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Paisajes de las Islas que saben a vinos

Un grupo de viticultores, bodegueros y enólogos de Canarias participa en un inédito proyecto de colaboración...

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Un grupo de viticultores, bodegueros y enólogos de Canarias participa en un inédito proyecto de colaboración amparados en una misma marca –Paisaje de las Islas–, para poner en valor las uvas más significativas de la viticultura de este archipiélago y el paisaje del que forman parte. Un espumoso blanco de uva negra es la última novedad. [En PELLAGOFIO nº 46 (2ª época, octubre 2016)].

Por YURI MILLARES

Ilustración de la etiqueta del espumoso blanco de la colección Paisaje de las Islas. | ARCHIVO PELLAGOFIO
Ilustración de la etiqueta del espumoso blanco de la colección Paisaje de las Islas. | ARCHIVO PELLAGOFIO
La propuesta de desarrollar un proyecto colaborativo entre viticultores y bodegueros de toda Canarias nace de un enólogo y bodeguero muy inquieto, Agustín García Farrais, para elaborar una colección de vinos especiales, con uvas especialmente seleccionadas de parcelas con unas condiciones muy concretas, de variedades con una presencia muy antigua en estas islas y trabajadas en bodega con mucho esmero y paciencia. Y aunque se trata de vinos con diferentes elaboraciones, en el que participan y se van sumando distintas bodegas, viticultores y enólogos, todos llevan la marca común Paisaje de las Islas que identifica la idea.

Las etiquetas están basadas en paisajes del ‘Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias’ de Philip Webb y Sabin Berthelot, de 1836

No puede faltar, en un proyecto así, un cuidado trabajo de diseño y presentación que lo arrope: etiquetas basadas en paisajes del Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias de Philip Webb y Sabin Berthelot, de 1836, con los que la diseñadora Yanira Quintero ha hecho la composición de la familia de botellas (borgoña para los blancos, corcho natural) que sirva para la apuesta de este enólogo de poner en valor “unos vinos muy gastronómicos dentro de Canarias, dando un paso más allá en blancos con complejidad y, me imagino, también algún tinto que irá saliendo”.

Para “predicar con el ejemplo –explica–, el primero de esos vinos lo elaboramos nosotros en Bodegas Tajinaste [en el valle de la Orotava (Tenerife)], un blanco de uvas malvasía aromática y marmajuelo al 50 por ciento, en el que la mitad del vino pasa por barrica de 500 litros de roble francés de tostado medio suave”. La uva procede de una finca en la zona de El Palmar, en el sur de Tenerife, en una cota de 50 m de altitud “con muy buena madurez fenólica, muy buenos parámetros y un potencial aromático bastante interesante”.

También en 2013 elaboró un malvasía aromática naturalmente dulce con 90 gr de azúcar residual y una graduación alcohólica de 16,5, con uva del valle de Güímar (Tenerife). “En este caso el viticultor es Jorge Zerolo y coordinamos la vinificación en nuestras instalaciones”, añade.

Agustín García Farrais:
“La uva del forastera gomera se vendimió en una parcela muy vertical de un viñedo casi centenario donde el cultivo es en vaso, el suelo bastante pedregoso y prácticamente un cultivo en ecológico”

Al año siguiente de esas experiencias que pusieron el marcha el proyecto, nace otro Paisaje de las Islas, esta vez con la colaboración de Zebenzui Reyes Moreno, que durante varios años fue enólogo de la Bodega Insular de La Gomera, en Vallehermoso, y conocía bien la viña de esta isla y la variedad que la identifica: un blanco de uva forastera gomera, en este caso vendimiada en la zona de La Culata, “en una parcela muy vertical de un viñedo casi centenario donde el cultivo es en vaso, el suelo bastante pedregoso y con unas características de maduración muy buenas, buen estado sanitario y prácticamente un cultivo en ecológico”. Vinificar en La Gomera iba a ser más complicado que en la bodega madre del proyecto, así que contrataron un camión refrigerado a cuatro grados, que trasladó la uva a Tenerife el mismo día de la vendimia.

Cava para la crianza de los vinos espumosos en los sótanos de la Bodega Comarcal Valle de Güímar. | FOTO T. GONÇALVES
Cava para la crianza de los vinos espumosos en los sótanos de la Bodega Comarcal Valle de Güímar. | FOTO T. GONÇALVES
También de la añada 2014 es el último vino hasta ahora dado a conocer en esta colección: un espumoso blanco con uva listán negro de una parcela a 600 m de altitud con orientación sur en los Altos de Güímar, fermentado en barrica, que acaba de salir este mes de octubre y, por lo tanto, tiene la categoría de reserva. Es el primero que ha sido elaborado en las instalaciones de otra bodega, en este caso la Bodega Comarcal Valle de Güímar, que gestiona la SAT de Viticultores del Valle de Güímar.

“No es un proyecto cerrado, cualquier variedad y cualquier vinificación que nos interese podemos ponerla en valor –añade García Farrais–. El siguiente vino del proyecto será con malvasía volcánica de Lanzarote, previsto para la próxima campaña”. Aquí, como en todo el proyecto “también estamos pensando en una viticultura especial”, aunque todavía no puede adelantar más información hasta que ese vino esté más definido y catemos el producto final.

La viticultura tiene la palabra
La idea es mantener cada uno de los tipos de vino de Paisaje de la Islas en el tiempo. “No queremos elaborar uno ahora que el año que viene no tenga nada que ver, queremos tener un compromiso para que el proyecto sea duradero”, insiste. Y, pensando siempre que lo que predomine sea el concepto de terroir, de paisaje, de un entorno que hable de viticultura, con vinificaciones que son bastante atípicas, tener en Canarias unos vinos pensados también para la gastronomía.

Agustín García Farrais:
“Hablamos de blancos con mucha densidad en los que la madera les da profundidad, con barricas de 500 litros para que no predomine demasiado, un recipiente pensando en los vinos de los siglos XVII y XVIII”

“Hablamos de blancos con mucha densidad, de mucha untuosidad, mucho volumen, la madera les da esa profundidad, con barrica de segundo o tercer año, de 500 litros para que no predomine demasiado, un recipiente pensando en aquellos vinos de los siglos XVII y XVIII que se movían en las pipas, envases de casi 500 litros, porque queremos trasladarnos un poco también en la Historia y pensar en ese tipo de vinos”.

“Nuestra idea es que sea un vino popular para momentos especiales, donde alguien que quiera disfrutar de un blanco complejo y con reflexión tenga la opción de disfrutar en Canarias de algo con esa línea. En principio es un vino que tiene precio medio puede rondar los 12 euros y la idea es que pueda estar en carta de un restaurante con precio de hostelería por debajo de los 20 euros”.

■ LA CATA
Por MARIO REYES

Blanco malvasía aromática y marmajuelo
Carnoso y largo con chispa

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Muy limpio, con chispa y vivo. Mucha potencia en nariz, ¡fragante! Aromas de piña casi almibarada, con toques de hinojo y un ligero final de aromas dulces tipo toffee. Su entrada en boca es personal, seca pero mostrando la golosa nariz. Un blanco muy gastronómico, carnoso, largo y de buena acidez final, que lo hace un ideal compañero de muy variada gastronomía ●

Malvasía aromática naturalmente dulce
Fino, equilibrado y en buena forma

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Con los parámetros de la variedad pero más fluido en la fase visual que los vinos palmeros de mayor densidad. En nariz, hinojo, notas un poco mentoladas, albaricoque, fruta dulce almibarada sin llegar a la pasificación, bastante fresco. En boca es bastante ligero, mejor con quesos, foies o patés que con postres. Un vino bastante amable con dos notas destacables: paso por boca largo con un final amargo, con lo cual se mantiene en la boca bastante bien y no es pesado. No es un vino tipo PX [pedro ximénez] o un moscatel, sino que se mantiene bastante fino, con muchísimo equilibrio; la madera no se percibe. Un vino actualmente en muy buena forma, pero con potencial de envejecimiento bastante interesante ●

Blanco forastera gomera
Fresco, austero y cremoso

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Empieza a coger el color dorado característico de la variedad. En nariz es pura forastera, toques yodados y minerales, recuerda en algún momento a un Jerez sin crianza oxidativa, un vino que podría marcar lo que es una palomino de Jerez blanco seco. Austero, discreto, la madera bien trabajada y casi no se percibe. En boca destaca esa sensación de salinidad que aporta frescor, acidez moderada y bastante integrada. Con una densidad alta, es un vino de bastante buena boca, largo, cremoso; muy gastronómico, puede ir bien con una carne, con una pasta o con un marisco ●

Espumoso blanco de listán negro
Muy vivo y de potencia aromática

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Limpio y brillante, con un carbónico bastante consistente en la fase visual. En nariz es de los espumosos más aromáticos que conozco (en Canarias no hay nada parecido a nivel aromático), muy tropical, hay bastante piña, se notan un poco los tonos especiados de la madera, como la canela y el clavo. En boca, carbónico muy integrado en el que se nota la larga crianza en botella, muy fresco y con buena acidez sin ser ésta destacada. Muy fácil de beber y muy equilibrado. Va a ser uno de los espumosos más importantes de los que se han hecho en Canarias hasta ahora. Muy vivo ●

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1 Comentario

  1. Jose Francisc Rodríguez Meder
    Julio 21, 2017 at 5:12 pm — Responder

    Interesantísimo artículo. Mi pregunta es…¿ dónde se pueden conseguir estos vinos?

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