Naturaleza y territorio

Coleccionista de desiertos en busca de los arenales perdidos

La relación del arquitecto Alberto Luengo con los desiertos, un «irrefrenable impulso hacia los paisajes desérticos»

Algo así como un «cazador de desiertos», el arquitecto y fotógrafo tinerfeño Alberto Luengo lleva años recorriendo este tipo de espacios naturales por el mundo, que fotografía y convierte en coloridos dibujos. En 2023 se propuso un reto, estudiar y «desenterrar» desiertos canarios, en especial el arenal de Guanarteme (que sucumbió a la expansión de la ciudad de Las Palmas). [En PELLAGOFIO nº124 (2ª época, diciembre 2023)].

Sobre el irrefrenable afán de los desiertos
Por ALBERTO LUENGO
Arquitecto y fotógrafo
Cada persona ha acabado atrapada en el pasado de su infancia y juventud, cuando la mente estaba limpia y el paisaje de su vida quedó marcado para siempre, impresa en los desiertos pétreos de tosca y los médanos del sur de Tenerife… (seguir leyendo)

Por YURI MILLARES

Nadie se ha pateado la costa de cada una de las islas Canarias como él. Arquitecto especialista en salinas, su búsqueda de cada charco del archipiélago (susceptible de producir sal de forma natural) se plasmó en volumen de 1.115 páginas, repleto de detallados planos y dibujos. Más modesto (67 págs.) es el informe que acaba de escribir, como ejercicio de investigación que satisfaga su propia curiosidad intelectual, Notas sobre el arenal de Las Palmas de Gran Canaria. Recreación del arenal original.

Alberto Luengo recorre un sector de las salinas de Janubio en estado de abandono. | FOTO Y. M.

La relación de Alberto Luengo con los desiertos, un «irrefrenable impulso hacia los paisajes desérticos» lo describe él, no sólo lo ha llevado a recorrer desde 1985 los desiertos de Essaouira (Marruecos), del centro norte de Mauritania, Costa de los Esqueletos de Namibia, del antiguo Sahara Español y otros.

Los de Canarias (el 2,54% del territorio del archipiélago, pero el 55% de Fuerteventura, por ejemplo [ver entrevista a Luis Hernández Calvento sobre sistemas dunares de Canarias) están desde mucho antes impresos en la retina de su memoria.

Desiertos isleños
En su estudio dedicado a los desaparecidos arenales de Guanarteme, en Las Palmas, nos recuerda que hay varios tipos distintos de paisaje de arenales y dunas en las Islas. Habla del jable, «los pequeños desiertos de arena en general ligados al litoral, donde existe una parte submarina en el cual el movimiento sólido litoral arrastra la arena hacia la costa, y es empujado por el impulso de la marea y los vientos para formar tanto campos de médanos como campos de dunas».

«El ejemplo más notable» de desaparición de campos de médanos (acumulaciones de arena en forma de media luna que forma y empuja el viento) en Canarias se sitúa en Tenerife

«Se genera a su vez —añade— un claro equilibrio entre la parte sumergida y emergida del jable, donde ambos colaboran en la estabilidad del sistema y tiene que ver con el papel que juega el sebadal, que hace la función de retenedor de arena, impidiendo que se retire a fondos más profundos y, con ello, propiciar su llegada a la parte seca emergida».

Cita los médanos —junto a jable, otra palabra del vocabulario de las Islas para estos paisajes—, en vez del vocablo más técnico de nebkas (acumulaciones de arena en forma de media luna que forma y empuja el viento). Y nos lleva a Tenerife para situar «el ejemplo más notable» de desaparición de campos de médanos en las Islas: El Médano, como se llama, precisamente, la principal localidad turística del municipio de Granadilla de Abona. «Situación similar se ha producido en la costa sureste de Gran Canaria desde Jinámar a Maspalomas», continúa.

Reconstrucción del paisaje original del Médano (Tenerife) hacia 1800 y una fotografía aérea tomada en 2021. Del informe ‘Notas sobre el arenal de Las Palmas de Gran Canaria. Recreación del arenal original’.

Cita igualmente las dunas de ladera (por su forma de rampa, se generan en la trasera de una playa tendida cuando la acumulación de arena tropieza con el cantil trasero que cierra la playa) y las dunas de caída (por el contrario, una duna que se derrama por la ladera hacia la playa).

«El caso más sobresaliente lo tenemos en la playa de Sotavento en Jandía, en Fuerteventura (…). Es patente la pérdida de arena que han acortado las cabezas de las dos dunas, motivado por un lado por las antiguas extracciones de arena, la urbanización de Costa Calma y la apertura de la carretera de Jandía, que han cortado la aportación de arena, rompiendo el equilibrio del jable».

¿Y el arenal de Guanarteme?
También se refiere a otro tipo de dunas en Corralejo y Maspalomas, según su conformación y forma de evolucionar, con sus propias afecciones. Pero donde se detiene en este estudio es en las desaparecidas arenas de Guanarteme. Para ello estudia diversos mapas y planos de diferentes siglos (en especial, el plano de Ruidavets de 1879), así como fotografías antiguas. Y se pone a dibujar cómo debió ser ese paisaje de arenas y dunas, como ha hecho con El Médano y otros muchos paisajes singulares de las Islas (que explica, en detalle y técnicamente, en el estudio).

«Resulta inimaginable que no se haya pensado una implantación más amable y respetuosa de la ciudad Las Palmas con el arenal más potente de Canarias» ALBERTO LUENGO

Reconstrucción del paisaje original del istmo de Guanarteme (Gran Canaria) a partir del plano de Ruidavets, de 1867, y una fotografía aérea tomada en 2022. Del informe ‘Notas sobre el arenal de Las Palmas de Gran Canaria. Recreación del arenal original’.

El objetivo es «hacer una reconstrucción o recreación del paisaje original del Arenal de Las Palmas antes de su transformación». Que, precisa, es un paisaje «tremendamente dinámico. Se iría transformando en siglos sucesivos, adquiriendo más potencia de arena y, con ello, cambiando la morfología del campo de dunas. Aquí también, el aprovechamiento de balancones y ahuladas para combustible de los campos de médano alteró su fisonomía».

Fotografía área en torno a 1950 (se ve el Estadio Insular) con los últimos arenales de Guanarteme en la zona que hoy ocupan la avenida Mesa y López y su entorno. | FOTO ARCHIVO CONOCELAISLETA.COM

Viendo esa evolución del potente arenal capitalino hacia la nada, le resulta inimaginable «que, desde el inicio y desarrollo de la construcción de la ciudad, no se hubiera pensado en realizar una implantación más amable y respetuosa tanto con la playa como con el Arenal más potente de Canarias». Además, cuando «la importancia económica del Puerto y el propio desarrollo de la ciudad lo condenaban a su desaparición».

«Ya desde finales del XIX y con el inicio del turismo local de playa, se ocupa hasta el mismo borde de la playa, desapareciendo la orla de balancones que perimetraba el frente litoral».

En las décadas sucesivas, el crecimiento urbano y el desarrollo del puerto transformaron el paisaje original que, además, molestaba (los humedales por el consabido problema de los mosquitos, o las dunas por las molestias que generaba la arena con el viento).

«Hasta los años 60 se mantiene la parte central y más importante del Arenal. Debió haberse mantenido algún reducto a manera de parque natural urbano, pero los tiempos no iban en esa época en la dirección de los vientos. Se mantiene parte de la ladera de macizo trasero con arena hasta los años 80, desapareciendo cualquier vestigio del Arenal». La arena había sido utilizada «para fabricar ladrillos o para los hormigones de las estructuras de los edificios, así como también como relleno en el puerto y en la explanada litoral, durmiendo el sueño de los justos».

«En la última visita realizada este mes de octubre [de 2023] —dice— pudimos comprobar en la zona de La Minilla un espacio desolador lleno de escombros, que se recorta contra el denso paisaje urbano con edificaciones en altura, que casi no dejan ver La Isleta, situación que es análoga desde Las Canteras, un espacio urbano de alta densidad».

Debería plantearse, opina, «la posibilidad de abrir un concurso público de propuesta de recuperación del resto de la ladera del Arenal, que cree una nueva zona verde mirador, dada la escasa cuantía de espacios libres que tiene la ciudad».

Sobre el irrefrenable afán de los desiertos

POr ALBERTO LUENGO
Arquitecto y fotógrafo

Cada persona ha acabado atrapada en el pasado de su infancia y juventud, cuando la mente estaba limpia y el paisaje de su vida quedó marcado para siempre, impresa en los desiertos pétreos de tosca y los médanos del sur de Tenerife. Con 15 años vi por primera vez el plano de las Islas Canarias, que para mí eran unas perfectas desconocidas, y que incluso existían islotes de nombres lejanos y atrayentes.

Una noche de luna llena, volviendo de Alegranza, la arena blanca de Órzola brillaba como nieve contra la negrura de la lava. En ese momento inicié la colección de arenas

Ese irrefrenable impulso hacia los paisajes desérticos, me impulsó en los años 70 a recorrer volcanes, playas, jables y malpaíses en el extenso litoral de las islas.

En una noche de luna llena, volviendo de Alegranza, la arena blanca de Órzola brillaba como nieve contra la negrura de la lava. En ese momento inicié la colección de arenas, que me incentivó el síndrome de Diógenes del cual ya padecía y que ya presenta una muestra de unas 3.100 arenas de diferentes lugares del mundo, con especial incidencia de Canarias.

Como diría Bertrand Russell, el ser más feliz que existe en el mundo es el recolector de caracoles, dado que en dicho momento se activa el primitivo recolector, que en esos instantes no se acuerda ni de su nombre, ya no es, sino que está. En ese sendero de conocimiento, dibujar como instrumento científico ayuda a escribir y al escribir se mejora el dibujo, siendo las dos caras de la misma moneda, intrínsicamente relacionados.

Las islas, el litoral español, los desiertos del oeste africano, el Sáhara, me han transportado a entender los erg de arena y los desiertos pétreos, sin el camuflaje del verde

En ese devenir de las cosas y con el contacto con el litoral, me vi envuelto en temas aparentemente poco valorados, abordando el asunto con las salinas naturales y tradicionales, y los charcos de marea, íntimamente relacionadas con la idiosincrasia del ingenio del isleño.

En dicho afán de conocimiento, un coleccionista sigue su sendero espiritual, el tono del color de la arena se percibe desde la distancia y el azar cuando lo persigues te sorprende con sus hallazgos.

Las islas, el litoral español, el portugués, las landas, los desiertos del oeste africano, Marruecos, el Sáhara, Dajla, Mauritania, Namibia, me han transportado a entender los erg de arena y los desiertos pétreos, donde el paisaje se manifiesta en toda su expresión, sin el camuflaje del verde.

Canarias es técnicamente un paisaje desértico con nubes de baja precipitación, donde las dos islas orientales más secas se diferencian de todas las demás. Con una carga insostenible de personas y vehículos, que ya supera en línea recta los 10.000 km del cuadrante del meridiano terrestre, los paisajes desérticos de malpaíses y jables litorales han sido sometidos a fuertes presiones y afecciones, siendo necesario y urgente analizar la actual situación y optar en consecuencia. Los paisajes secretos de tosca del sur de Tenerife necesitan una rápida intervención ante el grado de afección que presentan.

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