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Mis primeros días en el paraíso de la Botánica

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Entrega de la serie “Cuaderno de campo”, descubriendo la flora y fauna del Parque Nacional de Garajonay, donde el autor se enamoró de Canarias. [En RUTA ARCHIPIÉLAGO Nº 6 (antecesora de PELLAGOFIO)].

Por DAVID BRAMWELL
Director del Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”.

En julio del 1964, como joven estudiante de Botánica, pase mis primeros días en Canarias de acampada entre los magníficos viñátigos del bosque de El Cedro. El sonido de los pájaros y de las pequeñas cascadas del riachuelo me hicieron pensar que, con 22 años, había descubierto el paraíso y tengo que confesar que allí me enamoré de las islas.

El bosque de El Cedro, corazón del Parque Nacional de Garajonay, es un auténtico lujo de la Botánica; desde los árboles a los helechos, musgos, hongos y líquenes, constituye el ecosistema más representativo de las islas atlánticas de la Macaronesia. Sus árboles son relictos de otras épocas, de un Mediterráneo terciario de hace 5 millones de años, dignos sobrevivientes en el último gran refugio de la laurisilva de Canarias y Madeira.

Los laureles, barbusanos, viñátigos y tiles, las fayas, brezos y tejos son las especies características de la laurisilva espléndida del bosque de El Cedro. Y entre los grandes árboles se puede encontrar un sotobosque de acebiños, follaos y rarísimos saúcos y, en las laderas mas expuestas, los madroños, mocanes o algún paloblanco. Aquí habitan las casi míticas palomas de la laurisilva, la turqué y la rabiche, endemismos, los dos, de nuestro archipiélago.

El pájaro más pequeño de Canarias, el reyezuelo, es otro muy característico de Garajonay, especialmente entre los brezales y los bosques de tejos

En el bosque también vive otra ave, la gallinuela, casi desconocida por ser de hábitos crepusculares, escondiéndose entre el sotobosque durante el día. El pájaro más pequeño de Canarias, el reyezuelo, es otro muy característico de Garajonay, especialmente entre los brezales y los bosques de tejos, donde también abundan los canarios de monte, los petirrojos, los pinzones y los herrerillos. La diversidad de insectos y otros invertebrados es tan amplia, que no se pueden mencionar más que dos o tres: los saltamontes de los géneros Calliphona y Acrostira y las mariposas de nombres tan románticos como Pandora o Cleopatra.

El bosque de El Cedro es un símbolo mundial de la naturaleza y de la biodiversidad y, además, es un modelo canario de la buena gestión de un Patrimonio de la Humanidad.

◄ El ilustrador científico TONY SÁNCHEZ, colaborador habitual de la revista PELLAGOFIO, aporta esta imagen al relato de Bramwell, con tres de las especies que menciona: un árbol, un pájaro y una mariposa. O, en el mismo orden, el bicácaro (Canarina canariensis) endemismo canario y una de las especies más típicas de la flora de la laurisilva; el reyezuelo (Regulus regulus teneriffae) subespecie endémica de Canarias que se alimenta de insectos y otros invertebrados, aunque a veces consume semillas; y la cleopatra (Gonepteryx cleobule), mariposa endémica cuya larva se alimenta del árbol de la laurisilva Rhamnus glandulosa y está presente en Tenerife, La Gomera (ssp. cleobule) y La Palma (ssp. palmae).

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