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Perspectivas plataneras (o la necesidad de una nueva Asprocan)

Antonio González Viéitez, economista, escribe sobre el hundimiento de los precios del plátano tras haberse forzado al alza (noviembre 2006) hasta reventarlos...

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Antonio González Viéitez, economista, escribe sobre el hundimiento de los precios del plátano tras haberse forzado al alza (noviembre 2006) hasta reventarlos, y de la necesidad de que la organización que agrupa a los productores canarios sea democrática y transparente. En la columna “Notas de economía rural” de la edición impresa de nuestra revista. [En PELLAGOFIO nº 32 (1ª época, mayo 2007).]

Asprocan es una organización que agrupa a todas las OPP (empresas plataneras), que ha estado mucho más pendiente de competir, a veces con enorme rudeza entre ellas mismas, que de hacer frente de manera conjunta a las estrategias de las multinacionales bananeras

Por ANTONIO GONZÁLEZ VIÉITEZ

En los primeros meses de este año han ocurrido dos cosas de extraordinaria importancia. La primera es el éxito de los negociadores canarios y españoles, al obtener de la UE una formidable ayuda para el cultivo consistente, como se recordará, en 141 millones de euros anuales para los plataneros canarios, lo que refuerza su confianza y sus expectativas. La segunda, de muy otro signo, consiste en el mantenimiento, durante los últimos meses, de unos precios ruinosos del plátano en la Península. Lo que hunde su confianza y sus expectativas.

Me ceñiré aquí a comentar este segundo aspecto, recordando cómo el hundimiento de los precios se debió a que se les forzó al alza (noviembre 2006) hasta reventarlos. Y cómo ese error se mantuvo hasta la extenuación por parte de Asprocan, colocando el precio del plátano canario muy por encima del de la banana americana. Y lo que vino después lo sabíamos todos: enormes excedentes de plátanos sin vender, precios en caída libre y espectacular subida del consumo de la banana. Hasta el punto de que, en la actualidad y con un ascenso imparable, la banana ya supone un tercio del mercado peninsular. Y, lo más preocupante, en el mercado catalán, el que marca siempre las pautas para el resto de los mercados españoles, la banana ya supone la mitad de todo el consumo. Las cosas así, lo único que se podía hacer a corto plazo fue “picar” el plátano y dejarlo aquí en el archipiélago para disminuir la presión sobre los mercados. Lo que viene suponiendo un tremendo palo para los cosecheros, especialmente los más débiles.

Antes se mencionó Asprocan. Se trata de la organización, voluntaria, que agrupa a todas las OPP (empresas plataneras), que ha estado mucho más pendiente de competir, a veces con enorme rudeza entre ellas mismas (como se viene haciendo desde siempre), que de hacer frente de manera conjunta a las estrategias de las multinacionales bananeras.

La Nueva Asprocan, o como se llame la nueva institución, es imprescindible que sea democrática, representativa, profesional y transparente

Todo esto viene originando una honda y creciente movilización platanera, como se ha podido comprobar en las primeras jornadas celebradas en La Palma por las organizaciones agrarias y el Cabildo Insular. Se trata de lo siguiente:

1.- Una vez conseguida la nueva e importante ayuda fija europea al plátano, lo esencial ahora es mantener (¿mejorar?) nuestra cuota en el mercado peninsular.

2.- Esto sólo puede llevarse a cabo si todos nos involucramos en la estrategia de gestionar conjuntamente la oferta platanera.

3.- No se puede esperar más tiempo. No se puede permitir que la actual Asprocan degrade la situación hasta niveles irreversibles. Hay que actuar ya mismo.

4.- Y esa actuación tendrá que reflejarse en los dos elementos esenciales: a) estableciendo unas normas de calidad y de clasificación sensatas y uniformes y b) definiendo una horquilla obligatoria de precios para evitar que suban hasta niveles disparatados, lo que constituiría, otra vez, pan para hoy y hambre para mañana.

5.- Acuerdos con los mayoristas y maduradores peninsulares para estimular nuestras ventas.

6.- Como se ve, todo esto exige una robusta disciplina y una contundente capacidad sancionadora, para evitar todo tipo de comportamiento particular oportunista. Los pícaros y los listillos son los peores enemigos de este tipo de estrategias.

7.- Y sólo hay una forma para que los plataneros acepten esa férrea disciplina que la Nueva Asprocan, o como se llame la nueva institución, está obligada a imponer. Y es que exista una profunda confianza entre todos los plataneros. Y para eso es imprescindible que esa nueva institución sea democrática, representativa, profesional y transparente.

8.- Donde estén representados, tanto las organizaciones de productores, como los representantes directos de los agricultores plataneros democráticamente elegidos, lo que constituiría una innovación absolutamente rompedora.

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