Pastores trashumantes de Gran Canaria previenen el fuego en el monte
En el marco del proyecto Gran Canaria Pastorea para la prevención de incendios

El Cabildo de Gran Canaria paga por servicios ambientales de prevención de incendios en barrancos y crestas de montañas a 36 pastores de la isla. Dos de ellos, trashumantes, viven seis meses al año alojados en cabañas prefabricadas y pastoreando a diario por zonas estratégicas al borde de pinares en la Cumbre. [En PELLAGOFIO nº134 (2ª época, noviembre 2024)].
Por YURI MILLARES
Los grandes incendios forestales que están afectando a las islas Canarias en los últimos años son consecuencia de factores combinados como el cambio climático y el abandono del campo, entre otros. «Los ecosistemas forestales están en desequilibrio. Están sufriendo mucho estrés hídrico y no están adaptados», señala Dídac Díaz, técnico de extinción y prevención de incendios del Cabildo de Gran Canaria.
En los últimos 24 años la isla ha tenido nueve grandes incendios forestales. «Estamos contando uno casi cada tres años —explica—. Tuvimos uno grande el año pasado en el Cortijo de Huertas, este año no hemos tenido y el año que viene a lo mejor escapamos. Pero cada año que pasa la probabilidad es mayor, se acumula más combustible vegetal y el cambio climático empeora la situación».

En esta situación de estrés hídrico de las masas forestales, por altas temperaturas y escasez de lluvias, los ecosistemas responden con fuego que elimina vegetación no adaptada. «Vamos a tener décadas de fuego y de lo que se trata es de adaptarnos. Los bosques están en desequilibrio, pero la sociedad también», apostilla.
Gran Canaria Mosaico
En los últimos años, el gobierno insular de Gran Canaria es la institución del archipiélago que más ha innovado en la aplicación de medidas avanzadas para hacer frente a esta situación. «Desde el punto de vista de extinción hemos aprendido mucho, tenemos más dispositivos. Pero es que ya no es una cuestión de más medios, porque son fuegos inextinguibles», insiste este técnico. Por eso la estrategia Gran Canaria Mosaico, que promueve los paisajes mosaico como solución a estos grandes incendios que están fuera de capacidad de extinción.
¿En qué consiste? Los grandes incendios forestales se mueven muy rápido por paisajes homogéneos y masas forestales homogéneas y densas. Pero «si tenemos un paisaje mosaico con muchas piezas (un campo de cultivo, un campo de frutales, una zona pastoreada), son obstáculos que ponen trabas al gran incendio, cambia su comportamiento, reduce la velocidad de propagación y nos permite actuar», detalla.
La estrategia tiene muchas ramas, pues la idea del paisaje mosaico es que haya un equilibrio entre espacios naturales boscosos y el mundo rural. «El mayor consumo de producto local beneficia a este paisaje y el pago por servicios ambientales ayuda a ese producto a competir en precios», explica Díaz, responsable, además, del proyecto Gran Canaria Pastorea para la prevención de incendios forestales mediante rebaños.
Gran Canaria Pastorea
Dentro del programa Gran Canaria Mosaico, este proyecto tiene una importancia estratégica. «Hay que favorecer a agricultores y pastores facilitándoles su trabajo y una clave aquí es el pago por servicios ambientales», opinan en la institución insular. Y han comenzado por los pastores, a los que previamente ya se había dado autorizaciones desde 2005 para que entraran con sus rebaños en monte público y desde 2013 en barrancos, que son dominio público hidráulico.
Por fin, en 2018 se hace el primer acuerdo en Osorio entre pastores y Cabildo, un pacto social e institucional que reconoce a los pastores como actores fundamentales en la conservación de la biodiversidad, del paisaje y en la prevención de grandes incendios. «Había que reconocerles y darles la importancia que merecen a nivel estratégico», argumenta Dídac Díaz.
El pago a los pastores mediante contratos por estos servicios ambientales comienza en 2020. No es una subvención, sino una licitación a la que se presentan los pastores para ofertar diferentes lotes de superficies que el Cabildo pone a su disposición. «Es un pastoreo tradicional con el objetivo de conseguir productos como la leche y el queso y estamos evolucionando hacia un pastoreo que llamamos prescrito donde, además, hay unos objetivos medioambientales», que son monitorizados mediante collares con GPS instalados en el cuello de algunas ovejas y cabras.

Para atender las necesidades de estos pastores en su labor diaria, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo cuenta con una cuadrilla de trabajadores a su servicio. Si el pastor no puede entrar en una zona donde hay un cañaveral espeso, o es imposible atravesar un retamar-codesar, acuden a desbrozar y abrirles paso. «Los pastores son estratégicos y la cuadrilla les apoya. Además sus miembros están muy implicados y les gusta mucho su trabajo», afirma Dídac Díaz.
Más frío que un ratón
Ruymán Mena Sánchez (42 años) es pastor trashumante de Las Medianías (en Telde) y tiene sus ovejas entre abril y noviembre en los Llanos de la Pez (Tejeda). Aunque estudió Artes Aplicadas y Cultura y se hizo escultor, el gusanillo pudo más y se puso a criar ganado. «¿A qué me dedico, a lo que estudié o a lo que me gusta de verdad? Pues a esto», señala a las ovejas pastando, interrumpiendo la explicación para darle una voz a su perra pastora: «¡Morena, cuidado! ¡Arrímate ahí!».
Durante diez años estuvo llevando su ganado a los rastrojos de tomateros del Sureste (Cruce de Sardina, Aldea Blanca, Juan Grande) los meses de mayo a agosto, pero veía que no era muy saludable para sus animales. «Yo criaba mucha cordera, pero también se moría mucha oveja. Decidí ir fuera de ahí y entonces llegó un Santo Dídac —ríe—. Hablaba de que los pastores volvieran a la cumbre para hacer prevención de incendios y yo fui uno de los que contactó con él».

Su estancia en la Cumbre es de siete meses, viene en abril y regresa a Telde a mediados de noviembre, confiando en que para entonces ya haya llovido en la costa. «Me gusta venir temprano por dos razones: una es el bienestar de los animales y mi economía; y otra porque soy consciente del trabajo que estoy haciendo de prevención de incendios cuando la hierba está verde, porque es más fácil que el ganado se la coma y lo limpia más rápido», dice. «Eso es prevención —añade—. No es venir en agosto o septiembre cuando sientes un helicóptero para ver si hay un incendio y salir corriendo».
Único trashumante con cabras
Ismael García Jiménez (32 años), es pastor trashumante del Valle de Agaete y su estancia en la Cumbre lo sitúa en Acusa (Artenara). «A nivel estratégico, los incendios que van hacia Tamadaba se encontrarían antes con la zona pastoreada por Ismael. Es una inversión con un beneficio ambiental, pero también con un beneficio social que apoya a personas que trabajan en el mundo rural con producto local y en soberanía alimentaria», dice Dídac Díaz, de camino ahora a la ubicación de este otro pastor, el único trashumante de cabras de la Isla, por cierto.

A Ismael siempre le gustó «la cultura ganadera y el salto del pastor —explica—. Hacía trashumancia con otros pastores, les ayudaba en la trasquila y al final, como siempre teníamos cabras en mi casa, de mi madre cogí cuatro cabras, las puse aparte y de ahí fui sacando. Yo no he comprado cabras nunca».

Llega la policía
A Ismael también le dieron permiso de pastoreo con anterioridad al proyecto. «Me quedaba en el coche. Fue como una locura de un día para otro, quise probar y venir porque no había comida [para las cabras] en el Valle. Y ahora, gracias a Dios, con el proyecto estoy aquí». Si necesita «salir a una reunión o estoy malo tengo quien me ayuda —dice—, pero tienen que venir cuatro personas para que las cabras les hagan el caso que me hacen a mí», ríe.
Aunque el Cabildo tiene previsto rehabilitar y poner en uso casas de su propiedad en zona de cumbres para estos pastores, él también dispone por ahora de una cabaña prefabricada. Ello hizo que protagonizara una curiosa anécdota recientemente. «La Policía Canaria vino un día con las luces azules buscándome cuando vieron el container [la cabaña]. Me llamaron con el micrófono, “venga, por favor… ¿Esto es de Airbnb?”. “No, esto es mío, que lo puso Medio Ambiente”».

«El problema que tienen los jóvenes que se quieren dedicar hoy en día a la trashumancia es que en cualquier sitio no les dejan hacer queso por el registro sanitario. Tanto Ismael como yo estamos en el proyecto de tener una quesería móvil y que donde quiera que esté el ganado podamos elaborar queso», dice Ruymán. «Ya nos han dado vía libre [en Sanidad]. Seríamos los primeros en tener el registro sanitario móvil», confirma Ismael (retratado en la puerta de la cabaña prefabricada donde se aloja en la Cumbre, acompañado aquí por la cuadrilla de apoyo a los pastores).



