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Pastores indígenas tras la conquista

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Gabriel Betancor, doctor en Historia Moderna y Contemporánea, continúa aquí el análisis, iniciado en el número anterior, sobre la participación indígena en la actividad ganadera tras la conquista. [En PELLAGOFIO nº 30 (1ª época, marzo 2007).]

Por GABRIEL BETANCOR QUINTANA

La importancia de los pastores indígenas en el cuidado y explotación de la cabaña ganadera, principalmente caprina, se pone de manifiesto no sólo en el aprovechamiento del trabajo de centenares de familias de pastores que atendían los ganados y elaboraban el queso, sino en el empleo de destacados cabezas de los linajes indígenas como personal intermediario que controlase las actividades de los pastores y de sus familias. Al menos una docena de indígenas de las distintas islas se emplearon, tras la conquista, en estos menesteres de intermediarios entre la sociedad colonial y las actividades ganaderas indígenas. Diputados del ganado y alcaldes de la mesta, veedores del ganado, veedores para la matanza de perros salvajes, recaudadores del diezmo ganadero, guardas de las dehesas y de las mieses, e incluso alguaciles y alcaldes pedáneos de lugares cercanos a centros de poblamiento aborigen, son citados en los primeros compases de la colonización en que fueron frecuentes los altercados que tuvieron su origen en la contradicción entre la ganadería indígena y la colonización agrícola europea, casos de Agaete-Guayedra, Artenara-Lugarejo en Gran Canaria, o Taganana y las partes de Adeje y Daute en Tenerife.

Cabrero con su ganado en Tenerife (1915)./ AFHC-FEDAC
Cabrero con su ganado en Tenerife en 1915 (En la imagen de cabecera, pastor con ovejas en La Matanza, ante un Teide completamente nevado fotografiado en 1893 por Carl Norman)./ ARCHIVO DE FOTOGRAFÍA HISTÓRICA DE CANARIAS-FEDAC
La nómina de naturales de Gran Canaria y Tenerife que desempeñaron este papel intermediario entre los pastores canarios, gomeros y guanches y las autoridades coloniales es significativa. Los alguaciles canarios en distintas partes de la isla de Tenerife: Juan Doramas y Bartolomé Texena (Buenavista), Michel de Vera (Masca y Chio), Guillén García (Adeje), Juan Bermudo (alguacil mayor de Daute). Guardas de dehesa guanches en Tenerife como Antón Azate; en Gran Canaria los alguaciles de Guayedra Michel de Gran Canaria, Salvador Hernández y Juan Benitez. Administradores del diezmo ganadero en el norte de Tenerife canarios y guanches como Juan Vizcaíno y Gaspar Fernández. Alcaldes indígenas como el guanche Pedro Azanos en Taganana, Juan Sánchez Bentidagua y Francisco Sánchez Bentidagua en Agaete, Juan Martín de Artevirgo en Artenara.

Una nómina significativa que pone en evidencia la importancia que este sector de la población tuvo en la génesis del campesinado pobre en Canarias. El profundo mestizaje entre indígenas de Canarias, esclavos traídos de África y campesinos pobres de origen español jugó un papel de primer orden en la formación de las clases trabajadoras que pusieron en marcha la sociedad colonial en Canarias.

El profundo mestizaje entre indígenas de Canarias, esclavos traídos de África y campesinos pobres de origen español jugó un papel de primer orden en la formación de las clases trabajadoras que pusieron en marcha la sociedad colonial en Canarias

En lo referente a la ganadería y la producción de queso por parte de los indígenas, resulta difícil averiguar la totalidad de la producción quesera, pues la mayor parte de sus transacciones económicas no dejó registro documental y las cifras aportadas por los archivos notariales de las islas hay que considerarlas como un mínimo. Las familias indígenas eran auténticas unidades de producción ganadera; las descendientes de los extintos grupos dominantes –que lógicamente empleaban a sus esclavos para los menesteres ganaderos–, pero especialmente la de los pastores, el común de la población indígena superviviente al violento choque de la conquista. La atención a las “jairas”, además de iniciar a los niños en la cultura ganadera, no era contrapuesta a la colaboración con los pastores en los hatos que eran cuidados al palo en zonas de Anaga, Imobad, Buenavista y Teno, Masca, Agache, Güímar, Arafo, en Tenerife; o en los alrededores y entre las dehesas del Real de Las Palmas, Tamaraceite y Tasautejo, Fagajesto y los Altos de Guía y Gáldar, Acusa, Lugarejo, Agaete, Guayedra, Timagada, el Carrizal y por todo el barranco de la Aldea desde su cabecera en la cumbre, por el barranco de Guayadeque y las zonas comarcanas de Tenteniguada y Temisas, o en zonas costeras desde los llanos de Arinaga hasta Arguineguín, pasando por los corrales del canario Juan Grande y la charca de Maspalomas, en Gran Canaria.

Es necesario profundizar en el análisis de la génesis de las clases pobres en la Canarias moderna. En el profundo mestizaje que parió la sociedad moderna en estas islas está la clave de la tantas veces manoseada identidad canaria.

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