Cita con Canarias

Guacimara Cabrera, empeñada en el futuro del camello canario

“Los trucos para ordeñar a una camella son mucho cariño y paciencia”

“Puedo decir que, sin ser fácil, para nosotros ya es un hábito ordeñar camellas”, dice Guacimara Cabrera durante la entrevista, en la que habla del proyecto DromeMilk para la elaboración de productos derivados de la leche de camella (como yogures, helados o chocolates), pero también del futuro de la raza autóctona del camello canario y de las preocupaciones de los criadores miembros de la asociación que reúne a los ganaderos de este animal en Canarias. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº 106 (2ª época, abril 2022)].

«En Lanzarote, las tarifas del paseo en Timanfaya las decide un Patronato de Turismo que lleva muchos años sin responder a las demandas de los camelleros, es insostenible y están perjudicando a la raza canaria del camello» GUACIMARA CABRERA

Por YURI MILLARES

Gerente del Oasis Wildlife Fuerteventura, el proyecto de este centro nace de un sueño que tenían sus padres, Lázaro y Cirila, casi cuatro décadas atrás cuando el turismo en la isla era todavía una actividad incipiente. Él trabajaba de mantenimiento en jardinería de hoteles, ella de camarera de piso igualmente en hoteles. «Tenían un sueño: un proyecto de conservación de jardinería con planta ornamental de Canarias, una afición que venía desde mis abuelos y ellos la quieren convertir en una idea de negocio», explica Guacimara Cabrera a sus 37 años, los mismos que tiene este centro de naturaleza y rescate, que tuvo sus inicios en un pequeño terreno en La Lajita donde ha ido creciendo. Allí pusieron camellos para llamar la atención y que el turista se parase a ver las plantas ornamentales. Aquellos camellos majoreros –hoy forman parte de la raza autóctona camello canario– venían de su abuelo, Vicente Cabrera Curbelo, que era ganadero y los tenía para arar la tierra y para el transporte, como cualquier isleño de su época. «En su casa incluso se aprovechaba la leche de camella», recuerda. Esa leche es hoy la estrella de un proyecto I+D+i pionero en España.

«Queremos que el yogur o el helado de leche de camella sea un producto canario que sólo te puedas tomar en Canarias»

■ OJO DE PEZ / Camellas lecheras, sí o sí

La borrasca Celia frustró nuestro viaje para entrevistar a Guacimara en el propio Oasis Wildlife en Fuerteventura. La cita tuvo lugar, días después, en un hotel de la capital grancanaria donde nos contagió su entusiasmo. Eso sí, las fotos había que hacerlas entre camellas lecheras, no en un jardín de hotel, lo que fue posible gracias a la colaboración de la entrevistada, al magnífico trabajo de Gabriel Fuselli… y a la participación de Arminda, Valeria y Gara, entre otras ●

Guacimara Cabrera con algunos productos de leche de camella del proyecto DromeMilk. | FOTO GABRIEL FUSELLI
–¿En qué circunstancias nace el centro Oasis Wildlife Fuerteventura?

–El turismo que venía a la isla reclamaba paseos en camello porque ya lo habían visto en otros sitios y era algo que a mis padres no se les había pasado por la cabeza, pero empezaron a hacerlos en su parque de planta ornamental canaria. Tuvieron un retorno de inversión para que la parte de flora que ellos querían tener pudiese crecer, y fue creciendo en paralelo con la parte de fauna del centro.

–¿Cómo llegan los primeros animales exóticos y cómo llegan a ser zoológico y centro de rescate?

–Es algo que ha ido naciendo en base a la necesidad y yo lo achaco a los valores que nos han inculcado. Mis hermanos y mis primos venimos de una familia grande de Guerime, nos hemos criado en una zona de ganadería y estamos acostumbrados a hacer rescate de tortugas porque estamos cerca de la costa en La Pared, donde hay una mar que escupe mucha basura y animales con problemas. Mi abuelo iba ahí a coger tortugas, les quitábamos las redes, las teníamos en unas charcas y después las devolvíamos a su medio natural. No teníamos conocimientos de veterinaria, sólo con la voluntad, las ganas y el esfuerzo sacábamos muchísimos animales adelante, como aguilillas y lechuzas.

«Lo viví de pequeña porque nos enseñaban a ser guardianes y protectores de la naturaleza salvaje, disfrutarla a distancia»

“Todo eso lo viví de pequeña porque nos enseñaban a ser guardianes y protectores de la naturaleza salvaje, disfrutarla a distancia. Cuando se fue formando este pequeño pulmón verde que es el parque, hace 35 años, empezaron a venir los primeros animales de rescates. No había en la isla ningún otro sitio donde dejarlos y nosotros sólo teníamos los camellos y, después, unos burritos. Siempre hemos tirado mucho por la conservación, en nuestro caso, de las razas canarias y enseñar lo nuestro. Eso hizo que nos llegaran también animales exóticos, que los cuidásemos lo mejor posible y que mejorásemos y profesionalizáramos todo, siendo el primer núcleo zoológico, como centro de naturaleza y rescate, de la isla de Fuerteventura. Con los primeros primates de rescate que nos llegaron hubo un salto de nivel: es donde comienza el zoológico sin saber que tienes un zoológico. Ni siquiera se vendían entradas, era como un complemento de la jardinería. Ahora se ha convertido en un proyecto de vida que conserva la flora, la fauna y, también, la cultura isleña.

–Hoy ya cuentan con una gran variedad de animales del mundo.

–Somos centro de rescate oficial CITES [Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazas de Fauna y Flora Silvestres] y entramos a formar parte de asociaciones especializadas como la EAZA [Asociación Europea de Zoos y Acuarios]. Hemos ido creciendo con profesionales cualificados, apuntando a proyectos de conservación por el clima y la zona en la que estamos: como la recuperación del órix cimitarra [el antílope del Sahara], que está extinto en la naturaleza; la gacela de Cuvier, de la que hemos hecho con el CSIC una reintroducción histórica en Túnez con el Ejército; el elefante africano… Y eso es porque nos seleccionan: no es que nosotros decidamos tener esos animales, sino que tenemos el honor y el orgullo de desarrollar un trabajo de conservación de más de 30 años.

Guacimara Cabrera con la camella ‘Arminda’ y su cría ‘Valeria’, observadas por la camella ‘Gara’, detrás. | FOTO GABRIEL FUSELLI
–El proyecto de este parque incluye la Fundación Canaria Chekipa, ¿a qué se dedica?

«Los animales y las plantas no son una posesión, son un patrimonio, igual que la vida salvaje»

–Nuestra premisa de conservar la biodiversidad y la cultura (que es nuestro sentir) la formalizamos en crear una fundación, en 2018, que se basa en la conservación de la naturaleza, la investigación en proyectos I+D+i (como el de la leche de camella, que es uno de nuestros proyectos principales), la conservación de nuestra cultura isleña a todo tipo de niveles, un mercado local agro-artesanal de apoyo al sector primario y la educación e investigación medioambiental. Porque los animales y las plantas no son una posesión, son un patrimonio, igual que la vida salvaje.

–Con la mayor cabaña ganadera de camellos del archipiélago…

–La mayor de Europa.

–El camello ha pasado, de ser el tractor del campo en las Islas, a dedicarse a pasear turistas. Buscando otras alternativas de futuro para este animal, la Fundación está implicada en el proyecto DromeMilk.

–La Fundación trabaja, entre otros temas, en estudios sobre las propiedades de la leche y la conservación del camello. Pero DromeMilk es una entidad propia, en la que la fundación juega un papel vital.

«Que haya entrado en el sector turístico ha evitado que el camello desaparezca en Canarias, pero había que buscar otro valor añadido»

–¿Cómo se les da lo de ordeñar camellas?

–[Risas] Cada vez nos es más fácil gracias al manejo y al conocimiento. Que haya entrado en el sector turístico ha evitado que el camello desaparezca en Canarias, pero había que buscar otro valor añadido y no nos hemos quedado sólo en la leche: la lana o la carne son otros productos que tenemos en estudio. Yendo a la pregunta, para nosotros era difícil ordeñar cuando empezamos porque no sabíamos; tampoco hay precedentes a nivel legislativo, normativo, ni de prácticas en nuestro país, ya que es la primera ganadería en España. Tuvimos que tejer una red a nivel internacional, conociendo cómo lo hacían en otros sitios, aprender y adaptarlo a nuestra situación, una raza autóctona diferente a la africana, en proporciones, en tamaño.

«La camella canaria da sus ocho a diez litros. Llevamos más de 20 años luchando por este proyecto»

“Con mucho orgullo puedo decir que, sin ser fácil, para nosotros ya es un hábito. Hemos entrenado a los animales y es maravilloso ver cómo llamas a una camella por su nombre, acude a una manga, se coloca y tranquilamente se deja ordeñar. Porque, a diferencia de las vacas, una camella puede interrumpir el flujo de leche, cuando quieren cortan. Nosotros hemos sustituido de forma natural la estimulación de tener la cría cerca (aun así, se las dejamos) con mucho cariño, cepillando a la camella, estimulando la ubre con masajes. Si conoces esos trucos, que no es sino paciencia y mucho cariño, ya no puedes decir que sea difícil ordeñarla. Ahora, después de años de trabajo, es sencillo y dan sus ocho a diez litros que es lo que da la camella canaria (la africana da hasta veinte). Si no fuera viable, no seguiríamos aquí. Llevamos más de 20 años luchando por ese proyecto.

–¿Qué quieren hacer con la leche de camella?

–Por ahora, que no se nos vayan los pies del suelo. Vamos a hacer productos derivados de la leche. Ahora mismo tenemos unas 30 camellas en ordeño e iremos aumentando el número. Queremos comenzar con productos derivados en el propio centro: yogures, chocolates, helados y café con leche. Después, según vaya yendo la experiencia, ya los llevaremos a puntos de restauración de la isla. Queremos que sea un valor añadido, un producto canario que sólo te puedas tomar en Canarias; no un producto sólo premium, porque entonces ya lo tendríamos todo vendido fuera. Queremos vincular este ingrediente súper nutritivo con un destino, Canarias.

–¿Qué propiedades tiene esta leche?

«La leche de camella es la más parecida a la leche materna humana y posee la molécula de la insulina: es un complemento que permite a los diabéticos sustituir la insulina inyectable de una forma natural»

–Es la leche más parecida a la leche materna humana, la única leche natural (junto a la de rata) que no tiene lactosa. Además, posee la molécula de la insulina y hay estudios hechos en la Universidad Nacional de Kazajistán y otros que demuestran que con su ingesta se puede reducir hasta un 50% el azúcar en sangre, por lo que es un complemento muy interesante que permite a los diabéticos sustituir la insulina inyectable de una forma natural. También tiene el triple de vitaminas B y C que la leche de vaca o de cabra, muy importante para fortalecer la inmunidad a enfermedades. Eso es lo más llamativo, a lo que se puede añadir que tiene un índice de grasa muy bajo, por lo que es una leche muy digestiva, suave y cremosa.

–Que sea una leche con muy poca grasa me lleva a pensar que es difícil emplearla para elaborar queso. ¿Cuál ha sido la experiencia de ustedes?

–Hemos tenido la suerte de dar con una científica de Kazajistán, la doctora Guakhar Konuspayeva, que nos ha cedido una patente para que el queso pueda cuajar y es con lo que estamos haciendo las pruebas. El que hemos hecho por ahora es un queso tipo camembert, pero según como lo trabajes puedes obtenerlo de distintos tipos en función del tiempo de maduración.

–¿La leche la mezclan con otra para que coagule o es un queso de leche pura de camella?

–Lo hemos hecho sólo con leche de camella y con el cuajo según la fórmula de la doctora Konuspayeva.

–¿Qué más aprovechamientos puede tener el camello? Antes mencionaste la lana y la carne. Esta última, me imagino que a más largo plazo.

–La carne sí es a más largo plazo, pero con la lana estamos haciendo las pruebas ahora, por ejemplo, por su utilidad para conservar productos fríos. De hecho, la FAO nombró 2018 como Año Internacional de los Camélidos, al ser un animal clave en la lucha contra el cambio climático ya que aguanta temperaturas extremas de calor y de frío. Es una lana que sirve tanto para pinceles como para edredones. Nosotros estamos apostando por aprovechar la lana del camello canario, que tiene dos temporadas de recogida (al principio y al final del verano). Nosotros la obtenemos con el cepillado del animal y con maquinilla igual que se hace con las ovejas. Antes ya la estábamos aprovechando para hacer la cama de animales, porque es muy buena.

«Hablamos de entrenamiento de bienestar animal de un nivel bastante elevado: el camello se fucha sólo a la voz, no hay que sujetarlo»

La gerente de Oasis Wildlife Fuerteventura con un grupo de las camellas lecheras que ordeñan a diario. | FOTO GABRIEL FUSELLI
–¿Y cómo le presentas el camello a un turista que quiere pasear subido en él?

–Le hemos dado una vuelta a la actividad de los paseos en camello, planteamos una interacción para que la persona que hace el paseo primero conozca, respete y valore al animal. Se trata de educar en valores y aprovechar el atractivo que supone pasear en este animal para mostrar cómo los cuidamos. Le enseñamos cómo trabajamos con el animal, que lo entrenamos a voz y lo llamamos por su nombre, aprovechando la experiencia que tenemos en el manejo y entreno con grandes animales. Hablamos de entrenamiento de bienestar animal de un nivel bastante elevado: el camello se fucha sólo a la voz, no hay que sujetarlo. Y luego les contamos la historia de este animal en Canarias, cuántos kilos levanta, por qué necesita salir cada día a caminar, por qué no le haces daño cuando estás sentado encima. A la gente le suele impresionar que sea la única raza de Europa.

–Forman parte de la Asociación de Criadores del Camello Canario. ¿Comparten todos los socios su optimismo? ¿Cuáles son las preocupaciones de los criadores?

«Las condiciones en las que trabajan los camelleros no son adecuadas en el Parque Nacional de Timanfaya, con precios muy antiguos que lo hacen cada vez más insostenible»

–La Asociación es fundamental y necesaria para ir dando pasos, como el de obtener el sello de raza autóctona y defender la genética. Es verdad que la Asociación existe hace bastantes años, pero ha tenido etapas de parón en la actividad. Ahora, afortunadamente, hay que decir que el camello está de moda. En Lanzarote es 100% actividad turística y portada de revistas del mundo en sus recorridos por Timanfaya, pero las condiciones en las que trabajan los camelleros no son adecuadas, con precios muy antiguos que lo hacen cada vez más insostenible porque hay que alimentar a los animales, pagar sueldos… y abonar casi la mitad de los ingresos al gestor del Parque Nacional. Las tarifas las decide un Patronato de Turismo que lleva muchos años sin responder a las demandas de los camelleros de incrementarlas. El perjuicio no es sólo para unas familias que viven de esa actividad, sino que están perjudicando a una raza canaria de animales que, sin utilidad, se exportan y desaparecen. Canarias se ha convertido en el principal exportador de camellos de Europa, en lugar de ser productor. Lo que queremos es generar economía aquí. De hecho, ahora mismo están intentando registrar la raza europea del camello. La situación está complicada y tenemos que formar nuevas generaciones de relevo. Nosotros partimos de cero, pero ahora vemos la luz con el proyecto Dromemilk y estamos en diversos proyectos europeos. Nuestra ilusión es volver a ver camellos por todas partes en Canarias.

–Terminamos, un recuerdo dulce.

–La mirada de mis padres hacia el camello, con la enseñanza y el ímpetu que han tenido de tirar siempre hacia adelante. Cada vez que hablan del animal se les ilumina la cara

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