Bodegas, uvas y vinos

El relevo generacional y su aprendizaje, en la viña y el lagar

Vinos que distinguen a Canarias / Bodegas Finca Makaronesia (La Orotava)

BODEGAS FINCA MAKARONESIA. Los hijos de ‘Ipón’ (Felipe García) se hacen cargo de la viña en cordón trenzado con parras centenarias, típica del valle de la Orotava, de la que el padre, abuelos y bisabuelos hacían un vino que hoy llamamos «natural», recuperando, además, el pisado tradicional. [En PELLAGOFIO nº 111 (2ª época, octubre 2022)].

■ Cordón trenzado y arañas tigre
Entre las hileras de parras en cordón trenzado vive una araña de gran tamaño que teje su red por encima del pasto con una peculiar decoración en zigzag ●

■ Sábado de vendimia en familia
Con la listán blanca cosechada en la finca del Camino La Arbeja, en La Perdoma (valle de la Orotava,) Felipe García, rodeado de su relevo generacional ●
LA CATA / Por MARIO REYES
Vivo, sabroso y fresco listán negro
MARAÑUELA TINTO. Destaca su color intenso, con un púrpura muy vivo y brillante. En nariz se atisban notas de fruta negra bien madura… (seguir leyendo)

«Ahora a los chicos les echo una mano en lo que pueda. Lo que ellos quieran hacer con la viña yo no les quito la intención» FELIPE GARCÍA

Por YURI MILLARES

Día de vendimia en La Perdoma, barrio de La Orotava donde abunda la viña en cordón trenzado. La cita familiar, que reúne a una nueva generación al frente de la bodega de Felipe García, tiene a este veterano viticultor también allí. «Yo me pongo hasta nervioso porque ellos no saben hacer un pie. Es normal que no sepan», dice ya por la tarde: la uva se ha cosechado, se ha pisado en el lagar al modo tradicional y para prensarla a continuación sus hijos han hecho el pie con una soga alrededor de los hollejos siguiendo sus instrucciones.

Vendimia de la uva blanca en uno de los ‘machos’ (parcela de viña) en cordón trenzado junto a la bodega. Aunque la finca es de viña, mucha centenaria, también hay papayeros, naranjos, algunas plataneras y hasta 170 cafetos de reciente plantación. «No queremos basarnos en un solo cultivo, es contradictorio con lo ecológico o regenerativo», dice Mercedes García. | FOTO Y. MILLARES
«¿Y cómo viste el fallo del pie?», le preguntan sus hijas Mercedes y Séfora cuando las corrige mientras ellas van dando vueltas a la soga alrededor de la uva pisada. «Una cosa que llevo viendo hacer desde que era un niño», ríe Ipón, como es conocido este bodeguero, ante la pregunta.

Recuerda de niño, con 14 o 15 años, ir a la bodega «de don Domingo Gaspar, lo veía haciendo mosto y me gustaba. Esa gente cogía 30 pipas de mosto (15 o 20 mil litros de vino) de una finca que tenía en la represa aquí arriba, que la represa casi le llevó toda la finca. Y me acuerdo, don Alejandro le decíamos, mira que era curioso haciendo los pies: barre bien barridito aquello, la madera bien puestita; quedaba una preciosidad».

Relevo de tres
Ahora, tres de sus hijos (sumamos aquí a Juan Felipe), han tomado el relevo poniendo en marcha el proyecto de una pequeña bodega que continúa la estela del padre y sus ancestros: prácticas sostenibles en la viña y vino natural elaborado con mínima intervención cuando Ipón, a punto de cumplir los 80, les dijo en febrero de 2021: «Yo ya no puedo más, hagan este año ustedes el vino».

Felipe García enseña a sus hijos a hacer el pie del lagar para extraer más mosto de la uva que ya han pisado. En las fincas de la bodega, en conversión para su reconocimiento como viticultura ecológica, sólo aplican los tratamientos correspondientes contra el mildiu y el oídio: bentonita, azufre y canela. En el lagar pisan la uva sin añadir «un paquete de nada». | FOTO YURI MILLARES
Séfora, Mercedes y Juan Felipe mientras ponen la soga del pie antes de prensar. | FOTO Y. MILLARES
Así lo hicieron, con muchas ganas, ilusión… ¡y cursos y lecturas de formación! Juan Felipe ha cambiado 22 años en el sector turístico por la viña y la bodega; Mercedes, que ya llevaba un tiempo implicada, interesada por la permacultura y la agricultura ecológica, compagina su trabajo como costurera con la necesidad que siente de vincularse a la tierra; y Séfora, la más joven, maestra, no deja de venir si hay que amarrar viña, vendimiar o podar.

«Ahora a los chicos yo les echo una mano en lo que pueda. Lo que ellos quieran hacer con la viña yo no les quito la intención», dice. «Yo nunca fui muy amante de echarle nada —continúa—. Siempre estaba por lo natural, usando nada más que sulfato y azufre. Y cogía vinos como todo el mundo. Mis hijos no quieren que pongan ni un fisco de quemahierba. Y me parece muy bien, en mis tiempos tampoco se usaba».

La nueva generación se estrenó con dos vinos de edición muy limitada. La experiencia de su primer vino «fue una locura», ríe Mercedes: con el Marañuela (268 botellas) ponen en práctica la línea que quieren desarrollar a partir de uva de una agricultura respetuosa con el medio ambiente. «¿Qué sentido tiene que te estés deslomando, haciendo una viticultura ecológica, para luego hacer una vinificación donde metes sulfuroso, levaduras que no son autóctonas, aditivos y clarificantes? Los vinos de mi padre jamás han tenido levaduras añadidas; ni clarificación, ni filtrado. Lo único que hemos cambiado nosotros es volver a pisar la uva», explica.

Pero, además, embotellaron el vino a granel de 2020 que le quedaba a Felipe García. Fue el homenaje de los hijos al padre: Raíz (160 botellas) «Si es el último vino que él va a hacer, ¿por qué el nuestro merece una etiqueta y una puesta de largo y el de él no? Y además está bueno, es un vinazo», detalla Juan Felipe.

Los vinos naturales de la cosecha 2022 aprovecharán la uva listán blanco (477 kg) para pequeñas vinificaciones de un ‘orange’, un blanco seco y un ‘vino dormido’ (fortificado)

Así llegó el segundo año de vendimia para Bodegas Finca Makaronesia, con más planes y proyectos. Atrás quedan los «vinos de Ipón», como eran conocidos los vinos a granel de Felipe García que no tenían marca y éste acostumbraba a despachar con chicharros y chochos en un guachinche, hasta que se acababa. Los vinos naturales de la cosecha 2022 aprovecharán la uva listán blanco (477 kg) para pequeñas vinificaciones de un orange, un blanco seco y un vino dormido (como denominan aquí al vino fortificado, que harán con el último mosto de prensar los hollejos en el pie formado en el lagar), así como la listán negro (2.210 kg) para un tinto y un rosado.

● CATAS realizadas por Mario Reyes:

Vivo, sabroso y fresco listán negro
■ MARAÑUELA TINTO. Color intenso, con un púrpura muy vivo y brillante. En nariz se atisban notas de fruta negra bien madura, unas notas de madera seca y toques especiados, mientras que su boca es potente, sabrosa y fresca a la vez (quizás con un tanino aún demasiado crujiente). Un cálido y tradicional vino para esos platos propios de días fríos.
Elaborado por Bodegas Finca Makaronesia
Variedad listán negro 100%
Añada 2021
Graduación 14º

Fruta roja en su punto en un vino glou-glou
■ RAÍZ TINTO. Ligeros tostados en boca, necesita su tiempo para abrirse y entonces aparecen fruta más roja y pimienta molida. En boca es un vino de paso ligero, con persistencia media, donde vuelven a aparecer toques de fruta tipo frambuesa fresca y en su punto. Fácil de beber, es un vino glou-glou.
Elaborado por Bodegas Finca Makaronesia
Variedades listán negro 85% y listán blanco 15%
Añada 2020
Graduación 12º

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