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“El hombre y el soldado”, de Pi y Margall

El artículo le costó al director de ‘El Progreso’ Santiago García Cruz ingresar en prisión cinco días después y ser procesado por un juzgado militar...

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El artículo de Francisco Pi y Margall “El hombre y el soldado”, en la portada del republicano ‘El Progreso’ (Santa Cruz de Tenerife, 23 de junio 1906), le costó a su director Santiago García Cruz ingresar en prisión cinco días después y ser procesado por un juzgado militar. El 4 de julio fue puesto en libertad. Entrega de la serie “Curiosidades de hemeroteca” que incluye también un párrafo de ‘Fíate de la Virgen’.[En PELLAGOFIO nº 40 (1ª época, abril 2008).]

■ CURIOSIDADES DE HEMEROTECA
El Progreso
(Santa Cruz de Tenerife, 1906).
Fuente: El Museo Canario.
Haga clic en la portada para verla a tamaño mayor

14 de febrero de 1911
“Fíate de la Virgen”.
El joven ex rey D. Manuel de Portugal decía a sus cortesanos en la noche anterior a su huida: “(…) descansen sin cuidado, porque la Virgen está por encima de todo, y mi patrona, la Purísima Concepción velará por nosotros y nos amparará con su protección”. Y, en efecto, mientras pronunciaba aquellas palabras, los cañones de los revolucionarios derribaban el trono de los Braganzas, y al día siguiente, el propio ex rey corría a embarcarse huyendo de Portugal, fiando más en sus pies que en la Virgen. He aquí las consecuencias de vivir de ilusiones. ¡Fiaos, fiaos, incautas mujeres; del agua de la Virgen de Lourdes para curar vuestros hijos, y se irán al cementerio como el ex rey Manuel a la emigración! ●

Soldados en el cuartel del antiguo convento de San Agustín, en La Orotava, en 1910./ ARCHIVO DE FOTOGRAFÍA HISTÓRICA DE CANARIAS-FEDAC

23 de junio de 1906)
“El hombre y el soldado”.
Salió el hombre de la ciudad al amanecer de un claro día, y se sentó en una piedra que dividía dos campos. Acertó a pasar por allí un soldado cubierto de polvo y rendido.

–¿A quién defiendes? –le preguntó el hombre.

–A Dios y al rey –le dijo.

–Dios está en ti y tú en Dios –repuso el hombre–. Tú eres el rey de ti mismo. Defiende en adelante al hombre. (…)

–Nadie, señor, padece más que yo violencias –contestó el soldado–. ¿Dónde están los que han de emanciparme?

–¿Señor? –repuso el hombre–. Tú eres tu señor y tu Dios; cualquiera que se llame tu señor es tu tirano. (…).

Estás en la verdad, joven soldado; nadie padece más que tú violencia. El rey extiende sobre ti su cetro, el coronel su bastón, el capitán su espada; hasta el cabo tiene sobre ti su vara. (…) Mas tú dispones de armas, tú y cuantos gimen bajo el mismo yugo. ¿Cómo las blandes contra un pueblo inerme? Suena un grito, y hombres a medio armar se lanzan a la calle y retan a ejércitos y reyes. Estás tú armado y te asustas de tu sombra. El pueblo te tiende siempre la mano. (…). FRANCISCO PI Y MARGALL ●

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