Ecoisla

Tratamiento de choque contra incendios y plagas, en palmerales de Gran Canaria

ECOISLA. El Cabildo de la isla acomete la tarea de sanear 17 palmerales distribuidos en varios municipios, sumando unos 6.700 ejemplares. La cuadrilla Phoenix es la encargada llevar a cabo estos cuidados para la salvaguarda de los palmerales, desbrozando de cañas y maleza laderas y fondos de barranco donde crecen. Enfocada a la prevención de incendios en los entornos de caseríos, “no se hacen podas, sino que se retiran las hojas secas”, explican técnicos de la Consejería de Medio Ambiente. [En PELLAGOFIO nº 94 (2ª época, marzo 2021)].

Por YURI MILLARES

Los palmerales de la isla, señala el Cabildo de Gran Canaria, “se distribuyen por fondos y laderas, así como por tierras de cultivo porque siguen en muchos casos las redes de riego, así que embellecen cultivos y caseríos, pero también son un riesgo en caso de incendio”. Y aunque cada año se llevan a cabo tareas de limpieza vegetal en bosques y fondos de barrancos como prevención contra el fuego, en marzo de 2021 se ha iniciado una amplia campaña en palmerales poblados por unas 6.700 palmeras, poniendo el foco de modo especial “en despejar zonas afectadas por el abandono agrícola para mejorar la seguridad de la población”, señaló el presidente de la institución, Antonio Morales.

Orlando Marrero, técnico de la Consejería de Medio Ambiente, muestra al presidente del Cabildo, Antonio Morales, y a la consejera del área, Inés Jiménez, el estado del palmeral de Ingenio de Santa Lucía antes de que comiencen los trabajos de limpieza. | FOTO CEDIDA POR CABILDO DE GRAN CANARIA

El palmeral de Ingenio de Santa Lucía, con un censo de 1.225 palmeras (en el corazón de la espectacular Cuenca de Tirajana, que alberga al 23% de las palmeras de la isla con unos 20 mil ejemplares) es uno de los primeros espacios donde la cuadrilla Phoenix ha comenzado a actuar. “Enfocada a la prevención de incendios de caseríos como éste –explica a Pellagofio Orlando Marrero, ingeniero forestal y técnico de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, en el transcurso de una visita al lugar– limpiamos los fondos de barrancos que delimitan el caserío e incluso van envolviendo algunas casas. El tipo de actuaciones que se realiza es la recogida de residuos, el desbroce y, si fuera necesario, quemas controladas de restos vegetales. No se hacen podas, sino que se retiran las hojas secas”, insiste.

El problema de las podas es que “generan estímulos olfativos, en este caso para los insectos perforadores como la diocalandra”, explica Agustín Suárez, técnico ambiental de esta consejería. “Ya en 2018 hemos detectado la diocalandra en este palmeral y si ahora abrimos esto en poda es el circo para ellas, así que cuanto menos podemos mejor –continúa–. Hay que tratar los palmerales silvestres como bosques: nadie pela un pino, lo mismo hay que hacer con las palmeras”.

La “filosofía general”, pues, “es evitar las podas todo lo que se pueda, salvo que haya necesidad en un camino por donde pasa el agricultor o caminan senderistas. Lo que se hace es deshojado de la hoja seca”, recalca.

Daylos López (con la desbrozadora) y Máximo Hernández (retirando hojas secas), operarios de la cuadrilla Phoenix. | FOTO YURI MILLARES

Gran Canaria tiene unas 80 mil palmeras silvestres o en ámbitos rurales (es la segunda isla en número, después de las 120 mil de La Gomera y por delante de las 15 mil de Tenerife) y “no podemos tener los 317 palmerales silvestres donde están como el jardín de casa”, explican estos técnicos. Es una actuación “en ámbito público y nos estamos ciñendo a las barranqueras. Lo que hay entre las barranqueras y zonas pobladas es el interfaz de riesgo de incendios, donde se plantea la cooperación público-privada: que los propietarios saquen de sus fincas los restos y los pongan en el borde del camino y nosotros los retiramos”, detalla Suárez.

Agustín Suárez, técnico ambiental del Cabildo, conversa con el capataz de la cuadrilla Phoenix. | FOTO YURI MILLARES

“Aquí se está desbrozando con máquina y se tritura, dejándose en el sitio un mulching, un acolchado que permita a los palmerales, hoy con menos agua en los cauces de barranco, conservar mayor humedad y un suelo vegetal”, continúa mientras camina por el cauce de un barranquillo al pie de tierras de cultivo abandonadas de Ingenio de Santa Lucía, en el que están trabajando los operarios de la cuadrilla Phoenix. Otras opciones, para eliminar o aprovechar los restos de estos desbroces y deshojado “puede ser la quema controlada por los equipos Presa de la Unidad Operativa de Fuegos Forestales del Cabildo o, donde sea posible, entregarlos a particulares para que los puedan aprovechar en cultivos ecológicos”, señala Orlando Marrero.

“Vamos a actuar en palmerales de toda la isla –añade–; actuamos en invierno en zonas como ésta, en el sur, donde trabajar en verano sería más peligroso por el riesgo de incendio. Y después seguiremos hacia el norte, aunque el proyecto no es sólo de palmerales, sino de árboles singulares en arboledas”.

Haciendo una pausa con la desbrozadora, que devuelve por unos segundos el silencio al fondo del palmeral, el operario Daylos López. | FOTO YURI MILLARES

El actual plan “Cuadrilla Phoenix. Conservación y mantenimiento preventivo de palmerales y árboles singulares de la isla de Gran Canaria” pretende acometer en 2021 la limpieza en 17 palmerales, pero también actuar en una quincena de enclaves con árboles singulares como los acebuches de San Lorenzo, Cercados de Espino y Llano de la Parra, los almácigos y sabinas de Tirma o los laureles de indias de El Pajar, en los que se realizarán podas y aportación de materia orgánica o, en el caso del drago de Luis Verde, la restauración del alcorque.

Los tratamientos y actuaciones a realizar en los palmerales son:
–Limpieza, desbroce y reducción de la carga de combustible en el entorno.
–Poda de hojas o ramas senescentes de ejemplares de palmera canaria.
–Tala de ejemplares muertos en palmerales.
–Control y erradicación de ejemplares de Phoenix dactylifera.
–Desembosque y tratamiento de residuos.
–Control y seguimiento de plagas y enfermedades, en especial las producidas por la Diocalandra Frumenti, para establecer las medidas fitosanitarias que permitan su erradicación y control.

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