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Suenan las cencerras todo el año

Los pastores han usado durante siglos diversos tipos de cencerras para escuchar a sus animales y saber así dónde están o qué hacen...

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Los pastores han usado durante siglos diversos tipos de cencerras para escuchar a sus animales y saber así dónde están o qué hacen (reconocen enseguida si corren, pastan o beben agua sólo con escucharlas). En Gran Canaria, donde aún pervive la trashumancia, las ovejas emplean toda una amplia gama de diseños según la época y actividad del año. [En PELLAGOFIO nº 20 (2ª época, mayo 2014).]

Colección de cencerras del pastor trashumante Cristóbal Moreno, en Caideros, norte de Gran Canaria (En la foto de cabecera, este pastor durante una de sus trashumancias)
Colección de cencerras del pastor trashumante Cristóbal Moreno, en su casa de Caideros (Gäldar).| FOTO Y. M.

Por YURI MILLARES

En Gran Canaria todavía se pueden escuchar las cencerras por los caminos y carreteras del interior de la isla porque aún queda una quincena de ganados que practican la trashumancia. José Mendoza, Pepe el de Pavón (premio al mejor queso de Gran Canaria en 2014), es uno de esos pastores trashumantes y hace uso de las cencerras en función de la época y la actividad del año. Por ejemplo, cuando se acerca la Navidad es época de corderos y “a las ovejas que ya están paridas se las voy quitando y dándole la vuelta a las que están próximas a parir, porque con la bruma te asomas por ahí y no ves nada. Entonces si me falta la oveja me asomo y oigo dónde está”.

Entre los pastores trashumantes grancanarios es conocida la colección de cencerras de Cristóbal Moreno (premio al mejor queso de Canarias en 2013 y premio al mejor queso de flor en Gran Canaria en 2014), que no sólo las tiene porque le gustan, sino que realmente usa todas ellas para su ganado. Pellagofio le ha preguntado los nombres y usos tradicionales de los distintos formatos que suenan en la isla desde hace generaciones. Llaman la atención unas que se salen del habitual diseño de las cencerras canarias. Tienen forman de campanilla y las llama “esquilones”. Junto a ellas cuelgan otras que son justo lo contrario, cuadradas, y las llama “habaneras”. Las primera proceden de Francia (alguna incluso llevan la inscripción “París”); las segundas, de Cuba.

“A las ovejas que ya están paridas se las voy quitando y dándole la vuelta a las que están próximas a parir, porque con la bruma te asomas por ahí y no ves nada”

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Las habaneras “se las compré al famoso Andrés Martín, que era uno de los herederos del Cortijo del Inciensal, donde hoy está [el pastor] Pepe Gil. Se las trajo un tío de Cuba”, explica haciéndolas sonar. “Pueden tener 60 años desde que las trajeron de Cuba”, añade. Pero tiene más cubanas, un par de ellas que le trajo un amigo de la isla caribeña a partir de las cuales le hicieron muchas más, copiando el diseño. “Fue un señor mecánico que trabaja con Félix Santiago, que era un máquina para trabajar el tema del metal”.

Al preguntarle si sus ovejas las utilizan, responde sin dudar: “Sí, cuando vamos para Tejeda de trashumancia, las que llevan son éstas”. Y explica la razón: “Porque para la costa son livianas. Pero al ser pequeñas, sirven para que la oveja en el monte y con las piedras no la estropeen. Es una cencerra recortada. Se usan en verano después de que las pelemos”.

La cordera, grillote
En esa misma época del estío, justo a partir de la trasquila (que suele hacerse entre mayo y junio), también emplea las que llama “grillotas canarias de toda la vida, que las hay un poquito más bajas y un poquito más altas”. Esta diferencia en el uso de distintos tamaños es para que se adapte al “tamaño de la oveja y porque son de diferentes herreros”. Y además de las grillotas, están los grillotes, una versión más reducida “para corderas sobre siete u ocho meses, que es cuando van a Tejeda”.

“Un ganado no se puede cargar todo de cencerras, porque es mucho escándalo donde quiera que vaya”

Aquí, en la cumbre de la isla, pasan el verano entre agosto y septiembre, principalmente, y “cuando vienen de Tejeda, que ya les quitamos las grillotas, les ponemos las vizcaínas”. Eso no quiere decir que sustituya en el cuello de la misma oveja una por otra: “Le quitamos la cencerra a todas las que tenían y no se le vuelve a poner cencerra a la que tenía. ¿Para qué? Para que a la oveja le vuelva a salir otra vez lana y vista a la oveja en el pescuezo. Siempre que se cambian cencerras se le pone a la oveja que no tiene”.

Ojo, todas no llevan
Eso nos indica otra cosa importante: todas las ovejas de un rebaño no llevan cencerras. “Un ganado no se puede cargar todo de cencerras, primero porque es mucho escándalo donde quiera que vaya”. También hay que diferenciar distintas épocas para ello: “Cuando más se le pone cencerras al ganado es en verano, porque van a pastar en Tejeda y están sueltas, para que se abran más”. De este modo, las ovejas (unos animales muy gregarios) “se sienten que hay muchas y entonces se tranquilizan, se abren, y en cada cañada puede haber 40 ó 50 ovejas”.

Pedro ayuda a su hermano Cristóbal a cambiar las cencerras, aprovechando el ordelo mecánico, horas antes de iniciar la trashumancia de mediados abril.
Pedro ayuda a su hermano Cristóbal a cambiar las cencerras, aprovechando el ordelo mecánico, horas antes de iniciar la trashumancia de mediados abril.| FOTO Y. M.

“Cuando más se le pone cencerras al ganado es en verano, para que se abran más”

Estando más tranquilas, “cuando van a la carrera van más suaves, cuando van al agua van más suaves, escalonadas, como debe ser, para que el ganado no se apriete”. Si aprieta o “se junta mucho, por donde pasa hace todo paja y tierra”. Y “así llega al mes de septiembre, que es cuando va al majui de almendrero (la hoja del almendrero y la cáscara de la almendra, que es el recubierto de la almendra, como entendemos los canarios”.

Este pasado mes de abril, cuando la trashumancia estacional lo ha hecho regresar a los pastos de Caideros desde la finca Tres Palmas (desde donde divisaba el Cenobio de Valerón), la mañana del mismo día que se iba a poner en camino, con sus 300 ovejas, les cambió las cencerras y se las puso redondas. “Esa es la cencerra gorda canaria. La tradicional. La que existió siempre en Canarias”, explica, porque es “para la trashumancia y para cuando el ganado trabaja poco porque hay mucha hierba. Es como si fuera el cuatro de las guitarras, un golpe más sereno. No es la guitarra que va dando [más ritmo]”.

La cencerra es la música del pastor canario, y cada tipo tiene su sonido, toda una orquesta con badajos para un concierto que dura todo un año.

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