Canarias sostenible

‘Paisaje mosaico’, la estrategia contra el incendio forestal

Cómo previenen el fuego pastores, pinocheros, carboneros y bomberos forestales en Gran Canaria

ECOISLA. El abandono del campo y de las labores de aprovechamiento forestal están en el origen de los fuegos de gran intensidad que los últimos años están afectando a Canarias. Están fuera de capacidad de extinción por más que se invierta en helicópteros. La estrategia pasa por crear un paisaje resiliente y Gran Canaria está en ello. [En PELLAGOFIO nº 150 (2ª época, mayo 2026)].


Por YURI MILLARES
La isla de Gran Canaria celebró días atrás unas Jornadas de la Red de Territorios Mosaico, con la participación de expertos de España y Portugal, para abordar la prevención de incendios forestales promoviendo la gestión del territorio a través de actividades agrícolas, ganaderas y forestales. Es la única forma de crear paisajes más resistentes al fuego, que cada vez son más virulentos y están fuera de capacidad de extinción si se combaten sólo cuando se producen.

Se trata del segundo encuentro, tras el celebrado en marzo de 2025 en Casar de Palomero, Las Hurdes (Extremadura), que se denominó Mosaicultura y sirvió para compartir estrategias contra estos grandes incendios forestales y crear la Red de Territorios Mosaico. Ahora, organizado por la Consejería de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo de Gran Canaria, expertos de los dos países han intercambiado experiencias y ejecutado una intensa agenda de visitas y entrevistas para conocer el modelo grancanario.

La isla acogió en abril unas Jornadas de la Red de Territorios Mosaico, un encuentro de expertos de España y Portugal para conocer el modelo grancanario de creación de paisajes más resistentes al fuego. Dídac Díaz les explicó cómo hacen las quemas controladas. | FOTO Y. MILLARES

La gestión activa que desarrolla la isla, todo un referente favoreciendo actividades estratégicas en Zonas de Alto Riesgo de Incendios (ZARI), incluye el apoyo a pastores, pinocheros, carboneros, viticultores y agricultores en general, toda una serie de profesiones que crean un paisaje de teselas (las piezas de un mosaico) por donde el fuego no encuentra material combustible que arda. Junto a ello, se trabaja desde la propia administración insular realizando labores de prevención, como el clareo y saneamiento de pinares, y la realización de pequeñas quemas controladas de pasto y matorral.

«Las últimas décadas hemos avanzado mucho en los medios de extinción, pero no es suficiente —señala Dídac Díaz, responsable técnico de la estrategia Gran Canaria Mosaico en el Cabildo—. Hay que invertir más en el paisaje, fomentando y poniendo en valor aquellas actividades que contribuyen a crear paisajes mosaicos». ¿Cómo se hace eso? Creando un paisaje con muchas piezas: campos de cultivo, zonas pastoreadas, aprovechamiento forestal al borde de carreteras… «La gente tiene que saber que los incendios forestales los apagan ellos, el medio rural. Un gran incendio forestal se mueve muy rápido por territorios homogéneos y densos, pero si encuentra obstáculos da una oportunidad a los servidores de la extinción de pararlo», insiste.

Algunos de los pastores que acudieron en abril a la Finca de Osorio al tercer encuentro —tras los de 2018 y 2023— para renovar el acuerdo con el Cabildo de un pastoreo ordenado y remunerado como prevención de incendios. | FOTO Y. MILLARES

Pastoreo con GPS. El sector ganadero ha sido el primero al que se ha dirigido el Cabildo y 2026 ya es el quinto año que se les paga a los pastores de Gran Canaria por el pastoreo como prevención de incendios. No es una subvención, sino que hay una adjudicación mediante concurrencia pública para prestar el servicio. «En lugar de contratar una empresa de desbroces que tiene motosierras y desbrozadoras, contratamos a pastores que tienen ovejas y cabras. Se les paga entre 40 y 180 euros hectárea/día, según las zonas», detalla este técnico.

Por ejemplo, una de las zonas más estratégicas son los cauces de barranco, por sus densos cañaverales. «Generan unos incendios con un comportamiento muy extremo. Llevamos cuadrillas que realizan un desbroce y a partir de ahí los ganados mantienen el rebrote de la caña». De los 35 pastores de la primera convocatoria se ha pasado este año a 42.

Se realizan dos convocatorias, en junio y en septiembre. La de junio está mejor pagada porque hacen la prevención antes del periodo de incendios. A los trashumantes que se van al sur de la isla en julio y agosto, y se incorporan en septiembre a las zonas asignadas, no se les paga tanto porque llegan ya durante la campaña de incendios. «Pagamos por los objetivos cumplidos. Los animales llevan dispositivos GPS que nos dicen dónde han pastoreado y la intensidad».

Pero los incendios, advierte Dídac Díaz, «no preguntan si están en suelo particular o público, ellos queman igual. Estamos estudiando intentar pagar también a los pastores que llevan sus ganados a terrenos privados».

Los pinocheros Eduardo (73) y Juana (71) —de Artenara— y Amelia (19) con su padre Juan (56) —de Guía— en una ladera de pinar junto a la carretera GC-150 en Los Moriscos (1.618 m). | FOTO Y. MILLARES

Pinocheros, oficio en extinción. «Están en absoluto peligro de extinción», dice de los pinocheros el responsable de Gran Canaria Mosaico. Al tiempo, señala, se da «la paradoja de que muchos ganaderos y hasta la propia administración compra paja que viene de la Península en lugar de utilizar la pinocha de aquí». Desde el Cabildo se está ayudando a agilizar la tramitación de autorizaciones dada la dispersión normativa entre los distintos espacios protegidos. Pero además, y como medida estratégica de futuro, «estamos intentando idear un sistema también de pago por servicios ambientales como a los pastores, para que esa actividad sea rentable y no desaparezca».

La pinocha se recoge exclusivamente alrededor de las pistas y de las carreteras, es decir, «en zonas estratégicas cuando hay un incendio, es donde nos movemos los servicios de extinción, donde apagamos los incendios y por donde se realizan las evacuaciones», destaca. Si no lo hicieran los pinocheros lo tendría que hacer (y lo está haciendo donde no hay alternativa) el Cabildo, no recogiendo la pinocha, sino mediante quemas controladas.

Juan Alonso usa la pinocha para cama de sus vacas. | FOTO Y. MILLARES

La recogida de pinocha es un aprovechamiento «absolutamente sostenible que, además, contribuye a la prevención de incendios forestales: la pinocha que se seca es un combustible para el verano», explica. Sin olvidar que «la pinocha tiene su importancia en los pinares naturales, es una parte importante del ecosistema. Pero en ciertas zonas, si queremos prevenir incendios y que no se nos queme la isla como se nos está quemando (sobre todo con el cambio climático), tenemos que reducir su densidad».

Carboneo vs. ‘sinsentido’. Muy tradicional en los montes de la isla, el de carbonero es otro oficio igualmente en extinción … y se da la misma paradoja que con los pinocheros. «La gente, cuando va a hacer asaderos y compra carbón, que mire la bolsa, vea de dónde viene y piense en la huella de carbono. Es un sinsentido que estemos importando carbón de países americanos, que están a miles de kilómetros, para gastarlo aquí, donde tenemos una problemática enorme de grandes incendios».

Estamos hablando de aprovechamientos sostenibles con cantidades controladas, no de deforestación. En Gran Canaria las dos especies que se utilizan para hacer carbón son el almendrero y el escobón, maderas perfectas para ese uso. «Lo que hacen los carboneros es recoger leña, retirar madera muerta y van aclarando y quitando materia combustible del medio natural», dice. En este caso, la actividad se limita a la zona de cumbres y está permitida todo el año, salvo cuando hay estado de alerta por riesgo de incendios.

Lo primero que ha hecho el Cabildo es darles el Reconocimiento Mosaico por su participación en la prevención de incendios. Y para ayudarles económicamente por sus servicios ambientales, les proporciona las bolsas donde lo comercializan con los logotipos de Gran Canaria Mosaico (aunque estudian más formas de recompensarles). Los carboneros están organizados en la Asociación Charamusco Carboneros de la Cumbre y distribuyen y comercializan su producto bajo la marca Carbón de la Cumbre.

Gestión forestal con bomberos. Los tratamientos selvícolas son una pata importantísima en la estrategia de lucha contra los incendios forestales. Por la extensión del territorio arbolado y la imposibilidad presupuestaria de cubrirlo todo, se realizan priorizando zonas estratégicas. Una parte importante de los pinares, además, son de repoblación, que se plantaron con unas densidades altísimas y hay que gestionarlos.

«Nos estamos dando cuenta de que los grandes incendios forestales, que se mueven básicamente en la zona de cumbres, tienen un periodo de retorno inferior a 30 años. Es decir, cualquier punto de la zona de Cumbre tiene una probabilidad altísima de que se queme en un periodo inferior a 30 años», explica Díaz.

Bomberos forestales realizan una quema de mantenimiento en un pinar de la cumbre de Gran Canaria para reducir la superficie del manto de pinocha. | FOTO Y. MILLARES

De los tratamientos selvícolas se ocupan cuadrillas tanto del Cabildo como de la empresa pública Gesplan, priorizando zonas de barrancos (desbroces para que los pastores entren con los ganados) y fajas auxiliares (quemas controladas de vegetación a los lados de carreteras y pistas, sobre todo en la zona de cumbres).

En épocas de bajo riesgo de incendio es cuando podemos ver a estas cuadrillas dedicadas a tareas de prevención. En el caso de las quemas controladas (o quemas prescritas), lo que hacen los bomberos forestales «es intentar simular el régimen natural de incendios que había en Canarias antes de la llegada del ser humano. Son unos incendios de muy baja intensidad que se generan debido a borrascas atlánticas con rayos en periodos muy húmedos».

Junto a la alta densidad del pinar de repoblación y debido a los actuales grandes incendios, «también tenemos matorrales densísimos, sobre todo de retama amarilla y de codeso. Son especies que estaban antes de manera natural cuyas semillas no solo resisten, sino que se activa con el fuego. Tenemos superficies enormes de retamares y codesares muy inflamables, muy densos, muy poco biodiversos», describe.

Estudios científicos. Desde 2022 se vienen realizando estudios científicos por parte del Cabildo en 130 parcelas donde se ha actuado, para ver cómo evolucionan todos los tratamientos (desbroces, pastoreo, quemas prescritas) y cómo afectan al ecosistema. Los resultados son muy positivos.

«Los tratamientos abren la masa forestal, llega la luz y los codesos y retamas que lo ocupaban todo siguen estando, pero son menos abundantes: al entrar la luz empiezan a salir un montón de otras especies. Es bueno desde el punto de vista de la prevención de incendios, pero también de la conservación», destaca. Como ejemplo del incremento de esa riqueza vegetal en el sotobosque tras los clareos cita a la morgallana (Ranunculus cortusifolius), la gamona (Asphodelus ramosus), diferentes magarzas (Argyranthemum), el alhelí de cumbre (Erysimum scoparium), la salviablanca de cumbre (Sideritis dasygnaphala). «¡Hay un montones!».

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