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El agua de las Madres, para los hijos de Arucas

La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas tiene su sede en un magnífico edificio con más de 100 años. Pero su esfuerzo...

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La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas tiene su sede en un magnífico edificio con más de 100 años. Pero su esfuerzo y dedicación para canalizar y llevar el agua desde la cumbre a las medianías y costas data del siglo XVI. [En PELLAGOFIO nº 24 (2ª época, octubre 2014)]

Pedro Santiago.
Pedro Santiago.| FOTO YURI MILLARES
Por YURI MILLARES

Hablar de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas es referirse a la historia de la economía agraria de Gran Canaria de los últimos cinco siglos. Tras el reparto de tierras y aguas en 1484 por el conquistador Pedro de Vera (cuando aparece la figura de los “heredados de la Corona de Castilla y Aragón”), se constituye en 1502 la Heredad de Aguas de Las Palmas para traer el agua de Tejeda, a través del barranco de la Mina, hasta la ciudad fundada por los castellanos. De esa época data, igualmente, la constitución de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, pues “en 1529 ya hay documentación que la menciona”, explica Pedro Santiago Henríquez, el trabajador más veterano de la Heredad tras 35 años de servicio.

Su conocimiento de la historia y documentos de la institución es propia de un archivero. Documentos a los que habría que añadir su propia experiencia como trabajador en toda clase de actividades y responsabilidades dentro de la propia Heredad. Un incendio en el viejo edificio del Ayuntamiento (antes de contar con su actual sede, disponían de unas habitaciones en la planta baja de las casas consistoriales), destruyó mucha documentación histórica y en la actualidad el legajo más antiguo que conservan data de 1710 (se salvó del fuego, aunque muestra los bordes del papel quemados).

El papel más antiguo que se conserva en los archivos es de 1720.| y. m.
Una parte importante de los archivos resultó destruido por el fuego hace más de 100 años. Otros muchos se conservan pero con los bordes quemados.| FOTO YURI MILLARES
Fueron los grandes propietarios que habían heredado agua y tierras de la Corona, por méritos de la conquista, los que primero formaron parte de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, pero con el paso de los años y los siglos se fue ampliando la base social de la misma. Tanto es así, que el acuerdo de la junta que a finales del s. XIX decidió construir el edificio que desde hace 102 años es su sede, se celebró en la ermita de San Sebastián y acordó que dicha construcción fuera capaz de albergar a todos los miembros de la Heredad. “Porque antiguamente las juntas se hacían en la ermita, en la iglesia de San Juan, en la plaza, en la finca de los Gourié, en la finca de los señores Déniz…Y se reunía todo el pueblo, bajo el mando de los alcaldes de aguas de la Heredad, que acabaron convirtiéndose en alcaldes constitucionales”, relata Pedro. Y, en efecto, el salón de actos es tan amplio y de tan grandes dimensiones (también en altura) que parece el interior de una iglesia.

El papel más antiguo que se conserva en los archivos es de 1720.| y. m.
El papel más antiguo que se conserva en los archivos es de 1720.| FOTO Y. M.
Desde 1854 los miembros de la Heredad con derecho a voto son los que tienen más de tres horas de agua. “También tenían voz y un voto dos o tres que se juntaban y sumaban esas tres horas de agua, por ejemplo. Estamos hablando de que en aquella época serían unas 300 personas, que al ir falleciendo y como en aquella época no se registraban en notarías, iban pasando de padres a hijos sin que muchos constaran en los documentos. Ahora mismo hay mucha agua que es de muertos y los descendientes no saben que tienen agua”, sigue explicando Pedro.

2/5 de minuto de agua…
En la actualidad se estima que puede haber, teóricamente, casi mil herederos, pero que se sepa que lo son, hay unos 400 –continúa–. Muchos no se han molestado en registrarse porque tienen muy poco: un señor que tenía diez minutos de agua y ha tenido diez hijos, a cada hijo le toca un minuto, que a su vez tenían hijos y repartían el minuto entre varios nietos del primero”.

Pedro conoce el caso de herederos con 2/5 o 3/8 de minuto y cantidades así. “Es una cosa simbólica, pero es una propiedad que respetamos. En la actualidad la heredera mayoritaria es la marquesa de Arucas”.

Una amplia red de canales, galerías, acequias, depósitos y embalses avala el esfuerzo de la Heredad durante siglos, para llevar el agua del barranco de las Madres y a continuación el de la Virgen, hasta Arucas, haciendo posible la agricultura de la comarca. Por citar algunos datos, son unos 80 kilómetros de acequias, tres galerías (Crespo-Las Hoyas, El Andén y El Rapador, además de otras pequeñas) que suman cinco kilómetros de longitud, y dos embalses (Pinto I y Pinto II) el primero de los cuales fue el primero que se construyó en Canarias, a principios del siglo XX.

A golpe de pico y dinamita
En las galerías se trabajaba a golpe de pico, abriéndose paso con dinamita. “Luego ponían los raíles de tren y sacaban la tierra para los barrancos, incluso se aprovechó para hacer terrenos de cultivo, porque era una tierra que venía muy finita, la desturronaban*, como dicen los viejos y se convirtieron en tierras fértiles que se cultivaban”.

La vigilancia de las acequias y el reparto del agua es tarea de los acequieros. “Se renovaban cada año y la junta general decidía quién renovaba. Siempre se buscaban personas que fueran serias, que fueran honradas, con capacidad de trabajo y se dedicaran en cuerpo y alma a ese trabajo”, dice.

“Los acequieros se encargan de estar pendientes de las dulas y vigilar los inviernos”

“Y estaban bien pagos”, añade Pedro, pues se les pedía exclusividad y estar disponibles de día y de noche. No sólo para estar pendientes de las dulas (“dula significa turno de reparto del agua”, precisa), sino para vigilar en los inviernos las crecidas de las aguas y evitar alguna desgracia.

Vigilar las acequias
“En una noche de agua hay que levantarse de la cama y salir corriendo, a levantar paletones, virar las aguas para los túneles, intentar que no se metan las aguas en la zona de Firgas. Y todo depende de cómo llueva, porque no hay dos lluvias iguales, en Firgas está el cielo claro y en la cumbre está cayendo lo más grande, o viceversa. Tienes que hacer los cálculos del agua que puede entrarte en un canal: caben 400 azadas de agua, eso son 1.200 litros por segundo, un caudal que si coge a una persona dentro, se la lleva”.

“Si entras a una galería de 200 metros y en un momento dado se te abre una veta y te sale un chorro de gas, no hay tiempo de salir”

En 1909 una Real Orden permite hacer pozos en un terreno que fuera en propiedad, respetando un límite de 100 metros con otro pozo. “Eso fue la debacle de las heredades de toda la isla –asegura Pedro–. La Heredad no tenía pozos, sólo galerías y nacientes y los acuíferos estaban cargados. No es que antiguamente lloviera más, es que el acuífero estaba lleno y rebosaba el agua por arriba”. Ante la nueva situación, la Heredad comienza en 1909 una política de compra de terrenos, “para que la gente no construyera pozos cerca y no se secaran los acuíferos. Pero si en 1909 no había pozos, en 1940 ya había tres mil. La Heredad tuvo entonces que subirse al carro de hacer pozos”.

Trabajar en las galerías y en los pozos no sólo es un trabajo duro, además es muy peligroso. Antes se entraba a ellos alumbrándose con luces de carburo, que se si apagaban significaba que había gas (dióxido de carbono). “Si no hay oxígeno tienes que salir corriendo. Es que cuentas uno-dos-tres y ya no la cuentas. Es muy rápido. Una cosa es decirlo y otra es pasarlo: te quedas trancado*, no puedes respirar. Y si entras a una galería de 200 metros y en un momento dado se te abre una veta y te sale un chorro de gas, porque vivimos en una isla volcánica, no hay tiempo de salir. Ahora usamos detectores de gases y llevamos una botella de oxígeno con autonomía para 16 minutos y nos da tiempo. En los pozos es menos complicado, porque tenemos el ventilador puesto”.

■ HABLAR CANARIO
Un sueño que se cumple, los nacientes vuelven a brotar

“Íbamos con nuestra televisión, como digo yo, un bolso que ponía ‘Deportes’, para llevar el arroz, la tortilla o el bocadillo. Y allí pasábamos la jornada cogiendo peras”
Pedro Santiago Henríquez (tiene 53 años y es bisnieto, nieto, sobrino e hijo de trabajadores de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas) entró a trabajar apenas siendo un muchacho, en una época en la que durante las vacaciones de verano los chiquillos iban a la recolección de la fruta en las fincas de la Heredad. “Nos pagaban cuatro perras y nosotros más contentos que el carajo. Íbamos con nuestra televisión, como digo yo, un bolso que ponía ‘Deportes’, para llevar el arroz, la tortilla o el bocadillo. Y allí pasábamos la jornada cogiendo peras, ciruelas, manzanas. Muchachos y muchachas. ¡Muchas parejas salieron de la Heredad de Arucas! Empezaban bobeando* y terminaban siendo novios”, dice riendo.

Después siguió trabajando para la Heredad, “de ahí pasé a los pozos, después a otros trabajos y ahora mismo tengo el honor de saber trabajar en todos los puestos de la Heredad, porque he estado en todos los sitios”, sigue riendo. Incluso es el capataz que dirige la cuadrilla del Cabildo que ejecuta el plan de reforestación del proyecto europeo Life Rabiche. “Porque conozco los terrenos, a los vecinos, por donde pasan las tuberías. Porque llevo toda mi vida en el bosque Doramas. Estamos intentando plantar 500 mil árboles y soltar 140 palomas. Este año ya hemos plantado unos 30.000 árboles y desbrozado mucho terreno de zarza y caña para que la planta nueva reciba luz y pueda crecer. Y hace un par de sábados, precisamente, hemos soltado la paloma número cien y ya sabemos de 12 pollos nacidos en libertad. O sea que el primer año del proyecto ha sido un éxito completo”.

“Después habrá que poner en marcha otro proyecto para traer la paloma turqué. Es un sueño que tenemos”
Lo dice con orgullo y muy satisfecho. “Si hay naturaleza, hay agua; y si hay agua, hay vida. De hecho, una reforestación que se hizo hace seis años ya está dando sus frutos: ha reventado un naciente, que en 35 años no lo había visto nunca. Se llama naciente del Sumidero y tiene su chorrito de agua. Y gracias a la faya, al madroño, al paloblanco, al acebiño que están en aquella zona. Con los años veremos nacer otra vez los nacientes y los que tenemos aumentarán sus caudales. Y después habrá que poner en marcha otro proyecto para traer la paloma turqué. Es un sueño que tenemos, yo particularmente como palomero que he sido de niño, que tenía palomas”.

VOCABULARIO
bobear. También bobiar, “hacer el tonto, (…) sobre todo en presencia de personas del otro sexo” (Agustín Millares Cubas, Cómo hablan los canarios).
desturronar. “Barbechar (…). Trabajo previo a la arada, que se hace con la azada” (Citado en Tesoro lexicográfico del español de Canarias).
trancado. De trancar, “obstruirse un órgano del cuerpo, especialmente la nariz, los bronqios, etc.” (Marcial Morera, El español tradicional de Fuerteventura (Aspectos fónicos, gramaticales y léxicos) ●

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