Familias de torreros que fueron luz en el Atlántico

Los fareros en Canarias también fueron pescadores, pastores, maestros o sanitarios de urgencias. La profesión obligaba en muchas ocasiones a llevar una vida de soledad, aunque los más afortunados tenían familia o, mejor, vivían junto a un pueblo de pescadores, nos cuenta Míchel Jorge Millares en esta entrega de la serie “Baúl del lector” de fotografía antigua de Canarias. [En PELLAGOFIO nº147 (2ª época, febrero 2026)].
Por MÍCHEL JORGE MILLARES
Muchísimo antes de descubrir la rueda, tuvo lugar el encuentro casual de algún homínido o descendiente que se agarró a un tronco que flotaba en el río. Fue el origen de la navegación que facilitó la colonización de la especie por el mundo, tras lo cual se produce la explosión o la imposición del comercio con los imperios marítimos.
Es el caso del colonialismo Atlántico, que comenzó en las Afortunadas para partir hacia las Indias desde La Luz de Las Isletas. Porque Canarias no se libró de la curiosidad y ambición de los humanos: vivió su primer poblamiento con el desarrollo de varias culturas insulares (de raíz común y casi aisladas) durante unos 1.500 años. Hasta que llegó la conquista normanda y castellana, luego seríamos acosados por ataques de piratas y berberiscos, para convertirnos desde el siglo XIX en pacífico balneario al servicio de la expansión británica, gracias a la cual se potenciaron las infraestructuras marítimas.
Las naves a vela, carbón o gasóleo facilitaron el desarrollo de la exportación de productos isleños y el progreso
La conectividad que establecieron las naves a vela, carbón o gasóleo facilitaron el desarrollo de la exportación de productos isleños y el progreso. Aquellos barcos con azúcar y vino traían manufacturas y arte flamenco para dejar en las Islas la colección más importante después de Flandes y Madrid.
Los puertos y embarcaderos hicieron necesaria la implantación de señales marítimas cuya existencia también se remonta a la antigüedad de las civilizaciones mediterráneas, con hogueras en colinas que evolucionaron hasta la construcción de los faros, siendo la Torre de Hércules (s. I) el más antiguo en pie. Inicialmente usaban leña o carbón, pasando a aceite, gas y finalmente lentes Fresnel y electricidad, automatizándose casi por completo en el s. XX. Sus haces de luz iluminaron las costas, islas y arrecifes.
Los faros necesitaron torreros y fareros, cuya profesión obligaba en muchas ocasiones a llevar una vida de ermitaño o anacoreta, con la soledad como compañía del encargado. Los fareros en Canarias también fueron pescadores, pastores, maestros o sanitarios de urgencias que alertaban en caso de complicaciones con un número de hogueras establecido según la gravedad. Los más afortunados tenían familia o, mejor, vivían junto a un pueblo de pescadores y pastores, con escuela. Aunque llegaría la radio y luego las emisoras para oír voces de desconocidos en distintos puntos del Atlántico.
En el faro de Lobos nació la escritora Josefina Pla, quien dijo que su infancia en el islote contribuyó a templar su espíritu
Para el reducido número de personas cuya vida fue el faro, sorprende la relevancia de muchos que han vivido junto a las luces del Atlántico nocturno en esos monumentos de la ingeniería. Por ejemplo, José Rial, hizo del faro de Lobos una biblioteca, alimentándose de ideas que le llevaron a ser uno de los fundadores del PSOE en Las Palmas, amigo de Alonso Quesada, Tomás Morales… Y protagonista de una fuga en barco con otros republicanos para escapar de las tropas franquistas y vivir en el exilio. En ese faro también nació la escritora Josefina Pla, quien dijo que su infancia en el islote contribuyó a templar su espíritu. Otro caso es el de Agustín Pallarés Padilla, farero e hijo de farero, un investigador autodidacta y vocacionalmente periodista como su hermano Andrés.
En Canarias, la vida del penitente farero ha sido siempre enaltecida. El faro no solo señala el rumbo solitario de fareros y navegantes. También forma parte de nuestra cultura isleña. No hay honor mayor para un puntal de la Lucha Canaria y el levantamiento de arado que ser apodado El Faro de Maspalomas.



