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El mago de las abejas y los misterios de la naturaleza

“Si eres un apicultor que no sabe leer la naturaleza nunca serás un buen apicultor”, asegura ...

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“Si eres un apicultor que no sabe leer la naturaleza nunca serás un buen apicultor”, asegura Florencio Gutiérrez Padrón, “porque no es sólo que tienes que aprender de las abejas, tienes que aprender del cielo, tienes que aprender de las lluvias, tienes que aprender de la floración. Eso es lo que te da al final el ser un buen apicultor”. Él lo ha aprendido, como no podía ser de otra manera, con los viejos, y, naturalmente, con la propia experiencia y la observación. Y en su caso, con los mayores de la isla de El Hierro. [En PELLAGOFIO nº 1 (2ª época, junio 2012)].

Por YURI MILLARES

“Mi abuelo tenía una técnica que él no me la contó, pero yo me la he ido aprendiendo por los años: él seguramente por las tardes iba y escuchaba el canto de las reinas”. Florencio es un herreño nacido en Venezuela. Cuando regreso a su isla aún era niño y el padre de su madre ya había muerto. Es por eso que el abuelo apicultor no le pudo contar los secretos de la apicultura. Fue un tío suyo quien lo introdujo en esa apicultura ancestral de los corchos, esas colmenas milenarias que tienen el enjambre y los panales en el interior de un tronco de árbol que se ha vaciado para dejar el hueco. “Mi madre me cuenta que ella, cuando era niña, mi abuelo la mandaba a vigilar los corchos durante la época de la enjambración”.

“Mi madre me cuenta que ella, cuando era niña, mi abuelo la mandaba a vigilar los corchos durante la época de la enjambración”

En su centro de cría de reinas en Los Orovales (valle de la Orotava), el apicultor conversa con Antonio Bentabol (director de la Casa de la Miel) y el ‘chef’ Pedro Rodríguez Dios (colaborador habitual de PELLAGOFIO).| FOTO YURI MILLARES
Detalle de un cuadro en el que las abejas de Florencio llenan celdillas con la miel que producen.| FOTO YURI MILLARES

Secretos innatos
Cada frase que escuchamos decir a Florencio va añadiendo nuevas palabras al vocabulario de la apicultura (canto de las reinas, corchos, enjambración…) que forman un todo cargado de misterio, porque, afirma, “las abejas tienen cosas de misterio, bueno, en sí la naturaleza”. El misterio del que habla no es otra cosa que comprender las señales que envían todos los elementos que intervienen en la vida. En este caso, en la vida de las muy organizadas abejas. “Es un montón de cosas que, aunque quisiera contártelas, no puedo. No porque quiera guardarlas como un secreto, porque soy un apicultor muy abierto con mis cosas, pero es que son cosas innatas…”.

“Las abejas son igual antes que ahora, lo que pasa es que antes había un corcho que mirábamos una vez al año para quitarle los trozos de panal y hasta el año siguiente no la volvíamos a tocar…”

Se refiere Florencio a saber marcar las posiciones de las estrellas, para prever los buenos y los malos años con las lluvias que el cielo puede anunciar. “Una vez que tienes las lluvias, pues tienes que marcar las cantidades: cómo ha llovido, si el campo se ha mojado, si no se ha mojado. Y luego tienes que fijarte en el crecimiento de las floraciones, de las plantas, el color, cómo empiezan a abrir los capullos”.

Todo ello, asegura, él lo presiente, con toda la información que su observación y conocimiento le permiten captar. Y no se equivoca. El año pasado anunció que sería de unas “mieles extraordinarias” y cuando se celebró la XV edición del Concurso de Miel de Canarias, en octubre de 2011 en la Casa de la Miel de Tenerife, los catadores y técnicos dijeron haberse encontrado con unas “mieles extraordinarias” por la calidad de las más de 90 muestras recibidas de esa cosecha.

“…Las colmenas que trabajamos ahora te permiten abrirlas como si fuera un libro y llegar hasta el mismo centro. Eso hace que las molestes más”

¡Y que no nos copien los chinos!
En El Hierro aprendió a manejar una apicultura de corchos y en Tenerife, donde vive en la actualidad, es uno de los profesionales mejor cualificados, con modernas colmenas que tiene en ambas islas… ¡y exporta miel a China!: “de tajinaste”, precisa, ¡vamos a ver si tenemos la suerte de que los chinos no nos copien la miel de tajinaste!”, bromea. Y con un currículum de premios que lo sitúa entre los mejores productores del archipiélago canario: por ejemplo, en el concurso regional de mieles que hemos citado, Premio a la Mejor Miel de Cumbre Cristalizada por su producción en Tenerife y Premio a la Mejor Miel Monofloral de Tajinaste por su producción en El Hierro.

¿Cómo maneja él sus abejas para obtener tan buenos resultados? ¿Tiene abejas canarias? ¿Son más agresivas en la actualidad, con las que se traen de fuera y los híbridos? Las preguntas se agolpan en nuestra curiosidad y él es un torrente de información que en el espacio de esta página es imposible abarcar con todo el detalle que quisiéramos.

“Si no fuera por los híbridos, si no cruzáramos, el mundo se moriría de hambre. Y te estoy hablando desde animales que producen leche hasta abejas que producen miel, hasta tomates”

“Las abejas son igual antes que ahora, lo que pasa es que antes había un corcho que mirábamos una vez al año para quitarle los trozos de panal, tapábamos y hasta el año siguiente no la volvíamos a tocar. Las colmenas que trabajamos ahora te permiten abrirlas como si fuera un libro y llegar hasta el mismo centro. Eso hace que las molestes más”. La producción se incrementa, el número de colmenas crece… y el espacio disponible para ellas se ha reducido al ritmo del crecimiento urbanístico.

Polen de ‘Chamaecytisus proliferus’, cuya presencia en una miel indicaría que tiene tagasaste.| FOTO CASA DE LA MIEL DE TENERIFE
“Si no fuera por los híbridos, si no cruzáramos, el mundo se moriría de hambre. Y te estoy hablando desde animales que producen leche hasta abejas que producen miel, hasta tomates, aguacates, naranjos”. Él lo aplica al mundo de las abejas y selecciona las abejas que más le gustan por su capacidad para producir más cantidad de miel (la calidad no la pone la abeja, sino la flor). “Si a mí la abeja local me da 20 kilos y tengo una abeja que me da 60 kilos… yo tengo que sacar rendimiento a mi trabajo”, argumenta. Por eso él tiene abejas italianas y caucasianas. Pero también cría abeja negra canaria, porque “yo, como productor de miel, si quiero tener buenos híbridos, me interesa que hayan buenas líneas puras”, incluyendo, naturalmente, a abejas de la raza canaria.

La clave, criar reinas mansas
¿Y esos híbridos no son agresivos? Insistimos. Cuando lo acompañamos a ver sus colmenas, vestidos con toda la protección que la ropa de apicultor permite (como se puede observar en las fotografías), el comportamiento de sus abejas no fue agresivo con los extraños (nosotros). Incluso, el propio Florencio trabaja en mangas de camisa y a cara descubierta.

“El éxito está en que el apicultor aprenda a criar sus propias reinas”

¿Dónde está la clave? En el manejo del ganado (porque, también insiste él, hay que trabajar con mentalidad de ganadero ante lo que es un ganado, aunque sus integrantes sean muy pequeñitos y sumen miles y miles de cabezas en cada rebaño). Y ese manejo del ganado tiene un concepto que es la clave: la selección de reinas. “Ahí es donde está el éxito: que el apicultor aprenda a criar sus propias reinas”. Y de este modo seleccionarlas por las cualidades del ganado del que proceden, y entre esas cualidades, sobre todo, que sean mansas “o el vecino vendrá a quejarse de que le han picado”.

Y teniendo las abejas adecuadas (mansas y buenas productoras) sólo falta ponerlas en el lugar adecuado para obtener mieles de calidad, buscando las plantas y sus flores en el momento adecuado. ¿Es otro secreto? “Ahí está el cálculo del mago. Es lo que te comenté al principio, es donde tienes que leer eso. No es que no se los quiera decir, eso es innato. Es ir yo por un camino, levantar la nariz y decir ‘yoos, cómo va a estar’. Este año te puedo adelantar algo –dice durante la celebración de la entrevista, unos meses antes de la publicación en esta página–, la floración del eucalipto blanco: el que tenga colmenas en zona de eucalipto blanco la van a tener buena. Va a haber floración de eucalipto blanco. Llegar a tiempo siempre es importante. Pero no puedes ni adelantarte ni atrasarte, ahí está el punto”. Por eso se define a sí mismo como “el mago de las abejas”.

■ PROS Y CONTRAS
“Bravo” por la Casa de la Miel y “peros” a la plantación de pinos

La apicultura es una actividad que, en Canarias, no tiene a profesionales dedicados en exclusiva a ella. Es una segunda o tercera actividad para muchas familias del mundo rural. “Gracias al impulso de la Casa de la Miel”, dice Florencio Gutiérrez, “eso está cambiando, es cuando se ha empezado a producir, la gente se ha preocupado, ya ven la apicultura de una manera diferente. Te hablo no como herreño, sino como canario, debemos estar sumamente orgullosos y agradecidos a la labor que ha hecho el Cabildo de Tenerife por mantener esa Casa de la Miel. Si no estuviera la Casa de la Miel aquí habrían cuatro a los que les gusta las colmenas, el resto ya las hubiese quitado”.

“No me des el chupete poniéndome la Casa de la Miel y después no me digas que me lo quitas plantándome pinos, porque de ahí no voy a sacar una miel de cumbre cristalizada con un buen premio”
La Casa de la Miel analiza en su laboratorio cada miel de Tenerife para comprobar su calidad y origen. En el microscopio, por ejemplo, se detectan los pólenes presentes para determinar si una miel es monofloral y de qué clase.

Pero hay flores con mucho polen que se detectan enseguida (caso del castaño) y flores con polen escaso (hinojo, por ejemplo), por lo que se recurre a los catadores, quienes detectan y confirman la cualidad monofloral de las mieles. Aquí también se extrae la miel de los cuadros y se envasa, aportando a la etiqueta de cada productor una contraetiqueta con la garantía de su origen.

Pero los loas que dedica Florencio a la Casa de la Miel, van acompañados de críticas a otras labores de áreas distintas del mismo gobierno insular: “El Cabildo hace una campaña de repoblación en la zona de Fasnia, Arico y El Escobonal, con una riqueza floral incalculable, y lo han plantado de pinos. Entonces, no me des el chupete poniéndome la Casa de la Miel y después no me digas que me lo quitas plantándome pinos, porque de ahí no voy a sacar una miel de cumbre cristalizada con un buen premio”.

Y lo explica:

“Si se pudieran plantar almendros en la zona donde plantaron los pinos, te puedo decir que en Tenerife y en Canarias no habría un lugar como la zona de Fasnia, El Escobonal y Arico. Ahora esa zona se la han cargado, porque es una zona de tajinaste rojo, de tajinaste azul, de malpica, de chajora (que es una salvia)… y dentro de 20 ó 30 años tendremos pinos con pinocha debajo… ¡ah! y escobones” ●

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