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Una feria de ganado con siglos de historia en Canarias

La ermita de San Antonio del Monte, primera que se erigió en Garafía, pues data de principios del siglo XVI, congrega...

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La ermita de San Antonio del Monte, primera que se erigió en Garafía, pues data de principios del siglo XVI, congrega a su alrededor unas celebraciones festivo-religiosas el 13 de junio que se vienen celebrando hasta la actualidad sin interrupción. Una fiesta que incluye la mayor feria de ganado de La Palma, cita de marchantes y ganaderos. [En PELLAGOFIO nº 44 (2ª época, julio/agosto 2016)].

Por YURI MILLARES

Panorámica de San Antonio del Monte el día de la fiesta y feria de ganado en su edición de 2016. | FOTO TATO GONÇALVES
Panorámica de San Antonio del Monte el día de la fiesta y feria de ganado en su edición de 2016. | FOTO TATO GONÇALVES
Durante la procesión, el cura bendice animales... ¡y hasta al fotógrafo! | FOTO TATO GONÇALVES
Durante la procesión, el cura bendice animales… ¡y hasta al fotógrafo! | FOTO TATO GONÇALVES

Fueron colonos portugueses establecidos en el norte de La Palma los que, tras la conquista, construyen en Garafía una ermita dedicada al patrón de Portugal, San Antonio de Padua. El cáliz que se encontraba en dicho tempo está fechado entre 1510 y 1515, según el documento más antiguo que se conserva, de 1539. Conocido como el santo de los matrimonios, también lo es de los animales y por ello no extraña que desde hace siglos se celebre en el lugar, el día del santo (13 de junio), una feria de ganado. Situada en un pequeño llano a unos mil metros de altitud y, como su nombre indica, en medio de un monte de espesa e intrincada vegetación, las celebraciones en el lugar, pese a ser en junio, con frecuencia estaban envueltas en la bruma y a veces bajo alguna persistente llovizna.

“…un lugar tan frío y montuoso, que cuando el Sacerdote quería celebrar y decir misa no podía alzar la Hostia, porque con la humedad y frialdad la Hostia se doblaba…”

Hasta la hostia se encogía
A mediados del siglo XVI, un documento que cita Horacio Concepción García, de la Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (publicado en La Revista de La Palma), decía de la ermita “…que está en lo más alto del dho. término [de Garafía], la cual está muy apartada de donde viven los vecinos y en un lugar tan frío y montuoso, que cuando el Sacerdote quería celebrar y decir misa no podía alzar la Hostia, porque con la humedad y frialdad la Hostia se doblaba y encogía”.

Machos de la rtaza caprina palmera con sus característica cornamenta. En primer plano, un macho "broco" (por la forma de los cuernos). | FOTO Y. MILLARES
Machos de la raza caprina palmera con sus características cornamentas. En primer plano, un macho “broco” (por la forma de los cuernos). | FOTO Y. MILLARES

Los visitantes reponen energías con churros recién hechos mojados con chocolate, papas con mojo, ropavieja, queso asado, carne en salsa o paella, regados con vino de la zona

Frente a la ermita, arcos triunfales de madera envueltos con hojas de helecho siguen dando la bienvenida cada 13 de junio (o, últimamente, en fecha próxima no laborable) a las miles de personas que llegan de todos los rincones de la isla y lo primero que hacen es mirar al cielo, quizá preguntándose “¿lloverá o hará solajero?”.

En 2016, ni lo uno ni otro y un cielo parcialmente cubierto de nubes aportó a la jornada una temperatura y un ambiente agradables. Esto favoreció el disfrute de las distintas actividades, desde la procesión en honor al santo que recorrió la exposición de ganado y en la que el cura bendijo a los animales, a las distintas demostraciones como el tradicional concurso de arrastre con vacas (que no usan yugo, llevan canga), o las novedades este año: la esquilada de ovejas palmeras y la muestra de pastoreo con el perro pastor garafiano.

No faltan las casetas que ofrecen platos de la gastronomía local y festiva, donde los visitantes sacian su sed y reponen las energías necesarias para aguantar en el lugar de la mañana a la tarde, desde los churros recién hechos mojados con chocolate, a papas con mojo, ropavieja, queso asado, garbanzada, carne en salsa, paella, etc., regados con vino de la zona.

Vacas y cabras de razas palmeras en la exposición de la feria. | FOTO YURI MILLARES
Vacas y cabras de razas palmeras en la exposición de la feria. | FOTO YURI MILLARES

433 animales, gallinas aparte
Fueron 433 los animales inscritos entre vacas, cabras, ovejas, caballos y burros, que este año, destacó a PELLAGOFIO el veterinario Juan Capote, añade “la novedad de ser la primera vez que se presenta aquí la gallina campera canaria, pues ya se ha presentado en otras ferias en Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Hay un grupo de unas ciento y pico personas trabajando para rescatar esta gallina en estas cuatro islas e incluso se va a investigar en la ULPGC [Universidad de Las Palmas de Gran Canaria] sobre su reproducción y en Alemania sobre la calidad de su carne”.

La feria, “siempre ha sido, sobre todo, de vacuno”, señala Capote, que participa como miembro del jurado que premia los mejores ejemplares: “Se valora su estructura cárnica, pero manteniendo la rusticidad en los pastos locales”, explica. También quiere destacar la tradicional presencia en la feria de otras dos razas locales: la cabra y la oveja palmeras. “La reina es la cabra palmera. Hay una representación un poquito menor que otros años, pero con animales muy típicos de la raza y de gran calidad, animales muy buenos y muy espectaculares”.

Juan Capote:
“La oveja palmera es una raza autóctona, blanca uniforme, más pequeña, menos lechera y de la que se utiliza, sobre todo, su carne”

El veterinario Juan Capote recorre la feria inspeccionando los animales, como miembro del jurado que otorgará los premios a los mejores ejemplares. | FOTO Y. MILLARES
El veterinario Juan Capote recorre la feria inspeccionando los animales, como miembro del jurado que otorgará los premios a los mejores ejemplares. | FOTO Y. MILLARES

Oveja en peligro de extinción
En cuanto a la oveja palmera, especie en peligro de extinción (450 cabezas), este año “viene una representación importante en proporción a las pocas que hay, gracias a un pequeño grupo de ganaderos que está trabajando para rescatarla y está incrementando poco a poco el censo. Esta oveja es una raza autóctona, blanca uniforme, más pequeña, menos lechera y de la que se utiliza, sobre todo, su carne. Está casi toda en extensivo, de ahí la calidad de la carne, que es muy buena”.

El concurso de quesos del Norte de La Palma (que incluye una versión con jurado popular) contó con 51 muestras, la mayoría de cabra. “Antiguamente se hacían de vaca y cabra, se mezclaba las dos leches. Pero en la actualidad no, hay un magnífico queso de cabra palmera”, explicó Capote.

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