Ecoisla

Viento y sol para la desalación y depuración del agua en Gran Canaria

ECOISLA. Cubrir las necesidades de agua de abasto a las zonas urbanas y de agua de riego para la agricultura de una isla con 870 mil habitantes (casi el 40% de la población del archipiélago canario) consume el 15% de su producción eléctrica, con una emisión de 17 mil toneladas de CO2 a la atmósfera. Para reducir esa dependencia del petróleo y hacer de Gran Canaria una isla más sostenible el Gobierno insular ejecuta el plan Renovagua: poner en marcha 36 plantas de desalación y depuración con energías renovables. [En PELLAGOFIO nº 89 (2ª época, octubre 2020)].

Por YURI MILLARES

Se trata de un “ambicioso plan”, según el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, para “reducir en un 40% el uso de energías convencionales en la producción y distribución de agua” y que hasta 36 desaladoras y depuradoras “se abastezcan de energías limpias (fundamentalmente solar, eólica y minihidráulica)”. El plan, con un presupuesto de 18 millones de euros en cuatro anualidades (2017 a 2021), permitirá, destaca, dejar de importar y consumir 4.670 toneladas de petróleo con un ahorro anual de dos millones de euros.

“El 27 de noviembre de 2015 aprobamos en el pleno del Cabildo el Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica de Gran Canaria y en estos momentos se está redactando el segundo ciclo de la planificación hidrológica con las propuestas a realizar hasta el año 2021 –añade Morales–. Es el momento de coger al toro por los cuernos. Vamos a hacer todo lo posible para avanzar en la soberanía energética, alimentaria e hídrica de Gran Canaria. No es fácil el reto, pero trabajaremos para conseguirlo”.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria y el consejero de Sector Primario y Soberanía Alimentaria, Antonio Morales y Manuel Hidalgo, respectivamente, visitan las instalaciones en Bocabarranco junto a los alcaldes de Gáldar y Guía. | FOTO CABILDO DE GRAN CANARIA

La isla de Gran Canaria destaca por su elevada dependencia energética para la gestión del agua, señala el documento del plan, redactado por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y enviado al Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria (CIAGC). “Tan sólo la capacidad de desalación de agua de mar existente en la isla puede llegar a suponer el uso de más de varios cientos de toneladas de combustible fósil al día para posibilitar su funcionamiento a partir de la producción de electricidad”, dice.

Renovagua, como se denomina de modo abreviado el “Plan de Actuaciones en materia de aprovechamiento de energías renovables”, se presentó en sociedad el día Mundial del Agua de marzo de 2017 con todas sus propuestas de actuación y ha sido actualizado en octubre de 2020.

En su momento, el ITC sometió a evaluación un listado de infraestructuras del CIAGC de 161 desaladoras, depuradoras, estaciones de bombeo, depósitos y otras instalaciones. Descartadas 19 instalaciones por falta de datos, se analizaron 142 para conocer el impacto de su consumo energético y el coste económico de la energía consumida y la potencia contratada. Renovagua considera 36 de ellas aptas “para ser considerada la inversión en energías renovables”. La totalidad de ellas con recurso solar, de las que seis también podrían aprovechar el recurso eólico.

Ejecutadas ya las obras para la instalación fotovoltaica en la estación depuradora de Bocabarranco de Guía-Gáldar y del sistema minihidráulico en la estación de bombeo de agua desalada Cuesta La Arena de Arucas, y en ejecución las obras de la instalación fotovoltaica de la depuradora de Arucas-Moya, están en tramitación otras seis depuradoras de agua de mar y dos más de aguas residuales.

Primer tanque de tormenta de la isla. Mientras la planta desaladora de Bocabarranco en Guía-Gáldar ya estrena planta fotovoltaica del plan Renovagua (con un ahorro de 30 tm de petróleo y 19.000 euros en la factura anual), gracias a sus 325 placas solares que ocupan casi 1.000 metros cuadrados y entraron en funcionamiento el 10 de septiembre, 400 metros más abajo y en el mismo barranco acaba de licitarse la ampliación y modernización de la depuradora que trata las aguas de estos dos municipios, con la novedad de que tendrá el primer tanque de tormenta de Gran Canaria, para evitar vertidos provocados por lluvias torrenciales.

La inclusión de este novedoso tanque de tormenta, que ocupará una parcela colindante a la depuradora, “pondrá fin a los episodios puntuales de vertidos de caudales sin tratar cuando las lluvias torrenciales desbordan la red por exceso de aguas pluviales –destaca el Cabildo–. Este depósito de 6.000 metros cúbicos almacenará estas aguas para su paulatino tratamiento una vez pasadas las precipitaciones, lo que se traducirá en la mejora medioambiental de este punto del litoral” en el norte de Gran Canaria.

Instalación fotovoltaica en la cubierta de la estación depuradora de aguas residuales de Guía-Gáldar. | FOTO CABILDO DE GRAN CANARIA

La nueva tecnología que se introducirá en la planta depuradora de aguas residuales, además, reducirá los olores y el grado de salinidad del caudal tratado, un 25 % del cual se destina a riego. La inversión, de unos 10 millones de euros, se suma a otros 7 millones que el Cabildo destinará a habilitar un emisario submarino que verterá las aguas depuradas un kilómetro mar adentro.

“La planta de Guía-Gáldar pasará de tratar 3.000 metros cúbicos diarios a 5.000, pues el incremento del volumen de aguas residuales que asume desde que fuera construida a finales de los años ochenta ha llevado al límite la capacidad de la estación, cuyo rediseño amplía su horizonte hasta 2046, cuando se estima que la suma de la población de los dos municipios ronde los 50.000 habitantes”, informa el Cabildo.

En este sentido, el Gobierno insular señala que “esta mejora de la calidad del caudal tiene un doble beneficio. Por un lado, la reducción del índice de salinidad la hace más atractiva para los agricultores, aunque no iguale las características del agua desalada. Por otro, también reduce el impacto en el medio marino de las aguas depuradas que ahora terminan en el océano, aunque se trata básicamente de agua salada, de muy escasa afección ambiental y que ya cumple en todo momento con los requisitos que establece la normativa europea”.

Técnicamente, “este salto cualitativo de la depuradora se logrará con el pretratamiento de las aguas residuales en un espacio aislado con sistema de desodorización, en nuevos reactores biológicos y tanques de aireación prolongada, el control del caudal y de la aireación en circuitos independientes y la creación de un decantador de mayor diámetro que el actual, que se mantiene, así como en la ampliación del sistema de afino con filtros de arena, además de una nueva línea de fangos con estabilización aerobia y secado mecánico”.

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