Los gatos asilvestrados ‘se comen’ el campo canario
Biodiversidad y salud pública en peligro debido a la proliferación de colonias de gatos y gallinas

Los expertos advierten del peligro de que en Canarias los gatos terminen por llevar a la extinción a los lagartos gigantes, como ya han exterminado algunas colonias de aves en los islotes. El goteo de animales que llegan al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, atacados y heridos por estos felinos, es constante. [En PELLAGOFIO nº143 (2ª época, octubre 2025)].
Por YURI MILLARES
El gato doméstico convive con el ser humano desde hace miles de años, prestándole un valioso servicio más allá de la simple compañía, pues es muy eficaz en la contención de plagas de roedores, por ejemplo. Pero este pequeño felino que tantas personas consideran adorable e irresistible, también es una peligrosa plaga si no se controla su presencia, reduciéndola a los hogares. Tanto si se dejan sueltos en jardines, como si se deja que críen asilvestrados o se les alimenta en colonias, afectan gravemente a otras muchas especies tanto en medios urbanos (los pájaros desaparecen de los parques), como rurales (matando aves en peligro de extinción como las palomas turqué y rabiche, o en estado crítico como el pinzón azul de Gran Canaria, que son beneficiosos distribuidores de semillas de las que se alimentan).
Los gatos asilvestrados son responsables de la extinción en el mundo de 63 especies de vertebrados


Lagarto gigante amenazado
El artículo cita expresamente el impacto de los gatos asilvestrados sobre las poblaciones de lagartos en las islas Canarias, que se alimentan de frutos y contribuyen a dispersar las semillas de las plantas, por cierto. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) al actualizar su Lista Roja de Especies Amenazadas, citaba en 2024 al lagarto gigante de Gran Canaria como especie en peligro crítico, la clasificación previa a la propia extinción.

En Gran Canaria que culebras y gatos lleven a la extinción al lagarto gigante de la isla «es cuestión de tiempo. Las culebras matan una vez cada quince días o cada mes, depende de la presa. Si a esa presión le añades la que ejercen los gatos, que matan varias veces al día (depende de la presa que cace y de las necesidades energéticas que tenga: en época de cría, la hembra caza mucho más) y hay miles cazando todo el día, ¡imagina!»».
En el islote de Lobos un solo gato que se soltó años atrás provocó una matanza

En el caso de los gatos, además, es una plaga que está proliferando y desplazándose, de las zonas urbanas y periurbanas, al campo y a espacios naturales protegidos. «Ahora hay colonias por todas partes, porque siempre hay un alma caritativa que coge un saco de pienso, lo pone en el coche, y se va al campo a repartirlo. Si un gato está alimentado tiene más potencia y energía para cazar. Ellos no cazan para comer, sino porque tienen el instinto desde que ven una presa moviéndose. Lo ves en las casas cada vez que se mueve algo. Es muy efectivo y está matando todo el día».
Los gatos que están en el campo y son cimarrones (gatos domésticos asilvestrados), no se están esterilizando. «Nadie se ocupa de ellos, sólo los que van a alimentarlos, y donde antes podía haber 10 ahora hay 200, en el campo, en los barrancos. Jamás en la vida había visto tanto gato en el campo», afirma Calabuig. Por otra parte, «en zonas urbanas donde llevan a rajatabla el método que llaman CER (Captura, Esterilización y Restitución a su hábitat), no he visto ninguna colonia que disminuya. Siempre hay algún gato que llega nuevo, gente que suelta más gatos, gatos que no quedan esterilizados y se reproducen».


En Canarias es especialmente terrible el impacto en las aves marinas. En el islote de Lobos un solo gato que se soltó años atrás provocó una matanza: fueron encontrados los restos de más de 240 alas de paíños, además de otras tantas de petrel de Bulwer y pardela chica depredados. También en La Graciosa aparecieron más de 120 alas de petrel de Bulwer, además de otras especies como paíño pechialbo y paíño europeo en 2014. «Habían sido depredadas por gatos que merodeaban por zonas donde criaban estas aves marinas», informa SEO/BirLife.
«Exterminan colonias enteras», añade Calabuig que lo ha visto personalmente en Lobos. «Los Procellariiformes [orden de aves marinas] como pardelas, paíños y petreles dan un olor muy característico que los gatos huelen a kilómetros. Estas aves no tienen instinto de huida, se posan en el suelo y no saben lo que es un gato, que sólo tiene que capturarlas y comérselas, o matarlas y dejarlas ahí porque es un entretenimiento», se lamenta.
La actual Ley de ‘bienestar animal’ se elaboró sin tener en cuenta las opiniones de los científicos, «resulta imprescindible que sea modificada en lo que se refiere a los gatos asilvestrados del archipiélago»
La actual Ley de bienestar animal, elaborada sin tener en cuenta las opiniones de los científicos, no distingue entre los gatos domésticos y los asilvestrados, «lo cual dificulta tomar acciones para controlar su huella en la biodiversidad para numerosas especies autóctonas», cita El País a Manuel Nogales. Este investigador del CSIC en Canarias firma junto con otros investigadores el artículo «Gatos asilvestrados, una amenaza para la conservación de la fauna canaria» en la web del CSIC, donde señalan que «resulta imprescindible que la ley sea modificada lo antes posible en lo que se refiere a los gatos asilvestrados del archipiélago».
Precisamente, del estudio de las heces de estos gatos se ha obtenido preocupante información de cuántas especies de avifauna silvestre protegida se alimentan. También lo ha estudiado el veterinario Pascual Calabuig, que opina igualmente que en este sentido la ley «es un disparate y habría que cambiarla». Los gatos «no tienen que estar sueltos y si están en colonias, tendrían que estar valladas y cerradas, donde no estén haciendo daño, porque por muy esterilizado y alimentado que esté, sigue matando igual», dice algo en lo que están insistiendo muchos científicos.
«Nunca había visto un índice tan alto de leucemia felina y otras virosis gravísimas»PASCUAL CALABUIG
Y además, erizos y gallinas
La proliferación de colonias de gatos ha provocado dos fenómenos que añaden, en este caso, graves problemas de salud pública. En zonas rurales, las colonias de gatos se están llenando de erizos; en zonas urbanas, el ejemplo de los gatos se ha trasladado a la creación de colonias de gallinas sueltas en solares y jardines.
La aparición de colonias mixtas de gatos y erizos, atraídos por la comida y el agua, está llegando a generar una masificación tal que se extienden entre ellos virus y enfermedades que contagian al resto de la isla. «Donde antes vivían dos familias de erizos ahora hay cuarenta. Esa masificación da muchos problemas de sarna, que se transmite por roce entre los erizos y ya hay muchos de la isla contagiados. Una sarna que, además, se pega a las personas. Y en gatos nunca había visto un índice tan alto de leucemia felina y de otras virosis gravísimas», advierte Pascual Calabuig, que ha acudido a rescatar gatos enfermos, que no se dejaban coger por vecinas preocupadas, y él los captura con una cerbatana de dardos tranquilizantes, para atenderlos y entregarlos a personas que los adoptan si consiguen sobrevivir (a veces padecen algún cáncer muy agresivo y son irrecuperables). «Los gatos, en casita», clama.
Los restos de comida de gatos y de gallinas, en zonas periurbanas e incluso urbanas, hace proliferar a las ratas
Pero como «si algo puede empeorar, empeora, según la Ley de Murphy», ironiza este veterinario, el ejemplo de las colonias se extiende a las gallinas… «y de paso sacan un rédito, porque ponen huevos». Los restos de comida de gatos y de gallinas, en zonas periurbanas e incluso urbanas, «producen una combinación que hace proliferar a las ratas. ¡Tenemos ratas como no había visto yo en mi vida!». El problema está causando gran alarma social en Las Palmas de Gran Canaria: «Captura de gallos y gallinas en La Paterna: 107 aves retiradas para hacer frente a la plaga de ratas», informaba, por ejemplo, La Provincia/Diario de Las Palmas este mismo verano (21-VIII-2025)



