Bodegas, uvas y vinos

La Palma suma ya siete variedades exclusivas de uva

Las uvas que vinificamos / Primera caracterización genética integral de la Isla Bonita

La genetista Francesca Fort (URV, Tarragona) comparte con ‘Pellagofio’ sus últimas investigaciones, centradas en La Palma, isla en la que el equipo que dirige ha identificado tres variedades completamente nuevas, desconocidas para la ciencia, denominadas Aromática Eufrosina, Cagarruta de oveja y Viñarda rosada. [En PELLAGOFIO nº144 (2ª época, noviembre 2025)].

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Traducido al español para PELLAGOFIO por la doctora Francesca Fort

Descubrimiento de la identidad genética y la diversidad de la vid (Vitis vinifera L.) en la isla de La Palma (Archipiélago Canario, España). Análisis de la estructura poblacional y el perfil varietal mediante los SSR

Original publicado en inglés en la revista ‘Horticulturae’

«La singularidad de esta población de vides refuerza la idea de que el archipiélago canario representa un importante centro de biodiversidad vitícola» FRANCESCA FORT, Grupo de Tecnología Enológica de la URV

Por YURI MILLARES

El mapa de las variedades de uva exclusivas de Canarias se amplía con las tres aportaciones realizadas para La Palma por el Grupo de Tecnología Enológica (Tecnenol) de la Universidad Rovira i Virgili —institución que posee la base de datos de perfiles genéticos de uva del mundo más extensa en España—. Bajo la dirección de la doctora María Francesca Fort Marsal, la evaluación integral del patrimonio vitivinícola palmero confirma la existencia de siete variedades exclusivas, tres de las cuales son nuevas para la ciencia. Se suman a las seis variedades nuevas en El Hierro, cuatro en La Gomera, una en Fuerteventura y ocho en Lanzarote confirmadas con anterioridad de las que ya informó PELLAGOFIO (ver nº128, abril 2024).

El mapa de las variedades de uva exclusivas de Canarias por islas, con las incorporaciones de La Palma. | ELABORACIÓN: YURI MILLARES / FUENTE: FRANCESCA FORT
«Las variedades de vid tradicionales o menos conocidas son un recurso fundamental, no solo para la resiliencia ambiental y el mejoramiento genético, sino también para producir vinos con perfiles distintivos que puedan proporcionar una diferenciación comercial», escribe Fort. En el caso de La Palma, son un total de 31 variedades distintas de uva las que se cultivan (incluyendo las que confirman ahora). Los suelos volcánicos de las Islas, exentos de filoxera hasta 2025, «han permitido la preservación de vides sin injertar y variedades locales que han evolucionado de forma única a lo largo de los siglos —señala—. Estas condiciones hacen de las islas Canarias, y de La Palma en particular, un sitio único para el estudio de la biodiversidad de la vid».

Norte, viña de altura, blanca en umbría y tinta en solana. Laderas con viña de la zona del Reventón, vistas desde 1.500 m de altura, donde predominan la albillo criollo y la negramoll. | FOTO TATO GONÇALVES

En esta isla, que reparte su territorio en tres subzonas vitícolas (Norte, Hoyo de Mazo y Fuencaliente) cultivadas en alturas que van desde los 200 a los 2.000 m, las principales variedades tintas de interés enológico son Negramoll (la más extendida), Listán negro, Bastardo negro y cultivares menores como Tintilla. En el caso de las uvas blancas, las variedades más destacadas incluyen Gual, Malvasía, Verdello y Albillo criollo, además de Bastardo blanco, Bermejuela, Bujariego (o Vijariego blanco), Listán blanco y Sabro.

Los investigadores de la URV plantean la hipótesis de que esta población de vid cultivada en La Palma deriva de dos fuentes históricas principales: «La primera está vinculada a la Península Ibérica (principalmente España), introducida durante la colonización de la isla bajo la Corona castellana. La segunda refleja la influencia portuguesa, posiblemente a través de colonos de Madeira».

Desafío del cambio climático
En la actualidad, el principal desafío al que se enfrenta la viticultura es el impacto del cambio climático. Con estas investigaciones la comunidad científica explora la variabilidad de las vides locales en cada región. «El objetivo es priorizar la plantación de variedades locales sobre las internacionales e importadas, para mitigar los efectos del cambio climático». En este contexto sitúan la investigación llevada a cabo en laboratorio con muestras remitidas desde La Palma.

Fuencaliente, al sur, suelo volcánico y la mejor malvasía. El enólogo Carlos Lozano, entre las parras rastreras en la ladera cubierta por cenizas volcánicas de Los Quemados (400-500 m). | FOTO TATO GONÇALVES

En el análisis realizado de esas muestras se obtuvieron 44 perfiles moleculares únicos, de los cuales tres corresponden a nuevas variedades descritas por primera vez para la ciencia: Aromática Eufrosina, Cagarruta de oveja y Viñarda rosada. «En consecuencia —detalla Fort—, la población actual de vides locales en la isla de La Palma comprende siete variedades», todas ellas exclusivas: las tres citadas como nuevas y las cuatro ya conocidas, Albillo criollo, Bienmesabe tinto, Gual Mazo y Sabro.

Cepa de uva sabro de 70 años, ahora bajo la lava. De esta planta se envió muestra para análisis de ADN a Tarragona. Hoy se encuentra bajo la colada de lava que arrasó el barrio de Todoque.| FOTO CRDO VINOS LA PALMA
«La singularidad de esta población de vides refuerza la idea de que el archipiélago canario representa un importante centro de biodiversidad vitícola», concluye. Por cierto, la actividad volcánica del Tajogaite «no tuvo un impacto significativo en la biodiversidad vitícola de la isla», asegura. De las 14 muestras afectadas por lava o ceniza durante la erupción del volcán en 2021, sólo una se perdió de forma permanente, un individuo mutado de Malvasía fina roxa, «lo que hace que la pérdida general de biodiversidad sea mucho menor de lo que se temía inicialmente» (ver «40 hectáreas de viña sepultada por la lava y la ceniza» en PELLAGOFIO nº104, febrero 2022).

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