Ricardo Santana, restaurador de patrimonio histórico arquitectónico
«La normativa está quedando desfasada y haciendo que no se consiga rehabilitar en tiempo»

«Usar madera y piedra local en rehabilitación arquitectónica es posible y sostenible», dice el arquitecto Ricardo Santana Rodríguez durante la entrevista, en la que habla de los materiales constructivos de la arquitectura tradicional (madera, piedra y cal obtenidos en Canarias) y su disponibilidad actual. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº133 (2ª época, octubre 2024)].
Por YURI MILLARES
La colaboración de este arquitecto/urbanista e ingeniero técnico con los planes del Cabildo de Gran Canaria, de testar las posibilidades de aprovechamiento de la madera de eucaliptos que ocupan el espacio de la flora autóctona en laderas y barrancos de la isla, nos lleva hasta el Departamento de Construcción Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura de la ULPGC, donde es profesor e investigador. El objetivo, su aprovechamiento para la rehabilitación de edificios históricos.
«Podemos crear una pequeña industria maderera para rehabilitar nuestro patrimonio arquitectónico sin especular» RICARDO SANTANA
| ■ OJO DE PEZ / Ensamblaje, sólo madera La cita tuvo lugar en la propia Escuela de Arquitectura de la ULPGC. En el laboratorio del Departamento de Construcción Arquitectónica la madera se hace un hueco entre el hormigón, como muestra Ricardo Santana en la fotografía de cabecera con un ejemplo de ensamblaje llamado de «cola de milano», empleado en la arquitectura tradicional para unir y encajar maderas sin necesidad de tornillos ● |

—La arquitectura tradicional en Canarias ha estado durante siglos sustentada en el uso de la piedra y la madera, tanto en construcciones humildes como en edificios nobles o eclesiásticos. ¿Son recursos accesibles hoy a nivel local?
—En términos generales, la arquitectura tradicional se sustenta en materiales naturales y locales. En el caso de Canarias, esos materiales son la piedra, la madera y la cal. También debemos tener en cuenta el sudor de nuestras gentes, lo que supone el conocimiento que se han ido transmitiendo a través de la mano de obra. Esto último queda perfectamente reflejado en las casas-cueva, en las que el pico y la pala dan forma a nuestra arquitectura patrimonial rural de mayor arraigo.
«La madera empleada ha sido fundamentalmente pino canario, aunque en menor medida algunas sabinas, barbusanos, acebuches, castaños, nogales o moreras»
“Con piedra me refiero principalmente al basalto (macizo o poroso), al gabro y la toba o tosca. En cuanto a la madera, ha sido fundamentalmente pino canario (tea o riga), aunque en menor medida algunas sabinas, barbusanos, acebuches, castaños, nogales o moreras.
“La cal también ha sido un material natural y local muy usado en Canarias. No se ha considerado un «material noble» por cuanto era usado por la población más humilde, frente a la clase más pudiente que usaba piedra o madera de calidad porque aportaba durabilidad, calidad y prestigio. Sin embargo, la cal también proporciona durabilidad con el debido rigor constructivo y su mantenimiento (los encalados cada cierto tiempo de fachadas y azoteas).
“En los últimos 40 años y hasta la actualidad, por motivos medioambientales lógicos, no ha sido posible el comercio de estas maderas locales, piedras o cales. Por una parte, las maderas implicaban aserrar árboles, desertizar territorios, afear paisajes. Por otra parte, las piedras y cales en su extracción dejaban unas canteras abiertas y sangrantes para el paisaje natural.
«Para que una edificación sea sostenible tiene que ser es durable; en el caso de la madera, el objetivo es que el sobrante de limpiar zonas arboladas podamos aprovecharlo en nuestro patrimonio arquitectónico»
“En mi opinión, cabe la posibilidad de replantearse una nueva situación en la que estos materiales puedan extraerse de manera sostenible, no sólo sin causar daño a la naturaleza y la sociedad, sino incluso creando algún beneficio ecológico, patrimonial y social paralelo. Quiero decir que el objeto no sea la obtención de madera o de roca en sí (o para la especulación particular), sino que el objeto sea la sostenibilidad de la naturaleza creando beneficio a la sociedad.
—Siendo materiales complicados, ¿cómo compaginamos su uso con la sostenibilidad?
—Es difícil, pero posible. En cuanto a arquitectura, para que una edificación la consideremos sostenible tiene que ser es durable. En el caso de la madera, el objetivo no es que tengamos madera para la construcción. El objetivo es que el sobrante de limpiar determinadas zonas arboladas, ya sea de eucaliptos o pinos, podamos aprovecharlo en nuestro patrimonio arquitectónico canario. Sin exportar y sin especular, creando una pequeña industria maderera (entre aserraderos y carpinterías) para rehabilitar nuestro patrimonio arquitectónico con las cuentas claras. Lo mismo ocurre con la piedra. Importamos laja (piedra de basalto) de China, pero podemos hacer canteras excavadas en cuevas. Siempre hablando de poca piedra para rehabilitación de patrimonio arquitectónico.
—Esa madera o esa piedra, no obstante, era diferente según la humildad u ostentación de riqueza de que hiciera gala un edificio. Siempre hay una piedra a la vista y otra oculta bajo el enfoscado. ¿Cuáles eran y con qué funciones?
«Me gusta recrearme en los encuentros entre diferentes palos, con sus ensambles o postigos que muestran la inteligencia de las cosas que funcionan bien»
“Y aunque los muros eran el sustento vertical de estas edificaciones, el sustento horizontal donde se apoyaba la cubrición era la madera, que también se usaba para balconadas y carpinterías.
“Al traspasar las fachadas y entrar en los edificios, cruzar sus patios y sus salas, comprobamos que la cubierta de la arquitectura tradicional era de pino canario. Podemos recrearnos en elementos estructurales verticales y horizontales, en jabalcones, cuarterones, celosías, entablados o entillados. También en elementos estéticos como frisos o diferentes tallados. Personalmente, me gusta recrearme en los encuentros entre diferentes palos, con sus ensambles o postigos que muestran la inteligencia de las cosas que funcionan bien.

“La cal era el tercer material. El humilde, pero considerándolo como virtud de sencillez y con la aplicación de su necesario mantenimiento y cuidado (anual) en las viviendas. Las edificaciones de la población menos pudiente se levantaban con muros de mampuestos del lugar que, por no ser adecuados para dejar sus juntas vistas, se hacía necesario encalar, lo que aportaba una durabilidad continuada a la fachada (además de higiene).
—¿Era el pino canario la madera favorita entre las maderas locales con que se armaba la construcción de edificios y se dotaban de puertas, ventanas y balcones? ¿Hay presencia de maderas fuera, por ejemplo tropicales, a lo largo de los siglos?
—Sí, era la favorita porque era la que había y, además, era resistente, dura y adecuada para lo que se requería. Se disponía de ella en el lugar de construcción (antes no existía el comercio global de ahora). En él distinguimos entre la tea (o pino tea) y la riga. Realmente es el mismo árbol, la distinción procede de su edad (antigüedad) y que la tea está en el interior o el corazón del tronco.
«Cuando se acabó la tala indiscriminada de pino canario, llegaron a Canarias maderas tropicales de África. A partir del siglo XXI se ha prohibido cortar madera tropical a nivel global»
“Hay ejemplos en el pasado de tea canaria que llegó hasta la España peninsular (Andalucía o Levante) y Latinoamérica.
“De igual manera, dado que siempre hemos sido un importante puerto comercial, cuando se acabó la tala indiscriminada de pino canario, llegaron a Canarias maderas procedentes de fuera, por ejemplo, algunas tropicales de África. Entre los años sesenta a los noventa del siglo XX sabemos que se usaba principalmente teca, samanguila, sapeli, jatoba, caoba, morera y otras variedades que nuestros carpinteros, constructores y arquitectos conocían por «palisandro».
“A partir del siglo XXI se ha prohibido cortar madera tropical a nivel global. Son maderas que no vemos tanto en los techos, balcones o carpinterías de las arquitecturas tradicionales, pero sí las podemos apreciar en carpinterías, balaustres, escalones o mobiliarios urbanos de arquitecturas modernas con mucho interés de las primeras décadas de la segunda mitad del XX.
—Todos esos materiales, de más difícil acceso hoy, ¿por cuáles los hemos ido sustituyendo? Cada vez es más complicado y caro importar esas maderas tropicales a las que se recurrió durante mucho tiempo.
—Los materiales locales como piedras, madera o cal han dejado de utilizarse porque no están disponibles en el mercado. En las últimas décadas no hemos podido cortar pinos, ni extraer roca de canteras. Han surgido nuevas canteras de extracción de roca triturada (áridos y arenas) para la fabricación de hormigón y de diferentes albañilerías, primero de ladrillos y, en las últimas décadas, bloques de hormigón vibrado de picón (ahora de fonolita).
«Flaco favor le hacemos a la economía canaria, no siendo capaces de producir nuestra propia materia de utilidad»
“Las maderas tropicales han ido dejando de poderse obtener o importar. En su lugar hemos incorporado metales y plásticos, además de maderas de plantaciones que han sido preparadas para ello.
“Imagínese que usted planta una lechuga y a los dos meses la recoge para la ensalada; pues es algo similar con la madera, pero el tiempo de espera suelen ser años o, probablemente, décadas. Así es como podemos encontrar maderas europeas, norteamericanas o asiáticas.
“Todas estas maderas para la construcción conllevan unas estrictas regulaciones y normativas que velan por la sostenibilidad y por la protección fitosanitaria. El problema que veo es la huella de carbono que deja en su transporte hasta Canarias, además del flaco favor que le hacemos a la economía canaria, no siendo capaces de producir nuestra propia materia de utilidad.
—Mencionaste los bloques de hormigón con picón, ¿no son poco adecuados para construcción por las humedades que produce?
—El picón no se está incorporando ya a los bloques de hormigón por temas medioambientales, porque se extraía de espacios naturales protegidos. Sólo queda una cantera de picón para hacer bloques y es en Barlovento (La Palma). Desde hace diez años se usa fonolita, que también es un recurso local, aunque me da pena que se haga en canteras al aire libre y no en cueva. La fonolita hace un bloque más resistente; el picón da un bloque más aislante térmico pero que absorbe más humedad.
«El bloque es un material bueno y adecuado para la construcción convencional en Canarias por nuestro clima, pero hace falta mejorar el diseño»
“Lo estamos importando todo y las fábricas de bloques están desapareciendo. El bloque es un material bueno y adecuado para la construcción convencional en Canarias por nuestro clima. Sólo excepcionalmente, en algunos sitios no es lo adecuado. Pero hace falta mejorarlo a diseños más actuales, lleva estancado los últimos treinta años. Sólo han cambiado picón por fonolita y es una lástima que nos dediquemos a importar todos los materiales constructivos, cuando podemos usar producto local al menos en rehabilitación.
—La ULPGC tiene un convenio con la Diócesis de Canarias orientado a la rehabilitación de edificios de la Iglesia. ¿Cuáles son las necesidades actuales de este patrimonio? ¿Hay algún plan establecido para la ejecución de determinadas obras por su prioridad?
—La Iglesia posee un importante patrimonio arquitectónico, que tiene mucho valor y que corresponde mantener. En Canarias, la Diócesis de Canarias y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han creado este punto de encuentro que combina patrimonio arquitectónico con asesoramiento innovador continuado para la rehabilitación de edificios patrimoniales y sociales. El convenio, que se gestiona a través de la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP), se ejecuta de manera directa a través del Departamento de Construcción Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura.

“Algunas normativas y catálogos están quedando desfasados porque catalogan el edificio completo, cuando es evidente que el valor patrimonial lo tiene sólo una parte del mismo. La exigencia se suele hacer al edificio completo de manera inadecuada. Ha llegado el momento de revisar normativas, catálogos e interpretaciones que son demasiado estáticas.
“Siendo capaces de distinguir el verdadero valor (sus espacios, sus usos, sus materiales de construcción local), debemos permitir la modificación de espacios, usos o materiales que erróneamente se dispusieron y que ahora, con cierta modificación, pueden reforzar el valor patrimonial.
«El mayor daño es la falta de uso en algunos edificios, porque sus cualidades técnicas parten de una vida social pasada»
—¿Cuáles son los daños más habituales en estos edificios a restaurar?
—El envejecimiento con la falta de mantenimiento hace que caigan revestimientos y protecciones. A partir de aquí empieza la humedad, que entra a través de la cubierta, de muros, de desconchones de pinturas. Esta humedad provoca afección de daños por insectos (termitas, carcomas, polillas) y hongos en maderas. También provoca afecciones por eflorescencias, porosidades, desgastabilidad en piedras, así como desprendimientos y desconexión de morteros.
“Quizá el mayor daño es la falta de uso en algunos edificios, porque sus cualidades técnicas parten de una vida social pasada y la intransigencia normativa ante el edificio (que no a las partes patrimoniales del edificio) está haciendo que no se consiga rehabilitar en tiempo, ni siquiera mantener. Para fumigar un edificio patrimonial (o para clavar una tacha de un cuadro que se cayó) se requieren una serie de permisos y trámites burocráticos que estancan los expedientes hasta el aburrimiento.
“La política del Cabildo de Gran Canaria valora, potencia y colabora mucho con la rehabilitación del patrimonio arquitectónico, pictórico, escultórico, histórico. Pero hay muchos problemas a nivel burocrático en los expedientes. Para fumigar una iglesia exigen un permiso. Bien. Si me das el permiso mañana, la semana que viene o dentro de un mes, encantado. Pero si pasan tres años… Lo edificios se están echando a perder por el tiempo que pasa en los trámites. Deberían ser más ágiles.

—Es necesario una mayor agilidad y transigencia por parte de las administraciones públicas, permitiendo modificar cuestiones menores (impermeabilizantes, colores, incorporación de luminotécnica, tecnología o música), así como nuevas circulaciones que potencien el uso que tengan, para que esos edificios se adecúen a un modo de vida actual.
«La mayor dificultad nos la estamos encontrando en que técnicos de administraciones mantienen actitudes intransigentes, subjetivas y caprichosas»
“La mayor dificultad nos la estamos encontrando en que los técnicos de esas administraciones mantienen actitudes intransigentes, subjetivas y caprichosas, con una aplicación excesiva de la Norma. También encontramos fichas de catálogos desfasadas que tratan al edificio como si fuera un único objeto patrimonial, cuando la realidad nos dice que hay partes del edificio que sí tienen valor patrimonial en sus espacios, ambientes, fachadas, así como materiales y composiciones artísticas, pero hay otras partes que no.
—¿Cuánto de mal tiene que estar un inmueble para decidir que no es posible acometer su rehabilitación? ¿O siempre hay una solución? (Aquí sí que las perras serán determinantes, supongo).
—Creo que todos coincidimos en que siempre es mejor rehabilitar que construir nuevo. Incluso que es mejor mantener, que rehabilitar. En el caso de la arquitectura patrimonial religiosa, la peor opción es permitir que no se intervenga, que la burocracia deje pasar años y años para que después la intervención constructiva tenga que hacerse en semanas. Que las exigencias sean tan inalcanzables, que lo que al final se consigue es no realizar lo que realmente se necesita.
«Hay que incorporar no solo materiales locales, sino técnicas constructivas locales tradicionales que también son parte del patrimonio arquitectónico»
“En las enfermedades de los edificios (al igual que en las personas) siempre hay solución, excepto cuando ya es tarde. Es tarde cuando el edifico (o parte de él) cae en ruina y los materiales han colapsado. La mejor solución para un edificio patrimonial siempre es el mantenimiento continuado y la cercanía y aprecio continuado de sus usuarios.
“Durante la ejecución de la obra, hay que mirar cada habitación y cada viga de cada techo con atención. Siempre es mejor sustituir una viga, si con eso conseguimos mantener el resto. Y hay que incorporar no solo materiales locales, sino técnicas constructivas locales (tradicionales/convencionales) que también son parte del patrimonio arquitectónico.
—Los técnicos forestales del Cabildo de Gran Canaria están estudiando la posibilidad del uso de madera a partir de recursos locales. Hablan de pinos canarios, pero también está en proyecto el uso de madera de eucalipto rojo y blanco. ¿Es el eucalipto un recurso con posibilidades? ¿Qué podemos hacer con él?
—Es comprensible que se hayan plantado pinos hace muchas décadas y también lo es que ahora los técnicos forestales aprecien que se requiere una cierta limpieza del bosque, para una mayor separación entre árboles y que pinos jóvenes se conviertan en adultos y los adultos en pinos viejos. Los bosques de nuestras cumbres son entidades vivas que se tienen que ir perfilando a través de las décadas y un mantenimiento adecuado implica actividad y movilidad de unidades arbóreas. ¿Recuerdan aquello de «que el árbol no deja ver el bosque»? Lo importante es que el bosque permanezca, aunque un árbol caiga. También opino que si un árbol debe caer (con una supervisión forestal clara), debe plantarse otro (u otros) por otro lado, para que dentro de varias décadas siga estando el bosque, incluso mejor que ahora.
“El eucalipto (el blanco y el rojo) se plantó en diferentes momentos de, sobre todo, el siglo XX. Procedente de Australia se adaptó bien aquí, incluso diríamos que «excesivamente bien» dado que se extendió y prosperó.
«El eucalipto blanco y el rojo parecen ser unas maderas muy buenas para la rehabilitación de elementos constructivos de nuestro patrimonio arquitectónico»
“El caso es que 50 y 70 años después se ha desbordado y puede afectar a la vegetación autóctona, además de a la propagación de incendios. La rehabilitación arquitectónica puede jugar un papel importante de acompañamiento a este objetivo del mantenimiento forestal. Además, puede tener el implemento de proporcionar una pequeña industria local, la industria maderera. No estamos hablando de exportar madera, sino de no tener que importar tanto.
«Estamos en un momento inicial de la investigación, pero el eucalipto blanco y el rojo parecen ser unas maderas muy buenas para la construcción. Específicamente, pueden ser idóneas para la rehabilitación de viejos elementos constructivos de madera de nuestro patrimonio arquitectónico. Concretamente en reposiciones de pares, entablados, carpinterías y otros elementos de revestimiento interior. También son adecuados para elementos de mobiliario en el paisaje rural.
—Con un clima húmedo, sobre todo en la vertiente norte de las islas más montañosas del archipiélago, ¿la madera cómo se comporta en su uso como elemento constructivo?
—La mayor afección que tienen las maderas en Canarias son la intrusión de agentes xilófagos (polilla, carcoma, termitas), que son insectos que comen madera. Entre más dura es la madera le afectará menos la humedad y será menos apetecible para estos insectos. También los hongos, vinculados a la humedad de las vertientes norte, así como la poca ventilación que les estamos dando a nuestras estancias, acaban pudriendo elementos constructivos de madera. El pino tea, con una gran cantidad de componente resinoso, hace que sea inafectable por estas plagas. El eucalipto (sin llegar a ser tea o riga), también tiene una dureza adecuada. Pero deberá llevar un tratamiento previo y discontinuo con insecticida que evite la afección de este mal.
—¿El agua y las plagas son los principales enemigos cotidianos de la madera? Aparte del fuego, más excepcional por accidental.
—Es fundamental que las maderas estén protegidas con barnices o pinturas. También que las estancias con techos de madera estén suficientemente ventiladas todo el año. Con esta atención y tratamientos fungicidas cada cierta temporada, podemos tener unas maderas adecuadas y de calidad en nuestro patrimonio arquitectónico. El fuego, consecuencia accidental la mayor parte de las veces, debe ser atendido con una vida atenta y cuidadosa de nosotros mismos, como usuarios de la arquitectura. Principalmente, los fuegos son por descuidos y por malas actividades en los lugares inadecuados.
—Terminamos, un recuerdo dulce.
—Cuando finalizó la rehabilitación del camarín de la iglesia de San Sebastián en Agüimes. Estaba en desuso y el forjado de tea sobre el que se sustentaba había colapsado. Mi recuerdo dulce es que una vez hechos los trabajos, con un refuerzo estructural de esa madera, está de nuevo en uso para visitas y la restauración pasa desapercibida. Se ha rehabilitado pero no se ve. La rehabilitación tiene que «re-habilitar» (volver a vivir el edificio) sin que la mano del arquitecto, del constructor o del párroco se note.



