Gran Canaria cultiva más para asegurar su soberanía alimentaria
El 65% de la papa que se consume es de la Isla / Crece la superficie de olivo y de forraje para el ganado

ECOISLA. La soberanía alimentaria, un concepto estratégico del que se habla mucho últimamente, tiene en Canarias un territorio especialmente sensible por su alta dependencia del exterior para alimentarse. El 90% de los alimentos que consume el Archipiélago vienen de fuera. La isla de Gran Canaria, pionera en este mismo archipiélago en tomar medidas para revertir esta situación, ha rebajado la dependencia hasta un 80%. [En PELLAGOFIO nº 151 (2ª época, junio 2026)].

Por YURI MILLARES
Depender del exterior para el consumo alimentario, especialmente en un territorio insular, expone a su población a riesgos de desabastecimiento en situaciones de crisis. En este contexto de dependencia que sufren muchos lugares en el mundo, nace el concepto de soberanía alimentaria, que va más allá de constatar este hecho: «Es el derecho de cada nación a mantener y desarrollar sus alimentos, teniendo en cuenta la diversidad cultural y productiva», como fue definido por primera vez por el movimiento internacional de agricultores La Vía Campesina, coincidiendo con una cumbre de la FAO en Roma.
La propia FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) recomienda que los países (o territorios sensibles) alcancen un mínimo del 60% de producción propia de alimentos. El modelo actual canario, que se sostiene en la importación masiva y en una agricultura de exportación, está lejos de esa cifra recomendada. Desde diversos ámbitos se intenta corregir la situación tomando medidas que revitalicen a un sector primario local con muchos problemas.

Mantener nuestra agricultura y ganadería tradicionales, «es cultivar, elaborar y transformar los alimentos sin deteriorar los ecosistemas; es hacer posible una práctica agroecológica que haga compatible la actividad con la conservación de los suelos, la diversidad paisajística, la prevención de incendios, el reciclado de los residuos orgánicos y la gestión de las plagas y enfermedades; es mantener las semillas y las razas autóctonas; es volver a dar vida a nuestros campos y a nuestros pueblos y recuperar así territorios abandonados, nuestro patrimonio arquitectónico y cultural y preservar nuestra identidad», escribía Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, en el número de PELLAGOFIO que dedicamos a este tema en 2017 (Canarias, muy lejos de su soberanía alimentaria, nº55).
Con un 52,6% de frutas, hortalizas y papas de producción local en 2023, la Isla se acerca al 60% recomendado por la FAO
Desde ese año, la evolución de la aportación del producto de Gran Canaria a la despensa del isleño ha ido en continuo crecimiento, en consonancia con las medidas que se han ido tomando, sobre todo, desde el área de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo. Si en 2017 las frutas, hortalizas y papas consumidas en la isla eran en un 47,6% de producción local, en 2023 esa cifra ya había alcanzado el 52,6%, acercándose al 60% recomendado por la FAO.


Tener datos de cuánto se produce en la isla «no es fácil —señala Alejandro Báez, director insular de Agricultura, Ganadería y Pesca— porque hay muchas plataformas que tienen sus propios procesos de importación y es difícil conseguir toda esa información. Nosotros usamos como indicador los datos de Mercalaspalmas, porque manejan en torno al 50% del volumen del consumo de los productos que se comercializan en la isla de fresco».
Huevos, papas, forraje. Son datos, señala, «que nosotros vamos radiografiando en el tiempo para ver la evolución y, sobre todo, la incidencia de nuestras actuaciones». Además, de algunos productos «tenemos estudios o información directa que nos da el sector o la propia industria, por ejemplo del huevo de uso industrial». Actualmente, destaca Báez, el 60% de ese huevo de uso industrial es de producción local, cifra que se incrementa al 80% en el caso del huevo fresco, o al 65% en el caso de la muy demandada papa.
El incremento de la superficie agrícola gracias a diversas medidas de apoyo desde el Cabildo —que también dispone de vivero con numerosas especies— tiene mucho que ver con el crecimiento de estas producciones. El Plan Vitícola ha incrementado en 21 hectáreas el suelo dedicado al viñedo, hasta alcanzar las 230 hectáreas. El cultivo del olivo ha pasado de ocupar 54 hectáreas en 2012 a alcanzar 230 hectáreas en 2021, con más de 12.600 árboles. Lo mismo se puede decir del almendrero, cuya superficie ha crecido un 5,1% hasta las 94 hectáreas.
El crecimiento de la superficie dedicada al cultivo de forraje en los últimos años ha sido del 62,5%
Destaca, especialmente, un cultivo tan sensible como es el del forraje para el ganado —tema al que dedicaremos amplia información en el próximo número de PELLAGOFIO—, en una isla cuyos quesos son una de las estrellas de su despensa y de su gastronomía. El crecimiento de su superficie cultivada en los últimos años ha sido del 62,5%: de las 80 hectáreas en 2019 se ha pasado a 130 en 2025, gracias al plan de fomento de forraje con especies autóctonas del Cabildo y a su colaboración con la Asociación Insular de Producción de Alimentos para Consumo Animal (PACA).
Del mar, la acuicultura. Por lo que se refiere a la producción de peces de acuicultura en mar abierto, Gran Canaria es uno de los lugares de referencia en Canarias y en España. «Una de las empresas que tenía autorizada unas 3.200 toneladas/año de lubina ha conseguido la ampliación de una de sus instalaciones, el traslado y aumento de producción de otra existente y una nueva concesión, haciendo un total de máxima producción de 9.150 toneladas (supone un crecimiento del 186%)”, señala Báez.
«Hemos asesorado en todo el procedimiento —añade—, para que estas concesiones estén más alejadas y a mayor profundidad para evitar posibles conflictos con otros usos de la costa».



