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Aviones sumergidos en aguas de Canarias

Dos submarinistas residentes en Gran Canaria, aficionados a buscar pecios, han localizado los restos de cuatro aviones...

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Dos submarinistas residentes en Gran Canaria han localizado los restos de cuatro aviones. Las aguas de Canarias son un paraíso para los aficionados al buceo. En el caso de los aviones hundidos, se trata de pecios que, en su mayoría, están a profundidades sólo aptas para buzos profesionales o muy preparados. [En PELLAGOFIO nº 17 (2ª época, febrero 2014).]

Por YURI MILLARES

“Cuando encuentras algo que no ha visto nadie antes, sientes una gran emoción. En el resto de las inmersiones lo que se siente allá abajo es una gran tranquilidad”. Es lo que ha relatado a PELLAGOFIO el buceador profesional Israel Rodrigo Chans, gallego afincado en la ciudad de Las Palmas, con experiencia de varios años como buzo de la Armada y en la actualidad con su propia empresa de servicios en el Puerto de La Luz (Barge and Boat Services).

Su profesión es también su gran afición y muchos fines de semana los dedica a subirse a una zodiac con su amigo Dirk Tulkens (belga y también con empresa propia de buceo, en este caso para deportistas en su Top Diving de Puerto Rico), para buscar pecios sobre los que previamente han investigado, rastreando el fondo marino allí donde creen que puede haber algo.Es así como, tras leer información y preguntar a pescadores, han localizado en los últimos años cuatro aviones sumergidos en la costa sur-sureste de Gran Canaria, de los que nadie anteriormente había sabido nada a partir de sus respectivos accidentes y hundimiento.

Motor derecho y restos del DC3 civil hundido frente a la playa de Vargas cuya existencia ya conocían otros buceadores.| FOTO ARTURO BOYRA
“Yo no presto atención a los peces, lo que me gusta es la chatarra y las cuevas”, sonríe Israel al explicar su gran pasión: buscar pecios. Su hallazgo más importante (por el buen estado del aparato) ha sido un C47 (versión militar del DC3 norteamericano) del Ejército del Aire español.

“Yo no presto atención a los peces, lo que me gusta es la chatarra y las cuevas”

La importancia del descubrimiento hizo que llamara a su amigo científico y buceador Arturo Boyra López (Oceanografica: Divulgacion, Educacion y Ciencia SL) para que le acompañara y sacara fotografías con focos, pues él sólo lleva una pequeña GoPro (“A mí, en cambio, lo que me gusta son los peces de colores, más que la chatarra”, bromea Arturo al comentario anterior de Israel). “A partir de los cinco metros hace falta añadir luz artificial para obtener fotos buenas y bien iluminadas”, dice el director de Oceanográfica, que dispone de un equipo fotográfico profesional para submarinismo.

Un C47 visitable por dentro
Lo que encontraron fue al Douglas C47 de la 904 Escuadrilla de la Base Aérea de Gando que tuvo que realizar un amerizaje de emergencia, el 2 de octubre de 1973, frente a las costas de Arguineguín y se hundió a los 10 minutos.

A partir de los cinco metros hace falta añadir luz artificial para obtener fotos buenas y bien iluminadas

El C47 que se hundió en 1973, se hundió de proa, de ahí que presente el morro aplastado.| FOTO ARTURO BOYRA
La tripulación pudo ponerse a salvo en un bote salvavidas y fueron rescatados por unos pescadores que los llevaron a la playa de Santa Águeda. El hundimiento del bimotor fue por su proa, de ahí que a los 65 metros de profundidad a que se encuentra ahora tenga el morro algo aplastado, pero el resto del aparato está intacto y se puede incluso bucear por su interior (la versión militar del DC3 sustituye la pequeña puerta de acceso del pasaje por una puerta de carga más grande).

“Fue difícil de encontrar, estuvimos bastante tiempo barriendo la zona con la sonda”, explica Israel. La profundidad del lugar también hace la inmersión más complicada, sólo apta para buceadores muy preparados.

La tripulación del C47 pudo ponerse a salvo en un bote salvavidas

Cuatro botellas por buzo
La inmersión la realizan con cuatro botellas para respirar: una bibotella a la espalda –con una mezcla más baja de oxígeno (18%), además de helio (35%) y nitrógeno (el resto del contenido)– y dos botellas más, una a cada lado del cuerpo –la nitrox 50 con oxígeno y nitrógeno en la misma proporción, y otra sólo con oxígeno–.

Israel Rodrigo baja con cuatro botellas a inspeccionar el C47 hundido en aguas de Gran Canaria.| FOTO A. BOYRA
Para bajar respiran con la bibotella, estando una media hora en el fondo disfrutando del paseo, lo que significa un ascenso a la superficie de una hora de duración, haciendo paradas de descompresión cada tres metros y repirando con las otras dos botellas laterales. “A esas profundidades la cabeza funciona mucho más lenta, por eso las botellas llevan helio”, explica Israel.

El C47 fue el segundo de los cuatro aviones que Israel y Dirk han descubierto en los fondos marinos de Gran Canaria. Primero había sido un Fiat Chirri y los dos últimos fueron un T6 y una avioneta civil.

“A esas profundidades la cabeza funciona mucho más lenta, por eso las botellas llevan helio”

Una de las alas del T6 hundido en 1976, con su ametralladora. | FOTO I. R.
Una de las alas del T6 hundido en 1976, con su ametralladora. | FOTO I. R.
■ UN BIPLANO DE FABRICACIÓN ITALIANA
El ‘Chirri’ de la guerra civil

Restos del motor de un biplano de los años 30, el Fiat Chirri. | FOTO ARTURO BOYRA

El primer avión que localizaron Israel y Dirk, en 2009, fue un avión Fiat CR32 modelo conocido en España como Chirri, que ni siquiera estaban buscando pues no tenían datos de él. Vieron algo en la sonda y bajaron a explorar. A 55 metros se encontraron con lo que quedaba de un modelo de biplano italiano, que luchó en la guerra civil española y después siguió muchos años en servicio (hubo una escuadrilla en Gando), que por ser de madera y tela tenía como rastro más visible su motor frontal con la hélice●

Los restos del biplano italiano Fiat CR32 son del Ejército del Aire español.| FOTO A. B.
■ OTRO CAZA, PERO DE ORIGEN NORTEAMERICANO
El T6 había chocado en vuelo

Motor izquierdo del C47.| FOTO ARTURO BOYRA

Tras el Chirri y el C47 de la 904 Escuadrilla de la Base Aérea de Gando, el tercer hallazgo fue un avión caza y de instrucción de fabricación norteamericana T6, del 463 Escuadrón del Ala Mixta nº 46 de la Base Aérea de Gando. El 29 de enero de 1976 chocó en el aire con otro T6 de su formación, en las proximidades de Puerto Rico, precipitándose al mar aunque el piloto, herido de gravedad, pudo saltar en paracaídas y salvarse. Este avión también lo estaban buscando a partir de informaciones de pescadores. Se encuentra hundido a unos 64 metros de profundidad y conserva toda su estructura visible, incluyendo las dos ametralladoras que asoman en las alas●

Este T6 se precipitó al agua tras chocar con otro avión de su formación aunque el piloto, gravemente herido, pudo saltar en paracaidas. | FOTO ISRAEL RODRIGO
■ Y DOS MÁS HACEN CINCO
El último hallazgo y el DC3 que ya se conocía

Este DC3 civil se encuentra a 31 metros de profundidad.| FOTO A. B.

El cuarto avión que han encontrado es una avioneta civil biplaza a 35 metros de profundidad, pero quedan muy pocos restos (el motor, un trozo de hélice, un tren de aterrizaje). Fue un hallazgo fácil, “bajamos y allí estaba”. Hay un quinto avión localizado bajo el agua en las costas de Gran Canaria, aunque ya era conocida su ubicación y que es más accesible para buceadores avanzados (no para iniciados, se requiere un buen nivel), pues está sólo a 31 metros de profundidad. Se trata de un DC3 situado frente a la playa de Vargas, en este caso de uso civil, de igual aspecto aunque en peor estado que el C47 que hemos citado más arriba (pues por su deterioro no tiene interior por el que bucear)●

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6 Comentarios

  1. Robin
    Febrero 6, 2014 at 5:41 pm — Responder

    Deberías contrastar los datos antes de mostrarlos. Casi todos esos aviones fueron descubiertos antes de que el tal Israel empezara a bucear. Uno lo descubrió Dirk, otro David Clivet, otro un pescador que al sacar las redes se le enredaron con una ametralladora. Los otros no sé, pero hace muchos años que se sabe que están ahí para que venga cualquiera a atribuirse el mérito. Qué pena.

  2. Yuri Millares
    Febrero 7, 2014 at 1:50 pm — Responder

    Estimado lector Robin, quizás te apresuraste mucho antes de criticar al mensajero (un servidor) y arremeter contra el buzo Israel. El artículo dice en su primer párrafo “DOS buceadores” y se refiere en plural a la localización de los pecios en referencia a Israel y Dirk (o sea, que ya tenemos a uno de “tus” descubridores de avión: Dirk), se dice también que fueron pescadores los que les señalaron dónde buscar los aviones hundidos a más de 60 metros (o sea, que ahí tenemos a tus pescadores). También citamos un avión cuya localización se conocía hace más tiempo (o sea, cuando “el tal Israel” –como lo llamas– quizás todavía no buceaba, como dices) y añades un nombre sin citar qué avión halló y cierras diciendo que del resto no sabes. Pues al final no estaba yo tan mal informado ¿no? Lee despacito y disfruta del reportaje.

  3. Robin
    Febrero 7, 2014 at 6:11 pm — Responder

    Eso me pasa por leer demasiado rápido.

  4. Yuri Millares
    Febrero 7, 2014 at 6:17 pm — Responder

    Ja,ja. De todas maneras gracias por leernos y por escribir aportando lo que conozcas.

  5. lifeson
    Mayo 14, 2014 at 8:42 pm — Responder

    La sonda del Oceanic determinó la posición exacta donde se encuentran los restos del avión, a 1.560 metros de profundidad: 27º 50’ N y 15º 11’ W, a unas 13 millas al Sureste de Arinaga. A las 08 horas se avistó una balsa salvavidas del avión siniestrado y poco después apareció flotando el primer y único cadáver encontrado, que correspondía a la tripulante auxiliar María del Carmen Sánchez.
    Esto anterior se refiere a otro avion hundido en las aguas de Gran Canaria, y este en concreto no se trata de un avion cualquiera, es nada mas y nada menos que un cuatrirreactor DC-8, uno de los mejores aviones comerciales de la historia, este en concreto pertenecia a Iberia, aunque en el momento del accidente operaba para Aviaco.

    Aqui os dejo con la cronica de ese accidente
    El 29 de mayo de 1961 el fabricante Douglas (en un acto realizado en su factoría californiana de Long Beach), entregaba a la compañía aérea española los tres primeros ejemplares del DC-8 Serie 50, bautizados como ‘Velázquez’ (EC-ARA), ‘El Greco’ (EC-ARB) y ‘Goya’ (EC-ARC), por los que se desembolsó un total de 24 millones y medio de dólares.

    Tras esa entrega, el ‘Velázquez’ se acababa de convertir en el primer reactor de pasajeros de la historia de la aviación española, prestando servicio durante 11 años (junto a sus dos ‘hermanos’) para Iberia. En verano de 1972, los tres aviones fueron alquilados a la compañía charter Aviaco para cubrir la campaña de verano. Un mes después de su incorporación a la flota de la nueva empresa, concretamente el 6 de julio de 1972, el DC-8 volaba hacia el aeropuerto de Gando, en Las Palmas, en un vuelo posicional, es decir, un traslado del avión sin pasajeros para comenzar las rutas desde el destino.

    Con 10 tripulantes a bordo, el ‘Velázquez’ inició la aproximación al aeropuerto insular cuando, a unos 22 kilómetros al noroeste de la bahía de Gando, el avión inesperadamente entró en barrena, precipitándose al mar. La búsqueda de supervivientes resultó en vano, apareciendo tan sólo un chaleco salvavidas en la costa de Las Palmas días después. Sobre las causas que desencadenaron el accidente, todo fueron especulaciones. El DC-8 se hundió en una de las zonas más profundas de la bahía, a unos 2.000 metros de profundidad, por lo que la recuperación de la caja negra no se llegó a realizar.

    Por lo inesperado del accidente, el lugar del mismo (el área de aproximación final al aeropuerto), y el no haber notificado la tripulación ninguna emergencia, se trabajó con la idea de que pudo tratarse de un error de pilotaje. Los pilotos de Aviaco estaban familiarizados con los procesos de configuración para el aterrizaje de los Convair 990 Coronado que utilizaba la compañía. Pese a que eran tripulaciones con gran experiencia de vuelo, y tenían la habilitación para pilotar el DC-8, la confusión en los procesos de reducción de velocidad en vuelo del Coronado (aerofrenos) con respecto a los del DC-8 (inversión de los dos motores centrales), pudo haber sido la causante de una entrada en pérdida y posterior barrena del avión.

    Posiblemente no se conocerán nunca las causas reales de un accidente que provocó la lamentable pérdida de una tripulación, y la desaparición del ‘Velázquez’. Un triste final para uno de los pioneros de la aviación, y que dieron paso a que el transporte aéreo se beneficiara en las décadas posteriores con las sucesivas mejoras en confort, fiabilidad, rapidez y reducción de consumos.

  6. ulises
    Octubre 23, 2015 at 10:15 am — Responder

    … el helio no se lleva para que la cabeza funcione con mayor rapidez !!

    salu2

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