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De aviones y dictadores

Hay dos elementos en esta imagen a los que no me puedo resistir: pendones y aviones...

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“Pese a la clara posibilidad de hacer una síntesis necesariamente incompleta de la historia de la primera aviación en Canarias, hay dos elementos en esta imagen a los que no me puedo resistir: pendones y aviones”, escribe Carlos Santana Jubells en su duodécima entrega para la serie “Baúl del lector”. [En PELLAGOFIO nº 58 (2ª época, noviembre 2017)].

columnista-jubellsPor CARLOS SANTANA JUBELLS
Historiador, archivero y gestor documental

Esta foto de la diminuta terminal del aeropuerto de Los Rodeos (hoy Tenerife Norte, y “diminuta”, obviamente, para los parámetros de hoy en día) tomada en 1941, un año después del establecimiento de la primera línea regular entre Gran Canaria y Tenerife, da para mucho.

Da, por ejemplo, para hablar de la especial relación que los canarios tenemos con la aviación desde hace décadas, una consecuencia lógica de ser una región archipielágica en la que todo entra o sale por mar, o por aire. Incluida una anécdota familiar que llevo escuchando desde niño, de cuando mi padre tuvo que volar a La Palma en 1964 en un Douglas DC-3 de Iberia para identificar un pequeño botín que habían robado de la casa de mis padres en Las Palmas… y de lo mal que lo pasó (por decirlo con cierta educación literaria) al aterrizar en el antiguo aeropuerto de Buenavista, en Breña Alta. Tanto que se volvió en barco.

De lo mal que lo pasó al aterrizar en el antiguo aeropuerto de Buenavista, en Breña Alta, se volvió en barco a Las Palmas

Pero pese a la clara posibilidad de hacer una síntesis necesariamente incompleta de la historia de la primera aviación en Canarias, hay dos elementos en esta imagen a los que no me puedo resistir: pendones y aviones.

Lo que parece una bandera recortada contra el perfil de la montaña del Púlpito es en realidad una manga de viento, mortificada por los sempiternos alisios. La acompaña otra al otro lado de la imagen. Y, en medio, la inconfundible bandera de la España franquista, de un tamaño tal que sería capaz de envolver medio edificio, como dejándolo claro por si a alguno de los pasajeros aún le quedaran dudas.

La especie de tanque aéreo que se ve en primer plano resulta que es un Junkers Ju-52 de fabricación alemana, apodado Tante Ju (“Tía Ju” en alemán). Era el avión oficial favorito de Adolf Hitler para sus desplazamientos y estuvo en activo bajo los colores de Iberia entre 1937 y 1957. No obstante, el aspa que muestra el timón de dirección indica que este en concreto es militar. Y el que se ve en segundo plano, de línea más estilizadas y modernas, es un De Havilland D.H.89 Dragon Rapide de fabricación británica, similar al que llevó a Francisco Franco desde Gando hasta Marruecos el 18 de julio de 1936.

Espero que comprendan que la casualidad de que esos dos modelos de aviones, que fueron tan decisivos para la terrible actividad de dos dictadores, aparezcan en una misma imagen en Los Rodeos haya sido demasiada tentación. Otro día les hablo de la historia de la aviación en Canarias.

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