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Canarias en llamas, daños ecológicos sin precio

Entre finales de julio y principios de agosto de 2007, las islas de Gran Canaria y Tenerife sufrieron devastadores incendios forestales que afectaron también a...

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Entre finales de julio y principios de agosto de 2007, las islas de Gran Canaria y Tenerife sufrieron devastadores incendios forestales que afectaron también a cultivos y viviendas. Los informes internos redactados por los cabildos respectivos, los publicamos en nuestro número de este mes, tras el recuento de los daños de los técnicos, en especial el que hemos titulado “El dilema del pinzón azul”. [En PELLAGOFIO nº 34 (1ª época, octubre 2007)].

Los servicios contraincendios atacaron el fuego de Gran Canaria en un territorio abrupto y muy difícil de controlar./ FOTO PASCUAL CALABUIG

Por YURI MILLARES

El día 27 de julio comenzó un incendio en Gran Canaria que se extendió rápidamente por montañas y barrancos del suroeste de la isla, afectando a unas 18.770 hectáreas de cuatro municipios (según datos del Centro de Coordinación de Incendios de G.C. o Cecopingc). Apenas tres días después, el 30 de julio, otro tanto ocurría en Tenerife, arrasando 18.436 hectáreas de bosques y, también, cultivos de diez municipios.

Aunque la extensión del fuego ha sido similar en ambas islas, en el caso de Tenerife el impacto es mayor en los bosques de pinar repoblado con especies foráneas que se han perdido irremediablemente; en Gran Canaria, los Pinus canariensis, resistentes al fuego, ya han comenzado a recuperarse

Así lo indican los respectivos informes que manejan los consejeros de Medio Ambiente de una y otra isla, fechados en septiembre, mes y medio después de la catástrofe. Aunque, curiosamente, las cifras que manejan son similares en cuanto a extensión del fuego en ambas islas, en el caso de los bosques tinerfeños el impacto es mayor aún, por tratarse las áreas afectadas de pinar repoblado con especies foráneas que se han perdido irremediablemente (en el caso de lo más dañado); en Gran Canaria, los Pinus canariensis, resistentes al fuego, ya han comenzado a recuperarse con rebrotes verdes que pueden verse en estas fechas sobre sus ennegrecidos troncos.

En Tenerife
El informe del Cabildo de Tenerife desglosa la afección por el fuego en unas 13.684 hectáreas de superficie forestal arbolada, a lo que suma 4.752 hectáreas de matorrales, pastizales y suelos agrícolas en explotación (estos últimos: 628 hectáreas, justo antes de poder realizarse la vendimia y la siega). Las millonarias pérdidas incluyen, en la parte valorada por el propio Cabildo un camión autobomba, tres vehículos todoterreno y un tractor quemados (los ayuntamientos también presentaron sus propios listados de bienes afectados: 55 viviendas).

Son elementos cuantificables, mientras que para los daños ecológicos (“alteración global del ecosistema, pérdida de hábitat de las especies, pérdida de suelo por efecto de la erosión y pérdida de fertilidad”) es imposible dar cifras: “Coste económico desconocido”, dice el informe, reflejando la impotencia de los técnicos ante la magnitud de la catástrofe. Por ello, y con rapidez, se han puesto manos a la obra para acometer las labores de reposición de infraestructuras, podas de vegetación, resalveo de las áreas quemadas y reforestaciones y revegetaciones.

El pinzón azul de Gran Canaria presenta en el macho la coloración que le da nombre. La hembra tiene su plumaje pardo oliváceo./
ILUSTRACIÓN DE TONY SÁNCHEZ

En Gran Canaria
La superficie afectada en Gran Canaria, según el informe de su Cabildo, tiene los números que aporta el Cecopingc (18.770 hectáreas quemadas, de ellas el 97,30 % de superficie arbolada), pero también da una segunda valoración según las imágenes obtenidas por satélite, que reducen esa superficie a 15.351 hectáreas. En cualquier caso, los daños se refieren en su mayoría a espacios naturales incluidos en la Red Natura 2000 según el Center for Satellite Based Crisis Information (por ejemplo, el 60,96 % del territorio quemado es Zona de Especial Protección de Aves: una es Ojeda, Inagua, Pajonales; otra es Ayagaures y Pilancones; y una tercera ZEPA es Macizo de Tauro).

La incidencia sobre la vegetación señala, a su vez, como “afectadas por la acción directa del fuego”, cuatro especies en peligro de extinción, siete especies en la categoría “sensibles a la alteración de su hábitat y otra más, la siempreviva (Limonium vigaroense), endemismo local que no había sido catalogado cuando se publicó el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, que se encuentra en una situación muy precaria “dado que presenta poblaciones muy limitadas con un número reducido de ejemplares y su área de distribución se encuentra casi en su totalidad dentro del perímetro del incendio”.

El hábitat del pinzón azul en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales ha quedado reducido a cenizas. En la foto, la cañada de los Escobones./ FOTO PASCUAL CALABUIG

En lo que respecta a la fauna, en Gran Canaria se ha visto afectado de modo muy grave el pinzón azul, que en esta isla es una subespecie endémica (Fringilla teydea polatzeki) de la más extendida y presente en Tenerife (Fringilla teydea teydea). El drama del pinzón azul grancanario es que su área de distribución, los pinares de Ojeda, Inagua y Pajonales, resultaron dañados por el fuego 3.318,96 hectáreas, 94,08 % de su territorio (Ver detalles del informe bajo estas lineas).

■ INFORME DEL CABILDO DE GRAN CANARIA
El dilema del pinzón azul

Con el perímetro del incendio suministrado por el Center for Satellite Based Crisis Information, y tras el análisis de la información existente en el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias, se ha relizado un primer inventario de las especies de vertebrados incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias y que podían haberse visto afectadas por la acción directa del fuego, entra las que destacan dos especies “en peligro de extinción”: el pinzón azul y el halcón peregrino.

Las llamas invaden el interior de un pino canario en la cañada de las Ñameritas./ FOTO P. CALABUIG

(…) El mayor daño del fuego entre los vertebrados se centra en la subespecie endémica de Gran Canaria Fringilla teydea polatzeki, el pinzón azul, dado que el incendio ha afectado a la totalidad de su área de distribución y que presenta densidades muy bajas en contraste con la forma vicariante de Tenerife, mucho más abundante. En el caso del halcón peregrino, la incidencia del fuego sería menor, tanto en cuanto esta especie exhibe una rango de distribución más amplia, estando presente en casi todas las islas del archipiélago, y que el área ocupada por la especie se localiza en la periferia del incendio.

Otras aves como el picapinos (Dendrocopos major thanneri) también pueden haberse visto afectados por el fuego, pero sus poblaciones son bastante grandes en la isla y el impacto, en términos relativos, ha debido ser menor. Lo mismo se puede decir acerca de los reptiles presentes en la zona. Por ello, este informe se ha centrado en la evaluación del daño provocado por el incendio al estado de conservación del pinzón azul.

El núcleo más importante de población del pinzón azul de Gran Canaria está en el sector sudoccidental de la isla, en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales

Plan de Recuperación
De acuerdo con los datos recogidos en el plan de recuperación del pinzón azul de Gran Canaria (Decreto 57/2005, de 12 abril, por el que se aprueba definitivamente el Plan de Recuperación del Pinzón Azul de Gran Canaria Fringilla teydea polatzeki, BOC nº 87, de 5 de mayo de 2005), la población del pinzón azul de Gran Canaria está repartida en sólo dos núcleos. El más importante, que alberga a la práctica totalidad de los ejemplares, está en el sector sudoccidental de la isla, en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales. Éstos están constituidos por una masa de pinar autóctono en la que habitan actualmente cerca de 200 ejemplares. El otro núcleo se encuentra en el pinar de Tamadaba, al noroeste de la isla, y para él no existen estimas cuantitativas, únicamente se presupone la existencia de algunas parejas nidificantes sobre la base de los escasos individuos observados durante los últimos ocho años.

La especie parece tener ciertas preferencias por aquellas zonas de pinar con un sotobosque de escobones de cierto desarrollo, al contener una cantidad importante de insectos

Por otro lado, el hábitat esencial de esta especie está constituido por bosques de pino canario, estando la biología de la misma muy ligada a ellos. La especie parece tener ciertas preferencias por aquellas zonas de pinar con un sotobosque de escobones de cierto desarrollo, al contener una cantidad importante de insectos, particularmente durante la reproducción, aunque otros autores afirman que la presencia de pinos maduros es evidentemente fundamental, porque suponen la fuente más importante de invertebrados y de semillas.

Pinos y escobones
El estudio de la selección de hábitat de nidificación de la subespecie de Gran Canaria revela que el hábitat para la nidificación está caracterizado por aquellas áreas del pinar donde el estrato arbóreo presenta una fisonomía más próxima a la madurez del pinar, es decir, donde hay mayor desarrollo de los árboles. Está, pues, definido por mayor densidad de pinos altos con copas desarrolladas en altura y cobertura medias de 17,6 m y 72,1 % respectivamente, que coinciden con aquéllos que presentan diámetros de tronco comprendidos entre 31 y 60 cm. Un estrato arbustivo de escobones bien desarrollado no supone un rasgo determinante para la selección del hábitat de nidificación.

El análisis de la afección del incendio se ha centrado en el daño causado por el fuego a su hábitat, prestando una especial atención a las áreas de pinar y de escobonal presentes en la RNI [Reserva Natural Integral] de Inagua, espacio al que se restringe fundamentalmente el área de distribución de esta especie.

El incendio ha afectado globalmente al 95 % de la superficie de la Reserva Natural Integral de Inagua

Según los datos actuales, el incendio habría afectado globalmente al 95 % de la superficie de la RNI de Inagua, un 79,71 % de forma parcial y un 14,32% de forma intensa. La vegetación de la RNI estaría dominada por el pinar, ocupando casi el 80,24 % de su superficie, seguida por los jarales (11,76 %), los escobonales de sur (4,90 %) y los tabaibales amargos con retama amarilla (2,54 %).

El peor escenario posible
(…) Según los datos anteriores y considerando lo expuesto en su plan de recuperación, nos encontramos ante el peor escenario previsible y habría que calificar la afección del incendio sobre el estado de conservación de esta subespecie como muy grave. En este sentido el plan de recuperación [PR] indicaba que aunque el pino canario tiene la capacidad de recuperarse de los efectos del fuego en un tiempo relativamente corto, un incendio de grandes dimensiones comprometería enormemente la supervivencia de las poblaciones de pinzón azul, particularmente si éste se produce en el principal núcleo poblacional (Inagua).

Ello sucedería por daño directo sobre la población y por la reducción de la calidad del hábitat. De hecho, el PR señala textualmente que “… si se produjese en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales un incendio con dimensiones similares a los ocurridos en islas como Tenerife o La Palma, donde han alcanzado entre 2.000 y 5.000 ha, la supervivencia del pinzón azul se vería seriamente comprometida, pudiendo llegar a extinguirse”. Por si fuera poco, la importante afección del incendio se vería agravada por el incremento de otros factores de amenaza como la fragmentación del hábitat, el reducido tamaño poblacional o los efectos negativos de los depredadores como el gavilán, pico picapinos, gatos asilvestrados, búho chico o cuervo ●

■ CABECERAS DEL MUNDO
Titulares de la catástrofe

Traducción:
YURI MILLARES
Nota: Hacer clic en las imágenes para verlas a tamaño mayor.

Los periódicos de Canarias, España y muchos del resto del mundo se hicieron eco en sus portadas del devastador incendio que tuvo en vilo al archipiélago este verano, como el lector puede ver en las portadas de los primeros días de agosto que reproducimos junto a estas líneas. Los titulares, haciendo un seguimiento de lo que acontecía en los montes y núcleos rurales afectados de Tenerife y Gran Canaria, se sucedían día tras día. Haga clic en cada portada para verla a toda pantalla ●

‘El País’ de Madrid se hace eco de la tragedia: “El fuego devora un tercio del bosque de las dos grandes islas canarias”.

‘Diario de Avisos’ (Santa Cruz de Tenerife) cifra en 15.000 las hectáreas que consumió el fuego en la isla ‘picuda’.

‘La Opinión de Tenerife’ muestra el sentimiento que embargaba a los isleños con “¡Qué espanto!”.

‘La Provincia’ (Las Palmas de Gran Canaria) y su “Tierra quemada” vista desde el aire.

‘La Vanguardia’ de Barcelona titula “Alarma total en Canarias por el fuego”, junto a la foto que recorrió el mundo.

En el País Vasco, ‘El Correo’ abría así: “El fuego mantiene desalojadas a 9.000 personas en Canarias y causa una catástrofe”.

En ‘Diário de Notícias’ de Lisboa: “Fogo nas Canárias vé-se do espaço” (“El fuego en Canarias se ve desde el espacio”).

El alemán ‘Frankfurter Allgemeine’, sin fotos en su primera, decía en una de sus columnas: “Waldbrände unter Kontrolle” (“El incendio forestal bajo control”).

El ‘Mladá Fronta Dnes’ de Praga, junto a la foto de la NASA: “Gigantický pozár. Kanárské ostrovy jsou v plamenech” (“Gigantesco incendio. Las islas Canarias están en llamas”).

‘El Comercio’, de Lima, ilustraba el “Gran incendio en Canarias” con una fotografía de pinares en llamas sobrevolados por un helicóptero del GIA.
■ REFLEXIÓN
De la desolación a la esperanza

Reflexión del biólogo Víctor Montelongo sobre el incendio, en PELLAGOFIO: “En esta convivencia de millones de años con los volcanes, está la clave de hechos aparentemente milagrosos como que, un bosque completamente chamuscado, que en un primer momento haría pensar en muchas decenas de años para volverlo a ver como era antes del fuego, en tan sólo un par de ellos presente un aspecto inmejorable” (Ver artículo) ●

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