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La erupción que cambió el mapa de Tenerife

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La actividad volcánica, normal en Canarias, tuvo en el pueblo de Garachico un impacto tal en el siglo XVIII, que cambió la vida de sus habitantes y la economía insular, al destruir su puerto. Hoy es posible seguir el rastro de aquella erupción y su fatídica lava por un sendero lleno de historia. [En PELLAGOFIO nº 30 (1ª época, marzo 2007)].

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■ EL REPARO-GARACHICO
Cobertura de móvil

Partiendo desde El Reparo (se llega desde Icod o El Tanque por la carretera TF-82 y conecta con Garachico a través de la TF-421) el camino baja hacia la costa recorriendo sus zigzagueantes tres kilómetros en unos 90 minutos, sin perder, por cierto, la cobertura del móvil ●

Por JAVIER LÓPEZ

Al asomarse a esta ladera y a la historia que oculta, es difícil dejar de preguntarse cómo sería hoy Tenerife si el magma hubiera encontrado salida por otro punto o si, simplemente, la lava se hubiera deslizado por otra pendiente. Lo cierto es que aquel 5 de mayo, el de 1706, la piedras ardientes saltaron por lo que hoy conocemos como Montañas Negras y corrieron por el pinar que, relata Viera y Clavijo, llegaba hasta la misma orilla de Garachico, llevándose consigo la villa y su próspero puerto, el más importante de cuantos existían en la isla por aquellos tiempos.

Poste indicador del inicio del sendero en El Reparo./ FOTO J. L.
Poste indicador del inicio del sendero en El Reparo./ FOTO J. L.
Iniciamos el paseo desde la iglesia de El Reparo, la de San Juan Bautista, que existe desde mediados del XVII y se salvó milagrosamente de la lava. Justo al otro lado de la calle se encuentra la señalización del camino, rehabilitado en 2006, que conecta hacia el interior con San José de Los Llanos y, hacia la costa, con Garachico. Comenzamos a descender por las calles del barrio, sorteando el primer cruce a la izquierda y el segundo a la derecha. Poco a poco se acaban las construcciones y se adivina el mar.
Desaparece el asfalto y nos asomamos a los acantilados de La Culata.

Conectados con el mundo
Este punto del noroeste de Tenerife conectaba la isla con el mundo. Por aquí se abastecía y daba salida a sus principales mercancías, el vino de Daute y la producción azucarera. Al calor de esta actividad económica, era también lugar de residencia de nobles y mercaderes, hasta que la naturaleza hizo un intermedio en la boyante historia del núcleo fundado por el genovés Cristóbal de Ponte a finales del siglo XV. Tras la erupción, del puerto sólo quedó la puerta, llamada De la Tierra. Sus negocios se trasladaron a La Orotava –a Puerto de la Cruz– y a Santa Cruz. Y con ellos, buena parte de su población. Quienes se quedaron tuvieron que convertirse en agricultores o pescadores y, con las conocidas crisis de los siglos venideros, en emigrantes, haciendo de Garachico uno de los principales focos del éxodo a América.

Cargados de pinocha
La zona que atravesamos está cubierta de pinos hasta prácticamente alcanzar el núcleo urbano, si bien pierden altura y densidad a medida que nos acercamos a la costa. Jaras y jarones, helechos, codesos, tabaibas, magarzas, sonchus… completan la flora del camino.

Esta vía era frecuentada por los habitantes de los barrios altos de Garachico, Icod y El Tanque, principalmente para el transporte de pinocha desde San José de Los Llanos y los pies de Montañas Negras hasta el nuevo puerto, donde la vendían para el empaquetado de plátanos. Cuentan los vecinos de El Reparo que bajaban cargados con más de cien kilos de finas hojas de pino y que, a medio camino, las mojaban en el canal que cruza la ladera para ganarle algunos kilos, porque al llegar abajo las cobraban por peso. El camino, recién remodelado, es ahora ancho y cómodo de transitar. Aún así es inevitable la pronunciada pendiente, a pesar de su trazado zigzagueante. Al descender se abre el acantilado, dejando entrever hermosas vistas de la Isla Baja y las abruptas entradas de mar hasta el valle de la Orotava.

Lamentablemente, muchas de las hermosas panorámicas quedan interrumpidas por antiestéticos tendidos eléctricos aéreos.Sin prisas, en poco más de cincuenta minutos llegamos a las primeras casas de la calle El Volcán, salpicadas de huertas, frutales y densas fincas de plátanos. Siguiendo la vía o cortando camino por algunas escalinatas, desembocamos en la plaza de La Libertad, donde se agradece la sombra de unos frondosos laureles y una merecida bebida refrescante en el quiosco central.

■ APUNTES
La Puerta de la Tierra
Del principal puerto de Tenerife en el siglo XVIII sólo quedó la Puerta de la Tierra tras la erupción del volcán Montaña Negra. Así, el centro económico insular, por imposición magmática, se acercó progresivamente al núcleo político y administrativo de La Laguna, hasta acabar en Santa Cruz.
La Puerta de la Tierra es lo unico que quedó del Garachico previo a la erupción./ FOTO J.L.
La Puerta de la Tierra es lo unico que quedó del Garachico previo a la erupción./ FOTO J.L.
■ CUADERNO DE CAMPO
El botánico David Bramwell

Relata para PELLAGOFIO cómo “una tarde, en abril del 1969, hicimos el recorrido del sendero que baja por la colada de lava desde San Juan del Reparo hasta Garachico. Tuvimos la suerte de poder disfrutar de las magníficas vistas que ofrece esta zona, así como ver el efecto de la erupción del volcán de Garachico en 1706. Nos interesaba mucho comprobar la colonización que se había producido sobre las lavas del volcán y las secuencias seguidas por la vegetación en su acción repobladora natural, y nos sorprendió la riqueza de la flora colonizadora”. Lo escribe en su artículo “Especies colonizadoras por el camino de las lavas”, con el que acompañó este reportaje del sendero en la edición impresa de la revista ●

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