Ruta del Vino de Gran Canaria, una experiencia original y sabrosa
Bodegas y cultura vitícola que descubren una isla con aromas que fascinan

Un viaje enogastronómico a las Montañas Sagradas de Gran Canaria, compartir vino y circo, o saborear la cultura del bochinche, son algunas de las singularidades que diferencian la Ruta del Vino de Gran Canaria como propuesta original y sabrosa. [En PELLAGOFIO nº135 (2ª época, diciembre 2024)].
Por YURI MILLARES
Son catorce las bodegas de Gran Canaria certificadas por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), la única isla del archipiélago que cuenta con su propia Ruta del Vino reconocida como tal. De ella también forman parte una docena de restaurantes y hasta dos bochinches, una singularidad (y no la única) que no se aprobó por Acevin hasta que envió a un auditor a comprobar que se adecuaba a los estándares de calidad de la asociación.
Ofrecer una experiencia enogastronómica propia era una aspiración de la denominación de origen de los vinos de la isla casi desde sus orígenes. Lo logró en 2021, cuando la Ruta del Vino de Gran Canaria obtiene ese reconocimiento por parte de Acevin de la mano de las gestiones del arquitecto paisajista Álvaro González Santana (desde entonces su gerente), especializado en planificación en el medio rural «sin alterar la ruralidad», sonríe.
El paisaje vitícola y las bodegas de Gran Canaria no tienen que ver con otras rutas del vino que podemos imaginar en Península: bodegas y viñedos de grandes dimensiones
No se trataba sólo de ofrecer bodegas visitables, explica, «sino de completar la experiencia con restauración, enotecas, otras actividades que pudieran aportar algo al mundo del vino como las queserías, o fincas con otros productos que nos permiten explicar nuestro medio rural».
Sin embargo, había que crear experiencias con otra conciencia, adaptadas a la realidad de una isla cuyo paisaje vitícola y bodegas no tienen que ver con otras rutas del vino que podemos imaginar en Península: bodegas y viñedos de grandes dimensiones y una atención al visitante planteada en función de ello.

Por eso, añade, «tuvimos que convencer de que nuestros espacios de acogida de visitantes están en el exterior y son efímeros, se montan y se desmontan. Se trabajó con ellos lo que era la visita, el control del tiempo, el discurso, los valores en los que había que incidir. Al final, convencimos».
Los servicios que ofrece la Ruta están en su página web, y también comunican los eventos a través de las redes sociales. «Somos una asociación sin ánimo de lucro y no vendemos paquetes ni productos directamente, pero lo hacemos a través de la intermediación turística (guías y empresas que no hacen pernoctación)», detalla.
Trabajo, orgullo y atención personalizada
Las experiencias diseñadas tienen propuestas tan exclusivas para esta Ruta como un viaje enogastronómico y astronómico a las Montañas Sagradas Patrimonio de la Humanidad en Bodegas Bentayga; circo y vino en la Bodega San Juan, donde maridan degustaciones de vinos con artes circenses en una antigua hacienda vitivinícola; o artes escénicas y música en directo en la Bodega Los Lirios, que tiene su propio bochinche.
«Los bochinches no se recogen en las condiciones del manual nacional, pero cumplen con los requisitos de aportar valor al visitante»ÁLVARO GONZÁLEZ
Actualmente son dos los bochinches oficiales dentro de la Ruta del Vino de Gran Canaria. «Tienen otras características y su normativa. Es otro tipo de atención y de carta», dice González. «Los bochinches no se pudieron certificar hasta que el auditor de Acevin estuvo aquí, que se le llevó directamente para que conociera cómo era esa realidad: una cocina tradicional que lleva una familia, con una carta limitada y solamente con sus vinos. No se recogen en las condiciones del manual nacional, pero cumple con las condiciones de aportar valor al visitante».
En la Ruta del Vino de Gran Canaria son pocas las bodegas que pueden recibir al turista en grandes excursiones, normalmente se trata de visitas de grupos pequeños. Al ser bodegas pequeñas y familiares, es el bodeguero quien atiende personalmente. «Lo que al principio era un inconveniente se ha convertido en una ventaja competitiva. Esos productos en otros territorios vitivinícolas se cobran muchísimo más caros. Al final te muestran su trabajo, su orgullo y sus hijos: los vinos con uvas de variedades representativas de la isla».



