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Aguardientes de Lanzarote para rectificar los vinos de Tenerife

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“La actividad volcánica entre 1730-31 que malogró muchas zonas de cultivo, la aridez y la persistente falta de aguas impedían que la producción de vinos prosperase en Lanzarote. La uva terminaba sirviendo para la producción de aguardientes”, escribe Carlos Cólogan en su cuarta entrega de Virtus Probata Florescit, su columna en PELLAGOFIO. [En PELLAGOFIO nº 58 (2ª época, noviembre 2017)].

columnista-carlos-cologan-3bPor CARLOS CÓLOGAN SORIANO
Escritor e investigador

Pensar que en el siglo XVIII la isla de Tenerife tenía el monopolio del negocio del vino sería un exceso, pues cada una de las islas participaba de alguna manera en éste. El caso de Lanzarote era, tal vez, uno de los más singulares, pues su participación era crucial para terminar de elaborar unos vinos que en Tenerife eran, por naturaleza, de “poco cuerpo” y baja graduación.

Fabricar un vino que compitiera con los Madeira requería, en muchas ocasiones, combinar los vinos de Tenerife con aguardientes de vinos –brandis en la terminología actual–, que le permitieran alcanzar una mayor graduación alcohólica y también un color más oscuro. Ambas cualidades le aportaban a los vinos un color menos pálido y más ambarino (como mencionaban los mismos exportadores tinerfeños), y una mayor graduación que ahora conocemos como fortificación del vino.

Fabricar un vino que compitiera con los Madeira requería, en muchas ocasiones, combinar los vinos de Tenerife con aguardientes de vinos –brandis en la terminología actual–, que le permitieran alcanzar una mayor graduación alcohólica

En 1787 residía en Lanzarote Marcelo Carrillo, agente de la compañía Juan Cólogan e Hijos. Carrillo era un activo hombre de negocios en permanente relación con el Puerto de la Cruz desde 1783 hasta el final del siglo XVIII. En este año se fraguaba una iniciativa apadrinada por el comandante general de las Islas Canarias, el marqués de Branciforte, para lanzar una compañía ballenera a nivel canario y, desde Tenerife, el comerciante Bernardo Cólogan Valois mantenía un carteo frecuente con el comandante y con Carrillo, tratando de captar socios para la nueva aventura. Carrillo mediaba localizando a posibles suscriptores para las acciones de la nueva compañía.

Mui Señor Mío: con fecha 26 y 30 de Julio escrivi a Don Domingo de Armas, Don Francisco Guerra, Don Joséf de Espinosa, Don Juan Antonio Peraza y a Doña Ana de Cabrera viuda de Don Antonio de Socas incluyéndoles a cada uno las que Vuestra Merced me dirigieron con fecha 11 del mismo mes que les remití con personas que en propia mano las entregaron, para que pusiesen en mi poder el Resto de las acciones suscritas en esta Ysla para la pesca de Ballenas; y viendo no me contestaron, segundé con fechas 12 y 13 del que corre excepto a Don Domingo de Armas por estarnos viendo todos los días y no haverse dado por entendido y solo Francisco Guerra me responde, contestará a Vuestra Merced sobre el asumpto.

Pero no es el asunto de las ballenas el que me ocupa, sino la actividad desplegada por Carrillo como captador de aguardientes que exportaba a Tenerife. Por entonces, la fabricación de aguardientes de vino era una actividad muy habitual en Lanzarote. La isla no tenía buenas producciones y las condiciones del territorio, especialmente su actividad volcánica entre 1730-31, malogró muchas de las zonas antes destinadas a los cultivos. Eso, sumado a su aridez y a la persistente falta de aguas, impedía que la producción de vinos prosperase. La poca uva que se cultivaba terminaba normalmente sirviendo para la producción de aguardientes de vino, es decir brandis.

Sustituido por rones
El aguardiente de vino era una de las producciones alcohólicas que más se exportaban a las Indias Españolas, hasta que fue sustituido por los rones y otros aguardientes de caña. Finalmente, los aguardientes quedaron como un suplemento para reforzar o fortificar los vinos de Tenerife, que lo consumían para imitar mejor a los madeiras.

El aguardiente de vino era una de las producciones alcohólicas que más se exportaban a las Indias Españolas, hasta que fue sustituido por los rones y otros aguardientes de caña

Con regularidad, Marcelo Carrillo recibía en este año de 1786 los envases de pipas de roble de Filadelfia que le enviaba la compañía de Juan Cólogan e Hijos desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde su agente Patricio Murphy Kelly [1735-1801] enviaba en enero de ese año cuarenta pipas. Carrillo menciona a la compañía tinerfeña:

Quedo Ynteligenciado en remitir a Don Phelipe Piar las 60 Pipas de Aguardiente y que tiene ya en su poder catorse; y en la goleta nombrada el Señor de la Caýda tengo embarcadas 20. Hecho el completo de las 60 remitiré las sobrantes a Murphi según Vuestras Mercedes me disen. Quando resivi la de Vuestra Merced ya el Navío la Perla había dado a la vela por lo que no se pudo embarcar nada en ella, bien que su tripulación no tenía ningún conocimiento. Pueden Vuestras Mercedes estar satisfechos que todos los Aguardientes que corren por mis manos no han de ser de igual calidad a los que ya están allá. A Juan Rosa Marrero pueden Vuestras Mercedes abonar las tres Pipas que tengo cobradas y este me ha dicho carguen Vuestras Mercedes en su Quenta lo que gusten por ellas las que remitiré a Santa Cruz a Don Patricio Murphi en proporcionándose barco. No es mal Aguardiente pues le rechasé el primero que trajo y luego se enmendó.

La pregunta que surge es inmediata, ¿dónde y cómo se destilaba? Normalmente en los mismos lagares, siendo remitidos desde Tenerife los artilugios necesarios como la caldera y la destiladera, todos ellos de cobre. La misma carta lo menciona:

Resiví las tres piesas de platilla Real e igualmente la Caldera de destilar de Xines de Castro y le doi a Vuestras Mercedes muchas gracias. Cuyo costo de 7962 reales y 25 maravedíes corrientes pueden ustedes cargar a mi quenta y no a la de dicho Castro.

El resto de la carta es verdaderamente interesante, pues menciona a otros productores de aguardientes de Lanzarote.

Pedro Pérez, maestre de este barco de Tomás Romero, entregará a Vuestras Mercedes las diez Pipas de Aguardientes que me disen havían de ir a ese Puerto de las que siete llevan sobremarca CO pueden Vuestras Mercedes cargarlas a mi quenta; Una que lleva una Q y un fondo una Piesa nueva que es de las primeras que vinieron se han de abonar los 400 pesos de su valor a Don Salvador Curbelo; y las otras dos que llevan la marca sola de Vuestras Mercedes se servirán poner a quenta de Mariano Fernández de Paz.

El maestre Thomas Pulido entregara a Vuestras Mercedes 81 los mismos que cobré de Marcial Curbelo. Las Pipas que vinieron de Santa Cruz son muy bien acondicionadas pero las de ese Puerto ha sido preciso reconoserlas bien y a algunas ponerles piesas en los fondos. Ustedes se servirán mandarme embiar quatro más para reemplasar la que va con el Aguardiente de don Salvador Curbelo y poner el de otra que tengo asegurada de Sebastián Sedres y Asimismo el de dos que ofrece Mariano de Paz.

Así pues, y mediante estos testimonios, se concluye que el negocio de la exportación de vinos alcanzaba a otras islas y era mucho más complejo e imbricado que unos pocos exportadores de Tenerife. Lanzarote era un socio de primer orden y no solo en vinos, también en barrilla, cochinilla, orchilla, pieles de conejo y muchos otros productos de exportación.

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