Ecoisla

El drago de Pino Santo, símbolo vegetal en Gran Canaria, se recupera de la lapilla

ECOISLA. Considerado “uno de los dragos más bellos de cuantos crecen en el archipiélago”, tras ocho meses de tratamiento, han concluido las labores sanitarias contra la plaga de lapilla que afectaba al quinto drago más antiguo de Gran Canaria (240 años) y el único que nació espontáneamente de los diez dragos catalogados como “árboles singulares” de la isla. El Cabildo desarrolla en la actualidad diversas intervenciones para proteger y cuidar los palmerales silvestres y los árboles singulares en todo el territorio insular [En PELLAGOFIO nº 94 (2ª época, marzo 2021)].

Por YURI MILLARES

El drago de Barranco Alonso (popularmente conocido también como drago de Pino Santo) es el quinto más antiguo de la isla y el de mayor porte con cerca de 15 metros de alto y 15 metros de copa, por lo que “es un monumento natural en sí mismo”, señala el Cabildo al informar, el 18 de marzo de 2021, que había culminado “el minucioso tratamiento con el que se ha logrado controlar la plaga de lapilla que puso en riesgo la supervivencia” de este símbolo vegetal del municipio de Santa Brígida y de la propia Gran Canaria.

El drago de Barranco Alonso es “uno de los dragos más bellos de cuantos crecen en el archipiélago”, escribe Rafael Almeida Pérez, colaborador del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, en el ‘Atlas Rural de Gran Canaria’. | FOTO CEDIDA POR CABILDO DE GRAN CANARIA
“Por su porte y su singular ubicación se trata, sin duda, de uno de los dragos más bellos de cuantos crecen en el archipiélago”, escribe Rafael Almeida Pérez en el Atlas Rural de Gran Canaria. Por su emplazamiento, en un risco de unos 15 m de altura en el margen derecho del cauce del barranco de Alonso, formado por lavas recientes de fondo de barranco, “no ha podido ser plantado”, asegura este geógrafo y colaborador del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo (codescubridor, por cierto, de la especie endémica “drago de Gran Canaria”, Dracaena tamaranae).

“Su potente tronco brota literalmente de las rocasunos 3,5 m por debajo del borde superior del cantil, sobrepasándolo casi otro tanto antes de ramificarse y conformar una gran copa fungiforme muy regular”, describe, atribuyéndole una edad que, en la actualidad, se acerca a los 240 años tras la comparación in situ con una fotografía de 1925, observar las ramificaciones que presenta y calcular los períodos florales que había desarrollado.

Tras confirmarse en junio de 2020 la presencia de la lapilla del drago, “un insecto endémico cuyas larvas succionan la savia del árbol”, que “ya había provocado que una cuarta parte de su copa presentara hojas amarillentas, debilitadas y de menor tamaño, a lo que se sumaban algunas ramas resecas y deshojadas”, la Consejería de Medio Ambiente encargó a una empresa especializada llevar a cabo las acciones necesarias para el control de la amenaza.

El drago de Barranco Alonso (o Pino Santo) está incluido en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Gran Canaria. | FOTO CEDIDA POR CABILDO DE GRAN CANARIA
La disminución de hojas en buen estado, habían observado, “conllevó una merma en la capacidad fotosintética y el peligro de que el drago se debilitara todavía más y quedara a merced de otros insectos oportunistas, como el taladro de la platanera, lo que habría comprometido aún más su futuro”.

Se aplicaron “acciones consensuadas en una mesa técnica y ha supuesto, además, un ejemplo de colaboración entre las entidades públicas y la sociedad, pues la actuación ha contado en todo momento con la cooperación de la propiedad de los terrenos”, destacan en la Consejería.

La lapilla del drago, insecto endémico cuyas larvas succionan la savia del árbol, había provocado que una cuarta parte de la copa del drago presentara hojas amarillentas, debilitadas y de menor tamaño, a lo que se sumaban algunas ramas resecas y deshojadas, antes de comenzar los tratamientos. | FOTO CEDIDA POR CABILDO DE GRAN CANARIA
El drago de Barranco Alonso (o Pino Santo) está incluido en un inventario de los 85 árboles para el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Gran Canaria que el Cabildo presentó a finales de 2019, con la mirada puesta “en proteger y cuidar estos ejemplares, así como corregir situaciones concretas que actualmente perjudican la salud de estos monumentos naturales o bien acciones preventivas para aislar los mismos de posibles incendios”, según el proyecto “Cuadrilla Phoenix. Conservación y mantenimiento preventivo de palmerales y árboles singulares de la isla de Gran Canaria”, puesto en marcha casi coincidiendo con la acción puntual centrada en este drago ubicado en Santa Brígida.

Otros 40 de los 85 árboles seleccionados en ese catálogo “necesitan mejoras”, según el asesoramiento técnico contratado por el Cabildo de Gran Canaria para la gestión de los mismos. Entre ellos, destacan los más antiguos: “el acebuche de Llano Parra y la sabina de Tirma con 400 años, seguido por el pino de Casandra, con 380 años, y el castaño gordo de Las Lagunetas y el cedro de Osorio, con 300 años”.

La mayor parte de estos 85 ejemplares “se encuentran en propiedades privadas, por lo que la colaboración resulta indispensable para proteger este patrimonio natural que también forma parte de la memoria insular y de su paisaje emocional”, señala la institución insular.

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