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Devoradores de palmeras en Canarias

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Portada virtual del PELLABLOG nº 47/2009.

Recién concluida la I Conferencia Internacional sobre ‘Phoenix canariensis’ (la palmera canaria), los expertos alertan sobre una plaga aún peor que la del picudo rojo: la ‘Diocalandra frumentii’ o picudo de la palmera. PELLABLOG ofrece aquí una de las ponencias sobre esta amenaza que no llegó a exponerse en la conferencia por ajustes de agenda en su programación. (Edición PELLABLOG, semana 47/2009, 23 noviembre).

● Por YURI MILLARES, editor

La cifra de palmeras muertas por el llamado picudo de la palmera (Diocalandra frumentii), sólo en Gran Canaria, podría alcanzar la cifra de 20.000 ejemplares sólo en dos años. La plaga no se atacó a tiempo por las autoridades responsables en la materia y ahora se ha extendido de tal modo que es imposible erradicarla. Ésta ha sido una de las informaciones que los participantes en la I Conferencia Internacional sobre Phoenix canariensis han intercambiado. El interés de las ponencias y de los debates suscitados entre los expertos de varios países, que se dieron cita aquí, justifica que en PELLABLOG vayamos a dedicar en los próximos números un espacio destacado a ofrecer amplia información al respecto. Pero en este número ofrecemos el contenido de una estremecedora ponencia que por ajustes de agenda no llegó a ser expuesta en la conferencia internacional y PELLABLOG ofrece a sus lectores con el título: “La ‘Diocalandra’ causa más estragos que el picudo rojo”, más abajo, en esta página.

NOTA: La I Conferencia Internacional sobre Phoenix canariensis se celebró del 18 al 21 de noviembre de 2009 en el Gran Hotel Vecindario Aeropuerto, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria), promovida por el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Asociación para la Defensa de la Palma Canaria Tajalague.

Una palmera muerta en el palmeral de La Sorrueda. El ciclo de la vida natural de las plantas también ofrece estas imágenes.
El último acto de la I Conferencia Internacional sobre ‘Phoenix canariensis’ fue una excursión para conocer en su estado natural al símbolo vegetal de las islas Canarias, amenazado por diversas plagas y las insuficientes medidas tomadas para atacarlas. PELLABLOG estuvo allí.

Excursión al sur

Al día siguiente de concluir los debates y ponencias de esta primera edición de la conferencia internacional de la palmera canaria, los científicos y expertos se dieron un baño de palmeras, visitando algunos de los palmerales naturales del sur de Gran Canaria. Comenzaron por el de La Fortaleza (visto deade el mirador El Guriete) y se adentraron por el de La Sorrueda, concluyendo con vistas sobre el de Casas Blancas y una parada a reponer fuerzas en el pueblo de Santa Lucía, admirando en su casco urbano la presencia de grupos de palmeras canarias que superaban los 23 metros.

Palmera migrante

La observación de los palmerales naturales en estas zonas mostró una combinación de paisaje agrícola y natural, pues estas palmeras se encuentran en zonas con huertos cultivados. Se trata de un paisaje natural en cierta medida modificado por el hombre, ya que las palmeras fueron migrando de los fondos de barrancos a las laderas cultivadas donde obtenían mejor alimento de la tierra cuidada y regada.

Marco Díaz-Bertrana y Gerardo Mesa Noda, a preguntas de los expertos españoles y de otros países que compartieron excursión por los palmerales de Gran Canaria, comentaron que las raíces de la palmera canaria pueden recorrer extensiones de 150 y 200 metros de distancia en busca de agua.

Palmera versus cañas

El abandono de la agricultura hace que las siguientes generaciones de palmeras vayan regresando, de modo natural también, a los cauces de barranco, donde, ahora, tienen que competir por el territorio con una fuerte presencia de cañaverales. ¿Es que las palmeras caminan? No en el sentido estricto de la palabra, pero las semillas van encontrando en cada momento histórico su espacio de modo natural, manteniendo sus genes de generación en generación. Por cierto, los expertos canarios aún no se aventuran a precisar la extensión exacta que alcanzan de promedio las raíces de la Phoenix canariensis, pero han podido comprobar casos de ejemplares con 150 y hasta 200 metros de recorrido de estas raíces en busca de alimento.

Algunos datos

El municipio de Santa Lucía de Tirajana, que recorrieron estos científicos de diversos países acompañados por expertos canarios, tiene sus 7.600 palmeras censadas repartidas entre 29 poblaciones. “Se caracterizan por su naturalidad y pureza, extensas dimensiones, elevado número de ejemplares y su contrastada integración en el medio. En todos ellos se combinan los usos agrícolas tradicionales“, según el Atlas de los palmerales de Gran Canaria (más información del Atlas en PELLABLOG nº 26 del 29 de junio de 2009).

‘Diocalandra frumentii’ es el nombre científico de este insecto, conocido también como gorgojo de las palmeras, o picudo de la palmeras, o picudo de las cuatro manchas.

La Diocalandra causa más estragos que el picudo rojo

● Por EDUARDO FRANQUIZ, representante de la Asociación para la Defensa de la Palma Canaria Tajalague.
● Fotografías: E. FRANQUIZ y MARCO DÍAZ-BERTRANA.

La Diocalandra se introduce en Canarias en la década de los 90. En marzo de 1998 es detectada atacando ejemplares de palmera canaria en la ciudad turística del sur de Gran Canaria.
En los últimos años y con la moda extendida entre de los países desarrollados, sobre todo del Mediterráneo, por la importación masiva de palmeras de gran porte provenientes de países en vías de desarrollo, se han llenado muchas ciudades de grandes ejemplares de palmas. Esto ocurre de modo especial en Canarias, donde se importa para este fin la especie Phoenix dactilifera proveniente de Egipto y con pasaporte comunitario. Estas palmeras embellecen el entorno urbano …sobre todo cuando se acercan épocas electorales (de hecho, en canarias hay quienes las llaman palmeras electorales). De repente, a principios de la década de los 90 aparecen unos daños ocasionados a la palma canaria que provocan una alta tasa de mortandad. En un principio, se le denominó seca de la palmera. Se localizaba en la ciudad turística de Maspalomas, en Gran Canaria, y los síntomas eran: seca de las hojas maduras que avanzan progresivamente a las hojas adultas y jóvenes; las hojas secas y verdes se parten, a la altura de la tábala; y la afección llega hasta la yema apical, muriendo la palmera. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué era aquello?

La distribución en los mapas indican una rápida extensión del picudo de las palmeras. En Gran Canaria (toda la franja costera del norte, este y sur, y algunas zonas de interior como Santa Brígida, Ayagaures y Fataga), en Fuerteventura (Puerto del Rosario, Castillo, Ginijinámar, Tarajalejo, Costa Calma), Lanzarote (Costa Teguise, Arrecife, Playa Honda, Puerto del Carmen, Puerto Calero, Playa Blanca), Tenerife (Los Cristianos).

Prácticas incorrectas

Además de la importación de palmeras infestadas, el incorrecto uso de las prácticas culturales en las palmeras de zonas urbanas en Gran Canaria, ha permitido una mayor y más rápida expansión de esta plaga (y de otras enfermedades que afectan a la palmera).

Podas drásticas, NO

Entre estas prácticas incorrectas están: podas drásticas y el afeitado de los troncos de las palmeras. Las bases de los raquis mantienen la actividad de sus tejidos durante mucho tiempo. Los afeitados del tronco infligen a la palmera un daño considerable y abren una vía de entrada de grandes dimensiones a los patógenos oportunistas.

Motosierras, NO

También hay que tener en cuenta unas recomendaciones básicas para trabajar con palmeras: desinfectar las herramientas de poda entre palmera y palmera (será suficiente sumergirlas en una solución de agua y lejía al 10% durante pocos minutos) y evitar el uso de motosierras dada la dificultad de desinfección de éstas.

Los huevos de la Diocalandra frumentii eclosionan a los 7-10 días de la puesta y la larva penetra en los tejidos de la palma realizando galerías durante los 70 días que dura su desarrollo.

Estrategia de control

Dos son las estrategias que s deberían seguir para tratar de controlar los efectos de estas plagas sobre las palmeras y evitar su extensión:
-Realizar tratamientos de control.
-Establecer un área de protección alrededor de las zona afectada para evitar su expansión.
De la Diocalandra frumentii se tienen indicios de su capacidad de vuelo, no sabiéndose su capacidad de movilidad. Por este motivo es importante el establecimiento de un área de protección alrededor de las zonas afectadas, para prevenir el paso a otros palmerales.

La formación de pequeñas galerías en los tejidos sanos del tercio basal del raquis de hojas verdes de la palmera, afectando a los haces vasculares, le provoca graves daños ocasionando primero la seca de las hojas exteriores y progresivamente las interiores hasta la muerte.

Área de protección

Esta área de protección consistiría en crear una barrera libre de material vegetal para que las plagas no puedan establecerse. Se trataría de eliminar toda palmera que se encuentre en dicha área. Esta franja de protección, además, necesita de una gestión adecuada, estableciendo los oportunos controles y vigilancia, prohibiendo el movimiento de cualquier especie de palmera o material vegetal procedente de cualquiera de ellas desde dentro de la “franja” hacia fuera, permitiendo solamente la entrada nunca la salida.

Quemar y destruir

Para los restos de poda lo mejor es gestionarlos en el interior de la zona afectada, preferiblemente quemándolos, para destruir adultos, larvas o huevos que puedan reinfectar otras palmeras.

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