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Recordando “Beast of Burden”

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“Es ya un tópico hablar de las duras labores del campo, de lo difícil y sacrificada que era la vida agraria, pero no por tópicas dejan de ser ciertas las realidades”, escribe Carlos Santana Jubells en su octava entrega para la serie “Baúl del lector”, a propósito de esta foto tomada un caluroso día de verano en el interior de Gran Canaria. [En PELLAGOFIO nº 53 (2ª época, mayo 2017)].

columnista-jubellsPor CARLOS SANTANA JUBELLS
Historiador, archivero y gestor documental

Estas escenas de trilla, en otros tiempos tan comunes como vitales para la obtención de los cereales que fueron la base alimentaria de generaciones de canarios, hace ya algún tiempo que prácticamente han desaparecido de nuestros paisajes culturales.

La trilla como acto y la era como escenario cumplían también una importante función no sólo para el primer procesado del vital cereal, sino también como marco de socialización en el que las comunidades agrarias se encontraban y compartían noticias, habladurías más o menos bienintencionadas o simples charlas banales, mientras las sacrificadas bestias giraban sin rechistar una y otra vez pisando el cereal para separar el grano de la paja. Luego venía el aventado, que como su propia denominación indica, consistía en elevar repetidamente lo trillado para que el viento separara aún más la paja del grano, que caía sobre la era por su mayor peso.

En las trillas, las comunidades agrarias se encontraban y compartían noticias, habladurías más o menos bienintencionadas o simples charlas banales

Es ya un tópico hablar de las duras labores del campo, de lo difícil y sacrificada que era la vida agraria, pero no por tópicas dejan de ser ciertas las realidades. Además de reconocer el esfuerzo (sobre) humano de los hombres y mujeres que durante generaciones trabajaron en los rigores de un campo a veces generoso, otras muchas veces cruel y despiadado, quisiera darles su minutito de gloria a los miles y miles de animales de carga que calladamente tanto les ayudaron.

Quisiera darles su minutito de gloria a los miles y miles de animales de carga que calladamente tanto ayudaron

Y me acuerdo ahora de “Beast of Burden” (bestia de carga), de los Rolling Stones, en la que un joven Mick Jagger decía que nunca sería una bestia de carga, solo para reconocer a renglón seguido que le dolía la espalda, que había caminado kilómetros, que tenía los pies destrozados, pero que no le importaba con tal de que le hicieran el amor. Sin duda las bestias de carga de verdad se movían por intereses menos pasionales, posiblemente por mero alimento para seguir vivas y continuar una otra y vez trillando, cargando, arando y acompañando al hombre en su lucha por sacarle sustento a la naturaleza.

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