traer a un alemán y darle un sancocho, le das un disgusto tremendo si no está acostumbrado”, dice en esta entrevista de la sección “Cita con Canarias” en la que habla también de su reciente intervención en una comisión del Parlamento de Canarias sobre cultura. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº 46 (2ª época, octubre 2016)].

Por YURI MILLARES

Expresidente del Museo Canario y de la Sociedad Española de Musicología, es compositor y promotor cultural con muchos reconocimientos en todos estos ámbitos. Por ello, recientemente se le pidió expresar su opinión en la comisión del Parlamento de Canarias que estudia la situación de la cultura en el archipiélago y su contribución al desarrollo económico y social de las islas. Habló durante 35 minutos y lo primero que hizo fue hablar de gastronomía (“la cultura empieza por la gastronomía”, dijo) y cómo no, “de la importancia que tienen los quesos de Canarias y lo poco que los sabemos promocionar”.

“Hay una orquesta del Cabildo, pagada por los canarios, y también debería interpretar la obra de autores canarios”

■ OJO DE PEZ / De “Millares” a “Gonçalvez”

Por TATO GONÇALVES
La entrevista transcurrió entre el aprendizaje y la alegría. Aprendimos a conocer a tanto creador musical canario desde el siglo XVIII y nos alegramos al saber de su enorme calidad. La creación por parte de Agustín “Millares” Torres de una obra para trompeta y orquesta que dedicó a Antonio “Gonçalvez”, trompetista romántico de la orquesta Filarmónica de Gran Canaria en 1845, fue la anécdota curiosa que nos espabiló la tarde ●

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–Me ha llamado la atención leer en la prensa algunas cosas que planteaste en la comisión y a las que se presta poca atención. Por ejemplo, que es “un disparate que en Gran Canaria haya más de 60 excursiones cuyo objetivo es que los guías lleven a los turistas a los chiringuitos de sus parientes, para darles una copa de vino con aceitunas, y a un puesto de artesanía mediocre para después llevarlos a oír a un grupo musical aficionado”. No sabe uno si reír por no llorar.

–En el periódico está muy sintetizado. Pero lo cierto es que eso viene de cuando, siendo yo presidente del Museo Canario, hice una encuesta para ver qué cantidad de turistas consumirían alta cultura y salió que a un seis por ciento. De cien mil camas ocupadas que rotan cada diez días, eso son 18.000 turistas al mes. ¿Hemos sabido aprovechar eso? No. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar de nuestra isla? Tendríamos que tener seis rutas, como la ruta de los volcanes, la ruta de la cumbre, la ruta del sur o la ruta ciudad, que a su vez tiene dos rutas importantes que son Las Palmas fundacional (¡solamente Vegueta es un día!) y Las Palmas romántica (Triana, el Modernismo con ejemplos como el Gabinete Literario, el Pueblo Canario). Estuve en contacto con agencias de viajes, les hice un diseño de rutas y no les interesó, porque cada guía tiene sus paradas… Y eso no es la forma de hacer las cosas, la isla tiene muchas cosas que enseñar, incluso una ruta marítima.

“La vieja es el pescado más fino que se puede comer. Yo siempre se la recomiendo a mis amigos y los llevo a comer vieja. Es extraordinaria”
–Y una ruta de los quesos.

–Por ejemplo. ¿Dónde hay un queso como el de flor de Guía? Ese es un queso maravilloso.

–A propósito de lo que decíamos antes, aparte de poder disfrutar de unas verdaderas aceitunas de Gran Canaria y un buen vino canario, ¿qué recomienda a un amigo que viene de fuera que no deje de probar?

lothar-siemens-4616-3–Depende de los gustos del amigo, si prefiere el mar o el campo. Pero mira, un sancocho no se lo daría: es disuasorio traer a un alemán y darle un sancocho, porque le das un disgusto tremendo si no está acostumbrado. Pero un potaje de berros me parece una cosa inconmensurable.

–También hay más pescados, aparte del pescado salado.

–La vieja sancochada con papas arrugadas y si no es con mojo, con aceite y vinagre, es una delicia. La vieja es el pescado más fino que se puede comer. Yo siempre se la recomiendo a mis amigos y los llevo a comer vieja. Es extraordinaria.

–Si tienes que elegir entre un buen concierto o una buena comida, ¿a dónde vas?

–A la comida. La gente piensa que a mí me gusta la música, pero lo que me gusta es comer –ríe.

–Sigo con la comisión parlamentaria: también criticaste que la Orquesta Sinfónica de Tenerife y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria difunden música foránea, que se puede escuchar en cualquier otra ciudad y, en cambio, den un tratamiento marginal a la canaria. Me suena a eso que se dice de la cocina canaria, por pura ignorancia: que son cuatro cositas.

“En El Museo Canario hemos recogido el patrimonio musical generado en Canarias desde el siglo XVI hasta ahora: ya llevo publicados 60 CDs”
–¡Son más de cuatro cositas! En El Museo Canario hemos hecho una serie que se llama RALS y hemos recogido el patrimonio musical generado en Canarias desde el siglo XVI hasta ahora: ya llevo publicados 60 CDs de 74 minutos cada uno.

–O sea, que además de recuperarla, ha sido interpretada.

– Sí, aunque tengo todavía varios discos en producción, lo que no tengo son patrocinadores. Ahora queremos hacer un programa de orquesta de cuerda con varios conciertos, entre otros el Concierto barroco para violín y cuerdas de Xabier Zoghbi, que no se ha interpretado nunca y que es una maravilla, así como otros de Víctor Landeira y de Nino Díaz.

–¿Estamos hablando sólo de música para orquesta?

“La Orquesta Sinfónica de San Petersburgo interpretó la ‘Sinfonía canaria’ del maestro Valle y se quedaron asombrados de la talla del compositor”
–De todo. Música para orquesta, música vocal, música de cámara, música de guitarra, música de piano. De los 60 discos que ya se han hecho, el más complicado ha sido el de las obras del maestro Bernardino Valle [1849-1928], con su Sinfonía canaria que es una maravilla, y lo hizo la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo. Había un violinista en la Orquesta Sinfónica de Gran Canaria, Alexei Shatsky, que estaba estudiando Dirección de Orquesta en Rusia y estaba vinculado al grupo de compositores de aquí, de Promuscan, y él mismo dirigió uno de estos discos para obras de cuerda con orquesta. Cuando se fue para allá a hacer su máster final de Dirección de Orquesta, le dije: ¿no podrías hacer allí las obras de Valle? Y me grabó la Sinfonía canaria, el Poema sinfónico del Descubrimiento de América que fue Premio Nacional en 1892 y algunas obras más de Valle, como la Serenata canaria. Y los músicos de allá, extrañados de un músico español que no conocían; estaban asombrados, “es un compositor de la talla de Tchaikovski”, decían.

lothar-siemens-4616-4–Como el maestro Valle, habrá más casos de músicos y compositores canarios que no se conocen.

“El mejor trompetista del mundo [Edward H. Tarr] grabó una partitura de Agustín Millares Torres y algunos amigos musicalmente muy cualificados se rieron de él”
–Claro, hay muchísimos. Discos de obras de orquesta del siglo XIX tenemos seis, entre otros las obras de nuestro pariente Agustín Millares Torres [1826-1896], de quien tengo un disco alemán con el mejor trompetista del mundo [Edward H. Tarr], que grabó su partitura de la Fantasía para trompeta y orquesta que llevé yo a Alemania a un músico alemán. Esa partitura se la dedicó Millares Torres a su amigo Antonio Gonçalves, que era el trompetista de la Orquesta Filarmónica [de Las Palmas] de 1845. Es una obra preciosa y ahí está compartiendo disco con un concierto de Haydn.

–¿Por qué no aprecian o no tienen en cuenta a estos músicos canarios los que organizan la actividad musical de las Islas?

–Cuando yo traje ese disco y se lo di a algunos amigos musicalmente muy cualificados se rieron de él, porque todo lo que no es el canon de los veinte compositores famosos les parece carente de interés.

–Pero tú no desfalleces.

–Yo no tiro la toalla, sigo erre que erre. Y a toda esta serie todavía no le he dado mucha publicidad, pero cuando acabe el disco 65 voy a hacer una Historia de la creación musical en Canarias con referencia a todo lo que se pueda oír, lo que había en los siglos XVI al XXI. Están todos los compositores ahí.

–Pues es una lista grande de autores.

“De la generación de la República no se pone nunca nada, toda una generación que desapareció con la dictadura”
–Aquí hay una asociación de compositores y hay gente que compone. ¿Qué ocurre con las orquestas? Una vez al año estrenan una obra, te cogen la menos interesante de todas porque es la más facilita de tocar, la tocan casi sin ensayarla y se la quitan de encima. Es una falta de consideración. Los compositores canarios no tienen apoyo. ¿Hay una orquesta pagada por el Cabildo, por tanto pagada por los canarios?, pues que al menos tres veces al año interpreten la obra de un canario. No digo que en todos los conciertos lo hagan, pero al menos alguna vez. Igual pasa con la música española. ¿Tener una orquesta para escuchar sólo música de Schumann, de Chopin y de Beethoven? De la generación de la República no se pone nunca nada, toda una generación que desapareció con la dictadura: de Pitaluga, que emigró a México; de Remacha, que estuvo de topo escondido en una ferretería de Tudela durante el franquismo; de Antonio José, que lo fusilaron en Burgos y tenía una ópera sobre el Quijote muy interesante. Lo que vino después de Falla fue una época maldita, le echaron tierra encima. Después, durante el franquismo hubo una tendencia a que se hiciera música de corte andalucista-española y se cortó la vena creadora libre de la generación que llaman de la República, pero que venía ya de la época de la dictadura de Primo de Rivera.

–Toda una generación perdida.

–Pero con una música muy interesante. En la Sociedad Española de Musicología, que hago una serie parecida de rescate de compositores, he hecho mucha música de todas esas generaciones perdidas y de autores que nadie conoce. Creo que esa es la misión de una sociedad de musicología, la de poner lo que la gente no conoce. Es una batalla que llevo en solitario, como una batalla quijotesca. Sin embargo, es una siembra de la que algo queda.

–Última pregunta, un recuerdo dulce.

–Un tocino de cielo –ríe.

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