Flora y fauna

Los gatos asilvestrados ‘se comen’ el campo canario

Biodiversidad y salud pública en peligro debido a la proliferación de colonias de gatos y gallinas

Los expertos advierten del peligro de que en Canarias los gatos terminen por llevar a la extinción a los lagartos gigantes, como ya han exterminado algunas colonias de aves en los islotes. El goteo de animales que llegan al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, atacados y heridos por estos felinos, es constante. [En PELLAGOFIO nº143 (2ª época, octubre 2025)].

Por YURI MILLARES

El gato doméstico convive con el ser humano desde hace miles de años, prestándole un valioso servicio más allá de la simple compañía, pues es muy eficaz en la contención de plagas de roedores, por ejemplo. Pero este pequeño felino que tantas personas consideran adorable e irresistible, también es una peligrosa plaga si no se controla su presencia, reduciéndola a los hogares. Tanto si se dejan sueltos en jardines, como si se deja que críen asilvestrados o se les alimenta en colonias, afectan gravemente a otras muchas especies tanto en medios urbanos (los pájaros desaparecen de los parques), como rurales (matando aves en peligro de extinción como las palomas turqué y rabiche, o en estado crítico como el pinzón azul de Gran Canaria, que son beneficiosos distribuidores de semillas de las que se alimentan).

Los gatos asilvestrados son responsables de la extinción en el mundo de 63 especies de vertebrados

Lagarto gigante de Gran Canaria, con la mandíbula destrozada por un gato, tras realizarle una esofagostomía en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira…. | FOTO ARCHIVO P. CALABUIG
…se le colocó un tubo en la garganta para alimentarlo. | FOTO ARCHIVO P. CALABUIG
«Los gatos domésticos en libertad amenazan a 350 especies en el mundo», titulaba El País (12-XII-2023) un artículo en el que daba cuenta del primer análisis de animales cazados por gatos domésticos a nivel mundial realizado por científicos de la Universidad de Auburn en Alabama (Estados Unidos), publicado por la revista científica Nature Communications en ese mismo año. Son los mayores depredadores del planeta, pues cazan más de 2.000 especies, incluidas aves, reptiles, mamíferos, insectos y anfibios. «El 17% de estos animales, casi 350 especies, son motivo de preocupación para la conservación, incluidas algunas en peligro crítico de extinción». De hecho, a nivel mundial, están relacionados con la extinción de 63 especies de vertebrados.

Lagarto gigante amenazado
El artículo cita expresamente el impacto de los gatos asilvestrados sobre las poblaciones de lagartos en las islas Canarias, que se alimentan de frutos y contribuyen a dispersar las semillas de las plantas, por cierto. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) al actualizar su Lista Roja de Especies Amenazadas, citaba en 2024 al lagarto gigante de Gran Canaria como especie en peligro crítico, la clasificación previa a la propia extinción.

Garceta, ave típica de humedales, avistada en el sur de Gran Canaria mientras por debajo pasa un gato cimarrón. | FOTO MIGUEL ÁNGEL PEÑA
Entre los depredadores naturales de la avifauna canaria, según el veterinario Pascual Calabuig (Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, Cabildo de Gran Canaria) están los gavilanes, que cazan pájaros, y las águilas y los cernícalos, que cazan lagartos, pero no son una amenaza. Por el contrario, la irresponsable suelta de la culebra real de California en Gran Canaria y la proliferación de colonias de gatos asilvestrados sí están amenazando, en este caso, al lagarto gigante de la isla. «Si hay diez, cien o mil gatos, multiplícalo por el sufrimiento de miles de animales que mueren en sus fauces por estrangulamiento, por desgarros… Es una muerte terrible. Yo sufro al ver llegar aquí animales destrozados por los gatos cada día».

En Gran Canaria que culebras y gatos lleven a la extinción al lagarto gigante de la isla «es cuestión de tiempo. Las culebras matan una vez cada quince días o cada mes, depende de la presa. Si a esa presión le añades la que ejercen los gatos, que matan varias veces al día (depende de la presa que cace y de las necesidades energéticas que tenga: en época de cría, la hembra caza mucho más) y hay miles cazando todo el día, ¡imagina!»».

En el islote de Lobos un solo gato que se soltó años atrás provocó una matanza

Ave en peligro crítico de extinción. Cuerpo destrozado por un gato (que no se lo comió) de un pinzón azul de Gran Canaria reintroducido en los pinares de la Isla durante el Proyecto de Cría en Cautividad que desarrolló el Cabildo. | FOTO ARCHIVO P. CALABUIG
La plaga se extiende
En el caso de los gatos, además, es una plaga que está proliferando y desplazándose, de las zonas urbanas y periurbanas, al campo y a espacios naturales protegidos. «Ahora hay colonias por todas partes, porque siempre hay un alma caritativa que coge un saco de pienso, lo pone en el coche, y se va al campo a repartirlo. Si un gato está alimentado tiene más potencia y energía para cazar. Ellos no cazan para comer, sino porque tienen el instinto desde que ven una presa moviéndose. Lo ves en las casas cada vez que se mueve algo. Es muy efectivo y está matando todo el día».

Los gatos que están en el campo y son cimarrones (gatos domésticos asilvestrados), no se están esterilizando. «Nadie se ocupa de ellos, sólo los que van a alimentarlos, y donde antes podía haber 10 ahora hay 200, en el campo, en los barrancos. Jamás en la vida había visto tanto gato en el campo», afirma Calabuig. Por otra parte, «en zonas urbanas donde llevan a rajatabla el método que llaman CER (Captura, Esterilización y Restitución a su hábitat), no he visto ninguna colonia que disminuya. Siempre hay algún gato que llega nuevo, gente que suelta más gatos, gatos que no quedan esterilizados y se reproducen».

Simbiosis con el lagarto gigante de Gran Canaria. «Pascual Calabuig tiene un raro don: es capaz de hipnotizar lagartos. En algún profundo rincón de su subconsciente, los reptiles le tienen por amigo», escribe el naturalista y periodista ambiental César Javier Palacios. | FOTO ARCHIVO P. CALABUIG
También cabría añadir el impresionante impacto sobre aves. «En Córdoba, ciudad en la que he vivido, tienen 360 colonias de gatos inscritas (aparte de las que no son legales). Ahora he estado y no se ven ni un pájaro en los parques. Los pollos que salen de los nidos, indefensos, no escapa ninguno. No hay restitución y desaparece la fauna silvestre».

Perros y gatos a tiro de cerbatana. Experto tirador con cerbatana, Pascual Calabuig rescató perros y cerdos con dardos tranquilizantes durante la erupción del Tajogaite. En Gran Canaria rescata así gatos asilvestrados con graves patologías. | FOTO ARCHIVO P. CALABUIG
Terrible impacto
En Canarias es especialmente terrible el impacto en las aves marinas. En el islote de Lobos un solo gato que se soltó años atrás provocó una matanza: fueron encontrados los restos de más de 240 alas de paíños, además de otras tantas de petrel de Bulwer y pardela chica depredados. También en La Graciosa aparecieron más de 120 alas de petrel de Bulwer, además de otras especies como paíño pechialbo y paíño europeo en 2014. «Habían sido depredadas por gatos que merodeaban por zonas donde criaban estas aves marinas», informa SEO/BirLife.

«Exterminan colonias enteras», añade Calabuig que lo ha visto personalmente en Lobos. «Los Procellariiformes [orden de aves marinas] como pardelas, paíños y petreles dan un olor muy característico que los gatos huelen a kilómetros. Estas aves no tienen instinto de huida, se posan en el suelo y no saben lo que es un gato, que sólo tiene que capturarlas y comérselas, o matarlas y dejarlas ahí porque es un entretenimiento», se lamenta.

La actual Ley de ‘bienestar animal’ se elaboró sin tener en cuenta las opiniones de los científicos, «resulta imprescindible que sea modificada en lo que se refiere a los gatos asilvestrados del archipiélago»

La actual Ley de bienestar animal, elaborada sin tener en cuenta las opiniones de los científicos, no distingue entre los gatos domésticos y los asilvestrados, «lo cual dificulta tomar acciones para controlar su huella en la biodiversidad para numerosas especies autóctonas», cita El País a Manuel Nogales. Este investigador del CSIC en Canarias firma junto con otros investigadores el artículo «Gatos asilvestrados, una amenaza para la conservación de la fauna canaria» en la web del CSIC, donde señalan que «resulta imprescindible que la ley sea modificada lo antes posible en lo que se refiere a los gatos asilvestrados del archipiélago».

Precisamente, del estudio de las heces de estos gatos se ha obtenido preocupante información de cuántas especies de avifauna silvestre protegida se alimentan. También lo ha estudiado el veterinario Pascual Calabuig, que opina igualmente que en este sentido la ley «es un disparate y habría que cambiarla». Los gatos «no tienen que estar sueltos y si están en colonias, tendrían que estar valladas y cerradas, donde no estén haciendo daño, porque por muy esterilizado y alimentado que esté, sigue matando igual», dice algo en lo que están insistiendo muchos científicos.

«Nunca había visto un índice tan alto de leucemia felina y otras virosis gravísimas»PASCUAL CALABUIG

Y además, erizos y gallinas
La proliferación de colonias de gatos ha provocado dos fenómenos que añaden, en este caso, graves problemas de salud pública. En zonas rurales, las colonias de gatos se están llenando de erizos; en zonas urbanas, el ejemplo de los gatos se ha trasladado a la creación de colonias de gallinas sueltas en solares y jardines.

La aparición de colonias mixtas de gatos y erizos, atraídos por la comida y el agua, está llegando a generar una masificación tal que se extienden entre ellos virus y enfermedades que contagian al resto de la isla. «Donde antes vivían dos familias de erizos ahora hay cuarenta. Esa masificación da muchos problemas de sarna, que se transmite por roce entre los erizos y ya hay muchos de la isla contagiados. Una sarna que, además, se pega a las personas. Y en gatos nunca había visto un índice tan alto de leucemia felina y de otras virosis gravísimas», advierte Pascual Calabuig, que ha acudido a rescatar gatos enfermos, que no se dejaban coger por vecinas preocupadas, y él los captura con una cerbatana de dardos tranquilizantes, para atenderlos y entregarlos a personas que los adoptan si consiguen sobrevivir (a veces padecen algún cáncer muy agresivo y son irrecuperables). «Los gatos, en casita», clama.

Los restos de comida de gatos y de gallinas, en zonas periurbanas e incluso urbanas, hace proliferar a las ratas

Pero como «si algo puede empeorar, empeora, según la Ley de Murphy», ironiza este veterinario, el ejemplo de las colonias se extiende a las gallinas… «y de paso sacan un rédito, porque ponen huevos». Los restos de comida de gatos y de gallinas, en zonas periurbanas e incluso urbanas, «producen una combinación que hace proliferar a las ratas. ¡Tenemos ratas como no había visto yo en mi vida!». El problema está causando gran alarma social en Las Palmas de Gran Canaria: «Captura de gallos y gallinas en La Paterna: 107 aves retiradas para hacer frente a la plaga de ratas», informaba, por ejemplo, La Provincia/Diario de Las Palmas este mismo verano (21-VIII-2025)

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