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Campeones de las pistas camino a La Luz

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Con el subtítulo de “La posguerra del tomate”, este artículo describe por qué medios era transportado el tomate canario a Europa desde sus cultivos (en este caso) en Gran Canaria en los años 50 del siglo XX: desde los camiones excedentes de guerra y gabarras a los barcos fruteros, como la motonave ‘Tánger’ que ilustra la fotografía. [En PELLAGOFIO nº 36 (1ª época, diciembre 2007).]

Por ARÍSTIDES DE FEZ MARRERO
Ingeniero

La foto ilustra la motonave frutera Tánger, una de la serie de tres gemelos (junto con Tazacorte y Tenerife) de 3.090 toneladas de registro bruto de la OPDR (Oldenburguer Portugeische Deutsche Rederei), que fue el primer frutero alemán en llegar al puerto de La Luz después de la II Guerra Mundial. Vino consignado a Paukner y al mando de quien antes de la contienda era segundo oficial del Orotava, frutero alemán del tráfico Canarias-Europa hundido por un ataque aéreo en 1943.

El consumo del camión Armstrong-Siddeley era tan exagerado que tragaba casi 100 litros de gasolina del Puerto a Triana y vuelta

Es evidente que a la naviera no le hizo falta ir lejos para encontrar personal absolutamente experto y con necesidad y ganas de trabajar. El buque tenía prácticamente la misma disposición de los de antes de 1939 y que las de otros fruteros coetáneos escandinavos (Svea Line, Fred. Olsen) y los de Yeoward: dos postes, uno a proa y otro a popa atendidos mediante maquinillas eléctricas, y dos puntales por escotilla a las dos escotillas de proa y a las dos de popa. La bodega en sí era corrida, quedando la sala de máquinas como una isla, lo cual era importante para la ventilación.

Hasta en las dunas
El transporte terrestre de la fruta sí iba a sufrir cambios: desaparecerían los Manchester (de 1927, que eran pequeños), Hispano-Suiza, Daimler y Fiat de cadena. En unos casos se les acoplaría un Perkins de gasoil (el consumo del Armstrong-Siddeley GC-1343 era tan exagerado que tragaba casi 100 litros de gasolina del Puerto a Triana y vuelta); en otros se les sustituyó por Reo o International de gasolina; y luego vendrían los de gasoil chatos Vulcan (GC-6802) o Fodens o los Austin, Dodge, Bedford de gasoil ó gasolina.

Uno de esos camiones excedentes de guerra le hizo ganar 500 pesetas a su dueño: apostó que iba de las Alcaravaneras a la Cícer en cuatro minutos y lo consiguió metiéndolo por las dunas

Los que se compraron como excedentes de guerra, con tracción a las cuatro ruedas y al módico precio de 25.000 pesetas de la época, no perduraron, aunque uno le hizo ganar 500 pesetas a su dueño: apostó que iba de las Alcaravaneras a la Cícer en cuatro minutos y lo consiguió metiéndolo por las dunas, con la tracción a las cuatro ruedas. Los Morris Comercial gasolina, que se pudieron traer con cargo a divisas exportadas, se usaron también para transporte de fruta, pero aunque los sobrecargaban y mucho, eran vehículos con una capacidad nominal de 1.500 kg.

La manipulación de la fruta no cambió: los seretos de tomates (12 kg) se cargaban del almacén al camión a mano, se descargaban de éste en el muelle a mano, se cubrían en su caso con encerados (ya que los tinglados vinieron después) y se cargaban en las planchas y se estibaban en las bodegas también a mano. Había unos 2.800 portuarios (500 del carbón) y 100 de los almacenistas y se trabajaba hasta en tres turnos. Exportadores de la época eran la Comunidad Quintana, Comunidad Veneguera, Bonny (fuerte en Vecindario), Pilcher, Juan Martel Navarro (almacén en Las Torres), López Valerón (Telde) y Francisco Martín (luego Comunidad Tauro), entre otros.

De La Aldea y Mogán
El transporte de la Aldea, que durante la guerra empleó un remolcador (España II) y gabarras, se hacía por carretera, o, digamos más bien por una pista infernal. Los tomates de Mogán se embarcaban en falúas (la última muy grande, la Veneguera, la construyó en 1953 maestro Juan Suárez enfrente del actual Hotel Meliá de Las Palmas) y se descargaban por el embarcadero de Arguineguín, desde donde iba en camión a través de pistas hasta Carrizal donde empezaba la carretera asfaltada.

Eso sí, los tomates eran tomates.

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