Baúl del lector

La alegría de la huerta en la memoria de las mujeres

«Retratos de mujeres desconocidas en situaciones indescifrables que nos conducen a conjeturas y elucubraciones. Quiénes son, dónde estaban, cuándo sucedió, qué hacían y por qué no conocemos su historia», reflexiona el columnista en esta entrega de la serie “Baúl del lector” de fotografía antigua de Canarias. [En PELLAGOFIO nº127 (2ª época, marzo 2024)].

Por MÍCHEL JORGE MILLARES
Periodista

Nunca se escatiman las sonrisas ante la cámara, mirando a través del objetivo ese futuro del papel envejecido en álbumes de fotos en que nos saluda el pasado de esperanzas e ilusiones. Generaciones de la saga familiar ausentes. Retratos de desconocidas en situaciones indescifrables que nos conducen a conjeturas y elucubraciones. Quiénes son, dónde estaban, cuando sucedió, qué hacían y por qué no conocemos su historia. La memoria chica de tantos instantes de personas que ahora son anónimas, incógnitas para un forense gráfico que debe desvelar y construir un relato de mujeres para el 8M.

Mujeres en un huerto de judías entre plataneras de La Palma. 1940. Son los datos del algoritmo a calcular y empiezo a juntar las piezas. Y la sorpresa de la resiliencia de unas mujeres jóvenes sonrientes

Evidentemente no es un selfie (autorretrato) sacado con un smartphone (teléfono móvil inteligente que hace de todo). Tenemos que viajar en el tiempo hasta cuando unos pocos privilegiados disponían de cámara fotográfica. Y no sacaban muchas fotos porque los negativos, el revelado y las copias costaban un potosí. Y no en todos sitios podías encontrar los recursos y laboratorios.

Mujeres en un huerto de judías entre plataneras de La Palma. 1940. Son los datos del algoritmo a calcular y empiezo a juntar las piezas. Y la sorpresa de la resiliencia de unas mujeres jóvenes sonrientes, aunque se trate de una de las etapas más difíciles y duras vividas en nuestra historia, entre la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y la erupción del volcán de San Juan en 1949.

La exuberancia de un suelo fértil y un clima elisíaco nos muestran la ferocidad de una tierra regada a manta, que garantizaba el alimento para aquellos 67.000 habitantes de la isla palmera. Mayoritariamente mujeres, como así ha sido a lo largo de su historia. Y que se ha agravado en las últimas décadas, cuando hasta en la emigración hay diferencia o discriminación de género. Porque… hasta para dejar sus raíces a la mujer le cuesta más.

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