Domingo Ríos, ingeniero al rescate de las papas canarias
«Deberíamos intervenir para evitar que entre papa de otras localizaciones que coinciden con nosotros en las cosechas»

«Es insostenible que en abril, mayo y junio se importe papa, cuando la cosecha canaria es brutal», dice Domingo Ríos Mesa, fundador del mayor germobanco de semillas agrícolas de Canarias, en esta entrevista en la que habla de papas canarias antiguas, tradicionales e importadas, pero también de otros cultivos muy importantes en las Islas con problemas de plaga (vid) o virus (batata). [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº145 (2ª época, diciembre 2025)].
«Hay que empezar a pensar en una reconversión del sector de la viña desde el punto de vista varietal y de patrones, hay un riesgo importante con la filoxera»DOMINGO RÍOS
Por YURI MILLARES
En 2012 publicó el libro Las Papas Antiguas de Tenerife. Introducción al cultivo y principales variedades. Pero aquello no fue una meta, sino una etapa en una carrera como investigador dedicado a la conservación de este popular tubérculo que continúa. Y no sólo las papas: la vid, la batata, los frutales templados… Con el cambio climático y las plagas, «la agricultura está en un momento un poco delicado», dice.
| ■ OJO DE PEZ / Las plantas están descontroladas Fundador y director del CCBAT (germobanco de semillas antiguas), las papas no son su único objeto de estudio y preocupación. En una larga entrevista —qué sólo cabe en la edición digital—, en su despacho de la Sección Agraria de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la ULL, habló del cambio climático que «está volviendo locas a las plantas», dice, y señala en el ordenador los mapas con la evolución de las franjas de temperatura, cada vez más cálidas, que afectan a los frutales templados de Tenerife ● |

—¿Qué ha hecho que la papa sea tu objeto de estudio tantos años? ¿Por qué esa pasión por la papa canaria?
«Mi pasión por la papa canaria empezó desde muy jovencito, en mi casa se consumía mucha papa bonita»
—Mi pasión por la papa canaria empezó desde muy jovencito. Somos de Puerto de la Cruz y en mi casa se consumía mucha papa bonita (que en el norte no se suele hablar de papas de color, yo siempre las conocí como papas bonitas). Ya durante la carrera me encantaba todo lo que era agronomía y las variedades locales, también la parte de mejora genética. Después, uno de mis primeros trabajos fue de jefe de explotación de Mercatenerife. Tendría veintipico años en esos primeros pasos profesionales y ya me gustaba mucho el tema. De hecho, dejé el trabajo en Mercatenerife para dedicarme a esto, no sólo la parte técnica, también la científica siempre en conexión con los agricultores, para trabajar tanto lo tradicional que me gusta mucho, como para innovar con ellos, asesorarles, experimentar.
—En el catálogo de variedades de uva exclusivas de Canarias, últimamente aparecen incluso nuevas identificaciones de ADN. En el caso de las papas, son todas los que están… ¿y yendo a menos? ¿O están a salvo?
«Tienen una altísima variabilidad, mutan mucho. ¿Su conservación está asegurada? Como todo, es relativo»
—En lo que es su conservación pura y dura en un banco de germoplasma está bastante a salvo porque las tiene el CCBAT [Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife]. Es verdad que tendrá que ir renovando [la semilla], yo estuve allí y te enfrentas al peligro de que alguna se pueda perder por lo que habría que ir a buscarla otra vez. Pero, en principio, tienen casi 130 accesiones [muestras únicas de semillas de las variedades autóctonas], que es muchísimo, y las conservan in vivo en plantaciones anuales.
“Estas papas son muy cambiantes de un año a otro, para entenderlas hay que trabajar muchos años. Yo llevo más de treinta con ellas y desde que las empecé a caracterizar, hace unos 27 o 28 años, no las conoces. Tienen una altísima variabilidad, mutan mucho. ¿Su conservación está asegurada? Como todo, es relativo. En cuanto a plantación, todavía debe haber 500 hectáreas, es decir, hay muchísima producción en Tenerife. Y todos los años que hay sequía se van a perder semillas. Pero hay que estar vigilante.

—¿Hay alguna que tú hayas oído hablar y estuviste ‘cerca de’, pero se perdió, por ejemplo?
—Sí, por ejemplo la bonita siete cueros, una variedad de la que la gente siempre ha hablado. Yo encontraba que podría ser la terrenta, algún compañero como Jaime Gil (que hizo un libro de estas variedades) también habla de que la siete cueros podría ser la terrenta. Yo no lo tengo claro, porque nunca tuve la bonita siete cueros, ninguno la hemos tenido, pero es probable que sea. Cada vez tengo más cuidado de hacer afirmaciones, porque cuanto más las conozco, más las desconozco, ¿sabes?
—¿Son difíciles de identificar?
—Sí, varían mucho. Incluso cuanto más las plantes en el mismo sitio, más te van variando. Yo les tengo bastante miedo en ese sentido. Me cuesta hacer un poster de variedades porque lo que pongo allí es el idiotipo, pero es que puedes poner allí la misma, de un color o de otro, con una variabilidad enorme.
«El agricultor es el que sabe de verdad, es menos dogmático que nosotros los técnicos»
—También el agricultor llama a la misma papa de distinta manera según las zonas.
—Sí, eso ocurre, el agricultor la llama de muchas maneras. Y el agricultor es el que sabe de verdad, es menos dogmático que nosotros los técnicos. «Ah no, esa es la bonita, y esta que está variada un poquito, también». Nosotros queremos buscar el idiotipo y no hay ese idiotipo, son variedades locales. No es como la variedad comercial Cara, que es toda igual, no hay confusión. Los propios agricultores son más sabios y ellos mismos te están diciendo la alta variabilidad, si vas de La Esperanza a Icod el Alto, hay papas que se llaman igual y son distintas y probablemente las hay que las llaman distintas y son lo mismo, tenemos sinonimias y antonimias.
—¿Un banco de semillas funciona relacionado con los agricultores?
«Lo bueno del CCBAT es que abastece de papa a los agricultores, es una labor magnífica»
—Sí, sin duda. Yo creo que lo que ha hecho el CCBAT es un orgullo, sinceramente, y no lo digo por haber sido su fundador y director, es porque eso no lo hay aquí. Lo bueno del CCBAT es que abastece de papa. Eso no lo hacen los germobancos normales. Aquí, los agricultores pueden entrar a la página web, pueden pedir de los remanentes y se le dan 20 papitas de cada variedad para que ellos mismos recuperen las semillas. Esa parte del CCBAT (dar semillas, de colaborar con los agricultores y estar constantemente no solo en papas, sino en otros cultivos), es una labor magnífica.
“Si no recuerdo mal, el año pasado, Yuri, para que te hagas una idea, hubo unas mil cesiones de variedades. Estamos hablando de una brutalidad. Había una persona trabajando solo en eso. Porque mantener la colección de papas, 122 accesiones, ordenadas, que no haya confusiones, en dos localizaciones, requiere un volumen de trabajo enorme. Y el Cabildo de Tenerife ha apostado por eso.
«En el CCBAT, cuando veíamos que una semilla podía correr algún riesgo, producíamos tres o cuatro mil metros sólo de esa papa y la repartíamos»
—Pero esas papas, por ejemplo, ¿las plantan ustedes mismos para tener la semilla nueva o se la entregan a agricultores colaboradores?
—No, nosotros mismos. Yo ya no lo hago porque ahora estoy en la Universidad, pero me acuerdo de muchas campañas que hicimos en el CCBAT: cuando veíamos que una semilla, por las circunstancias del año, podía correr algún riesgo, producíamos tres o cuatro mil metros sólo de esa papa y la repartíamos. Es verdad que puede haber riesgo de erosión genética, aunque creo que en las papas bonitas de Tenerife no. Sufre más erosión genética la agricultura en general que las propias variedades locales, que también lo están al estarlo la propia agricultura, pero no tanto. Yo no creo que, ahora mismo, corra peligro inminente la conservación que llamamos in situ (la que hacen los agricultores). Pero hay que estar siempre pendientes con lo que viene cada año y es verdad que el cultivo de la papa ha ido bajando.
“Una labor que se está haciendo bastante bien es la de Cultesa. El papel de este laboratorio y empresa [de saneamiento de semillas] es extraordinario y deberíamos protegerlo más. Ojalá estuvieran todas las variedades saneadas y se autorizaran en Canarias más cultivo de semillas, para que no salgan tan caras al propio agricultor… Pero bueno, entre el CCBAT, agricultores, cooperativas, la asociación La Papa Bonita y Cultesa, yo creo que todavía hay mucho juego para que no haya un peligro real, inminente. Pero es verdad que la agricultura está en un momento un delicado.
—Tenerife es la isla que atesora el mayor patrimonio de papas antiguas. ¿Cuáles serían aquí las más abundantes y cuáles las más raras?
—La más abundante es la negra. Está muy repartida y es una papa muy curiosa científicamente, sobre la que todavía hay mucho que estudiar, Yuri, porque es una papa extraña. Te puedo contar cosas que…
—Cuéntame.
«La papa negra es extraña científicamente, se puede cultivar en costa y también en zonas altas»
—Pues mira… A nadie le llama la atención, pero es una papa andina que se pueda cultivar en la costa y también en zonas altas. Ninguna variedad canaria que proceda de los Andes, salvo esta, se puede cultivar en la costa porque no tuberizan, pero ésta sí. Es raro. Otra rarísima es la papa del clavo, que casi está perdida.
“Por volumen, las papas bonitas están repartidas por toda la isla de Tenerife (la negra no tanto en el norte, pero también), hay cultivo, hay hectáreas. De las azucenas también hay bastantes hectáreas (es verdad que menos de la blanca que de la negra) y de las borrallas o meloneras también (Cultesa está haciendo un buen trabajo con esa variedad, muy de los parques rurales, pero también fuera de ellos).
“La terrenta sí creo que es de las papas que están más en peligro de erosión genética: no es muy productiva, es añera y hay gente a la que le gusta mucho el sabor, pero otra a la que no. Esa es la que podría ser la siete cueros.
“Y después, una cosa interesante es que tenemos unas variedades que no son antiguas, pero los agricultores las han hecho tradicionales, como la venezolana, que también tiene una historia curiosísima. Se trajo de Venezuela hace 50 años, probablemente de la zona de Mérida, y es buenísima de comer, tanto como que es de naturaleza andina, un híbrido multirresistente. Resiste mucho el mildiu, incluso aguanta bien las heladas, siempre produce bien, aunque puede que cause erosión genética en las papas bonitas.
«Las papas antiguas son un negocio complicado, es fundamental disponer de semillas productivas para que se pueda vivir dignamente»
—Si vamos a las otras islas, ¿cuáles serían las que destacarían por sus papas antiguas y cómo se encuentra en este caso la supervivencia o pervivencia de esas variedades?
—Por lo que sé, en La Palma, en La Gomera y en El Hierro queda muy poca y en Lanzarote hay pequeñas cantidades de pequeños agricultores. También es que siempre ha habido menos en estas islas que en Tenerife, una isla mucho más grande y con una mayor diversidad genética por lo amplias que son sus zonas de cultivo de medianías. Además, son papas con un negocio complicado, pero que tienen su salida en Tenerife, actividad que no hay tanto en esas otras islas. Sería interesante favorecer su cultivo, aunque es difícil que la gente emprenda: una de las cosas fundamentales es disponer de semillas de calidad y que sean lo suficientemente productivas para que, por lo menos, se pueda vivir dignamente.
—¿En La Palma no hay un banco de germoplasma?
—Sí, y funciona bastante bien: el CAP [Centro de Agrodiversidad de La Palma]. Tienen sus variedades de papas y su banco con conservación ex situ. Pero yo hablaba más del cultivo, que está retrocediendo en las otras islas más que en Tenerife. Tengo alumnos que les pregunto por las papas de sus islas y no saben. Si le pregunto a un palmero «¿conocen las marcialas?», los chicos ya no las recuerdan tanto, mientras que los alumnos de aquí sí, quizás porque se comercializan mucho más. Influye que en Tenerife se han dado muchas charlas, publicado carteles, fusionado con la gastronomía. Ahora se está haciendo mucho también en Gran Canaria en ese sentido, aunque estas papas las tienen más esporádicamente.
«Entre islas están relacionadas genéticamente, son como hermanas, primas o, a veces, casi la misma variedad»
—Las papas antiguas de otras islas (La Palma, sobre todo), ¿son distintas?, ¿están relacionadas entre ellas?
—Sí, están muy relacionadas. De hecho, el grupo de las marcialas y las negras de La Palma en Tenerife son las palmeras. Se ha hecho un buen trabajo molecular con todas ellas. También están relacionadas genéticamente con las de Lanzarote: la blanca negra o Negra Oro de Cultesa con la suya del ojo azul; las bonitas con las de la tierra. Son como hermanas, primas o, a veces, casi la misma variedad.
—Recuerdo una variedad que había en El Hierro muy minoritaria. Conocí a una viejita que las tenía, las conservaba como un tesoro: la negrita herreña.
—Sí, la negrita herreña. De negrita herreña traje dos y ninguna era la negra yema de huevo. Una era la terrenta.
—También tenemos las papas que nos llegaron de las islas Británicas en el siglo XIX, cuando se introdujeron como cultivo de exportación. ¿Las ponemos en el paquete de las papas canarias?
«Tenemos que seguir produciendo papa inglesa, pero requiere un esfuerzo técnico y tecnológico»
—Yo las metería. Hay varios grupos. Hay un grupo en las que están la papa de María, la del riñón, la liria, la marcela, la gobernadora, una matancera (porque hay varias), que probablemente entraron entre finales del siglo XIX y el siglo XX, de origen quizás europeo, aunque también habría alguna de Sudamérica. Habría que estudiarlas. Y después hay un grupo muy interesante que tenemos que seguir produciendo, pero requiere un esfuerzo técnico y tecnológico: la King Edward (quinegua), la Up to date (autodate), la Kerr’s Pink (rosada), la Arran Banner (rambana) o la blanca redonda.
«A veces sólo hablamos de las papas de color, pero la rosada o la quinegua también son una maravilla de comer»
“Es decir, hay una serie de variedades de altísima calidad menos productivas, que son las que llamamos tradicionales, que perdieron los royalties de la semilla y se sigue trayendo semilla del Reino Unido. Tenemos una tradición muy británica, porque fuimos exportadores de esas papas, sobre todo de quinegua. Una papa rosada de La Esperanza, por ejemplo, es una maravilla de comer, igual que una quinegua de aquí. Son variedades que tampoco debemos perder. A veces sólo hablamos de las papas de color, pero estas papas tradicionales también son una reliquia y, culturalmente, también somos de unas papas arrugadas quinegua, o hacemos unas papas con costilla con alguna de estas variedades.
—En este caso el mapa cambia. Eran las islas más grandes las que plantaban y exportaban. ¿O también llegaron a las islas más pequeñas?
—Sí, pero para consumo propio. Se vendía en los mercados locales, pero donde era fuerte es Gran Canaria y Tenerife, básicamente.
—¿Se enfrentan a los mismos problemas de pervivencia en los campos canarios que las papas antiguas?
—Son diferentes porque la semilla se produce en el Reino Unido, pero no tienen la productividad que tiene una variedad nueva, como la cara, la red cara, la rooster o todas las variedades más nuevas que tienen una altísima producción. Es verdad que son papas muy buenas también, pero no tienen la calidad de las papas tradicionales que hemos nombrado y tienen también un lugar en la gastronomía.
—Con todas esas papas y de tanta calidad, somos importadores para cubrir las necesidades de consumo. ¿Por qué?
«Siempre hemos sido importadores de papa inglesa, el problema es la entrada de papa del Mediterráneo en una fecha en la que tenemos aquí»
—Fíjate que me han hecho entrevistas, pero esto nunca me lo han preguntado y siempre estoy intentando explicarlo. Nosotros siempre hemos sido importadores de papa desde octubre a enero, que ya entraba la papa de las zonas altas de Gran Canaria y Tenerife (como por ejemplo Vilaflor), que era papa sembrada con semilla de segunda. En los años 90 existía el llamado periodo sensible, que no permitía importar papa hasta octubre. ¿Por qué? Para que se consumiera la papa de la gran cosecha de Canarias que se cogía en mayo, junio y julio que en octubre ya empezaba a estar vieja, aunque estuviera en cámaras frigoríficas. A partir de ahí, lo habitual era comer papa (quinegua, cara o de otras variedades), pero de Inglaterra.
“¿Qué ocurre ahora? Que la papa de las zonas altas que se planta en julio-agosto y se coge en diciembre-enero, lo tiene bastante complicado, pero no por la papa inglesa que siempre venía y se tenía asumido. El problema es la entrada de papa de otras localizaciones, sobre todo del Mediterráneo, que puede entrar en febrero, marzo y abril. Es una fecha en la que tenemos, sobre todo, la papa de la zona del sur o de zonas altas sembrada con semillas de segunda producida aquí en Canarias.
«Deberíamos evitar que entre esa papa del Mediterráneo, aunque es muy difícil por las normativas existentes. Nos hacen mucho daño»
“Es insostenible es que en abril, mayo y junio se importe papa, cuando es tan brutal la cosecha canaria. Eso ya es matar a la papa canaria. ¡En agosto entró papa este año! Esta papa compite con la gran cosecha canaria temprana o de estación. Deberíamos intervenir para evitar que entre papa de esas otras localizaciones que coinciden con nosotros en las cosechas, aunque sé que es muy difícil por las normativas existentes. Nos hacen mucho daño.
“También tenemos el problema de la semilla en las cosechas altas de tardío que se plantan en julio-agosto en Canarias. Hay que pensar en producir semillas comerciales localmente.
—También ha habido un descenso acusado de la producción local de papas, en los últimos años, por culpa de la polilla guatemalteca…
—Sí, ha hecho mucho daño.
—¿La polilla esa llegó a quedarse?
«No creo que sea posible erradicar la polilla, estamos hablando de algo que vuela y que a veces no se sabe ni dónde se esconde»
—Ahora estamos haciendo las tablas de vida con el ICIA y el Cabildo de Tenerife, un proyecto bastante interesante para intentar, sobre todo, ayudar en el diagnóstico antes de que se produzcan los ataques y avisar de los tratamientos en función de las poblaciones, las temperaturas, etc. Otro proyecto de estas instituciones es el de un nuevo producto con feromonas.
“Pero erradicarla no creo que sea posible, porque estamos hablando de algo que vuela y que a veces no se sabe ni dónde se esconde. Es muy complicado. Los años que son duros, son duros: pega fuerte, por zonas y es muy errática. Lo estamos viendo en Tenerife, en Gran Canaria y en otras islas. Habiendo un montón de estudios, todavía no se conoce bien y en Canarias llegó a un sitio ideal para multiplicarse y quedarse.
—Nos hemos llevado otra sorpresa con las plagas que nos van entrando, plagas que pueden tener consecuencias graves. Pasó con la papa. ¿A qué nos enfrentamos ahora con la filoxera localizada en algunas fincas de viña?
«Desde el primer momento se han localizado todos los focos de filoxera, se han hecho más de seis mil prospecciones, que es una barbaridad»
—Creo que se está haciendo un trabajo sensacional, porque desde el primer momento han localizado todos los focos, se han hecho más de seis mil prospecciones, que es una barbaridad. También se ha controlado la uva, así que dentro de lo difícil que es todo esto, se ha hecho un gran trabajo.
“El CCBAT tiene la colección de variedades de uva más importante de Canarias, con casi cien accesiones, y ahora mismo creo que hay que empezar a trabajar en el saneamiento de la vid de la mano de Cultesa. Ya se está haciendo. Es fundamental el establecimiento de un campo de Cabezas de Clon en Canarias, como en la mayoría de bancos de germoplasma nacionales (que tienen sus cabezas de clon establecidas, con sus evoluciones agronómicas y enológicas).
“Hay que ver, con mucho sentido común, cómo se hace el trabajo de los patrones, porque en Canarias no hay patrones, o ha podido haber gente que los ha traído esporádicamente sin saber el riesgo en que podía poner a la viticultura canaria. Creo que hay un trabajo que hacer en viticultura enorme, es un tema muy delicado. Y en Canarias el problema es que tenemos muchos agrosistemas y muchos microclimas, por lo que hay que evaluar toda esa valiosísima biodiversidad y plantearlo bien para que no sea un desastre.
«Hay mucha planta que se está muriendo y no solo de enfermedades de madera, hay que pensar en el alto grado de sequía y el alto grado de cambio climático»
“Hay que empezar a pensar en una reconversión del sector desde el punto de vista varietal y de patrones, establecer un plan de trabajo muy bien escrito y muy bien dirigido, porque esta vez sí que hay un riesgo importante.
“Independientemente de que se controle la filoxera, esto es un toque de atención, porque aparte de esta plaga, hay mucha planta que se está muriendo y no solo de enfermedades de madera. Hay que pensar en el alto grado de sequía y el alto grado de cambio climático y su influencia en las integrales térmicas. Las brotaciones irregulares están descontroladas en Canarias, no solo en viñas (que es brutal), también en frutales templados y en la papa. El cambio climático está originando un montón de problemas, no sólo plagas que están apareciendo, sino de la fisiología de los cultivos, y esto es especialmente importante en la viña.
—¿El cambio climático está volviendo locas a las plantas?
—Está volviendo locas a las plantas. Precisamente estaba trabajando en ello —abre un archivo en el ordenador—. Este mapa [de Tenerife] te dice el frío que había en cada zona, para que broten o no los cultivos de frutales, en 2020. Es un trabajo de la tesis doctoral de Nani Velázquez. Hemos tenido que volver a cambiar el mapa en cuatro años, porque han subido las temperaturas ocasionando un impacto climático en los frutales templados de la isla. La zona más caliente ha crecido. Están ocurriendo cosas muy raras y están apareciendo nuevas plagas y enfermedades. Y hay mucha seca de plantas, sobre todo en viña.
—Esas plagas que están entrando también vienen por puertos y aeropuertos, me imagino. ¿Qué medidas se pueden o se deben tomar, tanto desde las administraciones públicas (para controlar) como desde los propios agricultores (para vigilar y llevar buenas prácticas) para la salvaguarda de nuestro patrimonio agrícola?
«Con el cambio climático, plagas que no se adaptaban bien ahora se adaptan mejor, eso está ocurriendo»
—Yo no creo que entre tanto, pero lo que entra hace mucho daño. Son varias cosas, lo primero es que hay un cambio climático y plagas que no se adaptaban bien ahora se adaptan mejor. Eso está ocurriendo, o se está dando más, cuando antes casi no tenía importancia. Pero hay una cosa que sí creo que tiene ver. Por el muelle entra poco, porque el nivel de inspección es bastante alto; es más fácil que entre por los aeropuertos. La gente trae en el bolsillo o en una maleta «para plantarlo en mi finca, que lo vi en Sudamérica». ¿Algo que declarar? «No». Así entra muchas veces con un absoluto nivel de inconsciencia de quienes lo hacen. «Mira, un ajo que me gustó me llevo dos cabezas…» y en la cabeza de ajo viene una bacteria, o viene un hongo, o viene un bicho.
—¿Qué problemas tiene la batata que ahora mismo está muy disminuida la producción local y se importa más de un millón de kilos anuales?
El problema con las batatas, aparte de que entran plagas y enfermedades, es que están muy viróticas y hay que sanearlas»
—El problema con las batatas aquí, aparte de que entran plagas y enfermedades, es que están muy viróticas y hay que sanearlas. Cultesa sé que ha saneado dos o tres variedades, pero el problema es que cuando se sanea se rejuvenece fisiológicamente, hasta tal punto que en los primeros años no echa batata, sólo rama. Se está trabajando ahora con batata de Lanzarote y lo importante es que esa fase juvenil no se vuelva a producir, para que sea: sanear y a producir… y no como ha producido siempre, sino mucho más, al estar saneada.
—Terminamos, un recuerdo dulce.
—Mi recuerdo dulce es haber hecho el trabajo de mi vida de conservación, experimentación y transferencia de tecnología con el CCBAT, la Unidad de Experimentación Agraria y las Agencias de Extensión Agraria del Cabildo de Tenerife. Y ahora trato de transmitir lo que aprendí a los alumnos del grado de Ingeniería Agraria y del Medio Rural en la Sección Agraria de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la Universidad de La Laguna.



