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Niños ‘viejos’ de infancias cortas

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“Estas tres generaciones de hombres no sólo están compartiendo ese trabajo de construcción. También están compartiendo algo más intangible”, escribe Carlos Santana Jubells en esta entrega de la serie “Baúl del lector”. [En PELLAGOFIO nº 60 (2ª época, enero 2018)].

columnista-jubellsPor CARLOS SANTANA JUBELLS
Historiador, archivero y gestor documental

Dos recién adolescentes o aún casi niños cerniendo arena –probablemente preparando material de construcción–, otros dos hombres de mediana edad (uno paleando y el otro, en un segundo plano, apoyado en el mango de una herramienta no discernible) y, al fondo, un anciano sentado con cachucho y manta.

De escenario, edificaciones tradicionales del campo canario.

En esta foto, datada en la década de 1950, hay casi con seguridad tres generaciones de hombres, puede que emparentados entre sí, eso no lo sabemos; pero sí que están representadas sus tres edades. Y aunque parezca extraño, hay distintos tipo de edad, entre ellas la edad biológica y la edad social. Hubo un tiempo en el que la infancia no corría de la misma manera para todos. Hasta no hace mucho, especialmente en los entornos rurales, los niños dejaban de serlo mucho antes de lo que nos pudiéramos imaginar. Su entrada en la adultez (que no necesariamente en la madurez) era temprana y solía coincidir con su capacidad para trabajar.

Hay distintos tipo de edad, entre ellas la biológica y la social. Hubo un tiempo en el que la infancia no corría de la misma manera para todos

Incluso por duro que pueda sonar, se prefería tener un hijo a tener una hija. El hijo, en no muchos años, podía contribuir con su fuerza de trabajo al sustento doméstico; la hija, sin embargo, estaba destinada a ser madre de otra familia, a la que había que dotar para el matrimonio, lo que podía ser una preocupación más. Y en las precarias economías familiares rurales, cuantas menos preocupaciones, mejor.

Por lo tanto, estas tres generaciones de hombres no sólo están compartiendo ese trabajo de construcción. También están compartiendo algo más intangible: todos tuvieron una infancia muy corta.

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