Cita con Canarias

Luis Hernández Calvento, científico de dunas y arenales

«La única posibilidad de que suba el gran reservorio de arena submarina en la punta de Maspalomas es un tsunami»

«La mejor defensa frente al cambio climático y la subida del nivel del mar es una playa con dunas», dice Luis Hernández Calvento durante la entrevista. Un detallado repaso por los sistemas arenosos del archipiélago canario y los efectos provocados por la intervención en ellos. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº124 (2ª época, diciembre 2023)].

«Un tren se abrió camino cogiendo arena para relleno del puerto, hoy es la avenida Mesa y López, llana y recta» LUIS HERNÁNDEZ CALVENTO

Por YURI MILLARES

En las Canarias centrales y, sobre todo, orientales, hemos sustituido muchos paisajes de arena por cemento y asfalto. El desafecto del isleño hacia este tipo de paisajes contrasta con su preocupación por la protección de los espacios verdes, en un archipiélago que tuvo, perdió y está recuperando grandes masas forestales. Pero los desiertos canarios de pequeñas dunas sujetas por la vegetación (esas extensiones de paisajes arenosos que los científicos denominan «mantos eólicos»), se convirtieron en paisajes de grandes dunas móviles cuando la necesidad de leña para cocinas y hornos arrasó con aulagas y tarajales.

Hasta que llegó el butano, la electricidad… y el turismo de playa. Y asestamos heridas de muerte a las propias dunas rompiendo su dinámica de funcionamiento al rodearlas de construcciones. Esa facilidad con la que las arenas canarias se mueven es porque son dunas áridas, a diferencia de las dunas templadas de la mayoría del planeta, más estáticas (en Irlanda, Holanda, Estados Unidos o Nueva Zelanda).

Hablamos de todo ello con Luis Hernández Calvento, catedrático de Geografía Física de la ULPGC.

Luis Hernández Calvento en el Rectorado de la ULPGC. | FOTO Y. M.
■ OJO DE PEZ / Una foto imposible

Me hubiera gustado retratarlo en las dunas de la ciudad de Las Palmas. Algo difícil cuando ha desaparecido bajo la ciudad. En su lugar, la cita fue en una sala del Rectorado de la ULPGC —es vicerrector de Titulaciones— con su ordenador portátil. Nada de lo que contó tiene desperdicio. Y ojo al dato: «La mejor defensa frente al cambio climático y la subida del nivel del mar es una playa con dunas». Mucho que aprender ●


—En Canarias se habla mucho de «islas verdes» y de playas, pero poco de sus sistemas dunares (salvo de Maspalomas, que para algunos no pasa de ser más que una postal).

—Siempre se le ha dado más importancia al medio ambiente verde, por varias razones. Una es que aquí existían importantes bosques verdes, que los hemos ido perdiendo, especialmente en Gran Canaria. Por otro lado, porque quien viene a trabajar aquí en el medio natural es el Icona, con los perímetros de repoblación de los años 50 y 60 con masas forestales, masas forestales y masas forestales. Y es verdad que los sistemas de dunas siempre se han considerado algo residual.

“De alguna manera aquellos paisajes áridos quedaron denostados, sin posibilidades de vegetación ni de nada. Han sido utilizados a lo largo de la historia como un recurso menor: extracción de áridos y vertidos de cosas. Hasta que en los años 50-60 descubrimos las playas como recurso turístico y aparece, además, un sistema emblemático que es Maspalomas, un atractivo de primer orden.

«En La Graciosa o Lanzarote no se mueve nada… aparentemente. Pero si arrancas una planta, en dos meses tienes una duna formada»

“Nosotros hablamos dentro del grupo de investigación de sistemas sedimentarios eólicos en general, sea un campo de dunas o paisajes de mantos eólicos. Como en La Graciosa o Lanzarote, donde no se mueve nada… aparentemente. Pero si arrancas una planta, en dos meses tienes una duna formada.

“Lo que ocurre es que no se entendió ese recurso móvil, vivo, que cualquier cosa que se pusiera en medio era una interferencia que transformaba todo el sistema. Maspalomas se gestionó como una estampa fija cuando, realmente, es un elemento dinámico.

“Lo mismo pasa en Corralejo, donde en las fotografías de los hoteles en construcción se ven con canteras de arena delante. Una vez que estuve entrevistando a algunas personas mayores que me hablaban de la extracción de arena en Lanzarote y Fuerteventura, me decían: «¿De dónde crees que se sacó la arena para construir los edificios turísticos de Puerto de la Cruz o del sur de Gran Canaria?» Y de Maspalomas también se extrajo.

“Redescubrimos que estos sistemas arenosos son unos sistemas vivos con un papel ecológico fundamental mucho más tarde. Y para muchos de ellos ya era tarde. Siempre se habían denostado: si no eran verdes, no servían para mucho.

«Los sistemas de dunas canarios ocupan el 2,54 por ciento de la superficie del archipiélago, pero el 55 por ciento de una isla como Fuerteventura»

—¿Cuánto ocupa lo que queda de ese desierto en el archipiélago?

—Lo que ocupan los sistemas de dunas (los sistemas sedimentarios eólicos o sistemas arenosos) viene a ser un 2,54 por ciento de la superficie del archipiélago. Pero si te vas a una isla como Fuerteventura, entre mantos eólicos actuales y mantos eólicos del pasado (es decir, que ya están estabilizados de los últimos millones de años), estamos hablando de un 55 por ciento de su superficie. Si te vas a islas como El Hierro o como La Palma, estamos hablando de un 0,01 por ciento. Evidentemente, tiene que ver con la edad de las islas.

Mapa con la distribución potencial de los sistemas sedimentarios eólicos en Canarias. Incluye los que han desaparecido por causas humanas, indicando sus superficies, rangos e identificación numérica (Fuente: “Aeolian Sedimentary Systems of the Canary Islands”, ‘The Spanish Coastal Systems’ 2019):
1 Arenas Blancas; 2 costa sureste de La Palma; 3 Puntallana; 4 Güímar; 5 Punta de Abona; 6 El Médano-La Tejita; 7 Tufia, Gando, Arinaga; 8 Bañaderos; 9 Guanarteme; 10 Maspalomas; 11 Corralejo; 12 Las Salinas; 13 Punta de Jandía; 14 Istmo de Jandía; 15 El Jable; 16 La Graciosa.
Superficie ocupada por los sistemas sedimentarios eólicos en Canarias. Isla a isla, en cada columna están las hectáreas que ocupan los mantos eólicos transgresivos (Transgressive dune sheets), los campos de dunas transgresivas (Transgressive dunefields), las dunas fósiles (Fossil dunes) y la suma de todo, en hectáreas y en porcentaje (Fuente: “Aeolian Sedimentary Systems of the Canary Islands”, ‘The Spanish Coastal Systems’, 2019).

“Nuestras islas están en un típico ciclo de islas volcánicas muy montañosas. Es muy difícil que se cree un sistema de dunas hasta que la isla va aplanándose y esos sedimentos que se van perdiendo de la zona terrestre se van yendo a la superficie marina, donde se desarrollan un montón de organismos. En los dos últimos millones de años, en los que el nivel del mar sube y baja, en cuanto baja el nivel del mar, mantos eólicos de arena marina empiezan a cubrir las islas. ¿Y dónde ocurre? En las islas orientales más que en las occidentales, son las que tienen más edad.

—Denostados y todo, han sido un recurso vital por su vegetación, para leña sobre todo.

«Estamos en un proceso de regeneración de dunas a nivel mundial como la gran defensa frente al ascenso del nivel del mar»

—Claro. Ese ha sido uno de los principales problemas que hemos tenido en estos sistemas. En el momento que estamos ahora, de cambio climático y ascenso del nivel del mar, los ingenieros llevan tiempo diciendo que la mejor defensa de la costa es una playa, porque detrás suelen tener sistemas de dunas que son una frontera para la cuña de mar que se puede meter y salinizar los espacios agrícolas. Si quito esas dunas el mar va a entrar muy adentro. No hay nada que lo retenga.

“Ahora estamos en un proceso de regeneración de dunas a nivel mundial, está pasando desde Nueva Zelanda a la costa este de los Estados Unidos. En todos los sitios se está planteando reconstruir los sistemas de dunas como la gran defensa frente al ascenso del nivel del mar y frente a la energía de las tormentas, porque son los reservorios de arena que permiten, además, reconstruir las playas. Para muchos sistemas ya es tarde.

—En Tenerife escuchamos hablar de médanos, en Gran Canaria de arenales y dunas, en Fuerteventura y Lanzarote del jable. De hecho son términos que están en su toponimia. ¿Cómo son los desiertos de cada una de estas islas? ¿Qué tienen de singular y qué de común?

«Lo que llamamos “mantos eólicos” o “campos de nepka” son plantas que van formando parches de pequeñas dunas»

—Básicamente, en Canarias hablamos de dos tipos de sistemas. Va a depender del volumen de arena que tengas entrando. Hay un sistema que forma grandes dunas como Maspalomas y el sur de Corralejo. Y hay otro sistema que llamamos «mantos eólicos» o «campos de nepka», donde el volumen de arena es menor y lo que vas teniendo es pequeñas dunas asociadas a plantas adaptadas que van formando parches de pequeñitas dunas.

“La diferencia entre uno y otro, evidentemente, es el volumen de arena. Si la duna pasa por encima de la planta, la mata. A nivel general, todos nuestros sistemas son estos mantos eólicos o campos de nepkas, donde lo que ocurre es que si quito una planta esa arena sí se mueve. El caso del jable en Lanzarote y, posiblemente, Corralejo en Fuerteventura, también los campos de dunas de La Graciosa e, incluso, El Médano en Tenerife son este tipo de campos de dunas.

“Existe una excepción y es Maspalomas. Tiene un volumen de arena considerable que entra, pero tiene que ver más con la dinámica del propio sistema: las arenas cruzan de playa del Inglés a Maspalomas, pero cuando se producen los temporales del suroeste devuelven en parte esa arena hacia la playa del Inglés. Ahí se produce una reentrada, aunque es deficitaria (cada vez entra menos arena).

«En Corralejo se mueven dunas únicamente en la mitad sur, porque el mayor impacto de extracciones se produjo en la mitad norte»

“¿Qué ocurre? El paso de un sistema de manto eólico a uno de dunas es simplemente que le quiten las plantas. Se moviliza la arena y empieza a matar plantas porque se puede mover como dunas. Nosotros tenemos constancia, porque históricamente hay registros, de campos de dunas que se movían en Lanzarote (en el sistema del jable) entre Famara y Arrecife. También sabemos que se mueven dunas en Corralejo, pero únicamente en la mitad sur. ¿Por qué? Porque el mayor impacto de extracciones se produjo en la mitad norte: las dunas de la mitad sur no son más que la removilización del sistema del norte que se ha ido hacia el sur.

“Lo mismo ocurre en La Graciosa. Tenemos registros de que en los años setenta había dunas móviles en la isla. ¿Por qué? Porque cuando se asienta la población en la isla de La Graciosa (además, con ganado), hay una presión enorme sobre el medio: las cocinas de las casas también son de leña y hay hasta panaderías con hornos de leña. Eso provoca que la arena se empiece a soltar y lo que tienes entonces es un campo de dunas móvil.

«En Las Palmas el que podía compraba carbón que venía de la Cumbre; el que no podía, cogía las matas de Guanarteme que es otro sistema de dunas»

“La presión en el medio desde la Conquista hasta que llegó el gas butano y la electricidad ha sido constante en todas estas zonas. En Las Palmas el que podía compraba carbón que venía de la Cumbre; el que no podía, lo que hacía era coger las matas de Guanarteme que es otro sistema. Guanarteme era un campo de dunas de este tipo: un manto eólico hasta que la presión de los núcleos del Puerto creciendo por un lado y el barrio de Guanarteme por otro hacen que se arranque vegetación. En las primeras cartografías de dunas que tenemos del siglo XVIII las vemos muy pegadas a Guanarteme; cuando vas viendo la evolución de esas dunas te das cuenta de que van caminando hacia el este, a lo que hoy es la playa de Las Alcaravaneras, que no tenía dunas en aquella época. Empezaron a venir porque se arrancaba la vegetación asociada a las dunas de la zona de la playa de Las Canteras cuando empezó a crecer.

“Esto ocurre porque estamos en sistemas de dunas áridos. Han sido muy poco estudiados en el mundo y cuando nosotros empezamos a estudiarlos nos dimos cuenta de que no se adaptaban a los sistemas de dunas templados, que son los más estudiados (de Estados Unidos, Irlanda, Holanda, Israel). En todo el mundo se estaba trabajando sobre ese sistema de dunas y había muy pocas referencias al sistema de dunas áridos costeros. Al estudiarlos vimos que había una serie de particularidades: transformar un manto eólico en un campo de dunas es cuestión sólo de arrancar la vegetación.

—Recuerdo la primera vez que pisé las arenas de Corralejo: me sorprendió que no me quemaran los pies, cuando en la playa de las Canteras hay que ir corriendo o dando saltos. ¿De qué están hechas las arenas de Canarias para que varíen tanto?

«La arena de la playa tiene tres componentes: materiales volcánicos, terrígenos y organógenos»

—Básicamente, son tres componentes. El primero serían materiales volcánicos; el segundo, lo que se llaman terrígenos (arcillas que aportan los barrancos o el oleaje que golpea contra un acantilado); y el tercero, el organógeno (de caparazones de erizos, exoesqueletos de cangrejos o esqueletos de peces, pero la mayor parte de esos materiales orgánicos son unas algas calcáreas que nosotros llamamos confites, de ahí viene el nombre de El Confital).

“Todo va a depender de la zona. En el caso de la playa de Las Canteras tienes el barranco de la Ballena que arroja material terrígeno y el material organógeno que se forma en los fondos marinos. Aquí la arena viene a ser de un 50% de cada. Si te vas a la playa de Melenara, lo que ocurre es que hay muy poco material organógeno, con lo que vas a tener arenas negras pues el 90% del material es volcánico aportado por la desembocadura de un barranco. Si te vas a Corralejo, la mayor parte del material en ese norte nada más que puede venir del mar: el 90% de esta arena es organógena frente a Las Canteras y Maspalomas que es de un 50%, más o menos. Y como todos los elementos que son blancos, reflejan mucho la luz y son más frescos, porque se acumula menos calor. Por el contrario, los minerales volcánicos acumulan mucho calor. Esa es la diferencia: de dónde vienen las arenas.

«El ataque de Van der Does fue lo que nos dio pistas para entender cómo podía ser el sistema de dunas del istmo de Guanarteme»

—De las dunas que no se hablan porque han desaparecido son las que separaban el Puerto de La Luz de la ciudad de Las Palmas. Un gran arenal que sólo son un recuerdo de «la ciudad que fue» para quienes lo pudieron ver… y van quedando pocos. Con su arena hasta se fabricaban ladrillos. Rodeadas de ciudad, ¿estaban condenadas a desaparecer?

—Totalmente. Cayeron en mal sitio, pues se van rodeando. La primera cuestión es todo el istmo de Guanarteme era arenoso, pero siempre recordamos aquello de que cuando subía la marea no se podía pasar. Había que esperar a que bajara. Tal es así que te puedo contar como anécdota que mi abuelo nació en una casa que tenía su padre en la zona de Las Canteras porque el parto vino antes de tiempo, subió la marea y no había manera de sacar a su madre.

“Mapas y fotografías antiguas permitían ver que todo era un gran sistema de dunas móviles. Pero hemos estado dándole vueltas para atrás hasta el siglo XV: el ataque de Van der Does fue lo que nos dio pistas para entender cómo podía ser ese sistema de dunas. ¿Cuál es la clave? Que las defensas se colocan y alinean en el centro del istmo, porque cuando se avista la flota de Van der Does no se sabía si iba a entrar por la zona de Las Canteras o por la de Santa Catalina en Las Alcaravaneras. Estoy hablando de la artillería (aparte de lo que eran las torres de defensa que tenía la ciudad.

«Hay registros en el Archivo de Teguise de cómo la corta de vegetación en La Graciosa produce que se suelten las arenas que invaden cultivos y casas»

“Finalmente se ve que llegan por la zona de Santa Catalina y todo eso nos dio una pista. ¿Cómo puedes colocar la defensa en un campo de dunas móvil? La única manera es que fuera un sistema de dunas estabilizado con vegetación por el que se pudiera pasar. En aquel momento lo que había era la ciudad de Las Palmas por un lado y un pequeño núcleo de lo que sería El Refugio en el Puerto. Son núcleos que se tienen que expandir y se extienden hacia lo que se denomina los Arenales. Este crecimiento se suma al de un barrio que aparece en la zona de Guanarteme de gente que poco a poco se van haciendo sus casas.

“¿De dónde sacaban el fuel? Pues de la vegetación de toda esta zona. Todo esa gente tiene que comer y por tanto tiene que cocinar. Y si hay panaderías tienen que cortar leña.

“Es el mismo proceso que hemos observado históricamente en la isla de La Graciosa, porque ocurre más tarde. Y hay registros en el Archivo de Teguise de cómo la corta de vegetación está produciendo que se suelten las arenas que invaden cultivos y casas. Eso mismo lo vemos en Jandía. También en Lanzarote en la zona de Famara. Así que cuando empezamos a darle vueltas, en el caso de Guanarteme lo más probable es que fuera un manto eólico que se removilizó.

«Un tren se abrió camino cogiendo arena para relleno del puerto, hoy es la avenida Mesa y López, llana y recta»

“Una vez pasaron las grandes dunas, lo que nos queda son las dunas estabilizadas que son las que reconocemos en fotografías de principios del siglo XX. Que así y todo se siguieron extrayendo. De hecho, hay una gran extracción desde lo que hoy es la Base Naval para el relleno del puerto. Se trae el primer tren que hubo en Canarias, que se abre un camino cogiendo arena y se adentra en línea recta en los arenales en lo que hoy es la avenida Mesa y López. Es la interpretación de por qué tenemos ahí una calle totalmente llana y recta.

«Eufemiano Fuentes vendía parcelas, se llevaba la arena a su fábrica y después te vendía los ladrillos de arena»

“El resto ya es historia. Esos arenales eran propiedad de la familia de Negrín y tras la guerra civil pasan a ser de Eufemiano Fuentes por expropiaciones a favor de determinadas personas por su ideología política. Y Eufemiano Fuentes fue muy listo: vendía parcelas, les extraía la arena y puso una fábrica de ladrillos en la zona. Lo he hablado con viejitos de la zona: «Esto lo compró mi padre, o mi abuelo. Comprabas la parcela, te la limpiaba de arena, se la llevaba a la fábrica y después te vendía los ladrillos de arena».

—Un negocio redondo el que se tenía montado.

—Era un negocio fantástico, se lleva la arena y te lo vendía hecho ladrillos de arena que había que cubrir bien con mortero de cal porque, si no, se deterioraban.

“Y hay determinadas zonas que permanecen hasta mediados del XX como zona de ocio, donde no se hacían extracciones ni vertidos porque la gente solía ir los domingos a los arenales, las familias con los chiquillos que se dedicaban a jugar en las dunas.

“Así que hay diversos usos, unos que iban en detrimento de todo el ecosistema, otros que eran neutros y otros que los degeneran con vertidos. Al final las arenas están en el mismo sitio: debajo o en las propias construcciones. Situado como estaba, este ecosistema estaba perdido.

—Si en Guanarteme desapareció la arena, en Lanzarote ha ocurrido al revés. La arena —aquí, el jable— se sabe que ha sepultado siete pueblos cuando se eliminó la barrilla que la retenía, para quemarla y obtener sosa. Al final, los sistemas dunares son ecosistemas en continuo movimiento que hemos alterado, ¿no?

«En Irlanda la duna no avanza porque la humedad no deja que se mueva; en cambio, en Canarias arrancas una planta y acabas de montar un desastre»

—Es un sistema en el que depende del volumen de arena, cuando lo que tienes es un sistema de dunas que se ha estabilizado (que son casi todos nuestros sistemas de dunas, excepto Maspalomas) con campos de nepkas (esas dunas pequeñas sujetas por la vegetación). En muchos ellos la acción humana hizo que se convirtieran en campos de dunas, hasta el caso de Lanzarote que arrasó pueblos.

“Todo eso ha quedado en las crónicas, en registros históricos de los ayuntamientos de denuncias porque la arena invade cultivos y acaba sepultando las casas. Aquí es muy fácil. En Irlanda esos mismos campos de dunas tienen una vegetación cespitosa (de césped). Es verdad que en algún momento determinado arrancan algo de vegetación y se les forma una pequeña duna. Pero no avanza porque la humedad no deja que la duna se mueva y después vienen las plantas y lo invaden todo. En cambio, en Canarias arrancas una planta y acabas de montar un desastre, te empieza a correr la arena y ¿cómo la paras? Te sale por otro lado. Y si arrancas muchas plantas es una montaña de arena la que sale, porque tenemos un sistema de dunas áridos.

«El primer problema que tenemos en Maspalomas es que pierde arena»

—Maspalomas es nuestro sistema dunar más conocido, visitado y fotografiado. Las actuaciones de regeneración realizadas por el Cabildo y la ausencia de presencia humana durante la pandemia hizo que ofreciera «su mejor estampa en décadas» (así titulamos en PELLAGOFIO un reportaje en el que entrevistamos a Miguel Ángel Peña, conservador de este espacio natural durante muchos años). Pero lo cierto es que las actuales dunas de Maspalomas son muy distintas a las originales antes del turismo de masas. ¿Tienen salvación o acabarán por desaparecer?

—Maspalomas tiene varios problemas que dependen también de su naturaleza. El campo de dunas de Maspalomas no sabemos muy bien cuándo se forma. Sabemos que existían arenales en la zona desde 1500 y pico, que son citados. Pero nadie hablaba de un campo de dunas tan grande, hasta 1800 y pico que hay una primera cita que dice que las arenas están invadiendo los cultivos.

“El primer problema que tenemos en Maspalomas es que pierde arena. Antes decía que la arena viene por el este en la playa del Inglés, se transforma en un campo de dunas que atraviesa Maspalomas y cuando vienen las tormentas del suroeste, por deriva litoral, la corriente se la lleva otra vez a la playa del Inglés. Pero hay una parte que cae a una profundidad de menos 23 metros, justo en la punta de la Bajeta (en la punta de Maspalomas). Cualquier arena que caiga a más de 20 metros de profundidad el oleaje normal no es capaz de sacarlo para arriba. Ni siquiera un oleaje de tormenta.

«El gran reservorio de arena submarina que hay en la punta de Maspalomas es enorme, la única posibilidad de que suba es que el mar retroceda y la golpee con un tsunami»

“Por lo tanto, sabemos que el gran reservorio de arena submarina que hay en la punta de Maspalomas es enorme. Y de ahí prácticamente no se mueve. Está a una profundidad en la que la única posibilidad de que suba es que el mar retroceda y la golpee. Eso no es una tormenta normal, es lo que se llama un tsunami.

«En Maspalomas teníamos un delta con pequeñas dunas formado por el barranco, el tsunami de Lisboa de 1755 hizo que las aguas se retrayeran y al subir de nuevo depositaran más arena»

“Por lo tanto, sospechamos (por eso y por otros indicios) que lo que ocurrió en Maspalomas es que teníamos una plataforma de un delta formado por el barranco de Maspalomas que, en un momento determinado, se asienta con unas pequeñas dunas (porque es una superficie llana), pero no tenía tal volumen de arena. El tsunami de Lisboa de 1755 hizo que las aguas se retrayeran y dejaran las arenas al descubierto. Al subir de nuevo las aguas, las deposita a mayor superficie permitiendo ese trasvase continuo. Eso explicaría por qué Maspalomas, con el tiempo, ha ido perdiendo arena.

“La arena que entra no tiene capacidad de crear un campo de dunas tan grande si no es por ese depósito tan grande en un momento determinado. Lo que sí vemos es que el tamaño y volumen de las dunas va descendiendo paulatinamente con el tiempo. Si vuelve a haber un tsunami volverá a subir esa arena a una zona más cercana de la orilla, desde donde poco a poco puede ir entrando e iniciar de nuevo el ciclo, que es natural.

«El segundo problema de Maspalomas son las intervenciones: la construcción de presas y la urbanización de la terraza del Inglés»

“El segundo problema que tiene Maspalomas pasa, primero, por las intervenciones que se han producido en el barranco de Fataga. La construcción de presas ha imposibilitado que lleguen más sedimentos. Decíamos antes que era un 50% orgánico y un 50% de aporte de barranco. A veces llueve tanto que el barranco de Maspalomas se desborda, pero en la parte baja de la cuenca. De la parte alta, olvídate. Ahí ya se produce pérdida de arena.

“Pero, además, en la terraza del Inglés se hace una urbanización. Hasta los años 60 las arenas pasaban por encima, pero con las edificaciones que se construyen (aparte de que se hicieron extracciones de arena del propio sistema para edificar), se produjo una pantalla que ha tenido consecuencias decisivas para el campo de dunas. Hay un bloqueo al paso de sedimentos por encima de la terraza y la parte interior del campo de dunas se ha paralizado. La vegetación ha aprovechado para crecer, aparecen una serie de bosquetes de tarajales que frenan más el viento y la arena ya no se puede mover.

“La segunda consecuencia de esta pantalla de edificios es que transformó el viento a escala local. Antes venía y cruzaba la terraza, ahora tiene que girar un poco hacia el sur: el transporte sedimentario se concentra en la parte sur del sistema. Además, como todo el viento que tenía que pasar por la terraza del Inglés se tiene que concentrar, va más rápido. Al ir más rápido, las dunas salen más rápido de lo que debían estar saliendo. Así que tenemos una aceleración del sistema de dunas que se van antes al mar de lo que lo hacían antes.

«El tercero, hemos intervenido totalmente la costa en la playa del Inglés con kioskos y hamacas, permitiendo a los usuarios construir goros que destruyen los balancones»

“Y ahora viene la tercera cuestión: hemos intervenido totalmente la costa en la playa del Inglés con kioskos y hamacas. Además se permitió a los usuarios hacer lo que les diera la gana y construyeron goros con piedras encima de los balancones. ¡Y el balancón es fundamental en todo este sistema! Si miras el perfil de la playa te das cuenta de que aparece una primera duna con esta especie vegetal que es clave en el sistema: el balancón (Traganum moquinii), que se encarga de formar lo que en inglés se llama la foredune (en español, la anteduna): la barrera con la que se encuentra el mar, la que protege el sistema. Si viene un temporal muy fuerte, erosiona y hace un agujero en la zona de playa, pero ahí tienes una montañita de arena que va soltando arena y vuelve a recuperar el sistema.

“Pero la gente hace goros, pisa las plantas y algo que habría que estudiar psicológicamente: cuando toman cerveza en la playa, en vez de ir al mar, van a la planta y orinan allí… El Ayuntamiento tenía que arrancarlas porque morían y además olía fatal. Al final se generó un problema. Cuando se arranca la planta ya sabemos lo que pasa: las arenas se aceleran más y se perdía la protección de la playa por la pérdida de las antedunas.

“Dentro de todo esto, ¿qué se puede hacer? Muchas cosas. Primero, ¿eliminamos las presas? No tiene sentido, se van a producir inundaciones en la zona baja en el momento que llueva.

“Segundo, ¿eliminamos la urbanización de Playa del Inglés? No tenemos dinero una vez que ya se les han dado los permisos. Lo único que se podría hacer aquí es que cuando se sustituya un edificio, en vez de ser cuadrado y transversal a los vientos, lo hagamos con forma de huso para que sea aerodinámico.

“Tercero, sí podemos regular y trabajar en la playa del Inglés. Eso lo está haciendo el Cabildo de Gran Canaria junto con el Ayuntamiento de San Bartolomé. Aunque faltan aún muchas cosas por hacer: reconvertir los kioskos para que tengan forma de huso, regular el tránsito de vehículos que alteran el ciclo de la arena…

«Se están plantando balancones para formar barreras de dunas de nuevo, son la mejor defensa contra la subida del nivel del mar»

“Se está haciendo todo un trabajo de protección con un balizado alrededor de los balancones con pivotes de madera y cuerdas, y un cartel de «No pisar las plantas…», así como plantando balancones donde se perdieron. Así formamos una barrera de nuevo, teniendo en cuenta que se nos viene encima el nivel del mar y estos balancones son su mejor defensa. Y si el mar se come una primera fila, que haya otra detrás en una segunda barrera para poder conservar la playa del Inglés.

“Es que, además, la economía nos va en eso. Por eso te decía que la imagen que se tiene de Maspalomas es la de una postal estática, cuando es un territorio muy dinámico en el que estábamos haciendo actuaciones que afectaban a esa dinámica, haciéndolo más dinámico pero de una manera desordenada hasta que, al final, lo que hemos hecho es acelerar la pérdida de arena y de las primeras dunas.

«Estamos reaccionando y empezamos a trabajar con científicos de Irlanda del Norte, de Liverpool, incluso de Australia»

“Ahora estamos reaccionando. Pero hemos tenido que trabajar durante veinte años cuando empezamos con algunas tesis doctorales y artículos y nadie nos hacía mucho caso. El Cabildo y el Ayuntamiento miraban para otro lado. Hasta que empezamos a trabajar a escala internacional y al presentar fuera lo que pasaba en Maspalomas, científicos del Reino Unido o de Australia, que son los popes en este campo dijeron «esta gente tiene un laboratorio magnífico en un sistema de dunas áridos, muy poco estudiados a escala mundial. Y con una interacción humana que lo ha alterado. Voy a trabajar con ellos». Y entonces empezamos a trabajar con científicos de Irlanda del Norte, de Liverpool, incluso de Australia.

“De hecho, Patrick Hesp, investigador de Australia considerado el mayor experto en este tipo de antedunas, se volcó en todo esto: «Ustedes tienen ahí algo único». Lo conocí en Plymouth y decidió unirse a nuestros proyectos de investigación. Reunido con el presidente del Cabildo y con el director conservador de este espacio natural, les convenció para actuar de inmediato, como se estaba haciendo en Nueva Zelanda ante el cambio climático.

“Fue cuando empezamos a darle la vuelta a todo esto. Empezaron a creer en nosotros, no éramos cuatro locos de aquí, sino científicos trabajando en proyectos de regeneración en muchas partes del mundo. Y todos entendiendo que tenemos que proteger los sistemas de dunas, no ya desde el punto de vista ecológico, que de por sí sería interesante, sino porque forma parte de nuestra economía. Ante un cambio climático, es nuestra mejor defensa.

«Maspalomas es un caso único a nivel mundial. Por eso merece la pena entender el proceso que ha sufrido y cómo ahora se le está intentando dar la vuelta»

“Y este es el cuadro que tenemos. ¿Qué más podemos hacer? Intentar que las normas de conservación sean lo más útiles posibles y que se lleven a cabo. ¡Y mucha educación ambiental! Maspalomas es un caso único a nivel mundial. Por eso merece la pena entender el proceso que ha sufrido y cómo ahora se le está intentando dar la vuelta. Esa es la parte positiva y es algo que deberían entender todos los alumnos de la isla, con visitas al espacio y charlas con el equipo que está ahora al frente, con la actual directora-conservadora del espacio natural Marta Martínez, que está haciendo un grandísimo trabajo con el Cabildo, Gesplan, la Guardería Forestal. Los agentes del Medio Natural se han metido también en el tema, el Seprona está igualmente involucrado. Se están haciendo cosas muy interesantes. Conservaremos lo que podamos.

—Podemos ser optimistas en que se va a salvar algo.

—Sí. Soy muy optimista. En algún momento fui muy dramático, porque es un sistema deficitario y se nos viene encima el nivel de mar. Pero estamos reaccionando. ¿Tarde? Puede ser, pero lo estamos haciendo bien y mientras sea así vamos poco a poco.

—Terminamos, un recuerdo dulce.

—Quizá uno de los más dulces fuera el trabajo que hicimos para Parques Nacionales en la isla de La Graciosa, para caracterizar el sistema de dunas. Parte del equipo nos fuimos para allá, para medirlo topográficamente y hacer un seguimiento. En un momento dado digo «déjenme solo», cogí mi mochila y me fui a dar la vuelta a la isla. Quería estar sólo con mis pensamientos, poder mirar y entender lo que estaba sucediendo en esos sistemas, cómo funcionan, qué impacto tienen. Y en total libertad frente a un sistema sedimentario fui un día entero caracterizando por dónde entra la arena, por dónde sale. Conseguí sacar el esquema de los cuatro sistemas que hay allí. Fue un momento muy especial.

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