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Legumbres con el falso sello de Lanzarote… ya en 1890

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Pinceladas de la vida en la capital lanzaroteña en los años finales del siglo XIX: la “abusiva costumbre” de consentir que los camellos estén echados en las calles, o la venta de legumbres fuera de la isla con el falso reclamo de ser “lanzaroteñas”. [En PELLAGOFIO nº 28 (1ª época, enero 2007).]

■ CURIOSIDADES DE HEMEROTECA
La Legalidad
(Arrecife de Lanzarote, 24 julio 1890).
Fuente: El Museo Canario.
Haga clic en la portada para verla a tamaño mayor.

portada-la-legalidad-24-julio-1890

5 de junio de 1890
“Miscelánea [Camellos en medio de la calle]”
Sigue la costumbre abusiva de consentir echados en medio de las calles los camellos, con peligro de los transeúntes. Falta cumplir la orden de que se retiren a otra parte luego que sean descargados.

“[Adoquinado del muelle]
Han comenzado ya los trabajos para las obras del adoquinado del muelle principal de este Puerto, que le han de convertir, con el tiempo, en espacioso y cómodo paseo, aparte de la utilidad que ha de reportar tal mejora para las operaciones mercantiles. (…)

El muelle de Arrecife a la llegada del vapor correo en los años 30 del siglo XX./ FOTO AFHC-FEDAC
El muelle de Arrecife a la llegada del vapor correo en los años 30./ FOTO AFHC-FEDAC
24 de julio de 1890
“Decadencia de nuestros productos”
(…) Nadie podrá olvidar esa época notable que pudiera llamarse el “Siglo de oro” de las Canarias, donde corría en abundancia el dinero que producía el cultivo de la cochinila; época brillante, que (…) se oscureció de un golpe, dejándonos aún más pobres de lo que éramos antes de saborear sus glorias. Lanzarote, una de las islas más productoras en cochinilla, no se resintió menos de tan tremendo golpe; pero le quedaba aún otro cultivo que hubiese bastado para consolarse en su infortunio (…): sus famosas garbanzas, como aquí las llaman, de superior clase (…). Pero llegó un día también en que este cultivo recibiese un rudo golpe. Una ruinosa competencia, nacida de un verdadero fraude, ha venido a herir de muerte la producción (…). En Marruecos, país fértil (…), se cultivan garbanzos en asombrosa abundancia, pero de clase mucho más inferior (…). Desde ese país salen grandes partidas de sacos con destino a las Canarias (…) [y] son luego enviados a las Antillas españolas como si fueran las ricas garbanzas lanzaroteñas.

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