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El milagro de los vinos canarios según José Peñín

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A punto de hacer su aparición en las librerías, la novedosa iniciativa del libro ‘100 vinos imprescindibles de Canarias’ –tanto en su concepción como en sus contenidos– viene acompañada de un prólogo, escrito para la ocasión, por el conocido fundador de la guía de referencia de los vinos españoles. [En PELLAGOFIO nº 27 (2ª época, enero 2015)]

Por YURI MILLARES

El escritor y periodista José Peñín (Santa Colomba de la Vega, León, 1943) es el autor del artículo “Los vinos del alisio”, escrito para servir de prólogo del libro de próxima aparición 100 vinos imprescindibles de Canarias. El volumen lo presentaremos sus autores –Yuri Millares, Mario Reyes y Tato Gonçalves– el jueves 29 de este mes de enero de 2015, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Las Palmas.

Junto al volcán de la Corona (Lanzarote), los autores del libro con el bodeguero Ricardo Socas.| FOTO TATO GONÇALVES
Junto al volcán de la Corona (Lanzarote), los autores del libro con el bodeguero Ricardo Socas.| FOTO TATO GONÇALVES

Para el fundador de la Guía Peñín de los mejores vinos de España, “la latitud planetaria de Canarias es contraria a la producción de vinos”, y ello por ser “el viñedo más meridional del hemisferio norte” y encontrarse “bajo la influencia anticiclónica y desértica del Sahara”. Es decir, condiciones que no hacen pensar que estas islas sean propicias para el cultivo de la viña “y, mucho menos”, para producir vinos de calidad. “Entonces –se pregunta–, ¿cuál es el milagro para que la vid vegete en su esplendor? ¿Cuál es la razón de que sus vinos estén más cerca del estilo atlántico europeo incluso que los peninsulares? El prodigio se llama alisio”.

“En medio de la aburrida monotonía de los vinos actuales, en su mayoría buenos pero iguales, aparece un microcosmos diferente y seductor: Canarias”

Para este gran conocedor de los vinos canarios (y de las propias islas del archipiélago) este “influjo húmedo y fresco casi permanente” del alisio es lo que hace posible que la viña crezca “con los elementos más amigables para la planta: la humedad y una temperatura no superior a 30º”. Más aún. En estas islas no sólo se dan las condiciones para elaborar vinos de calidad, sino que “en medio de la aburrida monotonía de los vinos actuales, en su mayoría buenos pero iguales, aparece un microcosmos diferente y seductor: Canarias”.

Paisaje de paisajes
En su escrito, Peñín también hace un recorrido por los distintos paisajes de las Islas, añadiendo más valor a la originalidad de los vinos que aquí se elaboran con distintas singularidades.

Viñedos de la finca Altos de Trevejos, a más de 1.300 metros de altitud (Tenerife).| FOTO T. G.
Viñedos de la finca Altos de Trevejos, a más de 1.300 metros de altitud (Tenerife).| FOTO T. G.

“Si recorremos el paisaje vitivinícola de Canarias –dice–, descubrimos el carácter mediterráneo y silvestre de Anaga, el árido de Abona y las altitudes alpinas de Vilaflor en Tenerife, o el clima atlántico de Tacoronte-Acentejo, o el del Valle de la Orotava. El valle de Güímar es intermedio entre atlántico y mediterráneo, así como el de Ycoden-Daute-Ysora. Si saltamos a Gran Canaria, encontramos los mismos contrastes que en Tenerife, con la salvedad de que la calidad está un poco adormecida en relación a los tinerfeños”.

“Respecto de Lanzarote –continúa–, existe otro extraño fenómeno único en el mundo: la supervivencia de unas vides que sólo se alimentan hídricamente del rocío, ya que apenas llueve y el alisio es un viento húmedo en un cielo sin nubes. En cuanto a la isla de La Palma, la humedad y la altitud producen un carácter mucho más silvestre, pero no menos atractivo de sus vinos. La isla de El Hierro, todavía con unos vinos de postín por hacer, presenta un futuro para vinos minerales y aún más exóticos, al tiempo que la isla de La Gomera es un viaje al pasado de viñas y vinos aún campesinos y casi intocables, semejantes a los que encontré en casi todos los lugares en los años setenta del pasado siglo”.

“Cuando leas los ‘100 vinos imprescindibles de Canarias’, que tu pensamiento trascienda a los fenómenos naturales que han hecho posible la creación de estos vinos”

En este paisaje de paisajes ancla sus raíces una viña prefiloxérica (“Una viña de tinte medieval que se caracterizaba por la dispersión y gran número de castas, muchas de las cuales han desaparecido en la Península”), sobre un suelo “de constitución volcánica” mezclado con “las arcillas propias y las arenas de los vientos saharianos”, que “trazan una diversidad única de terruños” con distintos y en algunos casos muy originales tipos de plantación.

“Por todo esto –concluye–, cuando leas los 100 vinos imprescindibles de Canarias, no te limites a percibir el retrato de la botella y la lectura de su contenido, sino que tu pensamiento trascienda a los fenómenos naturales que han hecho posible la creación de unos vinos singulares, en unas islas a pocos kilómetros del desierto más grande del mundo”.

■ EL LIBRO
100 vinos, 42 bodegas, 256 páginas

portada-100-vinos-3615-1El libro 100 vinos imprescindibles de Canarias (Pellagofio Ediciones) es un recorrido por el archipiélago para descubrir cuáles son los vinos que se elaboran en sus islas, qué bodegas los elaboran, qué paisajes los definen y que tradición los convierte en originales. Ha sido una búsqueda que agrupa a 42 bodegas para conocer su historia de generaciones, las singularidades de sus plantaciones y toda clase de curiosidades sobre los vinos y uvas que los caracteriza en textos y fotografías. No pretende ser una selección exclusiva: hay más bodegas y vinos en Canarias dignos de atención, elogio y degustación. Con este libro los autores seleccionan, en una intensa aproximación, 100 de esos vinos imprescindibles para conocer la vitivinicultura de estas islas, en 256 páginas que se organizan empezando por la más oriental, Lanzarote, para seguir, sucesivamente, visitando las otras en dirección oeste: Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro ●

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