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Protocolo de actuación ante un incendio forestal

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El protocolo de actuación ante una alarma por incendio contempla procedimientos distintos según el peligro de incendio y la procedencia de la alarma. [En PELLAGOFIO nº 42 (1ª época, junio 2008)]

Por FLORENCIO LÓPEZ RUANO
Técnico del operativo Brifor del Cabildo de Tenerife

En el Cabildo de Tenerife se elabora un Índice de peligro en función de las condiciones meteorológicas y de las actividades de riesgo previstas (quemas agrícolas, romerías, peregrinaciones, ocupación de zonas de acampadas, fuegos artificiales, uso de áreas recreativas, actividades deportivas en las zonas forestales, etc.). El índice se elabora tres veces al día (10:00, 14:00 y 18:00) y recomienda el estado del operativo (prealerta, alerta, alarma o alarma extrema)

Procedencia de la alarma
Las alarmas se tratan de forma distinta según vengan de una llamada aislada de una persona al 112, de una acumulación de llamadas al 112 (mayor indicio de que sea cierta), o por personal del operativo Brifor (vigilantes, vehículos de patrulla, torres de incendios, etc.), en cuyo caso se consideran alarmas confirmadas y el despliegue es más rápido.

Las alarmas del operativo Brifor (vigilantes, vehículos de patrulla, torres de incendios, etc.) se consideran alarmas confirmadas y el despliegue es más rápido

Siempre que se recibe una alarma, el Cecopin (Centro de Coordinación del Operativo Insular) comprueba previamente si lo que se está viendo procede de alguna actividad prevista o controlada: quemas controladas, quemas agrícolas autorizadas, polvo por arreglos de pistas forestales, resplandor de fuegos artificiales, etc. Si se tiene la sospecha de que no es ninguna de estas actividades se informa a los medios para la actuación.

Actuación ante una alarma
El operativo Brifor tiene un mecanismo de Despacho automático, por el cual existe un conjunto de medios de primer ataque que tiene asignada una zona de actuación y que, en caso de alarma, se despachan en esa zona sin necesidad de orden superior. Estos medios, llegan a la zona, informan y, en caso necesario, inician la actividad de extinción.

En el caso de recibir una llamada aislada en situación de prealerta, se despacha el medio de primer ataque y no se mueve nada más hasta que no haya confirmación y valoración de la gravedad. Generalmente, en estas situaciones el medio de primer ataque suele ser suficiente para extinguir el posible incendio. En el caso de que no sea suficiente, solicita medios de refuerzo e indica el tipo de medio que necesita para terminar con el incendio.

Cuando la situación es de alerta, los medios helitransportados pueden salir inmediatamente desde que se recibe la alarma sin necesidad de orden superior

Cuando la situación es de alerta, ante una llamada, además de los medios de primer ataque para confirmar el incendio, se tiene dado el carácter de Despacho automático a los medios helitransportados de la Base de la Guancha, que pueden salir inmediatamente desde que se recibe la alarma sin necesidad de orden superior. Independientemente, los agentes de Medio Ambiente o los técnicos de extinción, por el conocimiento de las condiciones atmosféricas, la accesibilidad, pendientes y modelos de combustibles de la zona, estiman la veracidad y gravedad de la alarma y despachan medios hacia la zona, a la vez que se movilizan ellos para dirigir los trabajos de extinción.

Organización en incendios
El 99% de los incendios suelen ser controlados en la primera hora de intervención, pudiendo alargarse algo los incendios de invierno (hay menos medios y se detectan más tarde), pudiendo tener perímetros más grandes al detectarse y requieren más tiempo de intervención, pero generalmente sin gravedad de convertirse en grandes incendios.

En el restante 1% nos encontramos ante potenciales grandes incendios, en los que los medios del operativo, o bien no pueden actuar en determinadas zonas por la violencia del incendio (generalmente la cabeza), o bien se requieren muchos más medios para actuar en todo el perímetro. En estos casos se activa la organización de gran incendio, que contempla el establecimiento de un Puesto de Mando Avanzado en el que se incluyen las secciones de Planificación, Seguridad, Logística y Operaciones (esta última es la que reúne a los medios de extinción, los que van a combatir las llamas). En situación de gran incendio ya se suelen incorporar gran variedad de recursos, pues por su extensión pueden afectar a viviendas e infraestructuras (especialidad de bomberos), zonas de difícil acceso (equipos helitransportados), evacuaciones, cortes de accesos, etc.

Todos los medios actúan bajo sus mandos naturales, coordinados entre ellos por el Jefe de Operaciones, quien da las instrucciones necesarias para ejecutar el plan técnico de extinción que ordena el Director de Extinción

En estas situaciones, dentro de la Sección de Operaciones se establece una estructura jerárquica de dirección y mando en la que, debajo del Director de Extinción se encuentra el Jefe de Operaciones, debajo los mandos de sectores y el coordinador aéreo y bajo éstos los distintos equipos de extinción. Todos los medios actúan bajo sus mandos naturales (la UME, los Bomberos, el operativo Brifor, etc.), coordinados entre ellos por el Jefe de Operaciones, quien da las instrucciones necesarias para ejecutar el plan técnico de extinción que ordena el Director de Extinción.

Singularidades
Muchos incendios se producen en zonas de interfase (zonas agrícolas o urbanas y forestales mezcladas). Al detectarse esta situación se activa de forma inmediata, además del operativo Brifor, a medios del Consorcio de Bomberos para atender a zonas habitadas. (El operativo Brifor está preparado para incendios que avanzan sobre vegetación en exteriores, los bomberos se especializan más en otro tipo de siniestros).

Durante la emergencia
El CECOPIN recoge continuamente la información de la emergencia y gestiona la activación y relevo de medios, recoge información de evolución, informa al Comité Insular de Emergencia (CIE) y al Gabinete de Prensa para la información pública, hace la coordinación con otras administraciones, etc.

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