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Roberto Góiriz, presidente de Asaja

“Los hijos de los agricultores no van al campo porque ven que sus padres lo pasan canutas”, dice...

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“Los hijos de los agricultores no van al campo porque ven que sus padres lo pasan canutas”, dice el presidente de Asaja-Las Palmas (Asociación de Jóvenes Agricultores) y portavoz de Fedex (federación de exportadores hortofrutícolas) durante la entrevista de su “Cita con el chef” que lo reunió con Alexis Álvarez (restaurante Los Guayres, en el hotel Cordial Mogán Playa). El viento puso su punto de emoción a la sesión fotográfica y la receta que le dedicó al entrevistado, toda una excelencia de la cocina que acaba de crear para esta página: consomé frío de tomate con tartar de vieja y cilantro. [Versión íntegra de la entrevista publicada en PELLAGOFIO nº 7 (2ª época, enero-febrero 2013)].

Para ver la receta, haga clic AQUÍ. Haga clic en la foto para verla a tamaño mayor ●

Por YURI MILLARES
Fotografías de TATO GONÇALVES

Portavoz de los exportadores hortofrutícolas de la provincia de Las Palmas, lleva ya la redonda cifra de 30 años en la tarea de plantear, ante Europa, las reivindicaciones de un sector que desde hace muchas zafras parece en crisis permanente, pero que sigue dando empleo a 20.000 personas. Su papel protagonista en estas lides, para lo que fue contratado entonces por Fedex, lo ha convertido en un rostro habitual de la prensa canaria, pese a que tres décadas atrás su única pretensión era sacar unas oposiciones.

Roberto Góiriz ha sido portavoz de los exportadores de tomates de la provincia de Las Palmas durante los últimos 30 años.
–Si alguien le hubiera dicho en la facultad de Derecho que iba a ser 30 años portavoz de Fedex y que su imagen estaría un día y otro en la prensa, ¿lo creería?

–No, en absoluto. Nunca me imaginé que llegaría a donde he llegado.

–¿Ni aunque fuera la predicción de alguien que le echara las cartas?

–Le habría dicho “qué tomates ni nada”. No, lo mío fue que llegó el destino y punto.

–Por cierto, ¿cree en las cartas o en otra forma de predecir el futuro?

■ OJO DE PEZ
El mar entró en escena

Por TATO GONÇALVES

Para la sesión de fotos con Roberto y Alexis quedamos en la trasera de auditorio Alfredo Kraus, en Las Palmas de Gran Canaria. Tenía interés en que el mar apareciese en escena, pero ocurrió que el sol también quiso estar presente y regañó –“hizo regañar”– un poco, sólo un poco, a los protagonistas ●

–No y nunca me las han echado. Creo que es una pérdida de tiempo. Uno tiene el destino como lo tiene y el día a día te va marcando la vida.

“Es un sector que vive mucho de los créditos, los créditos no se dan y la situación es difícil en estos momentos”
–Hay quien cree que el tomate canario como producto de exportación está próximo a desaparecer. ¿Eso es una predicción con base?

–No. El tomate canario, como todos los productos hortofrutícolas de las Islas, tiene un problema que es el de la competitividad. Es decir, tenemos unos acuerdos de la Unión Europea con países terceros (Marruecos, Egipto, Túnez) que producen tomates en la misma época que nosotros y nosotros con ellos no podemos competir. Pero el tomate canario no puede desaparecer. Está pasando una situación de crisis, una situación desesperada, como la están pasando todas las empresas: es un sector que vive mucho de los créditos, los créditos no se dan y la situación es difícil en estos momentos.

–¿Qué requisitos debe cumplir el tomate canario de cara a Europa para entrar en los mercados europeos y cuáles debe cumplir el tomate marroquí?

“Marruecos llega en la misma época que nosotros y le paga a sus trabajadores 60 céntimos de euro al día, mientras que nosotros pagamos siete u ocho euros”
–Nosotros tenemos una ventaja y es que estamos en los mercados europeos hace más de 125 años. Nosotros enseñamos a los europeos a comer tomates en la época invernal, donde allí no se produce nada. Y por lo tanto el tomate tiene un prestigio. Lo que pasa es que el prestigio sólo no vale si hay un competidor como Marruecos, que te llega en la misma época que nosotros y le paga a sus trabajadores 60 céntimos de euro al día, mientras que nosotros pagamos siete u ocho euros. Yo creo que la Unión Europea ha hecho mal los cálculos. No nos negamos a que ayude a países terceros, pero aquí no se está ayudando a países terceros como Marruecos, Túnez y Egipto. Se está beneficiando a unos importadores que son los que tienen los beneficios del tomate y otros productos, porque el agricultor marroquí sigue estando en el siglo XIX.

–Lo cierto es que año tras año, zafra tras zafra, escuchamos siempre las mismas cosas de que Marruecos compite de modo desleal y no cumple los acuerdos establecidos por la Unión Europea. ¿Estamos como un perro que se muerde la cola, dando vueltas siempre sobre el mismo sitio?

“Si Marruecos cumpliera con los contingentes que tiene asignados mensualmente y vendiera por el precio que tiene asignado, Marruecos, Península y Canarias podrían estar en el mercado europeo ganando dinero”
–Sí, es un grito en el desierto, por así decirlo, al objeto de dar a entender a la Unión Europea que nosotros lo que queremos es que se cumplan los acuerdos que se firman. Nosotros tenemos la certeza de que si Marruecos cumpliera con los contingentes que tiene asignados mensualmente y vendiera por el precio que tiene asignado, Marruecos, Península y Canarias podrían estar en el mercado europeo ganando dinero. Pero lo que no es posible es que Marruecos, en un mes, exporte tres veces más de lo que tiene asignado a través de Francia. Es decir, en el mes de diciembre tiene 30 mil toneladas pero de Marruecos entran 95 mil toneladas. Eso no hay quien lo aguante y tiene como consecuencia la crisis del sector en Canarias.

–Pero Marruecos también tiene que exportar su producción, no se le pueden poner puertas al campo, ¿no?

Esta fue la foto elegida para su publicación en la edición papel de la entrevista y la cita con el ‘chef’.

–Pero es un país tercero y tiene unos acuerdos. Lo que decimos es que cumpla los acuerdos y mensualmente ponga en Europa los contingentes que tiene asignados, que no venda nunca por debajo del precio valiéndose de que los franceses son los que reciben su tomate y son los que determinan los fraudes que se cometen en la Unión Europea porque dan un precio distinto al que venden en la realidad. Y eso lo saben los mismos productores franceses, a quienes les perjudica sobre todo en los meses de abril y mayo, y lo sabemos nosotros que nos está perjudicando enormemente. Yo creo que si el sector del tomate desapareciera en algún momento, en un 85 por ciento la culpa la tendría la competencia de Marruecos.

–¿Estamos condenados a depender de las subvenciones para exportar tomates o plátanos, o debemos pensar en dedicarnos a otra cosa?

–No. Hay una confusión en la opinión pública y en algunos agoreros al hablar de subvenciones. El sector agrícola no recibe tantas subvenciones. Recibe una subvención directa que es la compensación al transporte, una ayuda que está reconocida en la propia Constitución Española, que es el hecho insular. De aquí a Cádiz tienen que compensarnos y de Cádiz para arriba ya estamos en igualdad de condiciones con todos los productores peninsulares. Es decir, dentro del propio Estado español no podemos ser agricultores de segunda bajo ningún concepto. Y otras ayudas… es que ni llegan. Todavía hay ayudas de hace cinco o seis años que no han llegado. El agricultor canario no espera la ayuda, espera que le den unas compensaciones para competir en igualdad de condiciones.

–¿Sabe cuánto de lo que consumimos en Canarias lo producimos nosotros mismos?

“Sólo producimos el nueve por ciento de lo que consumimos. No cumplimos ninguna de las normas que establecen las organizaciones internacionales de que toda región debe producir en torno al 30 por ciento de sus alimentos”
–Desgraciadamente es una asignatura pendiente y yo lamento mucho que desde el Gobierno se diga que hay que potenciar el sector turístico, como la pata de salvación de nuestra economía, que se ve que no lo es. Sólo producimos el nueve por ciento de lo que consumimos. El resto viene de fuera y vienen 12 millones de turistas. ¿Qué hotel del sur de Gran Canaria o de Tenerife pone productos canarios? ¿Qué turista conoce se va de aquí habiendo probado una tabla de quesos? Todo lo que vemos en los bufés son quesos holandeses. Aquí se ha perdido una oportunidad de introducir nuestros productos. ¿Qué turista de aquí se va con algo nuestro? En Canarias no ha habido una política de defensa de los productos canarios. No cumplimos ninguna de las normas que establecen las organizaciones internacionales de que toda región debe producir en torno al 30 por ciento de sus alimentos, ante la eventualidad de cualquier emergencia.

–El 70% de las papas, el 90% de la carne, casi el 100% de los cereales…

–En las medianías ves las fincas de frutales que no las recogen los agricultores porque el intermediario no paga lo tiene que pagar. Hay que eliminar a los intermediarios y el agricultor poner de su parte y luchar para crear cooperativas y tratar de vender sus productos.

–Si mañana se cortaran los suministros a Canarias un par de semanas por lo que fuera (una guerra, una catástrofe), ¿cuánto aguantaríamos aquí?

–Pues no sé lo que aguantaríamos, pero desde luego lo pasaríamos muy mal. Por eso yo admiro que Estados Unidos tenga esa gran protección hacia los productos agrícolas. Tú no puedes entrar allí llevando nada, con vistas a proteger su agricultura y evitar que entren plagas de otros países, mirando siempre desde el punto de vista de su defensa.

–¿Qué medidas podemos adoptar en Canarias para que la agricultura cambie el rumbo por el que va?

“Canarias es hoy un paraíso para las plagas, porque aquí entra de todo y no hay controles en puertos y aeropuertos”
–Canarias ha llegado tarde al cambio generacional. Los hijos de los agricultores no van al campo porque ven que sus padres lo pasan canutas. Y eso es muy grave. Lo que está claro es que hay que tomar medidas de protección para que se vea a la agricultura con futuro, con ayudas que llegan cuando tienen que llegar y que no entre de todo por los muelles. Canarias era un paraíso hace unos años en la que no había ni una plaga, ni un virus. Hoy Canarias es un paraíso para esas plagas, porque aquí entra de todo y no hay controles en puertos y aeropuertos. Y todos los años hay una plaga nueva. La gran crisis del tomate vino por una plaga de Tuta absoluta [la polilla del tomate].

–Hablemos de las excelencias de nuestros productos. ¿Qué es lo mejor del tomate canario?

–Lo mejor que tiene es que es un producto cultivado casi al natural. Es decir, con sol. En Holanda el cultivo está las 24 horas con luz eléctrica y calefacción. Eso significa que comemos un tomate natural y no un tomate artificial como el de los europeos.

–¿Y qué tenemos aún mejor que el tomate?

–El plátano canario también es muy bueno. Tiene una variedad que no hay en ningún sitio y un sabor inmejorable, de ahí la aceptación que tiene en Europa. A pesar de que las multinacionales le hacen un daño impresionante, se sigue apostando por el plátano canario.

–¿En casa es un cocinillas o un gran chef?

–Pues un cocinillas, porque no hago nada.

–O sea que si quiere sorprender a un invitado en su casa ¿tira de páginas amarillas?

–No, en mi casa no come nadie. Lo llevo a la esquina.

–¿Con qué plato lo han sorprendido a usted?

–A pesar de que yo no cocino nada, tengo amigos que cocinan muy bien. Como Fernando Álamo, que vive al lado de mi casa y me sorprende con unos inventos que yo digo “¿y esto qué es?”. Yo lo admiro y le digo muchas veces si el arte de la pintura lo pasa a la cocina y me dice que es posible. De cualquier cosa hace una comida fabulosa, lo que me da a mi rasquera porque yo no sé y ni unos huevos fritos me salen bien. Pero es porque no tengo paciencia.

–Vive al lado del mar, en un lugar como la playa de las Canteras. ¿Es una casualidad o algo premeditado?

–A diferencia de la pregunta del principio, si pensaba alguna vez que me vería 30 años en los medios informativos con toda esta historia del tomate, esto sí lo preveía. O al menos era una ilusión: “Me gustaría tener una casa en la playa”. Porque yo he sido muy playero toda la vida. Lo deseaba y lo he logrado.

–Y en la mesa, ¿un pescadito?

–Sí, yo soy mucho de pescado.

–Última pregunta: un recuerdo dulce.

–Habiendo fallecido mi padre recientemente, ha sido el cariño y lo que han luchado mis padres para sacar adelante a cuatro hermanos con sus carreras universitarias. Merecen toda la sonrisa y un recuerdo dulce.

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