Bodegas, uvas y vinos

Sarah Jane Evans, sed de vinos «distintos y de terruño»

Ruta del Vino de Gran Canaria / Recorrido y cata de una periodista Master of Wine

«La diversidad de lo que hay es buenísimo», dice la periodista londinense Sarah Jane Evans, Master of Wine, al salir de la última de las tres bodegas que visitó durante su reciente estancia en Gran Canaria, una mañana que dedicó a catar y tomar notas de referencias de la categoría de Agala, Frontón de Oro y Lava. [En PELLAGOFIO nº135 (2ª época, diciembre 2024)].

«Me encanta», repitió Evans al probar diversos tintos frescos de Gran Canaria que le recordaban a un pinot noir o un beaujolais. «Lo bueno es que no sean tipo cabernet, ni syrah, ni nada pesado», señaló

Por YURI MILLARES

La feria de vinos y salón de catas Tasting Room, que convoca Vinófilos desde 2008, celebró su edición de 2024 en ExpoMeloneras con más de 800 vinos de todo el mundo y una invitada singular. Se trataba Sarah Jane Evans, escritora y periodista británica, Master of Wine —un título que tienen pocas personas en el mundo por sus conocimientos sobre el vino— y Personaje del Año 2024 de la guía Wine Up!, que el día antes de su intervención en este foro recorrió el interior de la isla y visitó algunas bodegas integradas en la Ruta del Vino de Gran Canaria.

En Bodegas Lava también probó Evans “algo más salvaje” —en palabras del bodeguero—, un vino del año todavía en depósito de acero inoxidable. | FOTO Y. M.

Al finalizar el recorrido comentaba a PELLAGOFIO que «no he probado ningún chardonnay, ni sauvignon blanc, ni merlot, ni cabernet sauvignon, ¡esto es buenísimo! —reía—. La diversidad de lo que hay en Gran Canaria y en Canarias es buenísimo. Viniendo de fuera, tenemos una sed de vinos distintos de terruño».

Pero vayamos al principio. Desde temprana hora de la mañana, el guía de enoturismo Rafael Molina y el autor de estas líneas salimos de ruta desde Maspalomas con la invitada de Vinófilos, que se nos presentó en la puerta del hotel sonriendo y hablando un fluido español «con acento de Londres», bromeó. Y ciertamente así era.

Nos esperaba un largo recorrido en carretera que tenía su primer destino en Bodegas Bentayga (Tejeda), en la cumbre de la Isla. Fascinada desde el primer momento por el paisaje que se le brindaba ante los ojos, la llegada a la propia bodega la dejó aún más sorprendida ante los viñedos de altura con los roques Nublo y Bentayga a la vista en un día espléndido.

En el interior de la cueva con barricas de los vinos Agala de Bodegas Bentayga. | FOTO Y. M.

Agala, distinto, especial
Ya en la sala de catas de la propia bodega, que tiene sus instalaciones excavadas en cuevas, la periodista londinense tomó asiento ante una mesa con cuatro vinos Agala. Enseguida le llamó la atención el diseño de las etiquetas. «¡Esto de la altitud en la etiqueta es muy bueno! ¿Cómo se puede encontrar otro nombre para un vino?», dijo.

Bolígrafo y cuaderno en mano, procedió a la cata del blanco Agala Altitud 1318, el tinto joven Agala Altitud 1050, el tinto barrica Agala Altitud 1175 y, la novedad de la bodega, el tinto crianza Bentayga Altitud 1412. «Mmh, desde el frescor inicial —con el blanco y el tinto joven que es un maceración carbónica— vamos subiendo en complejidad. Es fascinante. Se ve aquí un enólogo muy controlado y con visión. Porque a veces se ve gente que hace el vino porque hay que hacerlo, pero no saben exactamente por qué», detalla.

«El mensaje de la altitud en la etiqueta de un vino es fascinante, para poder explicarlo»SARAH JANE EVANS

Preguntada por su impresión al concluir la cata, confesaba que «me han encantado los vinos. Y para mí, que mi empleo es catar a ciegas, hacer la cata aquí con estas vistas impresionantes, me ha encantado aún más». Además, «lo fascinante para mí, pensando en la exportación, es que está muy bien pensado en hablar del vino con etiquetas. Porque lo más importante para que el vino se venda fuera de la bodega es que un sumiller en Londres pueda explicarlo. Y este mensaje de la altitud es súper especial, es fascinante».

En la secuencia de cata de los vinos tintos, desde el más joven al crianza, destacó que «se ve claramente la gradación de calidad de edad entre los vinos y cada uno es especial. ¡Quiero probar más de esta isla para disfrutar y explorar un poco más el suelo! Porque sí veo que es algo distinto».

Frontón de Oro, frescos y ligeros
Su deseo de probar más se haría realidad unos kilómetros de carretera después, bajando de la cumbre a medianías. En este caso a la Bodega Frontón de Oro, en Camaretas (Vega de San Mateo), donde pudo conversar e intercambiar opiniones con el bodeguero Pedro Ramírez.

«El futuro de Canarias puede ser en ese estilo más ligero del Frontón de Oro tinto, menos barrica y más fresco, con el cambio del clima todos buscamos vinos frescos»SARAH JANE EVANS

En Estados Unidos especialmente —uno de los principales destinos de venta de Frontón de Oro—, apuntó Sarah Jane Evans, «se buscan vinos más ligeros, más ácidos, con menos alcohol. Es el futuro de los vinos tintos. Eso se encuentra con la uva Mencía (por ejemplo en vinos de Galicia) y también con la listán negro. Creo que fue una parte del éxito de [la bodega de Tenerife] Suertes del Marqués, porque fue el primer vino en llegar de Canarias a nuestro mercado inglés con estilo más pinot nero, más Borgoña. El futuro de Canarias puede ser en ese estilo más ligero, menos barrica y más fresco». Y es que, destacó, «con el cambio del clima todos buscamos vinos frescos».

Entre los blancos que cató durante su recorrido, el de albillo criollo estuvo presente en las tres bodegas. «Súper interesante el albillo porque tiene más cuerpo que otros blancos», decía al salir de Frontón de Oro. | FOTO Y. MILLARES

Es lo que vio en los tintos de la bodega de los hermanos Pedro y Antonio Ramírez. También en sus blancos y el rosado. Como buena inglesa, señaló que «siempre es un placer probar un malvasía volcánica» y lo encontró fresco, muy agradable y muy equilibrado.

Lava, modelo de buen vino
Lo que empezó como un hobby de tres hermanos interesados en hacer vinos singulares, acabó convertida en una pequeña bodega con una producción de apenas ocho mil botellas. Diez años después sus vinos están muy bien situados en restauración, incluidos los estrellas Michelin de Gran Canaria. Nos referimos a Lava (Santa Brígida), de Juan Manuel, María del Carmen y Guillermo Martín Monzón.

«Lo triste es que hacen tan pocos vinos—se expresaba Sarah Jane Evans tras probar unos vinos de ediciones muy limitadas, en algunos caso de pocos cientos de botellas—. Es más fácil venderlo aquí en Canarias, pero a mí me daría mucho placer poder comprarlo en mi país», sonreía.

Juanma Martín explica la filosofía de los vinos Lava. «Parece fácil, pero es difícil expresar el territorio tan bien en un vino», le dijo Evans. | FOTO Y. M.

Después de una cata con detalladas explicaciones por parte de Juanma Martín, incluyendo las condiciones del suelo en cada una de las pequeñas parcelas o fincas que trabajan en Santa Brígida y Artenara o a las que compran uva en la Vega de San Mateo, Evans no podía dejar de exclamar «¡me encanta!» o «¡riquísimo!».

Entrando en detalle, la periodista comenzó por el blanco. «Tiene todo el estilo del albillo, cuerpo, goloso. Lo que me fascina es que el final es fresco, tiene una acidez notable. Hay consumidores que tienen miedo de la acidez, yo no. Me gustó mucho». Siguieron los tintos, el Lava (80% listán negro y el resto vijariego tinto, tintilla y baboso negro) «modelo de un buen vino de Gran Canaria. Ligero pero con un sabor intenso, muy fresco. No quiero utilizar las palabras agradable ni bebible, pero lo es. Parece fácil, pero es difícil lograrlo en un vino y expresar el territorio tan bien».

«El moscatel de Alejandría de Lava es fascinante, denso, es un blend de azúcar y de acidez muy interesante. Me encantan los vinos dulces muy bien hechos»SARAH JANE EVANS

«Súper elegante con el carácter de un pinot nero o un beaujolais, muy delicado y un placer para beber» le pareció el tinto Lomo de los Ingleses; «muy buena expresión de la fruta» el tinto Las Arbejas; y finalmente, el dulce moscatel «fascinante, denso, es un blend de azúcar y de acidez muy interesante. Me encantan los vinos dulces muy bien hechos».

A modo de conclusión, cree que los tres hermanos «van en una dirección fascinante y son buenos embajadores para Canarias. Lo que tienen que hacer es saber cómo exportar 25 botellas a un país y 50 a otro. Es complicado, pero vale la pena para la fama de Gran Canaria hacer el trabajo».

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