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Ganados de Gran Canaria, cortafuegos con sueldo

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La gran acumulación de combustible forestal sin uso en los montes está haciendo que los incendios se vuelvan incontrolables. El Cabildo de esta isla cuenta con medio centenar de pastores que colaboran para eliminarlo y está planificando nuevas estrategias de prevención. [En PELLAGOFIO nº 57 (2ª época, octubre 2017)].

Por YURI MILLARES

El voraz incendio forestal del 20 de septiembre de 2017, que ha arrasado unas 2.700 hectáreas de la cumbre de Gran Canaria, vuelve a poner de actualidad cuál es la estrategia y qué medidas poner en práctica para prevenirlos, porque como indica Dídac Díaz, ingeniero técnico forestal del Servicio de Medio Ambiente del Cabildo, “estamos ante grandes incendios forestales que están fuera de la capacidad de extinción; podemos atajar varios frentes, pero son incendios que están fuera de control”.

Es un tipo de incendio, añade, “con comportamientos extremos, con unas longitudes de llama que están por encima de los cuatro o cinco metros y alcanzan hasta 30 y 40 metros: por mucho personal y muchos helicópteros que tengas, no lo vas a parar”. Son incendios, además, que se propagan muy rápido, hasta ocho kilómetros por hora. “No hay ningún dispositivo a nivel mundial que pueda atajar semejantes incendios”.

En el caso concreto de este incendio, fue “la llegada de la neblina y la lluvia en las partes bajas que se habían evacuado, lo que permitió concentrar los esfuerzos en impedir que el fuego saliera del perímetro y pusiera en peligro los grandes pinares y los palmerales de Santa Lucía, San Bartolomé y Mogán”, explicaba días después Federico Grillo, técnico de la Unidad Operativa de Fuegos Forestales del Cabildo [La Provincia/Diario de Las Palmas, 28/9/17].

El problema no es la llama
“El problema –explica Dídac Díaz a PELLAGOFIO– no es la llama, sino lo que hay debajo”. Para atajar estos grandes incendios, cuyo origen está en “las acumulaciones desmesuradas de combustible forestal, lo que hay que hacer es disminuir ese combustible”, dice. ¿Cómo? “Una de las herramientas más económicas, más eficaces y más ecológicas es el pastoreo”.

Estamos ante grandes incendios forestales que están fuera de la capacidad de extinción, con llamas de 30 y hasta 40 metros

Precisamente, la zona del monte Constantino (cercana al Parador Nacional de Tejeda, que se vio muy afectado por las llamas), es, desde hace poco, lugar de pastoreo de un rebaño trashumante cuya labor actuó de cortafuego. Por cierto, el pastor Airam Rivero (32 años) tiene en San Lorenzo (Las Palmas de Gran Canaria) el corral principal de sus ovejas y es el último ganadero que se ha incorporado a la práctica de la trashumancia en la isla. Tan reciente, que el libro Los últimos trashumantes de Canarias estaba recién impreso cuando supimos de él [ver artículo “Así se gestó el recuento de los últimos trashumantes de Canarias”].

Verano de 2007. Tras la silueta del roque Bentayga, la isla de Gran Canaria en llamas./ FOTO PASCUAL CALABUIG

“Allí también estaba hasta el año pasado, porque se jubiló, otro pastor. Y ahí se ha parado el fuego –confirma–. Un poco más abajo está Ramón [Mayor] de Cueva Corcho, que es una de las oportunidades que tenemos de enlazar Cueva Corcho con Llanos de Constantino, para que en un futuro cuando haya un incendio allí, se pare en esa zona”.

Fue a partir del gran incendio de 2007 (que arrasó grandes extensiones de las islas de Gran Canaria y Tenerife) y las lecciones aprendidas entonces, cuando Gran Canaria dio un giro en su estrategia para combatir los incendios forestales, yendo a lo esencial –su prevención– desde el análisis de la situación del medio rural y la potenciación de los oficios vinculados al bosque (pastoreo, carboneo, agricultura) que aprovechan ese combustible forestal (hierba, leña, pinocha).

En el caso de los pastores, los contactos iniciados se materializan a partir de 2012. “Primero hablamos con el Consejo Insular de Aguas para que autorice al Servicio de Medio Ambiente a pastorear en los barrancos, que es dominio público hidráulico. A partir de ahí invitamos a los pastores a pedir la autorización, porque estamos deseando que vayan a los cañaverales. La caña es una especie exótica muy inflamable que antes se utilizaba, pero ahora se ha convertido en una plaga. Es un alimento que a las ovejas y a las cabras les gusta bastante, y hasta a los burros”.

Dídac Díaz, ingeniero técnico forestal del Servicio de Medio Ambiente del Cabildo:
La caña, que antes se utilizaba, ahora se ha convertido en una plaga. Ya hay 35 barrancos que están siendo gestionados por pastores a los que damos autorizaciones

El resultado es que “actualmente, hay 35 barrancos que están siendo gestionados por pastores a los que damos esas autorizaciones. Estamos trabajando con unos más de 50 pastores, la gran mayoría de las veces dentro de espacios naturales protegidos, gestionando unas tres mil hectáreas que nosotros tenemos controladas y autorizadas. Se piensa que está prohibido y no es así, requiere autorización que nosotros damos frecuentemente. La superficie en la que está estrictamente prohibido el pastoreo no llega al 10%, porque hay poblaciones de especies protegidas y tenemos que tener en cuenta las cargas ganaderas”.

Incluso ya se está autorizando el pastoreo en medio de algunas. “Van en una época del año donde lo que está en el piso, el pasto, les gusta más, y el pastor lo que hace es que las pasa, no las mantiene allí, porque si las mantiene o las pone a dormir, se comerán el piso y después se comerán lo otro. La gestión de ese pastoreo controlado hace compatible la repoblación forestal con el pastoreo”, explica Díaz.

Pastores con futuro
El siguiente e importante paso se está planificando en estos momentos y será una realidad en 2018: remunerar a algunos pastores por determinados servicios forestales. Una necesidad para garantizar el futuro sostenible de un oficio que corre el riesgo de desaparecer. No basta con autorizar el pastoreo en espacios naturales, para que eliminen el combustible forestal a la vez que ellos obtienen pastos gratis. El trabajo de “colaboración potente” con los pastores que se ha hecho durante estos años permite dar ese paso, gracias, ahora, al Fondo Verde Forestal aprobado por el Cabildo de Gran Canaria.

Para que haya relevo generacional y no desaparezcan hay que mejorar su calidad de vida contratando pastores que ayuden a pastores

Es una “inyección de dinero para temas de medio ambiente y prevención de incendios que vamos a aprovechar para, como se está haciendo en lugares de la Península y en otras partes del mundo, pagar a los pastores por el servicio ambiental que prestan en la prevención de incendios forestales”. En esencia de lo que se trata es de contratar pastores para ayudar a pastores y contratar pastores que vayan a limpiar el monte.

El primer problema a resolver es la falta de relevo generacional en los pastores. “O les ayudamos de alguna manera desde Medio Ambiente, o nos quedamos sin pastores. Y no nos podemos quedar sin pastores, porque, si no, tendríamos que volverlos a inventar. En Cataluña hay zonas con proyectos en los que también se hace pastoreo para prevención de incendios y tienen que traer los pastores de fuera porque ya no quedan. No podemos perder toda esa sabiduría ancestral, a toda esa gente ligada al territorio que sabe mucho”.

El relevo generacional pasa porque los hijos quieran seguir el oficio de los padres y hay que facilitarlo. De ahí lo de contratar pastores que ayuden a pastores a mejorar su calidad de vida, supliendo en fines de semana, en vacaciones o por enfermedad, haciendo más viables las explotaciones ganaderas.

En cuanto a la segunda línea de contrataciones, se busca generar nuevas zonas de pastoreo con cuadrillas que limpien terrenos. Se haría un contrato menor con los pastores, que llevarían sus ganados a determinado número de hectáreas antes de la campaña de incendios, por ejemplo en mayo, un técnico visita después el lugar y certifica que se han cumplido los objetivos y a partir de ahí se le paga. “Es como contratar a una empresa para prestar un servicio que en vez de motosierras tiene ovejas. ¡Y es más efectiva!”.

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