Cita con Canarias

Javier Velasco, vocación y pasión de arqueólogo

«El coleccionismo privado de piezas arqueológicas está prohibido, pero siguen teniendo atractivo como fetiche identitario»

«Si queremos imaginar a un antiguo canario pensemos que se parecerá a nosotros», dice Javier Velasco durante la entrevista para hablar de arqueología en Canarias y los avances en el conocimiento que se tiene de los aborígenes canarios… desmitificándolos. Pero también del papel de estos profesionales en la Memoria Democrática y la búsqueda de víctimas. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº127 (2ª época, marzo 2024)].

«El propósito es seguir trabajando en el interior de la Sima de Jinámar para saber si quedan restos de más personas en el interior» JAVIER VELASCO

Por YURI MILLARES

Javier Velasco, arqueólogo e inspector de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, desciende al interior de la fosa volcánica Sima de Jinámar escenario de la represión franquista durante la guerra civil. | FOTO CABILDO DE GRAN CANARIA

Las nuevas tecnologías y métodos de investigación en la arqueología de las Islas están haciendo avanzar el conocimiento que se tiene de los aborígenes canarios… y desmitificándolos.

También hay mucho debate y discusión porque aún queda mucho por conocer. Sobre todo para establecer cuándo llegaron los primeros pobladores al archipiélago y en cuántas oleadas. Y aunque parece que sólo interesa la parte de la historia insular previa a la conquista castellana, hay importantes campañas de excavación que nos acercan a los primeros europeos que se establecieron en el Atlántico en siglo XV, o a los desaparecidos en pleno siglo XX que la Memoria Democrática quiere devolver a sus familias. Por eso dice Javier Velasco que tiene «el mejor trabajo del mundo».

■ OJO DE PEZ / Viento, lluvia y aprendizaje

La mañana se mostraba desapacible y grises nubarrones cubrían el cielo. La cita tuvo lugar en la cueva de Cuatro Puertas, yacimiento aborigen en el municipio de Telde. Guarecidos en su interior parecía que nada podía pasarnos. Una vez fuera para volver a los vehículos el viento y una lluvia racheada dio por justificada la ropa de abrigo. Entre tanto, una ocasión más de aprender de la mano de Javier y su discurso claro y cercano ●


—Hablando en general de las Islas, ¿qué nueva información han aportado las nuevas tecnologías y métodos de investigación al conocimiento de la sociedad aborigen?

—Lo que nos están aportando es que están permitiendo conocer de forma más detallada aspectos concretos de la vida de estas poblaciones. Fundamentalmente, los principales avances tecnológicos han ido encaminados a los estudios de dieta y al estudio del ADN. Eso sí que nos ha permitido un gran avance, lo que pasa es que de forma desigual por islas. Islas como La Gomera han recibido la atención de investigadores; también Gran Canaria, un poco menos Tenerife.

Por eso el avance es un poco desigual, es importante decirlo. Y luego hay otra cuestión: que en algún caso los resultados obtenidos a partir de la tecnología se han convertido en el objetivo final en lugar del análisis de los mismos. Eso ha limitado el desarrollo de narrativas históricas sobre la información que se ha obtenido a partir de esas analíticas. No sé si me explico…

—Que buscan más probar la tecnología que lo que nos cuenta.

—Exacto. Los estudios que se derivan de estudios analíticos muy especializados se han convertido casi en el final último del proceso de investigación. Cuando, realmente, lo que nos interesa en el proceso de investigación es construir procesos históricos de esas poblaciones valiéndonos de las herramientas más tradicionales de la arqueología así como de las nuevas tecnologías. Entonces sí que hemos sufrido un avance considerable en el conocimiento de aspectos y concretos, pero nos falta todavía un desarrollo discursivo de toda esa realidad histórica que queremos enfrentar.

—¿Cuánto había de mito y cuánto de ciencia en lo que hasta no hace mucho se tenía como cierto de los guanches? ¿Qué ha quedado definitivamente descartado?

«La construcción de la imagen de los antiguos habitantes de las Islas se ha basado mucho en una serie de tópicos, como que eran vikingos»

—[Ríe] La construcción de la imagen de los antiguos habitantes de las Islas se ha basado mucho en una serie de tópicos y recursos que se repetían sin demasiada base científica. ¿Qué podemos descartar hoy? Pues que son poblaciones que no vienen de otro lugar que no sea el norte de África. Es decir, esas teorías sobre poblaciones europeas que llegan, como vikingos, las podemos descartar. Uno de los temas que no admite discusión en la actualidad es el origen norteafricano de la población. Y otra cuestión con más tópicos es su aspecto físico (altos, rubios, ojos claros). Frente a eso, lo que se ha recuperado es una imagen de más normalidad. Si queremos imaginarnos cómo era un antiguo habitante de las Islas sólo tenemos que mirar a los habitantes del archipiélago en la actualidad y posiblemente se parezca a cualquiera de nosotros. Eran gente como nosotros aunque sus condiciones de vida le condicionaran su aspecto físico, como también su cultura les condicionaba su forma de vestir o cómo llevaban el pelo. Pero serían como nosotros.

La cueva de Cuatro Puertas en el yacimiento arqueológico del mismo nombre, en Montaña Bermeja (Telde, Gran Canaria), tiene la declaración de Bien de Interés Cultural. Está integrado por un conjunto de cuevas artificiales labradas por los antiguos canarios. Incluye también los espacios denominados Almogarén, Los Papeles, Los Pilares, La Audiencia y Cantera de los Molinos. | FOTO Y. MILLARES

—También existía ese mito romántico del buen nativo, noble, valiente. Cuando, en realidad, vivían en sociedades humanas con todos sus condicionantes y problemas.

—Es verdad que ese es otro de los tópicos que se ha repetido. Esa imagen del “buen salvaje” creo que es una imagen malintencionada que tiene mucho de sustrato colonial y nos obliga a replantearnos. Eran poblaciones donde existían claras desigualdades sociales, sociedades que resolvían parte de sus conflictos internos e interpersonales con medios violentos. Eran sociedades en las que las diferencias de género también eran muy marcadas. Es decir, un conjunto de elementos que no nos toca a nosotros juzgar, pero sí valorarlos como partes consustanciales a esa sociedad. También es uno de los elementos centrales de lo que para mí tiene que ser el análisis histórico: revelar que las diferencias sociales, las diferencias de género, las desigualdades en el acceso a los recursos, es una situación que puede ser explicada históricamente de cara a valorarlas también en el presente. No son cuestiones naturales a la condición humana, sino que son contingencias históricamente definidas que en la actualidad las podemos transformar.

«El proceso de adaptación a la realidad de las Islas de los antiguos canarios lo hicieron tomando una serie de decisiones en las que no se repartía por igual el acceso a los recursos»

“No podemos olvidar que también lo hicieron tomando una serie de decisiones en las que no se repartía por igual el acceso a los recursos. Es decir, el proceso de adaptación a la realidad compleja de las Islas no significa directamente que eso justifique las desigualdades sociales, por ejemplo.

—Vivían en un medio difícil para ellos.

—Claro. Vivían en un medio difícil para ellos. Tenemos que pensar en unos territorios insulares, además donde los contactos con el exterior no serían ni frecuentes ni regulares. Tuvieron que desarrollar unos procesos de adaptación a un entorno insular muy concreto con unas formas de vida muy particulares.

—En el caso de Gran Canaria, las últimas dataciones realizadas dan como fecha del primer asentamiento de los antiguos canarios el siglo III… Ahí nos hemos movido unos cuántos siglos hacia adelante de lo que se pensaba. ¿Llegaron primero a las islas más orientales y fueron saltando hacia las otras? ¿Dónde está, de momento, la datación más antigua?

«La datación más antigua que tenemos en Canarias de población estable, que podamos reconocer por la comunidad científica, es en torno al siglo II después de Cristo»

—En este momento, si no me equivoco, la datación más antigua que tenemos (aunque está un poco debatida) y que esté realizada con unos procedimientos con unos estándares de calidad que podamos reconocer por la comunidad científica es en torno al siglo II después de Cristo.

—¿Dónde?

—En La Gomera. Hay fechas de momentos anteriores pero que a mí no me suponen datos con garantía. Cuando valoramos una fecha con carbono 14 tenemos que garantizar que tiene precisión y fiabilidad. Hay muchas que pueden ser precisas en cuanto al proceso analítica pero no son fiables en cuanto al hecho que está fechando mediante el carbono 14. Sí que es cierto que en los últimos años la revisión de todas las fechas ha producido un trastorno muy significativo por cuanto hemos rejuvenecido el poblamiento estable de las Islas unos 500 años, según creemos un grupo importante de autores del archipiélago.

«Entre los siglos I d.C. hasta prácticamente el año 1000 sabemos muy poco, igual la investigación futura se tiene que centrar en esos primeros mil años del poblamiento»

“Eso también nos ha hecho reflexionar sobre el poco conocimiento que tenemos sobre el primer estadio de la ocupación de las Islas. Entre los siglos I y II d.C. hasta prácticamente el año 1000 (por poner una fecha como hito) sabemos muy poco. Igual la investigación futura se tiene que centrar en esos primeros mil años del poblamiento…

—¿No llegaron primero a Lanzarote y Fuerteventura que están más próximas al continente? Si se han encontrado en estas islas menos cuerpos en enterramientos que datar, también nos enfrentamos a una falta de datos que lo aclare.

«Si hacemos un balance de las fechas que tenemos en el archipiélago, sabemos que en torno a las mismas fechas (siglos II-III) están ocupadas todas las islas»

—Por eso decía lo de la revisión de fechas. Necesitamos valorar mucha más información con dataciones de carbono 14, sobre todo de ese primer milenio para poder hacer una valoración directa de cómo fue su poblamiento. A mí no me extrañaría que Lanzarote y Fuerteventura se poblaran en fechas anteriores que el resto de las Islas, pero todavía no lo sabemos. Lo que sí es cierto es que, si hacemos un balance de todas las fechas que tenemos en el archipiélago, sabemos que en torno a las mismas fechas (siglos II-III) están ocupadas todas las islas. No sabemos si fue un proceso único, es decir de forma prácticamente simultánea, o a lo largo de 100-200 años se fueron ocupando. Ese es uno de los grandes retos que seguimos sin saber. Y, además, cómo se produjo, si step by step, paso a paso en una isla y otra, o se produjo un poblamiento de golpe en el sentido histórico en todo el archipiélago.

—Vámonos a Gáldar. Aunque pueda ser la más espectacular, la que está allí no es la única cueva pintada de la Gran Canaria. ¿De cuántas se tiene constancia?

—En Gran Canaria hay unas cuantas. En Acusa tenemos varios ejemplos. En los Morros de Ávila (Agüimes), en Temisas y Guayadeque hay algunos ejemplos. Es decir, estaban repartidas por toda la isla. Lo que sí es cierto es que la Cueva Pintada de Gáldar es la que tiene una representación más compleja desde el punto de vista ideográfico. Es el motivo pictórico más complejo, pero es muy probable que muchas de las cuevas artificiales (igual que se sucede en el interior de las casas) estuvieras pintadas. Lo que no sabemos es si con tratamientos monocromos o también con ideogramas tan complejos como el de la Cueva Pintada.

—¿Es una manifestación singular de la cultura de los aborígenes de Gran Canaria o se extiende a otros lugares del archipiélago?

«Todas las islas tienen en común una serie de rasgos como la alimentación (la oveja, la cabra, el cerdo, la cebada), pero nos encontramos con que cada isla presenta una serie de manifestaciones singulares»

—No hay en las otras islas, que yo sepa. De hecho, las cuevas artificiales son una manifestación exclusiva de Gran Canaria, salvo alguna referencia en el sur de Tenerife. Ese es otro de los temas más interesantes: es cierto que todas las islas tienen en común una serie de rasgos como es la vivienda y el enterramiento en cuevas naturales, unos elementos básicos en los que se basa la economía y la alimentación (como la oveja, la cabra, el cerdo, la cebada, el trigo y algún producto más). Pero luego nos encontramos con que cada isla presenta una serie de manifestaciones singulares que también tenemos que explicar: si son única y exclusivamente resultado de un proceso de evolución interna de esas poblaciones en cada una de las islas, sin prácticamente contacto entre ellas. O si podemos explicar la diversidad de manifestaciones arqueológicas que nos encontramos, por ejemplo, en Gran Canaria o, como también se ha descrito, para la isla de La Palma, con la eventual llegada de nuevos grupos de migrantes que llegan desde el continente y que introducen nuevos elementos en la cultura material y en las formas de vida.

—Todavía está por dilucidar y confirmar.

«Es un tema muy controvertido, pero yo soy de la opinión de que en Gran Canaria el proceso de poblamiento va mucho más allá que la llegada inicial de población norteafricana»

—Sí, claro. Es un tema muy controvertido. Pero yo soy de la opinión de que en Gran Canaria el proceso de poblamiento va mucho más allá que la llegada inicial de población norteafricana. Es muy probable que en torno al siglo VII-VIII llegue nueva población a la isla. Y a partir del siglo XI-XII también. Así se había planteado también para el caso de La Palma en los estudios más pioneros en materia de ADN, pero no habíamos sabido dar ese paso de decir que forma parte del modelo de explicación del proceso de poblamiento de cada isla.

—¿Qué atractivo tienen los yacimientos arqueológicos para que siga habiendo expoliadores? ¿Coleccionismo mal entendido o desprecio al pasado por simple ignorancia? No son piezas de las que puedan obtener un rendimiento económico.

—Que sepamos, no existe un mercado para las piezas arqueológicas. No tienen valor económico. De hecho, está prohibida su venta y el coleccionismo privado. Pero sigue teniendo un elemento de atractivo como fetiche identitario. Como un elemento material al que aferrarnos para tratar de establecer un vínculo con el pasado. Y quizás eso tenga mucho que ver, aunque no hemos reflexionado lo suficiente sobre ello, con esa visión estereotipada que tú decías sobre los antiguos habitantes de las islas del archipiélago.

“Porque hemos presentado una imagen tópica de esas poblaciones a las que atribuíamos una serie de caracteres culturales concretos: canarios, cerámicas, pintaderas. Y si nosotros éramos capaces de poseer alguna de esos elementos que lo singularizaban pues nos encontrábamos muy vinculados a ese pasado.

“Es una visión un poco forzada de la identidad que tiene que ver también en cómo hemos explicado el pasado. También hay ahí una parte de responsabilidad de los historiadores.

—Siendo el estudio de la época prehispánica muy apasionante para los historiadores por las grandes interrogantes que atesora, ¿qué debates más apasionados genera?

—En la actualidad, los elementos centrales de la discusión (que muchas veces no se desarrolla en los medios académicos más estrictos, sino que tienen más un carácter de debate entre personas que nos conocemos) es el primer poblamiento estable del archipiélago y, sobre todo, se ha incorporado los últimos cinco años la posible llegada de diferentes episodios migratorios desde el norte de África a todas o a alguna de las islas. Eso es lo que está centrando toda la discusión, porque el resto es algo que vamos aprendiendo con las nuevas técnicas y procedimientos y con la nueva gente que se incorpora al proceso de investigación.

«En los asuntos de Memoria Democrática hay además una implicación emocional personal y de compromiso con la historia por las circunstancias especiales de que se trata»

El primer descenso al interior de la Sima de Jinámar la realizó Javier Velasco con la asistencia de bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria. | FOTO CABILDO DE GRAN CANARIA

—Una nueva línea de trabajo de los arqueólogos en diferentes islas del archipiélago, los últimos años, tiene que ver con algo tan reciente como la Memoria Democrática. La Sima de Jinámar (declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Sitio Histórico en 1996), es uno de los lugares más dramáticos y emblemáticos de ese periodo de nuestra historia reciente. ¿En qué momento se encuentra el proyecto de excavación y cuáles son las dificultades en una intervención de este tipo (en la que tú participas)? Hiciste un primer descenso ¿y ahora qué?

—Lo bueno de la arqueología de la Memoria Democrática es demostrar que somos una herramienta de análisis histórico, con independencia del momento en que nos encontremos. Lo que nosotros valoramos es la huella material, por así decirlo. Lo que pasa es que en los asuntos de Memoria Democrática hay además una implicación emocional personal y de compromiso con la historia por las circunstancias especiales de que se trata.

«La Sima de Jinámar es una de las propuestas más importantes, casi estrella, del Cabildo de Gran Canaria en materia de Patrimonio Histórico»

“La Sima de Jinámar es una de las propuestas más importantes, casi estrella, del Cabildo de Gran Canaria en materia de Patrimonio Histórico. Lo que pasa es que presenta muchas dificultades técnicas. Sobre todo por la normativa de Seguridad y Salud el desarrollo del trabajo en el interior es complicado. El descenso y el ascenso también presenta una serie de condicionantes técnicas y normativas que nos obligan a ser muy cautelosos.

“Con independencia de eso, el propósito es seguir trabajando en el interior de la sima para saber si quedan restos de más personas en el interior. Que sepamos, en la actualidad hay en El Museo Canario los restos de cinco personas (una de ellas con un impacto de bala clarísimo en el cráneo) que sabemos que proceden de la Sima de Jinámar. El problema es que han salido restos en diferentes momentos por diferentes circunstancias y no sabemos si en el interior quedan más o no.

«Es increíble lo que te puedes encontrar ahí dentro: bidones, lavadoras, chasis de motos, restos de animales. El mayor problema es que no puedes sacarlos»

Interior de la Sima de Jinámar. | FOTO CABILDO DE GRAN CANARIA

“Estamos trabajando en diferentes líneas. Se hizo una prospección del exterior de la sima para buscar huellas del proceso de represión que fue negativo. Estamos trabajando con análisis de la documentación histórica, para tratar de recabar el máximo de información y tratar de discernir si es verdad los que dicen muchos testimonios orales. Si atendemos a ellos podría haber cientos de personas en el interior de la sima, que no casa bien con lo que hemos encontrado.

“A lo largo de este año yo espero que se pueda bajar al interior de la sima y hacer unos sondeos más amplios que nos permitan saber si quedan restos y en qué condiciones.

—Durante mucho tiempo se estuvo llenado el hueco de escombros para tapar todo eso. Llegar debajo de esos escombros va a ser complicado.

—Esa es la mayor complicación. Además, se habla de voladuras de la boca de la sima para tapar los restos. Se han tirado escombros, basura… Es increíble lo que te puedes encontrar ahí dentro: bidones, lavadoras, chasis de motos, restos de animales que han caído en el interior o los han arrojado. Todo eso implica que hay que mover mucha tierra y muchos escombros y el mayor problema es que no puedes sacarlos. Tendrías que desplazarlos para ir aclarando determinadas zonas y saber si quedan restos.

—Este año se va a realizar el segundo descenso, entonces.

—Sí. El problema es que el Cabildo no dispone de medios propios y los tiene que subcontratar. Y ponernos de acuerdo con la empresa que lo vaya a realizar, porque nosotros también queremos estar en esos trabajos. La intención es bajar y trabajar en el interior.

—El primer descenso lo hicieron con los bomberos de Gran Canaria.

—Sí, con el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria que dieron toda la cobertura de seguridad y, en ese sentido, fue mucho más fácil. Pero ahora ya se va a hacer con medios propios del Cabildo, externalizando esa parte de apoyo.

«La formación universitaria se orienta al mundo prehispánico canario, pero la arqueología histórica nos está revelando mucha información que pensábamos que estaba cubierta con la documentación escrita»

—¿Cuál es el peso de las excavaciones arqueológicas de época histórica en el conjunto de lo que se investiga en Canarias? Se habla mucho de los aborígenes ¿y lo que pasó después?

—Se atiende menos de lo que se merece y nos está aportando mucha información. Es cierto que la arqueología prehispánica es la que ha centrado buena parte de la atención de las personas que se dedican a esto. Además, la formación universitaria se orienta a ese mundo. Pero la arqueología histórica nos está revelando mucha información que pensábamos que ya teníamos cubierta con la documentación escrita.

“El mejor ejemplo, los últimos años, es San Marcial del Rubicón. Los resultados de la intervención en el lugar son espectaculares. Están apareciendo los primeros europeos que se asentaron y murieron allí, con todas las instalaciones que hicieron posible ese primer asentamiento europeo en el Atlántico a principios del siglo XV. Se están reconociendo elementos de su huella material. Está aportando mucha información que de otra forma hubiera sido imposible de recuperar.

«El descenso a la Sima de Jinámar te enfrenta a un episodio de la historia muy cercano, mis abuelos no fueron asesinados, pero sí forman parte de esa parte de la población que fue represaliada»

—Terminamos, un recuerdo dulce.

—Posiblemente tengo el mejor trabajo del mundo porque soy un apasionado de la historia y del contacto directo con la historia y con el territorio. Por suerte, tengo un trabajo que lo disfruto a diario. Ojalá pudiera dedicarme más tiempo al proceso de investigación, que es lo que realmente me gusta. Pero soy un privilegiado en todos los sentidos.

“Desde el punto de vista emocional, el primer descenso a la Sima de Jinámar fue uno de los aspectos más dulces de mi vida profesional. Igual que siempre que he tenido la oportunidad de trabajar con restos de memoria histórica. Porque te enfrenta a un episodio de la historia muy cercano no sólo en el tiempo, también desde el punto de vista generacional porque mis abuelos forman parte de esa parte de la población que fue represaliada. No fueron asesinados, pero sí represaliados. Entonces sí que me vincula emocionalmente a un trabajo, porque me permite establecer esos nexos más allá de lo profesional: en lo personal y en lo emocional. El trabajo en las fosas comunes de Fuencaliente, el trabajo con los materiales del pozo del Llano de las Brujas o con el de Tenoya. O la primera vez que bajamos a la Sima de Jinámar.

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