Home»Gastroclub»Bodegas»Tajinaste lanza “Islas”, colección de vinos de parcela

Tajinaste lanza “Islas”, colección de vinos de parcela

La Araucaria es una finca emblemática de esta bodega del valle de la Orotava: desde 2009 están convirtiéndola en un cultivo modelo...

0
Compartido
Pinterest Google+

La Araucaria es una finca emblemática de esta bodega del valle de la Orotava: desde 2009 están convirtiéndola en un cultivo modelo, con más plantas por hectárea pero menos racimos por plantas, a la vez que zonificando el riego para darle a cada planta lo que necesita. El objetivo, mejor uva para ampliar su línea de vinos singulares. [En PELLAGOFIO nº 21 (2ª época, junio 2014).]

Por YURI MILLARES

Bodegas Tajinaste sorprende cada año que pasa con nuevas elaboraciones y propuestas de calidad en sus vinos. Ubicaba en el barrio de Las Toscas del valle de la Orotava (Tenerife), su uva procede tanto de fincas propias (El Ratiño, donde trabajan con el sistema tradicional de la comarca de cordón múltiple trenzado; La Perdoma, con sistemas de cultivo más modernos), como de las de unos 50 viticultores de los alrededores (a los que asesoran a lo largo del año y le compran la uva).

Jorge Zerolo (centro) asesora en los ensayos de riego para mejorar la calidad de la uva.| FOTO YURI MILLARES
Desde 1994 han incorporado la finca La Araucauria, por estar disponible (había dejado de cultivarse) y con un significado especial: en ella habían nacido Gregoria y sus hijos, es decir la abuela, el padre y los tíos de Agustín García Farrais, el director y enólogo de esta empresa familiar. “Mis abuelos trabajaban de medianeros en esta finca –explica–. Concretamente en la zona de La Haza, nombre de origen portugués, pues es una medida de superficie en Portugal”.

La finca, alrededor de una aracauria de gran porte que le da nombre, tiene un total de seis hectáreas. Y en ella están realizando nuevas plantaciones pasando del doble cordón al cordón simple, “y de unas 2.300 plantas por hectárea nos vamos a 4.200”. El objetivo “es que cada planta produzca menos, y manteniendo la misma producción por hectárea tenemos menos racimos que maduran mejor”.

Catas bajo tierra
Pero el trabajo de mejorar la calidad de la uva (y por tanto, tener mejor materia prima para sus vinos) no pasa sólo por la parte aérea de la planta. “Hemos hecho catas para ver la profundidad de suelo que teníamos en cada una de las parcelas. Nos hemos dado cuenta así de la diversidad que tenemos dentro de la propia finca, en una zona hay tosca a una profundidad de metro y medio aproximadamente, en otra el suelo es más arcilloso”.

Después han realizado ensayos de riego para comprobar la necesidad de agua de cada una de las partes de la finca. “Lo que buscamos es la frecuencia de riego que necesita cada parcela, distribuyéndolo por sectores”. El ensayo, dirigido por el ingeniero agrónomo Jorge Zerolo, lo empezaron en febrero de este año 2014 con la idea de destinar la uva “a nuestros vinos de finca”, dice Agustín García Farrais.

La viña de la finca La Araucaria, así llamada por el gran ejemplar que se alza al fondo.| FOTO YURI MILLARES
Agricultura de precisión
Este ensayo lo define Jorge Zerolo como “agricultura de precisión”, al explicar que lo que están intentado hacer es “dividir la finca en parcelas homogéneas para que después la gestión del riego y la fertilización se haga en cada zona en función del tipo de suelo y de la variedad de vides cultivadas”.

Porque muchas veces, explica, “pensamos que estamos aplicando una cantidad de agua determinada por planta, pero el riego no llega uniforme y en una parte estamos aplicando el doble y vemos un exceso de vigor y en otros sitios la planta no se desarrolla lo suficiente”. Por último, “sabiendo cómo se puede zonificar la finca, hay que elegir un punto de control donde de forma diaria monitorizas que cantidad de agua tiene la planta a su disposición. Eso te permite gestionar el vigor, el desarrollo de la planta, la madurez, y por otra parte no crear excesivo estrés para que haya una buena síntesis de polifenoles, de azúcares”.

“En La Araucaria distinguimos cuatro tipo de suelo y la gestión de cada uno es distinta. No es lo mismo tener las raíces a 20 cm de profundidad que tenerlas a medio metro”

Hasta hace poco “esto era sólo un tema de investigación, pero hoy en día la viticultura en California, en Francia o en la Península utiliza estos recursos para afinar el cultivo. Son herramientas que hay que ir introduciendo en la agricultura canaria, primero por el coste del agua y segundo porque estamos perdiendo un potencial que hasta ahora no estaba al alcance de la agricultura”. Así, en La Araucaria “somos capaces de distinguir cuatro grandes tipo de suelo y la gestión de cada uno será distinta. No es lo mismo tener las raíces a 20 cm de profundidad que tenerlas a medio metro”.

El valor de la isla y la parcela
Este esfuerzo se convierte después en vinos para la línea clásica de Tajinaste, pero también para su tinto Can y el nuevo proyecto que ahora ve la luz y han denominado “Paisaje de las Islas”. Se trata de un proyecto en el que colaboran viticultores y enólogos de diversas bodegas del archipiélago bajo una marca común. En este caso, Tajinaste participa –y estrena la propuesta– con un blanco de uvas marmajuelo y malvasía aromática.

“Los vinos Paisaje de las Islas tienen vocación archipiélago y buscan poner en valor la isla, la variedad, la comarca, el viticultor y la parcela; hacer un traje a medida que te lleve hasta la finca en concreto”

Bodegas Tajinaste  colabora con diversos proyectos gastronómicos. En la foto, con el chef Juan Carlos Clemente. | FOTO Y. MILLARES
Bodegas Tajinaste colabora con diversos proyectos gastronómicos. En la foto, con el chef Juan Carlos Clemente. | FOTO Y. MILLARES
Se trata de “un vino con vocación archipiélago. El proyecto de esta colección pretende, enfocado dentro de la DOP Islas Canarias, poner en valor la isla, la variedad, la comarca, el viticultor y la parcela; de hacer un traje a medida que te lleve hasta la finca en concreto. Es decir, que dentro de la colección de “Paisaje de las Islas” tengamos lo más representativo de cada una de las islas. La marca es común y arrancamos con éste elaborado en Bodega Tajinaste”.

La idea es que otras islas también participen y que en Lanzarote, por ejemplo, elaboren otra línea con varietales de allí (como la malvasía volcánica o la diego), o en La Palma elaboren con malvasía aromático o albillo. Por supuesto se trata de un proyecto con vocación de continuidad, de modo que cada vino “Paisaje de las Islas” pueda ser una referencia de calidad, pero a un precio asequible, al alcance del consumidor en sucesivas cosechas.

“Vamos a abrir una clientela para este producto y no podemos no elaborar el próximo año el marmajuelo-malvasía aromática, en este caso”, insiste García Farrais.

■ LA CATA
Muy vivo, fragante y carnoso

Por MARIO REYES
Sumiller y propietario de la Tasca y Enoteca El Zarcillo, en Tafira Alta

Color muy limpio, con chispa y vivo; un 2013 que va hacia arriba. Mucha potencia en la nariz…. ¡fragante! Aromas de piña casi almibarada, con toques de hinojo y un ligero final de aromas dulces tipo toffee. Su entrada en boca es personal, seca pero mostrando la golosidad que aparece en nariz, es un blanco muy gastronómico, carnoso, largo y de buena acidez final, que lo hace un ideal compañero de muy variada gastronomía. Un vino que aún tiene que demostrar su potencial, domarse y aguardar su posible buena evolución en botella.

botella-islas-tajinaste-2114-2FICHA
Bodega Tajinaste
Marca:
Paisaje de las Islas.
Tipo: blanco multivarietal (30% en barrica francesa de 500 l. tostado suave)
Uvas: marmajuelo 50%, malvasía aromática 50%.
Añada: 2013.
Graduación: 13,5.
Botellas: 3000 x 75 cl.
DOP: Islas Canarias●

■ DISEÑO
Por qué esta etiqueta

Pendiente de salir al mercado en próximas semanas, PELLAGOFIO ofrece en exclusiva un avance del diseño de la etiqueta, que incorpora varias ilustraciones de los tomos de la Histoire Naturelle des Iles Canaries de Philip Webb y Sabin Berthelot (1836-1850). La idea es ofrecer la mirada forastera de aquellos viajeros que, con interés científico, retrataron el paisaje aún virgen de las islas. En este caso, seleccionando diferentes elementos característicos de Tenerife como sus símbolos vegetal y animal (el drago y el pinzón azul), junto a otros que constituyen su paisaje la viña, el mar, la palmera, el cardón o el perfil montañoso de sus valles bajo el Teide. La tipografía utilizada, en línea con las ilustraciones, pretende acercarse a esas letras de imprenta estampadas en los libros de la época●

Anterior

Prisiones flotantes en el puerto de Santa Cruz

Siguiente artículo

Chocos y pulpos, los más globalizados en la mesa del consumidor

Sin comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *